febrero 06, 2026

Leer es una forma de estar en el mundo, no es solo una habilidad, es una forma de dar sentido, de explorar el mundo y de nombrar lo vivido


Alex Egea Andrés y Adrià Paredes Santín
«Cultura lectora en la escuela obligatoria: entre la transmisión institucional y la significación vital»

Revista de Educación, núm. 411 (2026); número monográfico: «La educación obligatoria: un debate abierto».

Revista de Educación | Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes | Adscrita al Instituto Nacional de Evaluación Educativa | Madrid | ESPAÑA

Se incluye a continuación el artículo según su edición en PDF. Ver las referencias en la publicación original.

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Imagen referencial. En Pexels, foto de Dziana Hasanbekava.


RESUMEN

Este artículo presenta una revisión sistemática cualitativa de la literatura científica para analizar el papel que desempeña la escuela obligatoria en la construcción de una cultura lectora crítica, equitativa y comunitaria. El estudio parte de un enfoque interpretativo y comparativo, y se estructura a partir del análisis temático de 261 artículos publicados entre los años 2000 y 2025 en bases de datos como ERIC, Scopus, Web of Science y Dialnet.

Los resultados evidencian que la cultura lectora es un fenómeno complejo, dinámico y contextualizado, que no puede reducirse a una mera habilidad técnica. En este marco, la escuela se configura como un agente insustituible para garantizar el acceso universal a prácticas lectoras diversas, significativas y emancipadoras, especialmente cuando articula pedagogías críticas y contextualizadas.

De este modo, se analiza el papel complementario de otros agentes sociales —familias, bibliotecas y entornos digitales— y se destacan los contrastes culturales e institucionales entre territorios. El artículo concluye que la promoción de una cultura lectora inclusiva requiere una apuesta colectiva y sistémica que reconozca la lectura como un derecho cultural, una práctica social y una herramienta de transformación democrática.

Palabras clave: cultura lectora, unción pedagógica de la escuela, equidad educativa, prácticas lectoras, agencia lectora.



INTRODUCCIÓN

La transmisión de la cultura lectora nunca ha tenido el carácter de una responsabilidad a compartir por parte de distintos agentes sociales. Por el contrario, a lo largo de toda la historia de la educación moderna, esta labor se ha atribuido casi en exclusiva a la escuela, que ha sido considerada la institución central en la formación del alumnado, tanto en lo que atañe a lo cultural como a lo lingüístico. Esta perspectiva institucionalizada confería a la escuela un inmerecido papel protagónico, en detrimento de posibles fuentes alternativas de la misma labor de transmisión, como la familia, las bibliotecas o los medios de comunicación.

Sin embargo, en las últimas décadas esta visión unilateral ha sido cuestionada y en un enfoque más ecosistémico se ha enfatizado cómo la cultura lectora se crea a través de múltiples interacciones contextuales entre entornos formales e informales. No obstante, inclusive dentro de este marco amplificado, la responsabilidad de la escuela queda —y debería quedar— específica e intransferiblemente a su cargo: brindar igualdad de oportunidades de acceso a la cultura escrita, asegurar un acompañamiento sistemático en los procesos lectores y colaborar en la formación de una ciudadanía crítica a través de la lectura.

A pesar de esta pluralidad de actores, la escuela se configura como un espacio privilegiado desde el punto de vista social, institucional, normativo y pedagógico. En este marco, el artículo parte de un objetivo central que es identificar y delimitar el valor diferencial que adquiere la escolarización en la formación de sujetos lectores y el acceso a la cultura escrita, con capacidad de comprensión, interpretación y transformación del mundo.

Las investigaciones recientes cuestionan una concepción imperante y reduccionista de la cultura lectora, centrada exclusivamente en la adquisición de habilidades técnicas. En contraposición, cada vez más estudios destacan que la lectura constituye una práctica social y culturalmente situada, que incorpora valores, actitudes, usos simbólicos y procesos de identificación y significación vital.

Para responder a la pregunta de investigación planteada, este estudio se estructura en torno a cuatro ejes analíticos interrelacionados. En primer lugar, se aborda el concepto de cultura lectora desde una perspectiva crítica y sociocultural, con definiciones que trascienden el enfoque funcionalista y que entienden la lectura como una práctica significativa, colectiva y contextual.

En segundo lugar, se analiza el rol específico de la escuela como institución capaz de ofrecer itinerarios de lectura estructurados, sostenidos y orientados al desarrollo del pensamiento crítico y la inclusión educativa.

El tercer eje examina la contribución —a menudo complementaria pero desigual— de otros agentes sociales, como las familias, las bibliotecas o los entornos digitales, que, si bien facilitan el acceso a la lectura, dependen en gran medida del contexto socioeconómico y cultural de las personas lectoras. Finalmente, el cuarto eje introduce una mirada comparativa y contextualizada, analizando los contrastes culturales e institucionales que se manifiestan en la literatura internacional. Este último apartado permite evidenciar cómo los marcos políticos, los enfoques curriculares y las dinámicas comunitarias condicionan profundamente tanto las prácticas lectoras como las formas de enseñar a leer en diferentes contextos educativos.



ENFOQUE Y METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo un análisis temático guiado por cuatro variables analíticas interrelacionadas:

(1) el concepto de cultura lectora,

(2) el rol de la escuela,

(3) el rol de otros agentes sociales y

(4) los contrastes culturales e institucionales.


Con el fin de garantizar la transparencia y la fiabilidad metodológica, la revisión se ha estructurado siguiendo la adaptación cualitativa del protocolo PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) propuesta por Page et al., adecuándola a los requerimientos de una revisión interpretativa de carácter crítico y educativo.


Criterios de selección

Con el objetivo de garantizar la pertinencia temática, la coherencia analítica y la calidad científica del corpus documental incluido en esta revisión, se establecieron criterios de elegibilidad. La definición precisa de estos criterios ha sido fundamental para asegurar que los estudios seleccionados se ajustaran de forma precisa a los objetivos de la investigación y permitieran un análisis comparativo sólido y relevante.

Concretamente, la selección de las publicaciones responde a la voluntad de identificar investigaciones que aborden con una mirada crítica la función de la escuela como agente activo en la construcción y transmisión de la cultura lectora, especialmente en contextos en los que esta se confronta o se complementa con otros espacios sociales de formación lectora, como la familia, las bibliotecas o los entornos digitales.

En primer lugar, se incluyeron exclusivamente publicaciones revisadas por pares (peer reviewed), como garantía del rigor metodológico y de la validez de las aportaciones teóricas y empíricas. Este filtro aseguró que todas las fuentes analizadas cumplieran los estándares académicos exigibles en una revisión de carácter científico. En segundo lugar, se estableció un marco temporal comprendido entre los años 2000 y 2025, con la finalidad de centrar la revisión en estudios actuales y contextualizados en los cambios sociales, culturales y educativos del siglo XXI, relacionados con la digitalización y las transformaciones en las prácticas lectoras escolares.

En tercer lugar, solo se consideraron publicaciones disponibles en texto completo, algo imprescindible para llevar a cabo una lectura crítica y un análisis temático detallado de los contenidos. Se descartó cualquier documento que no ofreciera acceso íntegro a su contenido. En cuarto lugar, se incluyeron únicamente textos redactados en catalán, castellano o inglés, para garantizar la comprensión y el análisis directo de los documentos, e incorporar al mismo tiempo una diversidad de perspectivas procedentes de contextos culturales y educativos diferenciados.

En quinto lugar, se restringió la selección a estudios centrados en el nivel educativo de educación primaria (ISCED-1), ya que es en esta etapa donde se establecen las bases fundamentales de la relación entre infancia, escuela y cultura lectora, y donde se despliegan las políticas y prácticas lectoras con mayor impacto a largo plazo. En sexto lugar, las publicaciones debían tratar explícitamente el papel de la escuela en la transmisión de la cultura lectora, ofreciendo comparaciones o contrastes con otros entornos de aprendizaje no formales, como las familias, las bibliotecas o las plataformas digitales.

Finalmente, solo se seleccionaron aquellos estudios que permitieran analizar las dimensiones pedagógicas, culturales y estructurales implicadas en el desarrollo de una cultura lectora escolar. Se priorizaron trabajos que incorporaran marcos conceptuales sólidos, enfoques críticos y análisis cualitativos que facilitaran la interpretación de los procesos educativos e institucionales vinculados a la lectura.

Este conjunto de criterios de inclusión y exclusión ha permitido construir una muestra coherente, fundamentada y metodológicamente sólida, que responde a los estándares de calidad exigibles en una revisión sistemática cualitativa. Además, la aplicación combinada de filtros temáticos, temporales, lingüísticos y epistemológicos ha permitido delimitar un conjunto equilibrado de fuentes, que integra tanto investigaciones de base empírica como trabajos teóricos con un fuerte componente interpretativo.


Fuentes de información y estrategia de búsqueda

La identificación y selección de la literatura se ha llevado a cabo mediante una estrategia de búsqueda sistemática, desarrollada específicamente para garantizar el alcance, la calidad y la relevancia de los estudios incorporados. Esta estrategia se ha basado en la consulta de cuatro bases de datos académicas internacionales y nacionales de referencia, todas ellas ampliamente reconocidas por su rigor científico y por su cobertura temática en el ámbito educativo y de las ciencias sociales: ERIC, Scopus, Web of Science y Dialnet

Para optimizar la recuperación de estudios relevantes, la búsqueda se diseñó de manera estructurada y replicable, adaptándose a las características y funcionalidades específicas de cada base de datos. Se utilizaron combinaciones de términos clave y operadores booleanos (AND, OR) para generar conjuntos de resultados que respondieran a la pregunta de investigación y a las variables analíticas del estudio.

Los descriptores utilizados se formularon en inglés, catalán y castellano, con el objetivo de captar el máximo de producción científica contextualmente diversa. Entre los términos empleados destacan: «school AND reading culture», «school literacy practices», «educational transmission AND reading», «cultural literacy AND schools», así como «escola i cultura lectora», «escuela y cultura lectora», «pràctiques de cultura lectora», «transmissió educativa i lectura» i «alfabetització cultural i escola», entre otros.


Proceso de selección y extracción de datos

El procedimiento de selección de los estudios incluidos en esta revisión se estructuró en varias fases sucesivas, con el objetivo de aplicar rigurosamente los criterios de elegibilidad establecidos y asegurar la calidad, relevancia y coherencia del corpus final. Este proceso se llevó a cabo mediante una combinación de técnicas de gestión bibliográfica, análisis documental y lectura crítica, siguiendo los principios del protocolo PRISMA y adaptándolo a un enfoque cualitativo e interpretativo.

• Identificación de registros: En una primera fase, se realizó una búsqueda exploratoria sin filtros en las cuatro bases de datos. Esta primera aproximación permitió obtener un total de 61.831 registros preliminares, que constituían el conjunto inicial potencialmente relevante para el estudio.

• Eliminación de duplicados: Los resultados obtenidos fueron importados a un gestor de referencias bibliográficas, donde se procedió a la eliminación de documentos duplicados que aparecían en más de una base de datos.

• Revisión inicial (cribado): En esta tercera fase, se realizó una revisión preliminar de los títulos y resúmenes de cada registro para determinar su adecuación a los criterios de inclusión.

• Lectura completa de los textos seleccionados: Los estudios que superaron la fase anterior fueron sometidos a una lectura íntegra y detallada, a fin de confirmar su pertinencia conceptual, rigor metodológico y relevancia empírica o teórica.

• Selección final: Como resultado de este proceso sistemático y progresivo, se determinó una muestra final de 261 artículos que cumplen íntegramente los criterios de elegibilidad definidos.


Con el fin de facilitar la comprensión global del corpus analizado y garantizar la transparencia del proceso de revisión, a continuación se presenta una tabla de clasificación que resume las principales características de los 261 artículos seleccionados.


Tabla 1. Distribución del corpus de estudios según base de datos, ámbito geográfico y agentes sociales analizados. (Elaboración propia).



Esta clasificación proporciona una visión panorámica de la muestra y contribuye a reforzar la transparencia del procedimiento metodológico. Permite constatar que el corpus está formado por una muestra diversa, multidisciplinaria e internacional, que refleja la pluralidad de enfoques existentes en el estudio de la cultura lectora. La presencia significativa de estudios cualitativos y conceptuales se alinea con el enfoque interpretativo de la revisión, mientras que la variedad de ámbitos geográficos e idiomas refuerza su dimensión comparativa e intercultural.


Análisis temático y variables de estudio

Una vez finalizado el proceso de selección, se procedió a desarrollar un análisis temático de carácter cualitativo, orientado a identificar patrones recurrentes, tensiones conceptuales y aportaciones significativas dentro del corpus de 261 artículos. Este análisis se estructuró a partir de cinco variables centrales, previamente definidas de acuerdo con los objetivos y preguntas de investigación del presente estudio. Las cuatro dimensiones analíticas, interconectadas entre sí, han permitido establecer una lectura transversal y crítica del conjunto de la literatura revisada: Concepto de cultura lectora., Rol de la escuela, Rol de otros agentes sociales y Contrastes culturales e institucionales.

El análisis se desarrolló siguiendo un enfoque inductivo que atendía a las recurrencias, divergencias y relaciones emergentes entre los distintos estudios. Este proceso permitió generar códigos temáticos abiertos y flexibles, al tiempo que facilitó la comprensión de las dinámicas institucionales, pedagógicas y socioculturales que configuran la cultura lectora en contextos escolares.



RESULTADOS

Los resultados de esta revisión cualitativa se organizan en torno a cuatro ejes temáticos centrales, definidos a partir de las variables analíticas establecidas en la fase metodológica. Esta estructura responde a la idea de presentar los contenidos del corpus de manera sistemática, facilitando su interpretación crítica y comparativa.

Cada eje analítico refleja una dimensión fundamental del fenómeno estudiado, desde el marco conceptual que sostiene el término «cultura lectora», hasta las funciones específicas de la escuela, la interacción con otros agentes sociales y las diferencias detectadas según los contextos institucionales y culturales. Así, la presentación de los resultados no se limita a una descripción de los estudios, sino que propone una lectura integradora y problematizadora, capaz de dar cuenta de la complejidad del papel que ejerce la escuela en la transmisión de la cultura lectora en el mundo contemporáneo.


Variable 1 – El concepto de cultura lectora

Los distintos ejes analizados en esta revisión permiten abordar las múltiples facetas del fenómeno investigado. Desde la comprensión teórica del concepto de «cultura lectora» hasta las prácticas concretas que la escuela pone en juego para promoverla, el recorrido incluye también el papel pedagógico, simbólico e institucional de la educación formal, el vínculo con otros actores sociales y las variaciones que se observan según el contexto cultural, político o territorial.

La organización temática adoptada no solo ha servido para ordenar y sintetizar el conocimiento extraído del corpus, sino también para ofrecer una lectura crítica que permite comprender mejor la complejidad creciente del rol que desempeña la escuela en la construcción y transmisión de una cultura lectora con sentido crítico, equitativo y comunitario. En esta línea, distintas investigaciones coinciden en señalar la necesidad de dejar atrás visiones reduccionistas de la lectura, centradas únicamente en habilidades técnicas, y apuestan por enfoques que reconozcan su dimensión afectiva, participativa y culturalmente situada.

Uno de los resultados más relevantes de esta revisión es la consolidación de una visión ampliada y compleja del concepto de cultura lectora, alejada de un enfoque meramente técnico o instrumental. Diversos estudios recientes como los de Morse, Ngwato y Huston, y Olasehinde et al. han contribuido a consolidar una crítica fundamentada a las concepciones reduccionistas de la lectura, que la identifican con procesos mecánicos de decodificación y con una finalidad puramente funcional dentro del currículo escolar.

Leer no es solo una habilidad, sino una forma de estar en el mundo: una manera de habitar el pensamiento, de enlazarse con la memoria colectiva, de construir identidad y de articular resistencias simbólicas. Como han apuntado autores como Simşek, la lectura puede entenderse como una filosofía de vida: una actividad continua y significativa que acompaña a las personas a lo largo de su desarrollo vital, modelando su forma de entender la realidad, de conectarse con los demás y de proyectarse en el futuro.

Desde esta mirada, leer implica mucho más que acceder a información: es una forma de dar sentido, de explorar el mundo y de nombrar lo vivido. Esto supone reconocer que la lectura no puede desligarse del contexto sociocultural ni de los imaginarios personales que la sustentan, y que la cultura lectora se construye día a día, a través de relaciones significativas, de experiencias compartidas y de la posibilidad de leerse a una misma y a las demás en los textos.

Simşek y Staples coinciden en destacar que, para que una cultura lectora sea realmente significativa, debe estar profundamente vinculada a la experiencia vital de los lectores, a su identidad, lengua, origen y condición social. Desde esta perspectiva, la lectura se convierte en un proceso formador de identidad y de integración cultural dentro de contextos sociales concretos. En la misma línea, Çigdemir enfatiza el potencial inclusivo de la lectura, especialmente en entornos educativos diversos, donde puede actuar como herramienta de reconocimiento, empoderamiento y representación cultural.

Desde el contexto español, Moreno Oliver subraya el papel fundamental de la escuela como institución mediadora de derechos culturales, especialmente en la promoción de prácticas lectoras arraigadas en la diversidad sociolingüística y simbólica del alumnado. Esta comprensión más rica y contextualizada del hecho lector permite cuestionar las políticas educativas centradas exclusivamente en indicadores estandarizados y en modelos homogeneizadores de evaluación, desplazando las dimensiones simbólicas, subjetivas y emancipadoras de la lectura escolar.

En este marco, cobra fuerza la noción de cultura lectora crítica, que incorpora el análisis de los discursos, la capacidad de interpretación activa y la lectura como herramienta para cuestionar y transformar el mundo. Esta orientación se ve reflejada en aportaciones como la de Türkel, Özdemir y Akbulut, que evidencian cómo la lectura crítica, cuando se articula con metodologías participativas y textos culturalmente relevantes, puede convertirse en un espacio de crecimiento personal y de participación democrática. En este sentido, se destaca la relevancia de la escuela como espacio de mediación cultural y democratización de la lectura, y como institución clave para garantizar el acceso equitativo a prácticas lectoras significativas.


Variable 2 – El rol de la escuela

El segundo eje del análisis se centra en el papel que desempeña la escuela como espacio pedagógico, normativo y cultural en la construcción de una cultura lectora con sentido crítico, inclusivo y relevante. Si bien es cierto que las prácticas lectoras pueden cultivarse en múltiples ámbitos —como el hogar, las bibliotecas, los colectivos comunitarios o los entornos digitales—, los estudios consultados coinciden en destacar el carácter único de la escuela como institución capaz de ofrecer un acceso estructurado y universal a la cultura escrita.

Lo que distingue a la escuela es su condición de espacio educativo obligatorio y regulado, que llega a toda la infancia con independencia de su origen social. Esto le otorga un potencial decisivo para garantizar la equidad y reducir brechas culturales, especialmente entre aquellos niños y niñas que crecen en entornos con escasos recursos lectores o trayectorias educativas discontinuas. A diferencia de otros contextos, donde el acceso a la lectura depende en gran medida del capital familiar o de la iniciativa personal, la escuela tiene el mandato institucional de asegurar que aprender a leer —y leer con sentido— sea un derecho y no un privilegio.

Ahora bien, para que esta función sea realmente transformadora, es necesario que la escuela vaya más allá de la enseñanza técnica de la lectura. Staples y Olasehinde et al. coinciden en defender que la tarea lectora de la escuela debe asumir una dimensión política y cultural, orientada a generar condiciones para una alfabetización profunda, crítica y situada. Esta concepción implica entender la escuela como el lugar donde se aprende a leer y se aprende a ser lector, donde se legitiman o se marginan determinadas formas de lectura, y donde se construyen imaginarios sobre el sentido de leer.

La revisión también constata que la escuela puede ejercer un rol claramente democratizador, contribuyendo a romper las dinámicas de reproducción de desigualdades lectoras que se producen en otros espacios, como la familia o los entornos digitales, a menudo condicionados por el origen socioeconómico. En este sentido, la escuela se convierte en una institución mediadora de derechos culturales, capaz de ofrecer modelos diversos de lectura, de estimular el intercambio entre experiencias lectoras heterogéneas y de generar entornos donde la lectura no solo se aprende, sino que se valora y se comparte.

No obstante, este potencial democratizador no se activa de forma automática. Para que la escuela pueda desplegar plenamente su función cultural y emancipadora, es necesaria una voluntad institucional explícita y sostenida. Esto implica apostar por un modelo lector integral y crítico, que no se limite a alcanzar estándares mínimos, sino que promueva la autonomía lectora, el pensamiento crítico, la curiosidad y la capacidad de vincularse emocional e intelectualmente con los textos. Esta apuesta requiere una revisión profunda de las prácticas escolares: desde los materiales hasta los tiempos y espacios de lectura, pasando por la formación del profesorado en enfoques didácticos sensibles a la diversidad cultural, lingüística y cognitiva del alumnado.

Finalmente, la literatura revisada reivindica el doble papel de la escuela en relación con la lectura: por una parte, garantizar el acceso universal a la cultura escrita; y por otra, asumir que la escuela es el espacio donde se produce la institucionalización de la cultura lectora. Esto significa que la escuela es la encargada de establecer marcos de legitimación simbólica, normativos y curriculares que determinan qué se considera lectura válida, qué textos son dignos de estudio y qué prácticas lectoras son promovidas o silenciadas. La fuerza de la escuela, en este sentido, reside en su capacidad de hacer llegar la lectura a toda la población infantil y juvenil, y en su función normativa y socializadora, que contribuye a configurar los imaginarios colectivos en torno a la lectura.

Esta función dual —democratizadora y reguladora al mismo tiempo— convierte a la escuela en un agente central en la producción, reproducción o transformación de las jerarquías culturales. Puede ampliar los horizontes lectores del alumnado, dando cabida a voces diversas, géneros heterogéneos e identidades múltiples; pero también puede restringirlos si se fundamenta en criterios rígidos, canónicos o desvinculados del contexto vital de los lectores.


Variable 3 – El papel de otros agentes sociales

Si bien la escuela ocupa un lugar central en la formación lectora, la literatura especializada también pone de relieve el papel que desempeñan otros agentes sociales en este proceso. Aunque carecen del carácter obligatorio, sistemático y universal del contexto escolar, espacios como el hogar, las bibliotecas o los entornos digitales pueden influir de forma significativa —y en muchos casos complementaria— en la adquisición de hábitos, valores y experiencias vinculadas a la lectura.

El entorno familiar, por ejemplo, ofrece un potencial simbólico y afectivo clave en las etapas iniciales del desarrollo lector. Sin embargo, su impacto está condicionado por las desigualdades sociales: el capital cultural, económico y lingüístico de cada hogar determina en gran medida el tipo de vínculos que se establecen con la lectura. Las bibliotecas, en cambio, representan espacios abiertos y accesibles que, cuando se articulan con proyectos comunitarios o educativos, pueden convertirse en puntos de encuentro, inclusión y participación cultural. Aun así, su eficacia depende de factores como su presencia en el territorio, el respaldo institucional que reciben y el grado de conexión con las escuelas.

En cuanto a los entornos digitales, estos han transformado las formas de leer y compartir significados, al introducir prácticas lectoras más visuales, fragmentadas e interactivas. Aunque ofrecen nuevas oportunidades, también plantean desafíos: el acceso desigual a la tecnología y la escasa mediación pedagógica limitan su potencial como vehículo de equidad en el aprendizaje lector.

Dentro de este panorama, la familia continúa siendo el primer espacio de contacto con la lectura. Tal como señalan Neuman y Celano, es allí donde tienen lugar las primeras experiencias con los textos y donde se transmiten valores, actitudes y expectativas que influirán en el recorrido lector del niño. Prácticas como la lectura compartida, la narración oral, la disponibilidad de libros en casa o el reconocimiento de la lectura como una actividad valiosa contribuyen decisivamente a fomentar el interés y la competencia lectora.

Aun así, estas oportunidades no están igualmente distribuidas. Las condiciones estructurales que atraviesan a las familias marcan diferencias profundas en la calidad y frecuencia de las interacciones en torno a la lectura, lo que evidencia un reto doble: por un lado, reconocer el valor de la mediación familiar en el inicio de los itinerarios lectores; por otro, evitar reproducir visiones que normalicen las desigualdades entre hogares y responsabilicen exclusivamente a las familias de situaciones derivadas de un contexto socioeconómico desigual.

Junto al papel esencial de las familias, las bibliotecas aparecen en la literatura revisada como espacios fundamentales para garantizar el acceso libre, público y equitativo a la lectura. En contextos marcados por la desigualdad educativa o la precariedad material, estos espacios ofrecen una alternativa real para acercarse a recursos de calidad: libros en múltiples lenguas, materiales adaptados a distintas edades y niveles, y ambientes que favorecen tanto la lectura compartida como la individual. Además de su función como repositorios textuales, las bibliotecas pueden convertirse en lugares de encuentro intergeneracional, de fomento del plurilingüismo y de reconocimiento activo de la diversidad cultural, al tiempo que ejercen un rol como instituciones culturales con vocación transformadora.

Sin embargo, su capacidad real de impacto depende de condiciones estructurales que no siempre están garantizadas. Problemas como la escasez de recursos económicos, la inestabilidad del personal, la escasa integración con los centros educativos o la débil articulación con políticas públicas dificultan su desarrollo sostenido. Cuando no hay una conexión sólida con la escuela ni una estrategia institucional que promueva la lectura de forma sistemática, las bibliotecas corren el riesgo de quedar relegadas a un papel residual o meramente simbólico. La literatura subraya, por tanto, que su potencial como agentes activos de cultura lectora depende no solo de su infraestructura y programación, sino también de su inserción en redes vivas de colaboración con escuelas, familias y comunidades locales.

Por otro lado, los entornos digitales se presentan como escenarios emergentes que amplían las posibilidades de participación en la cultura escrita. Blogs, redes sociales, libros digitales interactivos, foros o aplicaciones móviles habilitan formas de lectura multimodal, hipertextual y a menudo colaborativa, especialmente atractivas para los jóvenes. En contextos donde el acceso a materiales impresos es limitado o donde existen lenguas minorizadas, estos entornos pueden incluso ofrecer canales alternativos de lectura y expresión cultural.

No obstante, la digitalización de las prácticas lectoras también introduce nuevas tensiones. Como advierte Carr, el consumo digital no siempre favorece una lectura profunda o crítica; puede fomentar hábitos fragmentarios, distraídos o moldeados por la lógica de los algoritmos comerciales. A esto se suma la desigualdad en el acceso a la tecnología y la alfabetización digital, que genera nuevas formas de exclusión cultural. Por ello, la integración de lo digital como agente lector requiere una mediación pedagógica intencionada y crítica, así como políticas que garanticen el desarrollo de competencias digitales en toda la ciudadanía, especialmente entre niños, niñas y jóvenes en edad escolar.


Variable 4 – Contrastes culturales e institucionales

Los hallazgos de la revisión evidencian que la promoción de la cultura lectora está profundamente atravesada por los marcos políticos, curriculares, lingüísticos y culturales que configuran cada sistema educativo. Esta influencia estructural se traduce en una gran diversidad de enfoques y estrategias, fuertemente arraigadas en las realidades de cada territorio. Lejos de cualquier pretensión de homogeneidad, la literatura analizada deja claro que las políticas lectoras no pueden entenderse fuera de sus contextos concretos.

Esta pluralidad permite identificar un amplio abanico de prácticas educativas e intervenciones institucionales, moldeadas por las historias locales, las dinámicas socioculturales y las concepciones diversas sobre qué significa leer y qué lugar ocupa la lectura en la vida colectiva. Así, la cultura lectora puede ser comprendida tanto como una herramienta de alfabetización básica como un espacio para el pensamiento crítico, la participación democrática y la construcción de vínculos comunitarios. Esta doble condición —técnica y política— muestra el carácter complejo y multivocal de la lectura, que solo puede desarrollarse plenamente si el sistema educativo reconoce la diversidad de trayectorias, lenguajes y formas de leer que coexisten en cada realidad social. Como destacan Morse, Ngwato y Huston, leer es una práctica situada, cargada de significado cultural y emocional, que articula identidades y genera sentido compartido.

Por ello, resulta imprescindible analizar las políticas lectoras desde una perspectiva territorial. La revisión realizada permite visibilizar tanto tendencias regionales como contrastes significativos entre países, mostrando cómo las distintas concepciones sobre la lectura se traducen en estrategias institucionales muy dispares. Los sistemas educativos, lejos de funcionar como entes neutros, actúan como configuradores de ecosistemas lectores concretos, definidos por sus prioridades pedagógicas, sus marcos normativos y la forma en que se vinculan con los agentes sociales implicados.

A escala continental, esta diversidad se hace especialmente visible. En América Latina, por ejemplo, se observa una fuerte orientación comunitaria y crítica en muchas de las iniciativas de fomento lector. Estas prácticas, muchas veces impulsadas desde bibliotecas populares, movimientos sociales o proyectos rurales, entienden la lectura como un derecho cultural y una herramienta de transformación social. En este escenario, la escuela se convierte en un actor clave para revertir desigualdades históricas y democratizar el acceso a la palabra escrita. No obstante, el mantenimiento de estas iniciativas suele depender de recursos inestables y de un apoyo institucional frágil, lo que compromete su continuidad.

En el continente africano, y particularmente en países como Sudáfrica o Nigeria, la lectura adquiere una dimensión de justicia lingüística. Las políticas educativas buscan integrar lenguas originarias como vehículos legítimos de aprendizaje y expresión, en un contexto marcado por el legado colonial y la fragmentación sociolingüística. Sin embargo, estos esfuerzos se ven limitados por la falta de materiales, la escasez de infraestructura y la débil formación docente. Frente a estas carencias, cobran relevancia las iniciativas comunitarias y el activismo lector, que buscan sostener el derecho a leer en condiciones de gran adversidad.

En Asia, varios países han apostado por modelos de lectura extensiva, especialmente en el ámbito de la enseñanza de lenguas extranjeras. Tailandia, Japón o Corea del Sur han desarrollado propuestas como el extensive reading con el objetivo de fomentar la autonomía lectora y la competencia comunicativa. No obstante, estos enfoques a menudo quedan desconectados del currículo oficial y carecen de una mediación crítica que promueva lecturas profundas, contextualizadas y significativas. Además, las desigualdades en el acceso a dispositivos digitales y la brecha tecnológica limitan el alcance transformador de estas prácticas.

El contexto europeo muestra también claras diferencias internas. Los países nórdicos, como Finlandia o Suecia, han consolidado políticas públicas robustas orientadas a garantizar el acceso universal a la lectura, integrando bibliotecas escolares, formación específica del profesorado y recursos sostenidos en el tiempo. En cambio, en el ámbito mediterráneo se percibe una tensión entre propuestas pedagógicas innovadoras y una tendencia dominante a reducir la lectura a un conjunto de competencias medibles, a menudo asociadas a pruebas estandarizadas.

En América del Norte, y particularmente en Estados Unidos y Canadá, conviven dos lógicas contrapuestas. Por un lado, las políticas educativas oficiales priorizan el rendimiento académico, la evaluación estandarizada y los programas intensivos de intervención lectora. Por otro, existen propuestas pedagógicas críticas —frecuentemente impulsadas por comunidades racializadas o grupos minoritarios— que defienden la lectura como una práctica de empoderamiento, construcción identitaria y resistencia cultural. Esta tensión revela que la cultura lectora no puede separarse de las disputas ideológicas y sociales que atraviesan a cada sistema educativo.



DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión subrayan con claridad el papel singular que desempeña la escuela en el fomento de la cultura lectora. Su presencia sistemática dentro del sistema educativo, junto con su función normativa e institucional, le otorgan una capacidad de intervención que difícilmente pueden igualar otros actores sociales. Mientras que familias, bibliotecas o espacios digitales actúan de manera desigual y muchas veces condicionados por factores socioeconómicos, la escuela ofrece un entorno estructurado y universal desde el que es posible garantizar el acceso a la lectura, sostener prácticas continuadas y generar marcos compartidos de sentido cultural.

Ahora bien, este potencial no se activa por defecto ni simplemente por integrar la lectura en el currículo. Tal como muestran los estudios analizados, el impacto de las prácticas escolares depende en gran medida del enfoque pedagógico que las sustenta. Aquellas escuelas que vinculan la lectura con la vida cotidiana, que trabajan con textos culturalmente relevantes y que promueven la reflexión crítica consiguen una mayor implicación del alumnado y favorecen procesos de identificación lectora y construcción de sentido.

El papel compensador de la escuela se hace aún más visible en contextos de fuerte desigualdad estructural, donde otros recursos —como bibliotecas públicas o acompañamiento familiar— son limitados o inexistentes. En estos escenarios, la escuela no solo permite el acceso a la cultura escrita, sino que puede legitimar distintas formas de leer y abrir las puertas al universo simbólico de los textos. Pero para que esto suceda, es necesario que el sistema educativo se comprometa con una visión inclusiva y plural, que reconozca la diversidad lingüística, cultural y afectiva del alumnado, y que entienda la lectura como un bien común, no como una habilidad funcional.

La revisión también revela que los vínculos entre escuela y otros agentes sociales —familias, bibliotecas, entornos digitales— son fundamentales para enriquecer las experiencias lectoras. Estos espacios aportan saberes, lenguajes y perspectivas que, si se articulan de forma coherente y colaborativa, pueden potenciar el trabajo educativo en el aula. No obstante, este trabajo en red no se produce espontáneamente: requiere que la escuela asuma un rol activo en la construcción de alianzas y en la creación de entornos lectores compartidos.

Los ejemplos internacionales muestran que las políticas más efectivas son aquellas que combinan una orientación clara con márgenes de adaptación local, inversión sostenida en recursos y una formación docente sólida en didáctica lectora crítica, intercultural y emocional. La lectura escolar, en este marco, puede convertirse en una palanca de justicia educativa y transformación social si se fundamenta en una concepción amplia y situada de lo que significa leer.

Este horizonte pedagógico exige, sin embargo, una profunda revisión de las prácticas formativas. Muchos docentes no cuentan con herramientas para asumir el rol de mediadores culturales o referentes lectores, no tanto por desinterés como por lagunas en su formación inicial. La responsabilidad no recae únicamente en las escuelas, sino también en las instituciones de educación superior, que durante años han relegado la dimensión lectora a un lugar secundario en la formación del profesorado. Esta omisión limita seriamente la capacidad de las escuelas para promover una cultura lectora crítica, transformadora y comprometida con el entorno.

Repensar la lectura desde esta perspectiva implica también revisar las políticas escolares. Superar enfoques tecnocráticos y estándares de rendimiento como único criterio de éxito educativo es indispensable. Tal como señalan Olasehinde et al., avanzar hacia una pedagogía de la lectura centrada en el pensamiento crítico, la diversidad cultural y el diálogo de saberes requiere espacios de experimentación, escucha y expresión múltiple. Solo así la escuela puede consolidarse como espacio democrático y emancipador, capaz de articular una cultura lectora inclusiva, significativa y compartida.



CONCLUSIONES

Los resultados de esta revisión sistemática cualitativa muestran que la cultura lectora no puede reducirse a una habilidad técnica ni a una serie de procedimientos escolares orientados exclusivamente a la decodificación. Por el contrario, se revela como un fenómeno complejo, profundamente arraigado en dimensiones educativas, culturales y sociales, que se configura en la interacción constante entre sujetos, instituciones y los imaginarios que estructuran sus entornos.

El análisis del corpus apunta hacia un consenso creciente en la literatura especializada: es necesario repensar la cultura lectora como una dimensión central del desarrollo humano, estrechamente vinculada a la construcción de identidades, a la participación ciudadana y a la lucha por la justicia social. Autores como Simşek, Staples o Morse, Ngwato y Huston coinciden en señalar que leer va más allá del dominio de un código: es habitar mundos simbólicos, elaborar sentido y formar parte de comunidades de interpretación.

Desde esta perspectiva, la cultura lectora ha de entenderse como una construcción social compartida, modelada por condiciones históricas, institucionales y pedagógicas propias de cada territorio. Asumir esta mirada implica también interrogar las concepciones tradicionales de lectura que han predominado en el discurso escolar. En un contexto saturado de imágenes, pantallas y lenguajes digitales, se hace urgente ampliar lo que entendemos por leer, reconociendo formas de acceso al sentido que no se limitan al texto lineal escrito. Documentales, videojuegos, series, redes sociales o arte visual interactivo están transformando las maneras en que las personas —especialmente las más jóvenes— se vinculan con la cultura escrita y simbólica.

Esta transformación no representa una amenaza, sino una oportunidad para construir una cultura lectora más plural, multimodal y situada. Reconocer que una imagen o una escena pueden ser objeto de una lectura crítica con la misma profundidad que un texto impreso permite democratizar el acceso al conocimiento y conectar con los universos culturales reales del alumnado. Replantear las prácticas escolares, las políticas públicas y los enfoques pedagógicos implica, por tanto, no solo garantizar el derecho a la lectura, sino también actualizar sus formatos, lenguajes y mediaciones. Es en esta apertura conceptual donde se articula una propuesta educativa capaz de reforzar el sentido, la relevancia y la función crítica de leer en las sociedades contemporáneas.

En este marco ampliado, la escuela emerge como un actor insustituible en la promoción de una cultura lectora crítica, inclusiva y socialmente transformadora. Su carácter obligatorio, su alcance universal y su legitimidad institucional la convierten en un espacio privilegiado para garantizar el acceso equitativo a los textos y para generar condiciones de participación simbólica compartida. Más allá de enseñar a leer, la escuela establece marcos de sentido, legitima determinadas prácticas lectoras y define, en última instancia, qué significa leer bien, con sentido, o con profundidad.

Esta dimensión normativa puede convertirse en una herramienta potente para el acceso a saberes múltiples, siempre que se base en una pedagogía plural, crítica y culturalmente situada. De este modo, la escuela se posiciona como un espacio clave para revertir desigualdades, visibilizar voces lectoras marginalizadas y abrir posibilidades de apropiación simbólica del mundo. Fomentar una cultura lectora desde la escuela, en este sentido, es también promover la inclusión, entendida como el acceso justo y real a los códigos culturales que estructuran la vida democrática.

La revisión también destaca el papel imprescindible —aunque complementario— de otros actores sociales como las familias, las bibliotecas o los entornos digitales. Aunque estos espacios no cuentan con el mismo nivel de institucionalización que la escuela, su contribución a las trayectorias lectoras es fundamental, ya que aportan dimensiones afectivas, comunitarias y tecnológicas que muchas veces están menos presentes en el ámbito escolar. Ante esta realidad, se hace urgente que los gobiernos impulsen políticas que favorezcan la articulación entre escuela y agentes educativos del entorno, con el fin de construir ecosistemas lectores más integrados, inclusivos y sostenibles.

Las familias, por ejemplo, representan el primer contacto con la lectura. Son espacios donde se gestan hábitos, actitudes y vínculos emocionales hacia los textos. La presencia de libros en casa, las lecturas compartidas y el reconocimiento afectivo de la lectura como práctica significativa son factores que inciden directamente en el desarrollo de una identidad lectora sólida. No obstante, este potencial está profundamente condicionado por el capital económico, cultural y lingüístico de los hogares, lo cual puede reproducir desigualdades estructurales si no existe una política educativa capaz de compensar y redistribuir oportunidades.

Las bibliotecas —sean escolares, públicas o comunitarias— también tienen un papel decisivo. Más allá de custodiar libros, son espacios de encuentro cultural, promoción de la diversidad lingüística y acceso libre a recursos textuales variados. En la medida en que se vinculan con proyectos educativos y comunitarios, pueden convertirse en nodos de transformación simbólica y de participación activa. Su eficacia, sin embargo, depende de la inversión pública, la presencia territorial y la conexión con las escuelas.

En cuanto a los entornos digitales, representan un escenario cada vez más influyente en la construcción de nuevas prácticas lectoras. Blogs, plataformas interactivas, videojuegos narrativos o redes sociales favorecen lecturas colaborativas, fragmentadas y visuales, que pueden estimular competencias críticas y creativas si están acompañadas de una mediación pedagógica adecuada. Al mismo tiempo, estos espacios también introducen riesgos: la fragmentación de la atención, la desigualdad de acceso y la falta de alfabetización mediática pueden ampliar las brechas culturales ya existentes.

En este ecosistema diverso, la escuela sigue siendo el único espacio con capacidad real para articular esfuerzos, generar sentido compartido y garantizar una base común de acceso a la lectura. Pero esta función no puede ni debe ejercerse de forma aislada. La colaboración activa con familias, bibliotecas y comunidades es clave para generar proyectos lectores robustos y arraigados. Siempre que se actúe desde una perspectiva crítica, relacional y situada, la escuela puede ejercer su papel como agente de transformación y de equidad simbólica.

En síntesis, construir una cultura lectora crítica, equitativa y comunitaria requiere un compromiso colectivo sostenido. Las instituciones educativas, los responsables de políticas públicas, los profesionales de la enseñanza y la sociedad en su conjunto deben asumir que leer —como derecho, como placer y como forma de resistencia— debe ser una posibilidad real para todas las personas, sin que el origen social, la lengua materna o el contexto económico actúen como barreras.

Ahora bien, conviene señalar una limitación importante: esta revisión se ha centrado exclusivamente en publicaciones accesibles en línea. Esto podría haber dejado fuera contribuciones relevantes —especialmente libros, documentos no digitalizados o investigaciones en curso—, restringiendo parcialmente el alcance del análisis. Esta cuestión invita a seguir ampliando el trabajo, incorporando nuevas fuentes y metodologías que enriquezcan la comprensión de un fenómeno tan decisivo como es la cultura lectora.




noviembre 21, 2025

Promover el desarrollo de competencias lectoescritoras dentro de un proyecto de cambio social


Dyan Wilson Cantón, María del Rosario Sánchez Campos, Janeth Briseida Toledo Escobar y Guillermo Alvarado López
«La lectoescritura en el contexto educativo contemporáneo»

LATAM, vol. 10, n.º 2 (2025).

LATAM. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades | Red de Investigadores Latinoamericanos (REDILAT) | Asunción | PARAGUAY

Se incluye a continuación el artículo según su edición en PDF. Ver las referencias en la publicación original.

Licencia Creative Commons.


Imagen referencial. Tomada del blog de la Editorial GEU.


RESUMEN

Esta investigación tuvo como objetivos: 1) identificar los antecedes teóricos de la lectoescritura; 2) describir la lectoescritura en el contexto educativo contemporáneo; y 3) analizar la propuesta de la lectura y escritura en la Nueva Escuela Mexicana, por lo que la metodología implicó el abordaje de fuentes bibliográficas seleccionados conforme al muestreo intencional guiados por criterios previamente definidos, con apoyo en la observación documental y la ficha de observación, con apego a lineamientos propios de un estudio no experimental. Los hallazgos más relevantes indican que alrededor de 53 % de los estudiantes de México alcanzó el nivel 2 o superior en lectura, además se ha revelado que la Secretaría de Educación Pública, patentiza el hecho de que la lectura y escritura son herramientas importantes que deben ser desarrolladas en el proceso de enseñanza-aprendizaje puesto que estas son necesarias para favorecer el desarrollo holístico de la comunidad estudiantil. Los autores concluyen que se ha analizado la propuesta de la lectura y escritura en la Nueva Escuela Mexicana determinándose que esta concepción educativa sitúa la equidad, la excelencia y la mejora continua en el centro de la acción pública, orientándose hacia el máximo logro educativo de niñas, niños y jóvenes; que promueve la corresponsabilidad de todos los actores del sistema para desarrollar competencias lectoescritoras dentro de un proyecto de cambio social; y que enfatiza un enfoque holístico en el que la lectura y la escritura se entienden como herramientas fundamentales para el aprendizaje permanente y la transformación de la comunidad escolar.

Palabras clave: aprendizaje, enseñanza, estudiantes, lectoescritura, Nueva Escuela Mexicana.



INTRODUCCIÓN

Inicialmente debe indicarse que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ha revelado que el 68 % de los estudiantes matriculados en América Latina presentan problemas significativos relacionados con la lectura y escritura. Sobre la base de los datos estadísticos antes revelados, se puede afirmar que existe una necesidad de emprender estudios investigativos que generen conocimientos actualizados sobre las deficiencias en el desarrollo de la competencia de la lectoescritura.

Un panorama similar se observa en México, puesto que se estima que aproximadamente el 53 por ciento de los alumnos de México apenas alcanzan el nivel 2 o superior en lectura, aunque se ha documentado que el promedio de la OCDE es el 74. Siendo las cosas así, se entiende la urgencia de abordar esta problemática.

Ahora bien, diversos estudios recientes como el de Medina & Cubilete desarrollado en Perú han precisado que «en muchos países en desarrollo, la falta de acceso a materiales educativos, la insuficiencia de maestros capacitados y las condiciones socioeconómicas adversas contribuyen significativamente a los bajos niveles de lectoescritura», al tiempo que Zambrano-Fernández en Ecuador han evidenciado que «en el diagnóstico realizado se aprecia las falencias existentes dentro del campo educativo, los estudiantes no desarrollan habilidades en la lectura y en la escritura». Entre tanto, Mejía, en México, ha planteado que «en la Nueva Escuela Mexicana, la lectura y la escritura no se limitan a habilidades básicas, sino que se consideran herramientas esenciales para la comprensión, comunicación y construcción de conocimiento en diferentes contextos», por lo que es necesario que se realicen estudios que ofrezcan consideraciones finales y recomendaciones que sirvan de apoyo para abordar en forma integral el problema del deficiente desarrollo de las habilidades de lectura y escritura.

En este orden de ideas, se presentan los siguientes objetivos: 1) identificar los antecedentes teóricos de la lectoescritura; 2) describir la lectoescritura en el contexto educativo contemporáneo; y 3) analizar la propuesta de la lectura y escritura en la Nueva Escuela Mexicana. En este sentido, se ha aplicado un estudio de naturaleza documental puesto que se ha respaldado en la revisión y consulta de fuentes bibliográficas.



METODOLOGÍA

La metodología «es una herramienta que le permite al investigador describir, analizar y valorar de una manera crítica los métodos empleados, los instrumentos que utiliza le permite valorar, comparar y, en su caso, discriminar la información obtenida». Tomando en cuenta la definición proporcionada se puede afirmar que la metodología de la investigación es un elemento determinante para cumplir los objetivos trazados y para además generar conocimiento válido para la comunidad científica, por lo que se ha procedido a describir la metodología seleccionada:


Participantes

Los participantes tienen que ver con la población, que «conjunto de elementos de los cuales pretendemos indagar y conocer sus características o una de ellas, y para el cual serán válidas las conclusiones obtenidas en la investigación». En este estudio, la población se ha conformado por fuentes bibliográficas relacionadas con el tema abordado.


Procedimiento de muestreo

El muestreo «es el medio a través del cual el investigador, selecciona las unidades representativas para obtener los datos que le permitirán obtener información acerca de la población a investigar». Por ello se ha aplicado el muestreo intencional «En este caso los elementos son escogidos con base en criterios o juicios preestablecidos por el investigador». En este sentido, debe señalarse que los criterios de selección que han sido aplicados son los siguientes:

• Fuentes bibliográficas con las siguientes palabras claves: lectoescritura, lectura, escritura, competencias.

• Fuentes bibliográficas publicadas en el rango de 2021-2025.

• Fuentes bibliográficas publicadas en Google Académico.

• Fuentes bibliográficas en idioma español.

• Fuentes bibliográficas con datos completos.



Técnicas e instrumentos de recolección de datos

Como técnica se ha utilizado la observación documental que comprende «una lectura general de los textos, se iniciará la búsqueda y observación de los hechos presentes en los materiales escritos consultados que son de interés». Asimismo, debe detallarse que el instrumento aplicado ha sido el de la ficha de observación documental que «consiste en registrar la descripción detallada de lugares, personas, hechos, etc., que forman parte de la investigación».


Diseño de la investigación

En cuanto al diseño de la investigación, debe señalarse que se trata de un estudio no experimental que «es aquella que se realiza sin manipular deliberadamente variables. Es decir, es investigación donde no hacemos variar intencionalmente las variables independientes». En efecto, el diseño es no experimental porque no se ha realizado ningún tipo de manipulación de las variables o categorías de análisis estudiadas.

Asimismo, se ha utilizado una investigación básica que es «conducida por la curiosidad o interés de un científico en una pregunta científica. El objetivo de este tipo de investigación es obtener conocimiento, no se tiene en cuenta de si será práctica o podrá resolver problemas», en este sentido, debe precisarse que se ha aplicado un estudio básico por cuanto solamente se pretende describir la realidad problemática que se ha identificado.



RESULTADOS Y DISCUSIÓN

A continuación, se presentan los resultados de los objetivos propuestos:


Objetivo N.º 1: Identificar los antecedentes teóricos de la lectoescritura

Son muchos los expertos que dejaron sus contribuciones en relación al estudio de la lectoescritura, los cuales se abordan a continuación:


Vygotsky

La idea de la Zona de desarrollo próximo es especialmente relevante en la mejora de la lectoescritura. Los maestros evalúan las habilidades de lectura y escritura de cada niño y luego emparejar a aquellos que estén en niveles similares. Esto permite que los niños colaboren y se apoyen mutuamente mientras trabajan en actividades de lectoescritura. Los niños más competentes guían a sus compañeros en la lectura de textos, esto refuerza la comprensión y fortalece las habilidades sociales.

En este sentido, debe señalarse que, para Vygotsky, es esencial que los docentes identifiquen la zona de desarrollo próximo y en función a tal información diseñen e implementen intervenciones didácticas con las que sean posible que los niños progresen en el desarrollo de sus capacidades lectoras y escritas. De modo tal, que los docentes deben facilitar la mediación y el apoyo en el proceso de alfabetización inicial.


Emilia Ferreiro y Ana Teberosky

El principal aporte de estas expertas consiste en señalar que «el proceso lectoescritor permite que el niño trate de comprender la naturaleza del lenguaje a su alrededor, y que cuando se trata de aprender a leer y escribir se establecen aptitudes y habilidades importantes para el desarrollo cognitivo». De forma semejante exponen que:

La enseñanza de la lengua escrita se debe dar dentro de los niveles de desarrollo en que se encuentra el niño; y en su contexto sociocultural determinado, esto de manera diferencial a la enseñanza tradicional en la que el niño es abordado desde una serie de signos y símbolos, muchos de los cuales son ajenos a la realidad y a los intereses de quien aprende.

Debe indicarse que la postura de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky contenían una visión revolucionaria, puesto que sus planteamientos chocaban con las premisas tradicionales, insistiendo en la premisa de que los procesos de construcción de significado y de representación gráfica se van desarrollando en forma progresiva y que se manifiestan de formas diversas en función de la experiencia de cada niño.


Emilia Ferreiro

Posteriormente Emilia Ferreiro continuó el estudio de la lectoescritura determinando que la alfabetización inicial se desarrolla en tres (3) momentos como se describen a continuación:

Primer momento: es la fase inicial en el que el niño comienza a realizar las primeras acciones para la escritura la cual se desarrolla en tres (3) niveles, que se muestran por medio de las siguientes figuras:


Figura 1. Garabateo del primer nivel del primer momento (Emilia Ferreiro)

Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por Vergara et al.


Figura 2. Garabateo del segundo nivel del primer momento (Emilia Ferreiro)

Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por Vergara et al.


Figura 3. Garabateo del tercer nivel del primer momento (Emilia Ferreiro)

Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por Vergara et al.



Segundo momento: en esta etapa «los niños descubren la clave básica de la escritura: La Fonética, es decir, comienzan a comprender que cada letra corresponde a un sonido, que hay una correlación sonido-letra».

Tercer momento: en esta etapa se da «el arribo al sistema alfabético de la escritura. Aquí el niño ya ha comprendido lo esencial del proceso de escritura, entiende el sistema alfabético y, por tanto, comienza a escribir como los adultos».


Objetivo N.º 2: Describir la lectoescritura en el contexto educativo mexicano contemporáneo

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2025) ha revelado algunos datos que dan cuenta del progreso en lo relacionado a la lectoescritura, los cuales se presenta en la Tabla 1 y Gráfico 1:


Tabla 1. Porcentaje de la población mundial que sabe leer y escribir (años 1979 y 2025)

Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


Gráfico 1. Porcentaje de la población mundial que sabe leer y escribir (años 1979 y 2025)

Fuente: elaboración propia a partir de datos aportados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.



Sobre la base de los datos estadísticos antes reportados, se puede afirmar que en un poco más de 4 décadas se ha logrado un avance significativo en cuanto a los procesos de aprendizaje de escritura y lectura a nivel mundial, sin embargo, debe destacarse que en la actualidad el panorama demuestra que sigue existiendo una brecha del 14 % de individuos que no han logrado desarrollar estas competencias por lo que se considera acertado que se desplieguen labores investigativas que sumen esfuerzos en este sentido. Al respecto, se puede hacer alusión a datos que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (2024), ha publicado sobre esta temática:


Tabla 2. Comparación del desempeño de países en lectura

Fuente: Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico.



Estos datos revelando que son numerosos los países que se encuentran estadísticamente por debajo del promedio OCDE. Ahora bien, un aspecto puntual que debe hacerse mención es que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura reporta que 251 millones de niños no han adquirido las competencias básicas de lectoescritura a nivel global. Estos datos dan cuenta de las dimensiones del problema relacionado con el desarrollo de la lectura y escritura en los escolares en el escenario mundial.

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ha expuesto que el 68 % de los alumnos en América Latina presentan problemas significativos en cuanto a la lectura y escritura. En concordancia con estos datos, se puede afirmar que la situación en la región latinoamericana es mucho más aguda aun, en comparación con el contexto global, lo que demuestra la necesidad de que se implementen políticas públicas dirigidas a superar esta problemática.

Entre tanto, en el ámbito nacional se han publicado algunos datos de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, también conocidos por sus siglas PISA el cual «evalúa los conocimientos y habilidades de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias», por medio del cual se ha determinado que «alrededor de 53 por ciento de los estudiantes de México alcanzó el nivel 2 o superior en lectura (promedio de la OCDE: 74 por ciento)», confirmándose que México se encuentra 21 puntos porcentuales por debajo del promedio, además de que un 53 % es una cifra realmente baja y que debe generar preocupación, por lo que es necesario que se realicen estudios que ofrezcan consideraciones finales y recomendaciones que sirvan de apoyo para abordar en forma integral el problema del deficiente desarrollo de las habilidades de lectura y escritura.

La Secretaría de Educación Pública ha puntualizado que:

La adquisición y el fortalecimiento de la lengua escrita son procesos esenciales, y al promover en los estudiantes la lectura y la escritura, se les brinda autonomía para seguir aprendiendo y para que puedan acceder a la información de diversas fuentes.


Es así, pues, como se puede sostener que el sistema educativo mexicano ha sentado la bases sobre la premisa de que tanto la lectura y escritura son procesos que deben ser desarrollados por los estudiantes puesto que estos se convierten en los medios a través de los cuales es posible que la comunidad estudiantil pueda seguir adquiriendo información y por tanto pueden construir su sistema de saberes.

Asimismo, se ha detallado en el sistema educativo mexicano que:

El aprendizaje de la lectura y la escritura va mucho más allá de la enseñanza aislada de las letras y su trazo. Requiere un trabajo intelectual de los niños que les permita entender la lógica del sistema de escritura, pues el lenguaje se concibe como un objeto de conocimiento mucho más amplio, que abarca prácticas de lector y escritor, de hablante y oyente, que se realizan en un ámbito social o comunitario para responder a necesidades específicas y con propósitos bien definidos —prácticas como informar, recomendar, persuadir, opinar, narrar, entre otras.


En este orden de ideas, la Secretaría de Educación Pública, patentiza el hecho de que la lectura y escritura son herramientas importantes que deben ser desarrolladas en el proceso de enseñanza-aprendizaje puesto que estas son necesarias para favorecer el desarrollo holístico de la comunidad estudiantil, por lo que los docentes deben implementar estrategias que permitan que los niños adquieran estas competencias.


Objetivo N.º 3: Analizar la propuesta de la lectura y escritura en la Nueva Escuela Mexicana

Ahora bien, la Nueva Escuela Mexicana también propone un modelo para el desarrollo de la lectoescritura, por lo que se considera acertado ofrecer una definición de la Nueva Escuela Mexicana:

Concepción de la escuela que busca la equidad, la excelencia y la mejora continua en la educación, para lo cual colocará al centro de la acción pública el máximo logro educativo de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Tendrá como objetivos el desarrollo humano integral del educando, reorientar el Sistema Educativo Nacional, incidir en la cultura educativa mediante la corresponsabilidad e impulsar transformaciones sociales dentro de la escuela y en la comunidad.


Bajo esta óptica, se comprende que la Nueva Escuela Mexicana se vincula con un proyecto de cambio en el que las instituciones educativas y todos los actores que intervienen en el proceso educativo, deben sumar esfuerzos para propiciar el desarrollo holístico de la comunidad estudiantil.



CONCLUSIONES

Se han identificado los antecedentes teóricos de la lectoescritura verificándose que los aportes de Vygotsky, quien destaca la mediación docente en la Zona de Desarrollo Próximo como estrategia para que los niños colaboren y refuercen mutuamente sus habilidades lectoras y escritoras; mientras que Emilia Ferreiro y Ana Teberosky revolucionaron la enseñanza tradicional al enfatizar que el proceso lectoescritor se construye progresivamente según el nivel de desarrollo y el contexto sociocultural de cada niño; al tiempo que Ferreiro, profundizando en sus estudios, identificó tres (3) momentos claves en la alfabetización inicial que ponen de relieve la evolución natural de las capacidades grafomotoras y cognitivas en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Se ha descrito la lectoescritura en el contexto educativo contemporáneo confirmándose que a nivel global la tasa de alfabetización ha crecido de 68 % desde el año de 1979 hasta 86 % en el año 2025, aunque persiste una brecha del 14 % de personas no alfabetizadas. Ahora bien, se ha documentado que solo el 53 % de los estudiantes mexicanos de 15 años alcanza el nivel 2 o superior en PISA, quedando 21 puntos por debajo del promedio; y que la Secretaría de Educación Pública ha reconocido que la lectura y la escritura se perfilan como procesos esenciales que otorgan autonomía al estudiante y que demandan la implementación de prácticas pedagógicas integrales para su fortalecimiento.

Se ha analizado la propuesta de la lectura y escritura en la Nueva Escuela Mexicana determinándose que esta concepción educativa sitúa la equidad, la excelencia y la mejora continua en el centro de la acción pública, orientándose hacia el máximo logro educativo de niñas, niños y jóvenes; que promueve la corresponsabilidad de todos los actores del sistema para desarrollar competencias lectoescritoras dentro de un proyecto de cambio social; y que enfatiza un enfoque holístico en el que la lectura y la escritura se entienden como herramientas fundamentales para el aprendizaje permanente y la transformación de la comunidad escolar.




noviembre 14, 2025

Cinecracia: cine bajo demanda en salas


Nuria Navarro Sierra y José Agustín Carrillo Vera
«El espectador que pudo escoger la cartelera: Youfeelm, el cine tradicional como nuevo modelo de negocio»

XVII Foro de Investigación en Comunicación. Medios de Comunicación. Tendencias y Futuro, Murcia, Universidad de Murcia: Facultad de Comunicación y Documentación, 11 y 12 de febrero de 2016. Disponible en acceso libre en la plataforma ResearchGate.

Se ofrecen a continuación los apartados «Introducción» y «Resultados y discusión».

Véanse las referencias en la publicación original en ResearchGate.

Publicado inicialmente como ponencia n.º 130 en La democracia no es un editorial (Patrones neoliberales en los medios de comunicación). VI Congreso Internacional Latina de Comunicación Social (CILCS) de la Sociedad Latina de Comunicación Social (SLCS). La Laguna, Sociedad Latina de Comunicación Social, SLCS / Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis (LATINA) de Comunicación (Equipo de Investigación registrado en la Universidad de La Laguna), diciembre de 2014.

Las actas de este congreso han dejado de estar disponibles en línea. Sus índices se ofrecen ahora en: Cuadernos Artesanos de Comunicación, 2.ª época, n.º 70 (2014); número temático: «La democracia no es un editorial. Patrones neoliberales en los medios de comunicación».




INTRODUCCIÓN

El consumo en salas de cine, aquel donde un usuario, solo o acompañado, se dirige a una taquilla para comprar su entrada, llegar hasta la sala correspondiente y buscar su butaca o sentarse en cualquiera de las que estén libres, y con palomitas o sin ellas se mantenga enganchado a esa pantalla donde se proyecta la película, es algo que ha cambiado bien poco desde los inicios de este modelo de explotación cinematográfica o, mejor dicho, desde los inicios del cine.

La calidad de audio o de imagen, las opciones en la compra de entrada, la posibilidad de ver una película en 3D, formato digital o en unas butacas que vibran para subrayar la acción que nos muestra la pantalla, etc. todo eso se ha sumado al modelo de explotación en cines. Pero la idea de ir al cine a disfrutar de una película en la que se apagan las luces y uno está solo ante la imagen no ha cambiado en esencia. Las salas de cine siguen atrayendo público, en mayor o menor medida, sin necesidad de todas estas nuevas opciones.

Sin embargo, es cierto que las nuevas tecnologías han ofrecido otros modelos de consumo con ventajas que los hacen bastante atractivos, destacando el consumo personalizado: libertad de horarios y reproducción, contenidos bajo demanda, posibilidad de cambiar el idioma o introducir subtítulos, acceso a material adicional, etc.

Si bien el ritual de asistir a la sala de proyección para ver una película parece no haber sido igualado por la posibilidad de ver esa misma película en la televisión de casa, el ordenador o cualquiera de las llamadas nuevas pantallas de consumo, esas ventajas tecnológicas, sí han supuesto un antes y un después en el consumo de contenidos y las posibilidades para el espectador.

youfeelm es una nueva plataforma que apuesta por las salas de cine, pero aprovechando las ventajas de los nuevos modelos de consumo, todo ello bajo el lema «Vuelve a sentir el cine». Partiendo de esta plataforma y sus características, la siguiente investigación destaca cómo se han aprovechado las ventajas de los nuevos modelos de distribución y la utilidad que el usuario ha hecho de youfeelm después de ocho meses en funcionamiento.

Esta plataforma comenzó su andadura en junio de 2015 bajo la idea de otorgar al usuario la capacidad de decisión que tiene en el mundo online, pero en el consumo en cines. Grosso modo, youfeelm ofrece la posibilidad al espectador de escoger la película, la sala y el día de proyección a través de Internet. Una iniciativa pionera en España dentro del sector cinematográfico, y que nace emulando a otra plataforma norteamericana llamada tugg, un portal puesto en marcha en 2012 por Nicholas Gonda, que busca en las salas de cine un hueco para los contenidos indie.

Para más información sobre el funcionamiento de la plataforma se puede acudir a una investigación previa, en ella se analiza la naturaleza de youfeelm, así como su origen y situación anterior al lanzamiento, todo ello desde el análisis de tres factores que marcan la producción digital y las comunicaciones desde la consolidación de Internet como elemento de interconexión de masas: la cultura participativa, la convergencia mediática y la hipertextualidad. El trabajo actual pretende continuar y aportar un análisis más empírico y cuantitativo a dicha investigación inicial.



RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Como se ha podido ver, los títulos más demandados son películas y documentales que no han tenido posibilidad de acceder a salas de cines en su lanzamiento (dentro del país). Normalmente se trata de títulos que demandan asociaciones o colectivos interesados en la temática: Línea de meta solicitada por asociaciones de enfermos o de lucha contra enfermedades raras como el síndrome de Rett; o La vida en llamas que es solicitada por bomberos, algo que no pilla por sorpresa a los fundadores:

Intuíamos que este tipo de cine iba a funcionar, pero quizás no tanto como finalmente lo ha hecho. Esperábamos que fuera superado por un cine algo más comercial, o incluso películas extranjeras que no llegan a nuestro país, pero lo importante es que estamos dando la oportunidad a películas que de otro modo tendrían difícil distribución.


Finalmente, youfeelm se ha destapado como una plataforma con cierta vocación social, por este acceso a películas que no han tenido lugar en el circuito tradicional y que demandan grupos sociales, que logran el objetivo también gracias a la movilización y conocimiento de comunidades online. Algo que también se ve facilitado por la tasa de propagación de cada internauta que conoce el proyecto (4-5 acompañantes por espectador interesado) y los precios de las entradas, siempre cercanos al valor de promoción —los mínimos adaptados a cada zona geográfica, que van de los 3,95 € de zonas del sur a los 6,25 € del centro/norte del país—.

La otra funcionalidad que el usuario ha encontrado era una de las que esperaban los fundadores, la proyección de clásicos del cine como El Padrino o Los Goonies, ofreciendo la opción de verla por primera vez en cines, para algunas generaciones, o de volver a disfrutarla en pantalla grande a las generaciones que pudieron acudir a su estreno.

Por otro lado, la plataforma comenzó a funcionar en junio de 2015, por lo que los datos son la respuesta de los usuarios a una plataforma que se está dando a conocer y que encuentra, todavía, muchas puertas cerradas. Uno de los ejemplos de estos límites se da en las salas de cine. En la mayoría de los casos, estas se suman al proyecto tras ser elegidas por el usuario para un proyecto, lo que permite que se pueda incorporar a las disponibles en la plataforma para nuevos eventos.

Se negocia con salas de distintas ciudades, pero los propietarios son reticentes en muchos casos: las que van bien no desean experimentar y variar el modelo de negocio con nuevas incursiones, y las que van mal no quieren arriesgar dado que necesitan rentabilidad para evitar embargos o pérdidas. La demanda de los fundadores de la plataforma y el éxito de los eventos son los que vencen esta resistencia.

Los resultados obtenidos también evidencian los cambios que ha sufrido el consumo de cine a raíz de la inclusión de los nuevos modelos y de la naturaleza colaborativa de la red. Así, puede comprobarse cómo se fomentan los títulos en VOS [Versión Original Subtitulada] característico de las nuevas formas de consumo online; el visionado de títulos que no son escogidos por grandes distribuidoras, hecho que es posible gracias al conocimiento que aporta Internet y a las redes virtuales de aficionados al séptimo arte; y la capacidad de movilización de las comunidades y grupos que se articulan en torno a las TIC, bien para contactar y compartir información, bien para organizarse y consumir contenidos conjuntamente.

Para este año 2016 los fundadores de youfeelm esperan duplicar los ingresos, e incluso creen que triplicar ingresos puede ser un objetivo realista. De ser así, esta consolidación de la plataforma conllevaría mejoras, varias de ellas encuentran su reflejo en todas esas ventajas de las que se hablaba al comienzo, ventajas de los nuevos modelos de exhibición, como el acceso en movilidad a los servicios, es decir, una aplicación móvil que permita de un modo más cómodo realizar cualquiera de las posibilidades que ofrece youfeelm; crear eventos, sumarnos a uno ya propuesto, o compartirlo con los compañeros para que se sumen consiguiendo así el número de espectadores necesarios para conseguir la proyección.


Nota de plaka logika. El proyecto se autodescribía así: «Youfeelm es la plataforma de cine bajo demanda en salas. ¡Bienvenidos a la cinecracia!». Tuvo una duración de cuatro años (2014-2018). Puedes leer su post de despedida en sus redes sociales Facebook, Instagram y Twitter. Su sitio web ya no está activo (https://youfeelm.com/).


Imagen de Youfeelm en Instagram. Editada por plaka logika para publicar en X por @aldomanucio.



noviembre 07, 2025

La calidad del texto y el trabajo didáctico deben posibilitar un capital cultural suficiente para la comprensión escrita


Ligia Ochoa Sierra y Alberto Cueva Lobelle
«Problemas de coherencia y cohesión textual y sus efectos sobre los procesos de comprensión global»

Zona Próxima, núm. 42 (2025).

Zona Próxima | Universidad del Norte | Instituto de Idiomas | Barranquilla | COLOMBIA

Se incluye a continuación el artículo según su edición en PDF. Ver referencias y anexos en la publicación original.

Licencia Creative Commons.


Imagen referencial. Tomada de la web de Avanc. Lectura avanzada.


RESUMEN

En esta investigación se exploró la relación entre problemas de coherencia y cohesión textuales y el desempeño en la comprensión textual global en estudiantes de tres niveles educativos. Se partió de la hipótesis de que los problemas de coherencia y cohesión afectan la comprensión lectora. La metodología fue cuantitativa-descriptiva de diseño cuasiexperimental, en tanto se puso a prueba la hipótesis a partir de un experimento con dos grupos (control y experimental). En el grupo control se hizo una prueba de comprensión de lectura con el texto en la versión original, y en el grupo experimental se modificó el texto para mejorar su coherencia y cohesión.

Los resultados estadísticos muestran que los problemas de coherencia y cohesión no afectan la comprensión global en estudiantes de grados superiores como los del grado 11.º o universitarios, pero sí en estudiantes de grados inferiores (5.º). Se evidencia también que ciertos errores que se presentan en forma constante en las tres poblaciones pueden ser inducidos por la ausencia de coherencia y cohesión textuales. Los hallazgos se explican desde una mirada psicolingüística de la lectura.

Palabras clave: coherencia, cohesión, lectura, procesamiento, comprensión.




INTRODUCCIÓN

Comprender un texto implica dar cuenta de su propósito comunicativo, estructura y contenido, es decir, reconstruir la intención, la forma como está elaborado y las ideas. En términos semánticos, el lector debe identificar el tema, la idea global del texto y las ideas que desarrollan esa idea global. Para lograrlo, ha de realizar un trabajo que, de acuerdo con Van Dijk, implica un movimiento oscilatorio ente el desarrollo lineal del texto (microestructura) y la macroestructura o la estructura semántica global. En este proceso, el lector ejecuta una serie de subprocesos cognitivos, como suprimir información, generalizar, hacer explícito lo implícito e identificar las ideas principales del texto.

La mayoría de las investigaciones encontradas en la revisión bibliográfica señala como factores que determinan la comprensión lectora los relacionados con el entorno del lector, esto es, los factores socioculturales, tales como las condiciones socioeconómicas, el contexto familiar y escolar, y las capacidades de los lectores, a saber: los factores cognitivos, el tipo de memoria de procesamiento, el vocabulario incorporado, el conocimiento previo, el capital cultural y la motivación.

En menor medida, se encuentran otros factores determinantes, como los trabajos en torno a la tarea solicitada), el formato del texto, el tipo y la calidad de las preguntas y la calidad del texto. En relación con este último aspecto, la experiencia como lectores y profesores ha mostrado que en ocasiones los textos no son coherentes y cohesivos; hay, por ejemplo, textos que no desarrollan adecuadamente las ideas, presentan la información de forma desagregada, el referente es ambiguo o las evidencias no apoyan lo presentado, es decir, en términos de Herrada y Herrada, la argumentación es débil.

Por lo anterior, la investigación centró su atención en la coherencia y cohesión textual como uno de los aspectos determinantes del proceso de lectura. La pregunta que se intentó resolver fue la siguiente: ¿los problemas de coherencia y cohesión textual afectan la comprensión global del texto en una población perteneciente a distintos grados escolares?

Como objetivo general se intentó determinar el papel que ejercen los problemas de coherencia y cohesión, identificados en el corpus seleccionado, en la comprensión de la muestra elegida.

Se partió de la hipótesis de que, si un texto presenta problemas a nivel de la coherencia y cohesión, es posible que el lector tenga dificultades para identificar el propósito comunicativo, las ideas principales y la tesis o posición del autor.

En el estado de la cuestión sobre el problema específico de la investigación se encontró una línea importante en torno a la complejidad estructural o inherente al texto, donde la coherencia y cohesión son criterios que disminuyen o aumentan esta complejidad y, por ende, facilitan o dificultan el desempeño lector. De igual manera, hay una aceptación general de que la coherencia y la cohesión afectan la comprensión lectora.

El tema ha sido investigado desde una perspectiva psicolingüística y con dos variables importantes: el conocimiento previo y las inferencias que realiza el lector. Desde la primera variable, la principal conclusión a la que llegan los investigadores es que textos de baja cohesión o coherencia interfieren negativamente en la comprensión lectora, cuando los estudiantes no tienen conocimientos previos sobre el tema. En estos casos, las relaciones de coherencia se convierten en esenciales para aumentar la comprensión de los textos. Por el contrario, Kulesz et al. señalan que el conocimiento previo tiene muy poco efecto para pasajes de alta cohesión. Adicionalmente, McNamara y Kintsch evidencian que hay un mayor tiempo de lectura cuando el texto es de baja coherencia. Por su parte, Carrero afirma que «cuando en el desarrollo de un texto se produce una incoherencia de contenido, esto es, cuando una información nueva contradice la explicada con detalle anteriormente, el lector trata de resolverla utilizando el modelo de situación del texto».

En relación con la segunda variable, se encontraron investigaciones relacionadas con el papel de la coherencia y la cohesión en el establecimiento de las inferencias. Al respecto, McNamara et al. afirman que «textos con problemas de coherencia obligan al lector a realizar más procesos de inferencia, pero a la vez un texto demasiado cohesivo puede inhibir el procesamiento activo y, por tanto, reducir la coherencia para los lectores más informados».

En un mismo sentido, McNamara et al. señalan que los textos con profundas lagunas en su cohesión impiden que los lectores generen inferencias relacionadas con eventos, procesos y acciones causales dentro de un texto y, como consecuencia, la comprensión del lector se dificulta.

Por su parte, Gasparinatou y Grigoriadou indagan sobre el efecto de los textos de baja y alta cohesión en relación con las inferencias puente (construidas a partir del establecimiento de relaciones intertextuales) y las inferencias elaborativas (construidas por el lector gracias a sus conocimientos previos) en estudiantes con alto o bajo nivel de conocimiento previo. Los resultados mostraron que los alumnos que leyeron el texto de baja cohesión, con un alto nivel de conocimientos previos, obtuvieron mejores resultados en las preguntas de puenteo e inferencia elaborativa que los que leyeron el texto de alta cohesión.

Finalmente, Carrero (2015), a propósito de una población sorda, afirma:

Cuando en el desarrollo de un texto se produce una incoherencia de contenido, esto es, cuando una información nueva contradice la explicada con detalle anteriormente, el lector trata de resolverla utilizando el modelo de situación del texto. (p. 53).


Un trabajo que se aparta un poco de lo encontrado y reseñado anteriormente es el de Duro (1992), quien desarrolla una investigación de diseño experimental, con una muestra de 108 estudiantes universitarios, para determinar la influencia de la coherencia y cohesión en la comprensión lectora. Este investigador halló que:

La causa de la facilidad-dificultad con la que se comprenden los textos durante la lectura es la concordancia texto-escenario y no el solapamiento de argumentos entre proposiciones […] Generalizando, estos resultados aportan cierta evidencia a favor de que los procesos que subyacen a la comprensión de textos son procesos que recuperan y actúan sobre estructuras de conocimiento y no procesos que elaboran y actúan sobre estructuras proposicionales (p. 227).


Pese a los resultados encontrados y a su importancia para la investigación, no se encontró ninguna investigación que indagara por los problemas de coherencia y cohesión y la comprensión global, o investigaciones que comparen distintas poblaciones etarias, especialmente poblaciones infantiles, ya que las investigaciones se han hecho con estudiantes de secundaria o universitarios. Este hecho y el deseo de verificar los resultados de algunos investigadores con una población colombiana justifican este estudio.



MARCO TEÓRICO

Para efectos de esta investigación se usaron los conceptos de coherencia y cohesión textual y no otros, como los de cohesión referencial y profunda o coherencia global y local, con el fin de usar los conceptos más empleados en la teoría lingüística y evitar imprecisiones teóricas. Es importante aclarar que por razones metodológicas los dos conceptos se presentan separados, pero en la práctica ambos conceptos se implican mutuamente.

De acuerdo con estos planteamientos, la coherencia se entiende como la capacidad del texto de funcionar como un todo semántico-pragmático. Es semántico en tanto el texto se concibe como una estructura con sentido global y se busca la continuidad de sentidos en el mundo textual, y es pragmático, puesto que «la coherencia textual depende de la interpretación semántica y pragmática asignada por un lector/oyente».

La coherencia es, entonces, posible gracias a la interacción entre el significado pretendido por el emisor y lo que el receptor interpreta en función del material textual. El emisor considera su intención y las características del receptor al construir su texto para lograr que el discurso tenga sentido para el destinatario. El lector, por su parte, buscará la coherencia pretendida por el emisor, teniendo también en cuenta sus expectativas. Si el texto frustra estas expectativas, el receptor intenta encontrar el sentido del texto de acuerdo con lo que este esperaba al comienzo del acto comunicativo.

La cohesión también es una característica semántica que hace referencia a cómo el sentido único del texto (coherencia) se despliega a lo largo del tejido textual a través de una serie de mecanismos textuales. Dichos mecanismos permiten comprender el significado de un elemento o incluso un fragmento del discurso en función de otro elemento que aparece en el mismo texto.

Si la cohesión tiene que ver con la continuidad de los elementos intralingüísticos, la coherencia está más vinculada a la continuidad del sentido en el texto; en otras palabras, los conceptos y las relaciones deben ser relevantes unas para con las otras, e interactuar entre sí para constituir los temas del texto. Los componentes del mundo conceptual del texto son accesibles y no entran en contradicción ni muestran significados ilógicos.


La coherencia se hace evidente a través de la cohesión y gracias a las relaciones de significado que se establecen en el interior del texto y que le dan un carácter unitario conceptualmente.

La cohesión ocurre cuando la interpretación de algún elemento dentro del discurso depende de la interpretación de otro elemento. En otras palabras, un elemento presupone al otro en el sentido de que no puede ser efectivamente decodificado sin su recurrencia a este. Cuando esto sucede, se establece una relación cohesiva y los dos elementos, el que presupone y el presupuesto, están de esta forma integrados, por lo menos de manera potencial, dentro de un texto (Mota, 2001, p. 2).


Un texto es incoherente cuando no es posible asignarle un tema o un tópico específico; no se puede identificar la intención comunicativa del autor y cuando los conceptos y las relaciones de significado que se dan a entender dentro del discurso resultan ajenos al conocimiento del mundo que tienen los interlocutores.

La cohesión hace referencia, por tanto, a las conexiones locales o microestructurales que se dan entre los componentes del texto, y la coherencia, a las relaciones globales, principalmente pragmáticas y semánticas.

Para Calsamiglia y Tusón (2001), la cohesión «funciona como un conjunto de enlaces intratextuales para establecer las relaciones semánticas que precisa un texto para constituirse como unidad de significación». Se trata de un conjunto de procedimientos léxicos, como repeticiones, elipsis, sustituciones por sinónimos, hipónimos, hiperónimos o proformas léxicas (hacer, cosa, persona, gente, tema, etc.), entre otros, y procedimientos gramaticales, como el uso de pronombres, conectores, artículos y determinación, sucesión de tiempos y orden de palabras.

Los problemas en la cohesión de un texto afectan los procesos de comprensión, ya que son los mecanismos de cohesión los que reflejan las relaciones entre los constituyentes del texto, tal como lo señala Cucatto respecto a la conexión, concepto íntimamente ligado a la cohesión:

Como operador pragmático-funcional, la conexión marca el acto de composición del texto/discurso y señala las estrategias necesarias para su comprensión e interpretación. Desde este punto de vista, el sistema de la conexión —que se concreta principalmente en los elementos conocidos en la literatura como «conectores»— estaría representado por un conjunto de indicios suministrados por el hablante/escritor a su oyente/lector para que construya un esquema complejo que le servirá de guía y que lo ayudará a completar el sentido lingüístico (p. 14).


Un texto es poco cohesivo cuando hay problemas en las relaciones entre los elementos del texto (oraciones, sintagmas y palabras) y en las marcas que reflejan esas relaciones. Si esta situación se presenta, el hablante no podrá reconstruir las conexiones específicas presentes en los segmentos del texto y, por consiguiente, su sentido global o parcial tampoco.

Algunos problemas relativos a la coherencia y la cohesión son información incompleta, cambio brusco de tópico, tópico confuso, expectativa falsa, oraciones y proposiciones inconexas, mal uso de conectores, opacidad de la información, cambios de escenario, saltos en el tiempo de la narración sin ninguna marca que permita la transición, ambigüedad semántica y estructural, imprecisiones léxicas, falta de organización de las ideas, oraciones y párrafos demasiado extensos, falta de concordancia gramatical y errores ortotipográficos, entre otros.

Un texto debe ser coherente y cohesivo. Esto implica que disponga de una serie de características: 1) un desarrollo adecuado del tema, 2) unidad temática y formal que favorezca que el lector reconstruya las relaciones que el texto le propone y amplíe o modifique sus conocimientos previos, 3) un propósito comunicativo transparente, 4) una conciliación con las distintas condiciones de los destinatarios potenciales (edad, intereses, nivel de formación, etc.), sin restar cierto desafío cognitivo asimilable por los lectores. De ahí la importancia de seleccionar los textos adecuadamente.



METODOLOGÍA

Este es un estudio cuantitativo descriptivo de diseño cuasiexperimental que contempla tres variables: coherencia y cohesión, grado escolar y comprensión global del texto. Para resolver el problema de la investigación, inicialmente, se realizó un análisis previo de textos liberados de las pruebas del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES), institución que evalúa la comprensión lectora a través de pruebas estandarizadas nacionales. Se decidió usar los textos de esta institución en tanto ya estaban validados en relación con la edad, los conocimientos previos y el vocabulario del texto, pero no frente a su coherencia o cohesión. Estos grados se seleccionaron dado que es allí donde el ICFES aplica pruebas a los estudiantes colombianos. Los textos habían sido previamente adaptados por el ICFES para la aplicación de la prueba.

Se tomaron los siguientes:

1. Buscan prohibir el celular en la escuela (Saber 5).

2. El primer gran filósofo del siglo diecisiete (Saber 11).

3. Wendy, Valérie y todas las demás (Saber Pro).



Descripción de cada texto y análisis

1. Buscan prohibir el celular en la escuela: este es un texto informativo sobre la decisión de la Cámara de Diputados de prohibir los celulares en las instituciones educativas de Buenos Aires y las posiciones en contra y a favor de esta decisión. Una de las personas que expresan su opinión es Livoratti, quien está en desacuerdo con la prohibición.

2. El primer gran filósofo del siglo diecisiete: es un texto narrativo que cuenta el hecho de que Descartes estuvo a punto de ser asesinado, pues, para hacer un viaje en barco, contrató a unos marineros que resultaron ser unos ladrones y asesinos. Ellos, al escucharlo hablar en francés con su criado y ver sus modales, decidieron matarlo. La decisión fue discutida en otro idioma —inglés posiblemente— en presencia de Descartes, pues consideraban que no entendía el idioma que ellos hablaban. En el texto no se menciona qué hizo Descartes al escucharlos ni qué pasó con los ladrones. Se infiere que no le ocurrió nada, pues el narrador cuenta el hecho como anécdota.

3. Wendy, Valérie y todas las demás: en este texto, el planteamiento principal del autor es que la prostitución es un problema complejo del que en realidad no se sabe nada, y sobre el que existen muchos prejuicios. A propósito de los prejuicios, muestra que la prostitución no siempre es forzada y ofrece ejemplos de mujeres que ingresaron a este mundo por voluntad propia, mientras que otras lo hacen obligadas.


Hecha una primera lectura de los textos, estos fueron analizados con base en las características semántico-pragmáticas y formales que dan cuenta de la coherencia y la cohesión. Para el primer caso, se tuvo en cuenta la macroestructura global, el manejo de la referencia y la progresión temática (manejo de la información nueva vs. conocida). En relación con la cohesión, se tuvo en cuenta el manejo de las voces en el texto, la distribución y el orden de la información.

El análisis de los textos mostró que el texto del grado 5.º tiene problemas en relación con la distribución y cantidad de la información, pues la tesis aparece en los dos primeros párrafos y se retoma en el párrafo final (el noveno), y con el manejo de las voces presentes en el texto. En el texto del grado 11.º, falta información fundamental para su comprensión, es decir, hay indeterminación semántica y vacío de información. El texto de Saber Pro no resulta claro frente al planteamiento que hace ni en relación con las distintas voces que presenta, ya que el texto dedica diez de trece párrafos a mostrar testimonios de varias mujeres que explican cómo llegaron a la prostitución; la posición del autor se encuentra en medio de los testimonios, que contienen una «fuerza» argumentativa importante.

En general, los tres textos presentaban problemas a nivel de la información, tales como escaso nivel de desarrollo y reelaboración de ideas, lo que torna confuso el tópico; del manejo de las voces (integración adecuada de la voz del emisor con las otras voces) y de la organización del texto (orden). Como se ve, los textos tenían problemas similares, por lo que eran instrumentos relativamente homogéneos.

Con estos textos se diseñó un experimento consistente en aplicar una prueba de lectura con los textos seleccionados de la plataforma ICFES correspondientes a los grados 5.º, 11.º y Saber Pro (prueba que se aplica a estudiantes universitario que están en últimos semestres y próximos a terminar sus estudios). En cada grado se contó con dos grupos, uno control y otro experimental. Al grupo control se aplicó la prueba con el texto original y al grupo experimental se le aplicó la prueba manipulando los textos; específicamente, mejorando parcialmente su cohesión. Al primer texto se le cambiaron unas palabras (ejemplo: veda), otras se elidieron (descree) y se redactó de manera más directa la opinión de uno de los actores implicados; en el segundo texto se aclararon referencias ambiguas (por ejemplo, su bolsa) pero no se adicionó información. En el tercer texto se cambió el orden de un párrafo, se hizo explícita la atribución de la autoría de una de las posiciones presentadas en el texto y se introdujo otra referencia. En ambas versiones, el texto es precedido por una consigna en la que se indica el tiempo que se tiene para resolver la prueba.

La muestra se seleccionó con base en un muestreo por conveniencia, en tanto se trabajó con docentes de instituciones educativas y, por ende, con los grupos que tenían asignados. Estuvo conformada por dos grupos de estudiantes de grado 5.º, dos grupos de grado 11.º, que pertenecen a una institución educativa privada en la que todos los estudiantes son de estrato socioeconómico 3, según la clasificación dada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) (Colombia), y dos grupos de estudiantes universitarios de una institución pública, en la que predominan los estratos 3 y 4. Eran estudiantes de último semestre de un programa de la Facultad de Ciencias Humanas.

Toda la muestra eran estudiantes que cursaban por primera vez el grado escolar correspondiente. Los estudiantes de 5.º grado tenían 10 años, los estudiantes de 11.º, 16-17 años, y los universitarios 20-21 años. Su experiencia como lectores se basaba principalmente en la obtenida en la vida escolar.

En total se aplicaron 190 pruebas: 98 pruebas en los grupos controles (35 estudiantes de grado 5.º; 31 de grado 11.º y 32 estudiantes universitarios-Saber Pro) y 92 pruebas en los grupos experimentales (35 estudiantes de grado 5.º; 28 de grado 11.º y 29 estudiantes universitarios-Saber Pro). Tanto en la prueba del grupo control como en el grupo experimental se indagó, a través de una pregunta abierta, por la idea global (central, importante) o tesis principal del texto, con el fin de verificar la hipótesis.

La prueba fue diseñada para ser respondida en una sesión de 60 minutos y fue calificada de 1 a 5, en la que 5 muestra la identificación de la macroestructura (idea global o planteamiento del autor); 4 muestra una comprensión adecuada, pero con problemas de redacción (identifica la macroestructura pero su verbalización tiene problemas); 3 refleja una comprensión parcial, incompleta (falta información importante de la macroestructura o tergiversa partes de la información); 2 presenta hechos aislados, pero no logra integrarlos, y 1 el texto no responde al interrogante o tarea planteada.

Inicialmente, se evidenció que no había normalidad entre los grupos (la distribución de los datos no era simétrica), lo que llevó a aplicar las pruebas de Wilcoxon y T; sin embargo, estas no arrojaron indicios de que los grupos fueran diferentes. Por esta razón y teniendo en cuenta que la muestra era pequeña, se hizo una prueba de proporciones. Posteriormente, se elaboraron gráficas de histograma, que representan la frecuencia de las notas obtenidas por los estudiantes, y de boxplot, que ilustran la distribución de los datos, con el fin de tener una estimación del comportamiento de las notas de los estudiantes que realizaron la prueba control y de quienes realizaron la prueba experimental. Se hallaron las medias (nota que se espera que obtengan los estudiantes), las medianas (nota que se encuentra en la mitad de los estudiantes, la cual se halla organizando las notas de menor a mayor) y las desviaciones estándar, mediante las cuales se calculó qué tan lejos están las notas de los estudiantes respecto al valor esperado.

Posteriormente, se procedió a aplicar la prueba de hipótesis de diferencia de proporciones de estudiantes aprobados en los grupos control y experimental, en la que la hipótesis nula es que el valor de ambas proporciones es igual. Se rechaza la hipótesis nula si el valor p es menor a 0.05. De esta forma, se puede comprobar si utilizando el texto intervenido, aumenta la cantidad de estudiantes que aprueban la pregunta abierta relacionada con la idea global.



RESULTADOS

A continuación, se presentan los datos de la prueba de 5.º, luego la de 11.º y, por último, la de los estudiantes universitarios de pregrado (Saber Pro).


Grado 5.º: resumen del texto asignado

Se presentan los gráficos de histograma (Figura 1) y boxplot comparativo (Figura 2) correspondientes a los resultados de 5.º de primaria en cuanto al resumen del texto asignado.




En el gráfico de barras (Figura 1), ambos grupos presentan un comportamiento similar. Sin embargo, en el caso del grupo experimental, es menor la cantidad de estudiantes que obtienen notas bajas. Igualmente, en el boxplot o diagrama de caja (Figura 2), las medianas para ambos grupos son iguales. En la Tabla 1 se observa que los valores de las medianas son iguales a 4 para ambos grupos y la media es mayor para el grupo experimental.




Los valores de las medianas son iguales a 4 para ambos grupos, y la media es mayor para el grupo experimental.

2- prueba de muestra para la igualdad de proporciones sin corrección de continuidad

datos: x de n

X-cuadrado = 5,5298, gl = 1, valor p = 0,01869

Se rechaza la hipótesis de que las proporciones sean iguales, es decir, se observa que hubo un aumento significativo en la cantidad de estudiantes que aprobaron el resumen en el grupo experimental, en el que aprobó el 85 % de los estudiantes.


Grado 11.º: resumen del texto asignado

Se presentan los gráficos de histograma (Figura 3) y boxplot comparativo (Figura 4) correspondientes a los resultados de 11.º en cuanto al resumen del texto asignado.





En el gráfico de barras (Figura 3) se puede ver que las frecuencias son similares, tal vez se registra una frecuencia de calificaciones altas mayor para el grupo experimental. Sin embargo, en el boxplot (Figura 4) se aprecia que la mediana, representada por la línea horizontal en el interior de la caja, es mayor para el grupo control que para el grupo experimental.

En la Tabla 2 se puede observar que para la mediana hay una unidad de diferencia, mientras que para la media son casi iguales.




Se realiza una prueba de proporciones en la que se compara la proporción de estudiantes que aprobaron en el grupo control versus la proporción de estudiantes que aprobaron en el grupo experimental.

Para la mediana hay una unidad de diferencia, mientras que para la media son casi iguales. Se realiza una prueba de proporciones en las cuales se compara la proporción de estudiantes que aprobaron en el grupo control versus la proporción de estudiantes que aprobaron en el grupo experimental.

2- prueba de muestra para la igualdad de proporciones sin corrección de continuidad.

datos: x de n

X-cuadrado = 0,27674, gl = 1, valor p = 0,5988

En este caso, no se rechaza la hipótesis nula de que la proporción de estudiantes aprobados en ambos grupos sea diferente. Por lo tanto, el texto intervenido no parece mejorar la cantidad de estudiantes que aprueban.


Saber Pro: planteamiento del autor del texto

Se presentan los gráficos de histograma (Figura 5) y boxplot comparativo (Figura 6) correspondientes a los resultados de los estudiantes universitarios de pregrado en cuanto al resumen del texto asignado.





En el histograma (Figura 5) se puede ver que la frecuencia de estudiantes aprobados es mayor. En el boxplot (Figura 6), la mediana para el grupo experimental es menor que la del grupo control; sin embargo, parecen tener una distribución similar de los datos. Todos los valores presentados en la Tabla 3 son similares para ambos grupos.




2- prueba de muestra para la igualdad de proporciones sin corrección de continuidad.

datos: x de n

X-cuadrado = 0,74741, gl = 1, valor p = 0,3873

No se rechaza la hipótesis nula, por lo tanto, no hay un comportamiento significativamente diferente, es decir, no hay una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos control y experimental de los estudiantes aprobados.

En conclusión, los datos estadísticos no apoyan la hipótesis de la relación entre los problemas de coherencia y cohesión y la comprensión lectora en el caso de las pruebas de grado 11.º y de estudiantes universitarios, pero sí en el caso de las de grado 5.º.

No obstante, en un análisis de los errores cometidos por los lectores se evidencia una cierta correlación entre estos y los problemas de coherencia y cohesión textuales, tal como se muestra en la Tabla 4.




En las respuestas equivocadas se observó que en el grado 5.º el conocimiento social y familiar (conocimientos previos) respecto al uso del celular en los procesos de enseñanza de la escuela afectaron el desempeño lector de algunos estudiantes.

En el grado 11.º se evidencia que algunos estudiantes, tanto del grupo experimental como del grupo control, al enfrentarse a un texto con algunas elipsis de información construyen hechos para dar sentido a la totalidad de este, es decir, completan la información con datos provenientes de su conocimiento, pero al hacerlo falsean los datos.

En la prueba que presentaron los estudiantes universitarios de últimos semestres de pregrado (prueba Saber Pro), algunos alumnos no identificaron el planteamiento del autor, posiblemente debido al desbalance que hay entre la información de la tesis frente al argumento, la ausencia de transición entre la tesis y la cadena argumentativa y la falta de desarrollo y fuerza de la tesis. Los estudiantes señalaron como posición del autor su propia perspectiva de este tema, posición que refleja el conjunto de sus valores en relación con la prostitución.



DISCUSIÓN

Los hallazgos cuantitativos presentados antes muestran que problemas de coherencia y cohesión de los textos afectan la comprensión global de los lectores que están en grados inferiores; en este sentido, la hipótesis se cumple parcialmente. Estos resultados coinciden en parte con lo reportado por McNamara et al.. Se puede hipotetizar que los problemas textuales impiden la comprensión cuando se posee menor capital cultural y experiencia lectora, pero no repercuten, como lo señalan Kulesz et al., cuando se trata de lectores experimentados, quienes han desarrollado una mayor competencia lectora, un vocabulario más amplio y un mayor desarrollo de la memoria de trabajo.

El hallazgo para los grados superiores no coincide con lo reportado por investigadores que defienden la correlación de las tres variables estudiadas. De otra parte, los resultados relacionados con los errores de respuesta relativizan la idea de que los conocimientos previos pueden mitigar el efecto de los problemas de coherencia y cohesión, ya que ese conocimiento puede ir en contravía del planteamiento del autor. Fue lo que se evidenció en las respuestas que resultaron erróneas: los lectores adicionaron informaciones provenientes de sus marcos de conocimiento como respuesta a las lagunas de información y a la estructura del texto, pero al hacerlo tergiversaron la intención del autor.

Esto lleva a pensar que los conocimientos previos y esquemas cognoscitivos y éticos pueden obstaculizar los procesos de comprensión lectora, ya que el lector puede desconocer la perspectiva del texto, máxime si tiene problemas de coherencia y cohesión y, por lo tanto, centrarse en corroborar lo que ya sabe, lo que, por consiguiente, sesga su conocimiento y perjudica su comprensión lectora.

Lo mismo sucedió con las inferencias. No es que los estudiantes no puedan hacer inferencias, sino que ellos compensan los problemas del texto con una «sobreinferenciación», consistente en que el lector crea las relaciones o completa las relaciones ausentes, en un intento de encontrar sentido al texto, según sus propias circunstancias contextuales y a costa de las expectativas del emisor.

La situación encontrada se explica mejor desde planteamientos como los de Duro y Carrero, quienes argumentan que los problemas de comprensión se dan más en términos de la correspondencia que hay entre el modelo de situación del texto y el modelo de memoria del lector. Si el texto no crea una situación transparente para el lector o si ese modelo de situación no logra modificar el modelo de memoria del lector, la comprensión se rompe.

La correspondencia entre los dos modelos guarda una estrecha relación con el concepto de coherencia dado por Van Dijk y Beaugrande y Dressler, entendida como la interrelación entre el significado pretendido por el productor del texto y la interpretación que le asigna el receptor al material textual. Esta interrelación se facilita si el texto resulta coherente y cohesivo. Si el texto presenta problemas, el lector realiza un esfuerzo compensatorio, no siempre adecuado, para atribuir el sentido del texto.



CONCLUSIONES

La coherencia de un texto y la manifestación de ella a través de mecanismos semánticos resultan primordiales para la comprensión textual. También características del lector o diferencias individuales de los estudiantes interfieren en la comprensión de un texto. Para el caso analizado, el capital cultural presente en el modelo de memoria del estudiante puede facilitar u obstaculizar el encuentro con el texto. Precisamente, por ello es imprescindible que la calidad del texto y el trabajo didáctico que se realice con este permitan modificar conocimientos previos y sistemas de pensamiento arraigados que impidan comprender correctamente un escrito. Por tanto, es importante entregar a los estudiantes textos coherentes y cohesivos y brindarles estrategias que les permitan desarrollar procesos complejos de comprensión lectora, tales como la identificación de la información, el reconocimiento de la distribución de la información y de las distintas voces y sus funciones.

Es importante tener en cuenta que la escuela es textocentrista, en otras palabras, la mayor fuente de información proviene de los textos que los profesores de distintas áreas asignan a sus estudiantes. Es, en consecuencia, un medio privilegiado —no único— para aumentar el capital cultural de los estudiantes. De ahí la importancia de seleccionarlos adecuadamente para procesos de enseñanza, y particularmente de evaluación, ya que estos pueden ser un factor determinante en los desempeños lectores.

Un aporte de esta investigación, que surgió por las características de los propios textos, es complementar los índices de falta de coherencia y cohesión que pueden afectar el desempeño en la comprensión lectora; se trata de problemas principalmente relacionados con la información aportada por el texto y su tematización (progresión temática), la presentación de las distintas voces y la estructura del texto (organización). Por lo tanto, no solo problemas relacionados con el léxico o las marcas gramaticales se relacionan con la coherencia y la cohesión. Así mismo, existen también indicadores más específicos de los tipos de textos que se trabajan en la escuela. Para el caso del texto argumentativo, además de los señalados, la cadena argumentativa (un hecho está subordinado a otro), la distribución y cantidad de información, y el poco desarrollo de categorías fundamentales de un texto, como la tesis, son factores que pueden incidir en la representación mental que realiza el lector del texto.

Para terminar, se requiere indagar el problema con una mayor población e investigar el efecto de la cohesión en la comprensión local; es posible que incluso en grados superiores la falta de cohesión afecte la comprensión de los detalles o aspectos puntuales del texto. Y es recomendable que este estudio se realice por géneros y tipos discursivos.