Buenos días, navegantes que llegáis a esta página:
Una pequeña introducción para contextualizar esta opinión de Paulo Werneck que comparte hoy el blog y que ojal-a se asuma con madurez cultural.
Y es que no pocos lectores y no pocos editores consideran que los libros son las obras de literatura (poesía, novela, teatro), de ciencia, intelectuales (ensayo, biografía, historia... o de «no ficción», las llaman en el mercado editorial). Incluso algún librero considera libro solo al encuadernado en tapa dura, con un cuidado pliego de principios que incluye unas guardas de diseño o de lujoso gramaje.
Se resisten a admitir que son libros también el libro de empresa o la edición de las experiencias de una asociacón vecinal o el libro práctico (que los hay a miles), o la literatura rosa de evasión, etc., encuadernados en tapa flexible, con papel de gramaje estándar. Piensan que son «menos libros» y sus autores, «menos».
Y aquí está la opinión de Werneck, expresada con el laconismo propio de las limitaciones de número de caracteres que impone la red X (antes Twitter).
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La gente admite que la lectura es importantísima, ¡pero no se acerca a los libros!
Tenemos que desmitificar el libro, demostrar que no es un pedestal. Si lees un libro para entender la gestión empresarial o porque te gusta cocinar, estás leyendo un libro.
📢 Paulo Werneck (@paulomwerneck).
Referencia
«Livros não são pedestais nos quais precisamos subir» (Los libros no son pedestales en los que necesitamos subirnos). 📢 Paulo Werneck (@paulomwerneck), director de Quatro Cinco Um (@quatrocincoum), revista de libros de la Folha de S.Paulo (@folha).
Nexo Jornal (@NexoJornal), entrevista de Ludmilla Rios.











