martes, 16 de agosto de 2022

«La falta de recursos empleados para explicar África y la excesiva dependencia de las fuentes secundarias confinan a los dos diarios analizados a la noticia como género más económico»



Luis Concepción Sepúlveda y Alfons Medina Cambrón
«Hacia un modelo de análisis del discurso más comunicacional. África en los digitales españoles»

Estudios sobre el Mensaje Periodístico, vol. 21, n.º 2, 2015

Estudios sobre el Mensaje Periodístico | Universidad Complutense de Madrid (UCM) | Facultad de Ciencias de la Información | Departamento de Periodismo y Comunicación Global (@Per_Global) | Madrid | ESPAÑA


Extracto de apartados «Fuentes y metodología» y «Conclusiones», en páginas 775-779 y 787-788 del artículo en PDF




«Fuentes y metodología

»Nuestro marco teórico tiene como punto de partida la ruptura con la razón centrada en el sujeto individual cognoscente. Este principio de subjetividad se larva durante mucho tiempo y en diferentes campos. Si bien es verdad que comienza con la filosofía (Husserl, 1991), no es menos cierto que da su salto a la política y a la ética con la Reforma y la Revolución Francesa (Habermas, 2008). Sin embargo, la puesta en práctica de este principio en la relación del ser humano con su mundo se acelera con la Revolución Industrial. En este período, la necesidad de objetivar la naturaleza para extraer sus recursos se vuelve más imperiosa con la escalada de las ingenierías. Heidegger lo define bien cuando asegura que sin darse cuenta se establece un nexo de dependencia con la naturaleza, que lo emplaza a explotarla cada vez con más fuerza (Heidegger, 1994: 932).

»Estas facetas de lo que comúnmente se conoce como individualismo o principio de subjetividad cristalizan en la modernidad. La hegemonía de este paradigma en todas las áreas de la vida y la progresiva implantación del derecho privado, que protege ya formalmente la libertad subjetiva, terminan por dar legitimidad a la persecución racional de los propios intereses. Todos estos factores explican a grandes rasgos por qué la teoría del conocimiento parte de la representación de un individuo solitario que sale al encuentro de objetos que quiere conocer y manipular, por qué en el plano ontológico el sujeto se limita a enfrentarse al mundo del ente, y por qué la semántica se queda varada en el habla constatativa de hechos (Habermas, 2008: 322338).

»La subjetividad da rienda suelta a la objetividad y el conocimiento de objetos se convierte en la única forma de relacionarse con el mundo y de comprender la razón. Esta reducción de las posibilidades de la razón también abarca el lenguaje, que sólo puede desarrollar una función cognitiva. Ya sólo representa objetos y hechos, y se limita a emitir enunciados verdaderos (Habermas, 2008: 338).

»Sin embargo, con la entrada en escena de la compleja noción de mundo de la vida o lebenswelt [NOTA 2] se abre el lenguaje a nuevas dimensiones para su análisis:

»Dimensión Social

»Dimensión Subjetiva

»Dimensión Objetiva


»Si el mundo de la vida nace con Husserl para poner en cuestión los cimientos de las ciencias desde la arqueología social de los objetos que estudia, la intersubjetividad que abandera quiere inaugurar un nuevo comienzo para una filosofía que se estaba agotando en el sujeto y en la conciencia. Precisamente a partir de este concepto, el conjunto de conocimientos prerreflexivos de la vida en comunidad, Habermas arma las piezas de un relato teórico que va a permitir desarrollar una interesante metodología para el análisis del discurso. Así, ensambla los actos de habla de la filosofía del lenguaje anglosajona de Austin (1982) y Searle (2001), las funciones del lenguaje de Karl Bühler y, desde un punto de vista más epistemológico, la teoría de los tres mundos de Karl Popper (Habermas, 2008). Con el análisis habermasiano el lenguaje ya no se supedita a una función representativa o constatativa, ligada a un mundo de objetos. Ahora aparecen dos nuevas dimensiones que la complementan, el mundo subjetivo de la función expresiva y el mundo social que regula las relaciones humanas. El mundo de la vida está presente en estas tres dimensiones, en la base de procesos como la reproducción cultural, la integración social y la cooperación de la acción, pero también en la socialización del individuo. La ingeniería comunicativa del lenguaje, el lenguaje planteado en términos de comunicación, es la llave para recorrer las distintas esferas, conectadas entre sí por un sistema frágil de interdependencia. Efectivamente el potencial comunicativo del lenguaje es lo que lo hace posible.

»Como decíamos, una metodología con una importante carga teórica tiene la intención de desviarse del camino trazado de antemano por los tradicionales análisis de contenido. Carga teórica porque la introducción del concepto “mundo de la vida” o lebenswelt en el apartado de la Pragmática Formal y en la interpretación habermasiana de los actos de habla ayuda a situar el lenguaje fuera de la concepción instrumental del neopositivismo y de la filosofía del sujeto. De esta manera la comunicación pasa a primer plano, con lo que el lenguaje trasciende el marco lingüístico para ser estudiado a través de otros prismas, desde el sociológico al de la estética del mundo subjetivo. Y es que en la noticia se entrelazan el mundo individual, social y cultural de una manera apenas explorada hasta la fecha.

»En el análisis se seleccionaron 40 noticias en total de las ediciones digitales de El Mundo y El País durante los meses de marzo y abril de 2012, a partir de la búsqueda de la palabra clave “África” en las respectivas hemerotecas virtuales. Estudiamos estos dos potentes diarios en línea porque es indudable que los modos de producción de contenidos, las representaciones mediáticas y los hábitos de consumo están teniendo lugar en el ciberespacio más que en ningún otro medio. Y si la red concentra hoy la mayor producción de contenidos y representaciones de lo africano será el espacio en el que sus efectos se dejarán sentir con más fuerza (Leung, 2008). De ahí que su análisis tenga una importancia capital para radiografiar cómo se habla de África desde España. Al diseñar una herramienta de análisis viable hay que intentar superar bipolaridades recurrentes que a menudo aparecen en los estudios de contenido. Situar la metodología en un punto intermedio, fuera de los extremos, debería ser un imperativo categórico. De esta forma, la propuesta metodológica intenta romper con algunos tópicos del análisis del contenido:


»• Una relación más libre con el texto:

»La pragmática formal de Habermas permite entender la noticia más allá de ella misma. Funda las bases para una relación más libre con el texto, por encima de las interpretaciones excesivamente lingüísticas y por debajo de las demasiado sociológicas. Se huye así de dos extremos, entre los análisis que tratan el lenguaje como un sucedáneo de la realidad social que no expresa más que su sentido literal, y los que se olvidan de conectar el texto con la realidad social en la que se inscribe. Una buena instantánea de África debe colocar en un mismo nivel las condiciones contextuales (sociales, históricas, mediáticas) presentes en el texto y el rol que juega el lenguaje en la producción de prácticas y procesos sociales (Alonso y Callejo, 1999:67).


»• Superar la concepción limitada del significado:

»Tradicionalmente el análisis de contenido de las noticias se ha limitado a estudiar las intenciones del periodista a través del significado del texto. Sin embargo, la semántica debe colocarse en el plano interpersonal del producto mediático. Y es que el significado está “convencionalmente regulado”, porque el oyente debe reconocerlo y comprenderlo (Muñoz, 2014: web). De ahí que el significado no sea atribuible únicamente al emisor o al texto, es más bien un producto inacabado que no depende sólo del periodista. La semántica, en definitiva, tiende puentes entre el emisor y el receptor y aunque este último no lo podemos invocar en el análisis, sí que podemos aproximarnos a él a través del texto.


»• Trascender la función representativa del lenguaje:

»Significa apartarnos de la vía marcada por la filosofía del sujeto, de un modelo de conocimiento basado únicamente en la vertiente cognitiva y en un mundo objetivo.


»• Un análisis interpretativo:

»El marco teórico de esta metodología permite romper con el plano descriptivo del análisis, que no suele estar preparado para arrojar interpretaciones más complejas.


»• Combinar la perspectiva global y la local:

»La mayoría de los análisis de contenido parten de una visión global del texto y resumen los grandes ejes narrativos de la representación mediática del objeto de estudio. Sin embargo, si las ideas más generales expresadas en el titular tienen la fuerza del primer impacto en el lector, los aspectos locales del texto contienen una carga simbólica, subestimada en numerosos estudios y que es tan importante como el análisis global de la noticia. Por su sutilidad, sus contenidos latentes interactúan y negocian sus significados con el receptor en superioridad de condiciones, porque operan a escala “subliminal”.

»El modelo de análisis que proponemos va a lograr interpretaciones de mayor recorrido del producto informativo, tanto hacia adentro, en dirección a la semántica, como hacia afuera, rumbo a los vínculos que entrelazan el texto y la realidad extratextual. Contiene tres apartados: análisis periodístico, análisis semántico y análisis pragmático formal.

»Desde un análisis periodístico se evaluarán la calidad de la información y el tipo de cobertura que ha realizado el periodista. Los criterios se inspiran en los de Blanco (2008). Se divide en dos apartados. El referente al contenido y a la situación de la noticia:

»Tema.

»Sección en que se inscribe.

»Tipo de relato.

»Información completa/incompleta.

»Fuentes.

»Tipos de fuentes.

»Género periodístico.


»Y el análisis centrado en la manera de abordar la información:

»Superficialidad o profundización de los acontecimientos

»Valoración de los aspectos positivos o negativos

»Transmisión de valores

»Presencia de un discurso cultural y moral que favorece el sentido crítico y el diálogo.


»El segundo tipo de análisis se basa en la semántica textual. Según el modelo de Jensen y Jankowski (1993), la semántica textual estudia el significado de las noticias desde dos niveles: la semántica global y la local. En la primera, se pone el acento en la semántica más general, en las ideas más abstractas de la noticia, frecuentemente alojadas en el titular. Éste ocupa la posición más jerárquica dentro de la estructura temática del texto. Por otra parte, la semántica local queda desglosada en epígrafes importantes que guían un análisis más detallado de la noticia. De esta manera se tienen en cuenta elementos relevantes como la coherencia local (o los nexos de unión entre las oraciones), el estilo y la retórica.

»El tercer tipo de análisis es el de la Pragmática Formal, que no suele estar presente en la mayoría de estudios sobre las representaciones mediáticas. Permite remontar el texto de la noticia para identificar la clase de comunicación que se establece entre el periodista y el lector. En él se recuperan elementos pragmáticos del habla tradicionalmente olvidados por lingüistas, filósofos y comunicólogos, como el análisis del uso y las intenciones del hablante (Muñoz, 2014). Nuestro análisis de las noticias se ha guiado por la siguiente clasificación, que muestra los tipos de habla más frecuentes (Habermas, 1999a; 1999b):


»• Forma de habla constatativa:

»Es un modo de comunicación cognitivo, que remite al conocimiento.

»El emisor se refiere a una realidad externa y objetiva.

»Se expresan convicciones.

»El emisor tiene una actitud objetivante.

»La función comunicativa del lenguaje es la presentación de un estado de cosas.

»La primera función social del lenguaje es generar entendimiento; la segunda, activar la transmisión del saber cultural.

»La pretensión de validez del texto o del habla es la verdad.

»La autoridad del texto viene dada por la objetividad de la experiencia del periodista o hablante.


»• Forma de habla regulativa:

»Es un modo de comunicación interactivo. Se da una estrecha relación entre acción y lenguaje.

»El emisor se refiere a algo en el mundo social para establecer una relación interpersonal que sea reconocida como legítima

»El periodista desarrolla una actitud de conformidad con las normas sociales.

»Es la más social y vinculada a la acción de estas formas del lenguaje. La función comunicativa del lenguaje es la apelativa. En primera instancia, coordina la acción; y en segunda, desencadena conductas de conformidad con las normas y tradiciones, y contribuye a la integración social del individuo.

»El hablante plantea una pretensión de validez normativa, basada en los usos y costumbres de una determinada comunidad.

»La autoridad del texto es la verdad moral, pero en la forma de validez normativa. Es fruto de un acuerdo idealizado y es el uso del lenguaje más fuertemente marcado por la intersubjetividad habermasiana.

»Es el uso del lenguaje que despierta una mayor motivación para que el lector acepte la oferta del acto de habla.


»• Forma de habla expresiva:

»Es un modo de comunicación expresivo.

»El hablante se refiere a algo perteneciente a su mundo subjetivo, en el sentido de desvelar una vivencia personal.

»La función del lenguaje es expresiva, ya que el hablante se presenta a sí mismo.

»Plantea una pretensión de validez subjetiva.


»[...]


»Conclusiones

»Aportamos en este artículo una propuesta metodológica que potencia la interacción entre investigador y noticia. Se trata de no reducir el análisis, exclusivamente, a un material lingüístico. La perspectiva que se plantea en este modelo de análisis se acerca al discurso de una manera más abierta. Desde un análisis estrictamente periodístico se analiza la noticia como un producto mediático que responde a una serie de rutinas y a determinados criterios de calidad; en cambio desde un análisis semántico y desde la pragmática formal enmarcamos la situación comunicativa que mantienen periodistas y lectores y se contextualiza la noticia en otros marcos en los que actúa y puede ser comprendida.

»Así vemos que la representación mediática de África en las versiones digitales de los dos diarios analizados viene condicionada por un paso previo. El continente africano sigue confinado en un imaginario individual y colectivo que le reserva un lugar semántico y un espacio residual en el marco conceptual del periodista. La construcción negativa de la imagen africana en los medios es antes simbólica que textual, antes social que mediática. Se puede observar en aspectos latentes del texto, en todo lo obviado por el periodista así como en la caracterización de los diferentes protagonistas.

»Hemos ejemplificado que cuando los protagonistas son africanos se definen por lo que hacen y no por lo que dicen, a diferencia de lo que pasa con los países desarrollados. Siguiendo un análisis periodístico, la falta de recursos empleados para explicar África y la excesiva dependencia de las fuentes secundarias confinan a estos diarios a la noticia como género más económico. El reportaje y la crónica, por contra, reclaman más recursos y una cobertura más integral. Si en El Mundo son las agencias las que imponen el filtro y la arquitectura de la narración, en El País son más bien los medios públicos de Malí.

»Las convenciones estilísticas, la aparente corrección del lenguaje y la rígida estructura narrativa de la noticia, ayudan a ocultar las imágenes más recalcitrantes de lo africano. Además, la asepsia es la actitud que imposibilita la selección de otros temas noticiables, así como de describir un buen plano de situación de los hechos. Se interpone una distancia insalvable entre el profesional y la narración de la realidad, una distancia que acaba dominando la propia mirada periodística.

»Con su actitud distante, ambas cabeceras no sólo renuncian a construir con su propia voz un discurso trabajado, sino también al rol que juegan como especialistas en el relato en una sociedad avanzada. La ley del mínimo esfuerzo explica, además, que se den por buenas las interpretaciones de las agencias y de los medios públicos de Malí, siempre que coincidan con los lugares comunes de los periodistas. Y es que la indefinición estructural en sus posicionamientos trae como consecuencia contradicciones, ambigüedades en el tratamiento de los actores y voces silenciadas.

»Al final, el conflicto de Malí, escapa al marco de interpretación sociocultural de los dos diarios analizados. En términos de pragmática formal habermasiana los periodistas no han sido capaces de interpelar al lector, de implicarlo en el relato ni de poner en común el entramado de valores que les unen a través de las noticias. En la mayoría de los casos sólo es posible exponer un estado de cosas de una realidad lejana e intrascendente. Es entonces cuando la fuerza de los hechos (narrados por otros agentes) se impone como una verdad objetiva. Además, la sobriedad del lenguaje objetivista aporta el efecto de una falsa verosimilitud que cubre el trasfondo semántico de las informaciones.

»Es la propia desidia informativa la que explica, en el fondo, que las noticias estén planteadas como textos constatativos en el discurso informativo. El conflicto de Malí y los descubrimientos científicos están escritos desde esta perspectiva. Son marginales los textos regulativos que señalan un cambio de actitud en el intento de llamar la atención del lector. El Mundo despierta de su indiferencia con los temas relacionados con la salud y la pobreza, desde los que tradicionalmente se ha visto a África; mientras que El País se sacude su pasividad informativa cuando toma partido por los subsaharianos que escapan del desastre libio en el epígrafe “La inmigración irregular”. Los rotativos establecen formas de vinculación con el lector sólo en determinados dramas humanos, que encajan bien con la fatalidad que se atribuye al continente negro desde siempre.

»Sin embargo, en los reportajes de El País sobre el hambre y la enfermedad se rompe con toda regla del discurso informativo. En las noticias el estilo y la “objetividad”, parcialmente construida, cierran el paso a los prejuicios más abiertamente conservadores del mundo subjetivo del periodista y de la esfera sociocultural en la que vive. No obstante, los textos expresivos del reportaje abren la puerta a la mirada más personal del redactor y a los recursos literarios. En el reportaje hay menos mecanismos para retener o disimular los prejuicios y los lugares comunes, que quedan al descubierto. Las imágenes más descarnadas de África se encuentran en unidades informativas que, por su carga dramática, obtienen un gran eco virtual.



»[NOTA 2] La reelaboración del concepto husserliano de mundo de la vida, corregido y ampliado por el propio Habermas y puesto al servicio de una teoría de la comunicación.



»Referencias bibliográficas [en el texto anterior]

»ALONSO, Luis Enrique; CALLEJO, Javier (1999): “El análisis del discurso: del postmodernismo a las razones prácticas”. Reis: http://www.reis.cis.es/REIS/PDF /REIS_088_04.pdf [Consulta: 20 de diciembre de 2013].

»AUSTIN, John L. (1982): Cómo hacer cosas con palabras: Palabras y acciones. Barcelona, Paidós.

»BLANCO, Mª del Mar (2008): Modelos de análisis para el estudio crítico de la Prensa. Madrid, Ediciones Internacionales Universitarias.

»HABERMAS, Jürgen (2008): El discurso filosófico de la modernidad. Madrid, Katz Editores.

»HEIDEGGER, Martin (1994): “La pregunta por la técnica”, en Conferencias y artículos. Barcelona, Ediciones del Serbal, pp. 932.

»HUSSERL, Edmund (1991): La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología Transcendental. Barcelona, Crítica.

»JENSEN, Klaus Bruhn y JANKOWSKI, Nicholas Warren (2003): Metodologías cualitativas de investigación en comunicación de masas. Barcelona, Bosch.

»LEUNG, Linda (2008): Etnicidad virtual. Raza, resistencia y World Wide Web. Barcelona, Gedisa.

»MUÑOZ, Claudia (2014): “Jürgen Habermas y la teoría de los actos de habla”: http://media.wix.com/ugd/6de50a_2431d5cfa4d776e6ef0a3cafa402642a.pdf?dn= lectura_modulo_etica_del_discurso.pdf [Fecha de consulta: marzo de 2014].

»SEARLE, John (2001): Actos de habla. Madrid, Cátedra».






«La forma del ensayo realiza la experiencia del saber como errancia y pasión por lo verdadero»



Alberto Giordano
«El discurso sobre el ensayo en la cultura argentina desde mediados de los 80»

452ºF, n.º 14 (2016)

452ºF. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada | Universitat de Barcelona: Facultat de Filología (@UniBarcelona, @FilComUB) & Asociación Cultural 452ºF (@452FJournal) | Barcelona | ESPAÑA


Extracto de páginas 180-181 y 182 del artículo en PDF




«Desde mediados de los ’80, un acontecimiento se repite en los márgenes de la cultura que legitima el vínculo reproductivo entre investigación y escritura, un acontecimiento que todavía traza líneas de fuga en el interior de la clausura académica, y resiste la voluntad de homogenización, porque encarna las potencias disuasorias del escepticismo metódico. Nos referimos al discurso sobre el ensayo, una serie de proposiciones y gestos enunciativos que articulan estratégicamente el elogio con la polémica en la afirmación de que el supuesto género menor no es otra cosa que “la forma crítica par excellence“ (Adorno, 1962: 30), la única forma capaz de procesar la experiencia del saber según su propia lógica, que no es la de la reproducción enriquecedora (en el sentido en que se habla de enriquecer el “estado de la cuestión” sobre un tema) ni la de la obtención de resultados ciertos y comunicables. El discurso sobre el ensayo es un modo retórico por el que algunos profesores universitarios que escriben manifiestan su deseo, íntimo y político (cuando se trata del ensayo siempre convergen los dos registros [NOTA 4]), de arriesgarse a no encontrar algo inmediatamente valioso para la comunidad de los especialistas con tal de potenciar los propios intereses y las propias facultades, sometiéndolos a la prueba de lo incierto.

»Todos los que coincidimos en afirmar la heterogeneidad constitutiva del ensayo y la imposibilidad de definirlo a través de generalizaciones disponemos de una caracterización pulida por el uso constante (es el tributo que la ocurrencia paga a la enseñanza): el ensayo sería una tentativa de articular, a través de la experimentación con formas argumentativas, la particularidad —en el límite, intransferible— de las experiencias lectoras con la generalidad conceptual de los saberes interpelados por la narración de esa experiencia. Si la tentativa fracasa, el ensayista, que “no dice lo que ya sabe sino que hace (muestra) lo que va sabiendo, [y] sobre todo indica lo que todavía no sabe” (Sarlo, 2001: 16), igual triunfa porque, más valiosa que la articulación improbable de experiencia y conceptos que reclaman ciertas lecturas ocasionales, es la imagen que su escritura vuelve a perfilar del saber como búsqueda y no como apropiación de resultados, de la lectura como ejercicio irrepetible.

»El discurso sobre el ensayo es la forma en que se manifiestan los interés críticos de un conjunto heterodoxo de especialistas (ninguno de ellos aceptaría que se lo distinga de este modo, aunque es así como los reconoce la comunidad a la que pertenecen) empeñados en la transmisión problematizadora de saberes sobre las humanidades y las ciencias sociales en contextos universitarios. No concierne directamente a los modos del ensayo de los escritores, aunque encuentre en ellos una reserva generosa de motivos y procedimientos, porque son otras las constricciones institucionales que interroga y desplaza. Incluso en el caso de escritores con formación universitaria, como César Aira o Sergio Chejfec, dos virtuosos de la imaginación razonada, la ausencia de pactos con los protocolos de la enseñanza y la investigación condiciona de otra manera el sentido y los alcances de las búsquedas argumentativas [NOTA 5]. El ethos del recurso al ensayo se corresponde con un estilo de vida académica, inconforme y disidente, que expresa la necesidad de desbordar las clausuras disciplinarias, y su multiplicación interdisciplinar, para restituirle al vínculo entre escritura e investigación la potencia heurística que debilitan o inhiben los imperativos metodológicos.

»De Montaigne a Adorno, del inventor del género a su teórico más brillante, el elogio del ensayo se enuncia contra las arrogancias del conocimiento pretendidamente totalizador, sistemático y objetivo. El talento para abrir las cosas a través de interpretaciones ocasionales y fragmentarias, sin pretender tratarlas exhaustivamente ni fijarlas a un sentido que trascienda —y borre— sus particularidades, fue la respuesta impertinente y afortunada del escepticismo a la voz de orden de la escolástica, en el Renacimiento tardío, y del positivismo, a partir del siglo pasado.


»[...]


»El elogio y la polémica se articulan en el discurso sobre el ensayo a partir de un diagnóstico que observa la crisis, el decaimiento o la decadencia de la tradición ensayística nacional desde mediados de los ’60, cuando “la teoría”, como práctica capaz de explicar el sentido de todas las prácticas, habría impuesto las supersticiones de la especificidad y la especialización, como condiciones del conocimiento verdadero, en el campo de las humanidades y las ciencias sociales. Mentar la irrupción triunfal del “estructuralismo”, esa ideología epistemológica que renovó la alianza del positivismo con la metafísica [NOTA 6], es un expediente simplificador, pero acertado, para identificar las potencias reductoras que habrían inhibido la aparición de un Barthes o un Benjamin vernáculos (no es seguro, aclara Sarlo [1984: 8] —autora de la ocurrencia—, que sin la crisis del ensayismo esas figuras deseables “hubieran florecido”, pero quedaron metodológica y teóricamente obstruidas).

[NOTAS]

»[NOTA 4] “Político” en el sentido de que concierne a los intereses de la polis, cualquiera sea el tema abordado.

»[NOTA 5] Desde hace años, en los cursos sobre retóricas y políticas del ensayo, trabajamos con la diferencia entre “ensayo de los escritores” y lo “ensayístico en la crítica académica”, para resistir la voluntad de homogenización y totalización de la emergente cultura del ensayo. Se trata de una distinción operativa, que no aspira a establecer un ordenamiento según criterios tipológicos, sino a volver sensible la diferencia de fuerzas entre búsquedas que convergen, por ejemplo, la diferencia entre la “ética del lector inocente” que entredicen los ensayos borgeanos y los valores que moviliza la experiencia de lo “novelesco de la crítica” en Las letras de Borges de Sylvia Molloy (ver Giordano, 2005: 53-67 y 267-276, respectivamente).

»[NOTA 6] El estructuralismo comenzó, en Francia y en Argentina, como una crítica inteligente del reduccionismo historicista, pero ese momento fuerte se eclipsó demasiado rápido, entre otras razones, por lo permeable que resultó a la apropiación académica.



»Referencias

»ADORNO, T. W. (1962): «El ensayo como forma». En Notas de literatura, trad.: Manuel Sacristán. Barcelona: Ariel, pp. 11-36.

»SARLO, B. (1984): «La crítica: entre la literatura y el público». Espacios de crítica y producción, n.º 1, pp. 6-11.

»SARLO, B. (2001): «Del otro lado del horizonte». En Boletín/9; pp. 16-31.»





lunes, 8 de agosto de 2022

La metodología pragmática es adecuada para describir textos cuyo significado implica procesos metalingüísticos



Valmore Agelvis y Frank Arellano
«Las implicaturas conversacionales generalizadas y particularizadas en las manchetas del diario El Nacional»

Lengua y Habla, vol. 19 (enero-diciembre de 2015)

Lengua y Habla. Revista del Centro de Investigación y Atención Lingüística (CIAL) | Universidad de Los Andes (@ULA_Venezuela) | Facultad de Humanidades y Educación (@decanatofahe) | Departamento de Lingüística | Centro de Investigación y Atención Lingüística «Julio Cesar Salas» (CIAL) | Mérida | VENEZUELA


Extracto de páginas 22-23 y 24-26 del artículo en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.




«INTRODUCCIÓN

»Un diario se compone de una gran variedad de tipos de discurso (informativo, literario, publicitario, deportivo, de sucesos, etc.). En este trabajo se realiza una aproximación a la manera en que las manchetas del diario El Nacional transmiten a la opinión pública un comentario que conlleva un significado que generalmente precisa de una doble lectura. En este sentido, intentamos describir, desde el punto de vista pragmático, cuál es el funcionamiento de las manchetas a la luz de las propuestas de Levinson (2004).

»Las manchetas son textos breves, que consisten en un solo enunciado. Estos textos son publicados diariamente junto con las columnas de opinión del periódico y expresan una sentencia o punto de vista polémico con respecto a las situaciones críticas y controversiales de la vida nacional, así como también de la actuación de personajes públicos.

»Como las manchetas forman parte de un discurso humorístico que hace crítica social, tienen una estructura muy particular que causan en el lector la previsión de una cierta actualización de su significado. Así, en las manchetas encontramos habitualmente textos que reclaman un doble procesamiento para descubrir su intención comunicativa. Las manchetas dan una opinión, una sentencia o una información a sus lectores a través de un significado llevado a cuestas, un significado “parasitario”. Este significado, evidentemente, debe estar restringido, puesto que una interpretación a voluntad –ad líbitum– de los enunciados presentados por las manchetas haría que cada lector encontrara en estos textos una respuesta particular a lo que se supone que quieren decir.

»Levinson (2004) plantea una teoría que estudia los SIGNIFICADOS PRESUMIBLES (por defecto) de un enunciado como implicaturas que se desencadenan a partir de un mecanismo metalingüístico dependiente de tres simples pero poderosas heurísticas que operan “sin demasiados cálculos”, así como también en ausencia de intención del hablante y el conocimiento enciclopédico. La idea de la inferencia pragmática reside en el mecanismo de decir una cosa e implicar otra. Se parte entonces del principio del compartimiento de dispositivos metalingüísticos entre el emisor y el receptor.

»De acuerdo con Levinson (2004: 42), las implicaturas pueden ser Generales o Particulares. Las primeras apuntan a un procesamiento cognitivo y activan un significado por defecto, no-marcado, mientras que las particularizadas cobran su significado a partir de la información contextual.

»Alguna heurística debe ponerse en función interpretativa al confrontar la información presente en las manchetas, como la propuesta por Grice: “Se supone que E está siguiendo las máximas” (citado por Levinson 2004: 40), por lo tanto, estas claves de interpretación deberían poder ser aplicadas en el análisis. De esta forma, en este trabajo nos concierne, por una parte, prestar atención y ver hasta qué punto el contexto en el cual ha sido producida la mancheta interviene en su comprensión e interpretación; por otra parte, observaremos si los enunciados de las manchetas poseen ciertas características que revelan algunas claves de cómo ellas deben ser comprendidas, esto es, si hay inscrito en los textos algún dato metalingüístico que se activa para reinterpretar el significado en una lectura no literal.


»MARCO TEÓRICO

»[...]

»Implicaturas Conversacionales Generalizadas y Particularizadas

»Levinson (2004: 42) sostiene, siguiendo las ideas de Grice, que aquellos enunciados que no deben ser leídos literalmente pueden desencadenar dos tipos de implicaturas, estas son las IMPLICATURAS CONVERSACIONALES PARTICULARES (ICP) y las IMPLICATURAS CONVERSACIONALES GENERALIZADAS (ICG).

»Una implicatura generalizada, dice Levinson, es aquella que recoge nuestras intuiciones sobre la interpretación preferida o normal. Levinson intenta desprenderse de la vieja práctica de textos ocurrencia o muestra con los que trabajó la pragmática y se propone describir, de este modo, los enunciados-tipo. La idea de base consiste en que un enunciado está conformado de manera compuesta, por lo dicho y por lo implicado. Lo implicado se produce por la inferencia, que puede ser particularizada o generalizada. La inferencia generalizada tiene que ver con una interpretación preferida o por defecto.

»Levinson también sostiene que estas inferencias no son las derivadas de las intenciones del hablante, sino más bien se producen respondiendo a las expectativas generales sobre cómo se usa normalmente el lenguaje, esto es, de cómo están interconectadas con la estructura del significado lingüístico. Las Implicaturas Conversacionales Generalizadas (ICG) son inferencias por defecto, “aquellas que recogen nuestras intuiciones sobre una interpretación preferida o normal” (Levinson 2004: 35), para esto propone un procesamiento cognitivo y por tanto invariante “a los cambios de contexto y a los supuestos básicos, a pesar de ser anulables.” (2004: 29). Solamente las implicaturas particularizadas dependerían por completo de las circunstancias en las que un enunciado es proferido para comprender la actualización del significado según un contexto específico.


»Significado y pragmática

»Los asuntos del significado aportan una justificación al tema al que nos dedicamos en este artículo. Se trata de hablar sobre el significado, pero el significado no siempre es el que está en la oración, en el sistema de la lengua. Este puede funcionar solapado en el enunciado, puede estar apoyado por las intenciones del hablante o puede interactuar con el contexto (físico, abstracto, textual). No siempre lo que interpretamos o entendemos suele venir codificado, dicho explícitamente. “La mayoría de los enunciados de la lengua, orales o escritos, dependen para su interpretación en mayor o menor grado del contexto donde se usan. Y las creencias ontológicas de los participantes están incluidas en el contexto del enunciado, no se olvide” (Lyons, 1997:28 [Semántica lingüística. Una introducción. Barcelona: Paidós]).

»Agrega Lyons que la mayoría de los enunciados de las lenguas naturales tienen una amplísima gama de significados o interpretaciones. Esto se potencia cuando un género de discursos centra su funcionamiento en el potencial de desviación de la convención del lenguaje, como son las manchetas que ironizan sobre situaciones de carácter polémico, de actualidad y opinión pública. Ese potencial de desviación lo prevé Levinson al pensar en distintas instrucciones para casos de referencia irónica

»“[Estas] pueden requerir doble procesamiento, se devuelven para que sean procesados pragmáticamente después de calcular el significado literal. Sea como sea, el procesamiento doble frente al simple parece ser una dimensión perpendicular a la distinción explicatura/implicatura: puede que nos hallemos obligados a computar una ironía dos veces, para obtener una proyección (una explicatura) lo suficientemente relevante para el tipo de procesamiento que plantea la teoría de la Relevancia”. (Levinson, 2004:368)

»De esta manera, según Lyons (1997), “para entender la semanticidad del lenguaje [...] no basta con decir simplemente lo que cada palabra significa” (p. 37). Por otro lado, las palabras de la lengua también tienen una forma, y esto ha sido crucial para el desarrollo de la lingüística desde Saussure. Una forma puede coincidir con otra y significar algo distinto (homófonos u homógrafos). Forma y significado ameritan un tratamiento no ingenuo. La identidad material no es una condición ni necesaria ni suficiente de la identidad gramatical de las formas (Lyons 1997: 56). Lyons distingue los conceptos de oración y enunciado para dar cuenta del asunto del significado.


»¿Son excluyentes las implicaturas conversacionales generalizadas (ICG) y particularizadas (ICP)?

»En atención a la lectura que Levinson hace Grice, las ICP y las ICG son excluyentes, debe existir un dispositivo metalingüístico que lleva al receptor a optar por un significado u otro. Para su distinción, Grice (citado por Levinson 2004) presenta las siguientes formulaciones:

»A - Una implicatura i del enunciado E es particularizada si E implica i solo en virtud de suposiciones contextuales específicas que no obtendría siempre, ni siquiera normalmente.

»B - Una implicatura i es generalizada si E implica i a menos que haya suposiciones contextuales específicas inusuales que la anulen.


»Levinson (2004:23) deslinda el campo de acción teórica donde debe investigarse asuntos del significado como el que nos ocupa. Esto trata del “significado, pero de una subsección bastante especial del significado general de los enunciados... trata del significado de los enunciados-tipo, [...que] competen a las interpretaciones preferidas —los significados presumibles”. Es decir, en el campo de las ciencias del significado, las implicaturas conciernen al significado pragmático, el significado de los enunciados, y al significado de aquellas interpretaciones que tienen que ver con el mecanismo según el cual “dejemos que el mensaje sea portado no solo por el contenido, sino también por las propiedades metalingüísticas del enunciado (esto es, por su forma). O bien, encontramos un medio para que un significado lleve a cuestas otro significado” (2004: 29-30). [...]


»LA MANCHETA COMO TEXTO Y PRODUCTO CULTURAL


Foto en Diario Contraste Noticias (@DiarioContraste).

»La mancheta es un texto que tiene sentido y, por lo tanto, participa en la producción de significaciones en la sociedad, así como todo aquello que ha sido construido y que remite a una “competencia semiótica” (Landowski 1989). La mancheta, como enunciado producido diariamente, forma parte de un espacio de interacción generador de opinión, y ya que nos referimos a un enunciado de gran alcance, producido para muchos destinatarios, podemos hablar de la mancheta como un texto participe de la opinión pública. Observamos en ellas una regularidad en su forma y en su estructura irónica, sarcástica. Regularidad al estructurarse como textos sarcásticos, satíricos, irónicos, que obligan al lector a reconstruir un segundo significado, a partir de una sentencia aparentemente inocente.

»Landowski (1989:23) explica que la opinión pública no tiene un referente estrictamente asignable, y esta se sustenta en la competencia interpretativa de un actante colectivo situado en posición de observador. En este actante colectivo se figurativiza la síntesis de los juicios sobre los asuntos de importancia en la sociedad y sobre ciertos sujetos que en ella se encargan de deberes especiales y que, por consiguiente, crean expectativas en el común. En este espacio de interacción la mancheta suele ser un texto que sanciona la actuación de los sujetos que ejercen poder en la sociedad.

»Angenot (2010) expone que todo aquello que se analiza como lenguaje o como signo es, a fin de cuentas, ideológico. La mancheta, en este sentido, toma forma como lenguaje argumentativo empleado en el discurso político, no solo humorístico, para señalar fallas, errores y problemas en el hacer de las figuras que representan el poder. Aun más, la mancheta, al sancionar a estos sujetos mide su legitimidad y los enfrenta ante la palestra pública. Usualmente, la mancheta recurre a la sátira, al sarcasmo y al lenguaje irónico para cumplir con estos objetivos. Su eficacia reside en la astucia discursiva, en la “salidas” ingeniosas y en la gracia para descalificar al poder, a las taras sociales.

»El uso de la sátira con fines políticos es frecuente en los países de tradición occidental u occidentalizada. Hodgart (1969) ha sostenido que el tema predominante de la sátira es la política. Esta, aparte de ser utilizada para denunciar, también ha sido vista como un mecanismo de influencia que procura afectar la conducta política de sus lectores. Su objetivo principal es ridiculizar, humillar y desenmascarar a los falsos héroes, a los impostores, y a todas aquellas figuras que ostentan un respeto que no ha sido bien ganado. De esta manera, la mancheta —como texto que expresa sátira, que ironiza, que provoca risa despreciativa, que mancilla a los actores que ejercen el poder en la sociedad— es agresiva, mas no ataca abiertamente al poder. Su confrontación no es literal y directa. Esta requiere de cierta dosis de sofisticación política (Hodgart 1969:33-34) y de un público que sepa disfrutar del ingenio de tales ataques. Por ello en la sátira se da una ruptura indirecta de algunos tabúes, y con la risa despreciativa se genera una satisfacción estética a modo de “liberación catárquica de la tensión social” (Hodgart 1969:20-21).

»La mancheta del diario El Nacional de Caracas transmite un significado encubierto –mas no críptico– a sus destinatarios. Parafraseando a Ballart (1994), cuando habla de la ironía, aquel es un texto que no pretende engañar, sino ser descifrado. Por ello, estos textos forman parte del arsenal polémico desplegado en calidad de ideologemas (Angenot 2010:25), usados para desprestigiar al poder, para socavarlo y en fin, para sustituirlo.


»CONCLUSIONES

»La primera conclusión que se puede tomar de este análisis es la pertinencia de la metodología pragmática a la hora de describir este tipo de textos donde se demanda una retrolectura para alcanzar por la vía de la implicatura el significado solapado que se activa a partir de procesos metalingüísticos. Asimismo, debemos resaltar la dificultad de aplicar las propuestas de Levinson (2004) en torno al significado presumible, por defecto. Para Levinson las ICG se actualizan sin muchos cálculos, en ausencia de elementos contextuales y de intención del enunciador.

»El modelo de las ICG tiene la desventaja de circunscribirse a la semántica cognitiva, por tanto, como lo dice el propio Levinson, su poder explicativo es para una muy pequeña parte de enunciados que pueden resolverse bajo este esquema. La densidad de los enunciados de las manchetas no puede resolverse bajo estas propuestas.

»Durante nuestra investigación hemos sometido a la mancheta de El Nacional a una revisión que partía de las heurísticas planteadas por Levinson (2004) para la detección de su significado presumible. Lo que hemos podido advertir es que en el proceso de análisis de los enunciados presentados por las manchetas sí se pueden concebir implicaturas generales, como en el caso de las manchetas aquí escrutadas. Ahora bien, el significado de esas implicaturas conversacionales generalizadas no se muestra como el más pertinente para la comprensión de lo que la mancheta quiere comunicarnos.

»Las ICG, por lo tanto, se descartan en virtud de la aparición de otro significado que se adecua al contexto y que es relevante en el conjunto de las condiciones de producción de la mancheta. La lectura que solo confronta el texto, sin ver el resto del diario, nos deja pocas pistas para descifrar el juego entre el texto y su entorno que produce el significado de los enunciados.

»El texto de la mancheta solicita el contexto informativo del periódico para permitir que el lector realice implicaturas convenientes. Esto nos lleva a pensar que las heurísticas de Levinson son insuficientes para analizar el significado de las manchetas, puesto que las ICG que se conciben partiendo de ellas, son anulables. Las ICP, más bien, si parecen ajustarse a nuestros textos. Creemos que las estructuras internas de los enunciados juegan un papel más importante que el visto aquí en la configuración de su significación, pero opinamos que tales estructuras deben ser abarcadas por otros modelos teóricos.

»Por último, vista la conversación sostenida en torno a la primera mancheta, responder al humor es contraproducente para el mancillado, para el poder, porque hace que el motivo de su disgusto amplíe el radio de difusión del texto humorístico. Quien recibe una sátira, procura no darle beligerancia porque le otorga rango ilocutivo. Cuando el poder otorga ese rango, manifiesta poco control del discurso, debilidad. Este asunto es también de naturaleza pragmática y bien vale una revisión, ya que el poder es, entre otras cosas, un asunto de significado».






Los niños con discapacidad intelectual prefieren elaborar sus narraciones centrándose en la acción del protagonista, mientras que los niños con trastorno específico del lenguaje se centran en las motivaciones de los personajes



Nina Crespo Allende y Alejandra Figueroa Leighton
«Los diferentes perfiles narrativos de niños con condiciones lingüísticas y cognitivas distintas»

Literatura y Lingüística, n.º 33, 2016

Literatura y lingüística | Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez (@UCSH_oficial) | Facultad de Educación | Escuela de Pedagogía en Castellano | Santiago de Chile | CHILE


Extracto de páginas 444-448 y 457-463 del artículo en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.





Imagen en Crisálida Taller Psicomotriz.


«Introducción

»La habilidad para narrar, tanto en modalidad oral como escrita, se manifiesta desde edades tempranas (Whetherell, Botting & Conti-Ramsden, 2007). Petersen, Gillam y Gillam (2008) afirman que el dominio de esta modalidad textual es un importante vehículo para el aprendizaje social, lingüístico, cultural y académico. Específicamente, en relación al ámbito escolar, se plantea que la relevancia del discurso narrativo se da porque este tiene una fuerte asociación con la comprensión lectora (Coloma, 2013), y el grado de desarrollo de esta habilidad es reconocida como un buen predictor del éxito escolar (Liles, Duffy, Merrit & Purcell, 1995).

»Teniendo en cuenta estos hallazgos, interesa aquí trazar un perfil narrativo del niño típico (DT) y compararlo con aquel que logran los niños con Discapacidad Intelectual (DI) y Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), no para dar cuenta de diferencias cuantitativas con significatividad estadística en términos del nivel narrativo que pudiera establecerse entre los diferentes grupos. Esto es evidente y ya ha sido presentado de una manera muy completa por trabajos anteriores como los de Pavez, Coloma y Maggiolo (2008). Nuestra intención es realizar una presentación cualitativa de cómo se desarrollan algunas categorías del género al interior de cada una de estas poblaciones, para poder comprender cómo el dominio de lo narrativo puede verse influido por factores lingüísticos o intelectuales.

»Para lograr esto, presentaremos tres conceptos que nos resultan fundamentales. Primero, referiremos la narración y sus distintas formas de evaluación, tanto para población típica como para aquellas que pudieran tener alguna alteración en su desarrollo. En segundo término, caracterizaremos las poblaciones con Necesidades Educativas Especiales, es decir, los niños con TEL y los niños con DI. Finalmente, presentaremos el estudio, es decir, la metodología empleada, los resultados obtenidos y las principales conclusiones del mismo.



»Narración y su evaluación

»En términos ontogenéticos, la capacidad para estructurar narraciones se desarrolla de forma gradual y aumenta con la edad (Pavez, Coloma & Maggiolo, 2008). Específicamente, la estructuración de relatos evoluciona desde narraciones no estructuradas hasta historias organizadas en base a categorías completas (Coloma, 2014). En efecto, Maggiolo, Coloma y Pavez (2009) afirman que los niños de 3 años no estructuran narraciones; es decir, no presentan ninguna de las categorías básicas del discurso narrativo.

»Los infantes de 4 y 5 años relatan con presentación, episodio y final, pero éstas se encuentran incompletas. En torno a los 6 años, los niños relatan historias con categorías completas, pero con ausencia de final. Y a los 10 años, las narraciones alcanzan un gran dominio estructural, observándose historias que contemplan la presentación con atributo, episodio completo con meta y final (Maggiolo et al., 2009).

»La evolución de la producción narrativa no solo se observa a nivel estructural, sino también en el plano semántico. Es así como Price, Roberts y Jackson (2006) mencionan que los niños inicialmente elaboran narraciones con secuencias de proposiciones sin relaciones explícitas; posteriormente, son capaces de evidenciar series temporales y, finalmente, dominan la causalidad.

»Ahora bien, la recolección de narraciones infantiles puede realizarse a través de diferentes formas de medición. Una de ellas es la tarea de recontado, la cual implica que el sujeto lleve a cabo una narración, reproduciendo los elementos de un cuento que ha sido escuchado o leído con anterioridad. Eisenbeiss (2010) considera que esta técnica semiestructurada reviste dos ventajas. Primero, permite comparar las respuestas de los distintos sujetos que participan en el estudio (no podría hacerse si fueran historias espontáneas) y, segundo, son ecológicamente más válidas que las tareas experimentales, por encontrarse más cerca de las vivencias habituales de los niños (la narración de historias es algo que ocurre frecuentemente en los ámbitos escolares).

»Para evaluar la calidad de las narraciones producidas por los niños a partir del recontado, Petersen et al. (2008) identifican dos formas de medición: una basada en la norma, y otra en el criterio.

»La evaluación basada en la norma, por una parte, usa test normados en los cuales se asigna un puntaje holístico que permite relacionar el desempeño narrativo de un niño con el promedio que logran sus pares en una determinada edad (un ejemplo de estos sería el instrumento para la Evaluación del Discurso Narrativo (Pavez et al., 2008)).

»La evaluación basada en el criterio, por otra parte, propone instrumentos que consideran aspectos esenciales al observar el desempeño del niño como narrador; de esta manera, permiten acceder a resultados analíticos y están diseñados para describir el conocimiento que un niño tiene de ciertas categorías narrativas en distintos momentos de evaluación. Un ejemplo de estos instrumentos sería el Índice de Complejidad Narrativa (ICN) de Petersen et al. (2008), que permite dar cuenta del grado de elaboración que un niño obtiene, por ejemplo, de la descripción de los personajes o de la caracterización del evento inicial. Dado que el propósito de este trabajo busca dar cuenta de perfiles narrativos a partir del énfasis de los sujetos en ciertos elementos de la narración —más que considerar el puntaje holístico per se—, la medición de las narrativas producidas por nuestros sujetos se llevará a cabo utilizando una versión adaptada del ICN de Petersen et al. (2008), la cual será explicada en detalle en la metodología.



»Definición de Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) y su narración

»En el desarrollo infantil, muchos niños presentan problemas de comunicación oral. Uno de los más frecuentes es el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) (Villanueva, De Barbieri, Palomino & Palomino, 2008) y que corresponde a un desorden del desarrollo lingüístico, altamente heredable (Norbury, Bishop & Briscoe, 2002; Villanueva, Newbury, Jara, de Barbieri, Mirza & Palomino, 2011), y que en Chile alcanza una prevalencia estimada de un 4 % en los niños entre 3 y 7 años, con una mayor frecuencia en varones (Villanueva et al., 2008).

»Este trastorno se caracteriza por una anormal adquisición de la comprensión o expresión del lenguaje, en ausencia de deficiencia intelectual, problemas sensoriales, neurológicos, emocionales, conductuales severos (ASHA, 2001).

»Debido a que las alteraciones observadas en los niños con TEL pueden implicar uno, algunos o todos los niveles del lenguaje —fonología, morfología, sintaxis, semántica, pragmática—, se afirma que no es una condición homogénea (ASHA, 2001). En cuanto a sus habilidades lingüísticas, pueden presentar diferentes alteraciones en el procesamiento del lenguaje, en los distintos niveles de éste o de la modalidad de lenguaje utilizada —expresión y/o comprensión— (Carballo, 2012). El DSM-V (APA, 2012, p. 24) lo define como “dificultades persistentes en la adquisición y uso del lenguaje en todas las modalidades (es decir, hablado, escrito, lenguaje de signos u otro) debido a deficiencias de la comprensión o la producción...”.

»Pese a la tipificación de especificidad, se ha estudiado que las alteraciones verbales coexisten con otras dificultades cognitivas no lingüísticas (Carballo, 2012; Mendoza, 2012). Este descenso lingüístico en edades preescolares, frecuentemente, se constituye como un precursor de dificultades académicas y de lenguaje que persisten a través de la niñez y de la adolescencia (Stothard, Snowling, Bishop, Chipchase & Kaplan, 1998; Martínez, Herrera, Valle y Vásquez, 2002).

»Diferentes estudios han confirmado que la narración oral es uno de los elementos afectados en los niños con TEL (Acosta, Moreno & Axpe, 2012). De hecho, se plantea que la evaluación de la narración puede ser un método efectivo para identificar a los sujetos que evidencian esta dificultad lingüística (Heilmann, Miller & Nockerts, 2010). Concretamente, las dificultades se observan en la producción y comprensión de narraciones y en los elementos macro y microestructurales de la formulación narrativa. Así, producen historias más cortas (Fey, Catts, Proctor-Williams, Tomblin, & Zhang, 2004; Scott & Windsor, 2000), con una sintaxis más simple, mayores errores gramaticales y un vocabulario menos diverso y sofisticado (Fey et al., 2004; Gillam & Johnston, 1992; Greenhalgh & Strong, 2001;Scott & Windsor, 2000).

»Coincide con esto Coloma (2014), quien refiere que los niños con TEL de 6 años, al compararlos con el grupo control, mostraron rendimientos significativamente inferiores en la estructuración de sus relatos. A nivel de comprensión, Bishop & Adams (1992) descubrieron que, al realizar preguntas literales e inferenciales a los niños con TEL respecto de una historia, éstos presentaban un desempeño más bajo que el grupo control. No obstante, tanto niños con TEL como con DT, muestran a los 5 años aspectos que aún no se encuentran completamente logrados; por lo tanto, están en proceso de desarrollo (Crespo, Góngora & Figueroa, 2015).



»Definición de Discapacidad Intelectual (DI) y su narración

»La Discapacidad Intelectual (DI) es un constructo utilizado para describir las dificultades de las personas para alcanzar aprendizajes esperados y funcionar normalmente en la vida cotidiana. Según el DSM-V (APA, 2012), la DI es un trastorno que comienza durante el periodo de desarrollo y se caracteriza por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, expresada en las habilidades adaptativas, conceptuales, sociales y prácticas. En específico, las habilidades intelectuales incluyen el razonamiento, la planificación, la resolución de problemas, el pensamiento abstracto, la comprensión de ideas complejas, el aprendizaje rápido y el aprendizaje mediante la experiencia (Gottfredson, 1997).

»El criterio de funcionamiento intelectual para el diagnóstico de la DI es de, aproximadamente, dos desviaciones estándar por debajo de la media, considerando el error estándar de la media para el instrumento de evaluación específico utilizado y los puntos fuertes y limitaciones del instrumento (Schalock, 2009). Sin embargo, esta evaluación, por sí sola, no es suficiente, y debe ser complementada con la caracterización de su desempeño y comportamiento adaptativo en otras áreas o dimensiones (MINEDUC, 2008). Dicho comportamiento adaptativo es definido por Schalock (2009) como un conjunto de habilidades prácticas, sociales y conceptuales que las personas han aprendido para funcionar en su vida cotidiana (Luckasson, Borthwick-Duffy, Buntinx, Coulter, Craig, Reeve,Schalock, Snell, Spitalnik, Spreat & Tassé, 2002).

»Las investigaciones en poblaciones de personas con DI, en el ámbito del desarrollo lingüístico, son escasas y centradas en los niveles estructurales de la lengua; es decir, describen su producción y comprensión lingüística en función de aspectos fonético/fonológicos, léxicos y gramaticales (Chapman, Seung, Schwartz & Kay-Raining Bird, 1998; Thordardottir, Chapman & Wagner, 2002). Algunas investigaciones correlacionan variables como edad, C.I y rendimientos manuales o verbales, con el desempeño de la microestructura narrativa. Así, se centran en la producción verbal de las distintas etapas de la narración, pero no en la macroestructura. Esto implica que los niños con Síndrome de Down reflejan solo la estructura narrativa en sus producciones (Hogan-Brown, Losh, Martin & Mueffelmann, 2013).

»En cuanto al puntaje de C.I. verbal, este emerge como un fuerte predictor de la macroestructura narrativa (Hogan-Brown et al., 2013). Investigaciones actuales intentan capturar aspectos pragmáticos y discursivos de la narración de niños con DI, planteando que las dificultades en la capacidad narrativa pueden impactar significativamente, tanto la competencia social como en la competencia comunicativa, dado su carácter cotidiano (Hogan-Brown et al., 2013). Finalmente, hay quienes apuntan a que hacen falta muestras de lenguaje narrativo en la población infantil con DI, más que conversacional, para demostrar el progreso continuado y la aparición de una sintaxis compleja (Hogan-Brown et al., 2013).

[...]


»Conclusiones

»Como ya antes señaláramos, nuestros resultados apuntan a dos perfiles: uno basado en una estructura agencial y el otro basado en una estructura causal. Diferenciar estos dos perfiles narrativos busca identificar cuáles son los rasgos discursivos predominantes. Esto significa que, en nuestra muestra, los narradores de DT y TEL prefieren relatar la historia basándose en una estructura causal donde la motivación de los personajes es lo que relaciona dos eventos. Desde el punto de vista de Price et al. (2006) ellos estarían en el plano más alto del dominio semántico de los elementos narrativos. Los narradores con DI prefieren contar el cuento basándose en una estructura agencial donde lo más importante es el protagonista de la acción.

»¿Cuál sería la diferencia entre una narración basada en la estructura causal y una narración basada en la estructura agencial? Aquí cabría considerar el modelo de red causal comentado por Barreyro y Molinari (2013). La teoría propone que una narración se representa en la memoria episódica como una red de elementos causales. Esta red se explicita en todos los grupos de narradores, y, sobre todo, se evidencia en el mayor trabajo de dos elementos relacionados causalmente: el evento inicial de los episodios y el intento o acción que el personaje realiza en función de él. Sin embargo, mientras que para los niños con DT y TEL lo importante es destacar el nuevo eslabón causal que sigue al intento: la consecuencia; para los niños con DI, lo importante es la caracterización del agente que actúa en el marco de los dos primeros elementos causales, es decir, el evento inicial y la acción o intento. Esta estructura preferentemente agencial, construida por el grupo de narradores con DI, podría responder a la visibilidad que presenta el agente actuando en la narración, rasgo narrativo más evidente que el de la consecuencia buscada por el personaje.

»A pesar de que estos resultados no son absolutos, pues los niños con DT y TEL trabajan el personaje y los niños con DI aluden en alguna medida a la consecuencia, es posible plantearse si esta diferencia podría estar evidenciando dos representaciones distintas de lo que es la narración (como algo que pasa o sucede o como algo que es construido por un agente). Esta distinta representación del género no puede ser sostenida con un solo estudio y es indispensable corroborar si estos perfiles se mantienen en otras narraciones que lleven a cabo los sujetos.

»Dada la importancia de la narración para el desarrollo del lenguaje y de la causalidad como herramienta del pensamiento y de la comprensión, parece fundamental seguir ahondando en las diferencias que podrían darse entre las distintas maneras que estas poblaciones construyen la narración, y tratando de comprender si existe un tipo de vinculación entre dichas tendencias y ciertas adquisiciones más tardías».





lunes, 1 de agosto de 2022

El radiosketch deforma la realidad para favorecer la evasión, y junto con esta retórica, utiliza la ambigüedad, una figura retórica para que la audiencia dude si es humor o es real



Pedro Javier Gómez Martínez y Pablo Garrido Pintado
«El radiosketch en España. De la narrativa tradicional a la participación de las audiencias»

Área Abierta, vol. 17, n.º 1 (2017)

Área Abierta. Revista de comunicación audiovisual y publicitaria | Universidad Complutense de Madrid | Facultad de Ciencias de la Información | Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad I | Madrid | ESPAÑA


Extracto de apartados en páginas 65-66 y 69-70 de la publicación en PDF. Véanse las referencias en la publicación original del texto.





«El radiosketch frente a la realidad de la noticia

»La realidad y el medio han sido confrontados y estudiados desde muy diferentes perspectivas y teorías. Siguiendo al filósofo Gustavo Bueno, existen tres ámbitos de relación entre la realidad y el medio televisivo. Si algo no está en el mundo, no estará en el medio (“Teoría de la dictadura de la audiencia”); lo que está en el medio, está porque está en el mundo (“Teoría ingenua”); finalmente, cabe la posibilidad de que lo que el medio muestre sea simplemente apariencia, engaño o mentira (“Teoría crítica”) (Bueno, 2000: 60-65). Aunque Bueno se refería predominantemente a la televisión, aplicamos estos postulados a cualquier medio masivo y en especial al radiofónico, merced al proceso de convergencia intermedial (Salaverría: 2003). El radiosketch, desde la perspectiva de la “Teoría de la dictadura de la audiencia”, es una consecuencia lógica de lo que el público pide, es decir, es una crítica pero también un alivio al dramatismo de lo cotidiano. En este sentido, por tanto, hablaríamos de un género evasivo.

»Desde la perspectiva de la “Teoría ingenua de la televisión”, las exageraciones y aberraciones de la realidad sugeridas en el sketch, contribuyen a que veamos una realidad sesgada que desde un punto de vista objetivo no existe, pero a nuestro entender, esta exageración podría implicar varios efectos muy contradictorios. Por un lado, aumentar la desconfianza hacia figuras públicas —lo que podría hacernos más críticos—, pero por otro, justamente todo lo contrario, insensibilizar ante sus errores ya que se han tomado como bromas. En este sentido, conllevaría una pérdida en la capacidad de reacción de las audiencias frente a la realidad criticada, al relativizar con el humor una parte sustancialmente importante del dolor que la realidad produce. Hablaríamos entonces de un género a mitad de camino entre lo evasivo y lo vindicativo.

»Finalmente, desde la “Teoría crítica” estos sketches son una “mentira más” que nos aleja de la realidad. Por tanto, no se deberían tomar muy en serio, ya que se trata de humor, los hechos transmitidos ni el sentido que producen o intentan producir (crítica, rechazo). Estaríamos, de nuevo, ante un modelo evasivo.

»Hasta aquí, la evolución de este formato parecía clara: cuando alude a la realidad, mantiene una distancia con ella que es evidente para las audiencias y que juega en favor de la evasión. Se observó sin embargo, que a la retórica de la deformación, tan frecuente en los programas de humor, le surgía un competidor: la ambigüedad, otra figura retórica que en este caso, en vez de evidenciar la distancia con lo real, promueve la duda, hace que el escuchante se plantee si realmente lo que escucha es un sketch o es real.

»Fueron numerosos los casos en los que se alentaba esta posibilidad, pero la muestra obtenida por la plataforma de podcast, nos permitió analizar un caso de particular interés por su repercusión mediática en las fechas del muestreo, emitido en principio en una estación local, pero que terminó alcanzando difusión de ámbito nacional. Nos referimos a la falsa llamada del President de la Generalitat al presidente del Gobierno. ¿Cuál fue el verdadero efecto de esa broma, para muchos, de mal gusto? Para eso rastreamos a continuación el eco que el hecho produjo en la prensa escrita y en la radio.

»En el periódico digital eldiario.es concluye la voluntad de diálogo de Rajoy (Puente, 2016), lo que parece beneficiar a Rajoy. El seguimiento de la noticia que hizo la cadena SER (Cadena Ser, 2016) destacó la facilidad con la que el locutor local Marc Casanova, de Ràdio Flaixbac, consiguió acceder al presidente del Gobierno, valorando la competencia del personal de Presidencia. A su vez, destaca en las palabras del director del programa, Carles Pérez, lo que este definió como el buen fair play de Rajoy: de nuevo, un comentario positivo respecto a Rajoy.

»En el diario El País, tras una descripción de los hechos y la transcripción del diálogo entre Rajoy y el falso Puigdemont, informa que “Rajoy no ha hablado todavía con Puigdemont, pero el presidente catalán ya sabe qué le podría haber dicho. El mismo programa intentó hablar ayer con la Generalitat haciéndose pasar por Rajoy, pero el intento fracasó” (Roger, 2016): por tercera vez, Rajoy, presunta víctima, sale beneficiado. En la edición digital de El Mundo se realiza una descripción muy similar pero se añaden las críticas de los partidos políticos Ciudadanos (C’s) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE) respecto a “que se banalice la relación entre el Gobierno y la Generalitat” (Europa Press, 2016). En cualquier caso, esta información sigue beneficiando a Rajoy.

»Por su parte, ABC recuerda que ya hubo otros casos anteriores como los de los presidentes Hugo Chávez, Evo Morales y Juan Manuel Santos, víctimas también de la misma clase de broma (ABC, 2016). El Periódico recalca las palabras de Rajoy respecto a la “agenda muy libre” que el presidente dijo tener (El Periódico, 2016). Tal vez este enfoque fuera el más crítico con respecto al líder aludido. Finalmente, La Vanguardia destaca el tono distendido de Rajoy al expresarse con la frase “President, ¿cómo va la vida?” (La Vanguardia, 2016). En nuestra opinión, una imagen cercana y humana con la que no se le suele identificar.

»A juzgar por los titulares de la prensa, concluimos que un presidente del Gobierno al que se ha acusado de eludir el diálogo, tiende la mano en un tono cercano a Puigdemont. Posiblemente, la broma solo pretendía dar contenido, de manera fácil y amena, a la programación de tarde de una emisora local. El resultado, además de humorístico, cambia sensiblemente la percepción tensa del problema aludido: la cuestión catalana.

»En lo que respecta al radiosketch contemporáneo, esta clase de bromas cabría perfectamente dentro del sketch de imitación, como una variante que lo pone en contacto con la realidad y que, sin duda, genera efectos respecto a ella. Esta misma fórmula se diferencia del sketch tradicional en la imposibilidad, al menos aparente, de definir el desenlace de antemano. También es posible detectar un parentesco con las bromas de cámara oculta, definidas por Izquierdo como “una variante documental de las bromas ordinarias” (Izquierdo, 2006: 103). Aunque en este caso no se dé la condición de respetar la autorización del sujeto a posteriori, ni su anonimato.


[...]


»Conclusiones

»El sketch se ha instalado, en las últimas décadas, de manera especial en los programas de información general, como una estrategia discursiva que tiende a suavizar la dureza de los contenidos procedentes de la información diaria. Su presencia en las últimas horas de la mañana y primeras de la tarde, cuando los contenidos persiguen más el entretenimiento que la información, así lo corrobora.

»Los actuales momentos de crisis, en los que la actualidad impacta sobre las audiencias de manera permanente, no generan a largo plazo un incremento en el número ni en el contenido crítico de los sketches de denuncia o de vindicación de la muestra analizada, aunque sí se observa mayor incidencia en los días más próximos al hecho noticioso.

»La función de entretenimiento predomina en la muestra analizada. La presencia de la realidad es amplia, pero no siempre se centra en la crítica a personajes concretos. Es frecuente la denuncia política a través de la caricatura de personajes relevantes en ese ámbito, pero compite con celebridades del deporte y del espectáculo, entre otros. En nuestra muestra, el humor político no fue el contenido más frecuente.

»Aun prevaleciendo el entretenimiento, se advierte la presencia de dos funciones en esta clase de humor, la función crítica y la función de distanciamiento con respecto a la realidad y el predominio de la deformación y la ambigüedad en la identidad de las voces. La frecuencia de aparición de personajes conocidos parece relacionarse más con la viabilidad del humor que con la presencia mayor o menor de dichos personajes en los medios.

»La calidad de las imitaciones produce equívocos, aparentemente no buscados, que han favorecido la aparición de una variante del sketch, a la que podríamos denominar “fake sketch” o “sketches de falsa llamada telefónica”, donde el humorista, valiéndose de su capacidad de imitación, se hace pasar por una figura pública y provoca una situación real en la que lleva a engaño a otra figura pública, y a veces a parte de la audiencia.

»Del mismo modo, se detecta la presencia de microsketches en contenidos como retransmisiones deportivas. Denominamos a esta figura “sketch integrado”, pues la pieza cómica se inserta en la retransmisión sin delimitar la frontera entre realidad y ficción».





Las imágenes en el proyecto de cine documental Geografía del dolor son también retóricas: metáforas, sinécdoques, elipsis y alegorías como imágenes-silencio, imágenes-prueba, imágenes-testigo e imágenes-altar



Fabiola Alcalá
«La representación del dolor y la pérdida en el cine documental. El caso de Geografía del dolor»

FOTOCINEMA, n.º 12, enero de 2016.
Número temático: «La idea del tiempo en fotografía y cine».

FOTOCINEMA. Revista científica de cine y fotografía (@RFotocinema) | Universidad de Málaga | Plataforma Latina de Revistas de Comunicación (PLATCOM) | Málaga | ESPAÑA


Extracto del apartado 3.3, en páginas 323 a 332 del artículo en PDF




«Figuras, recursos ético-estéticos: una tipología de imágenes

»Cada video de Geografía del dolor [@geografiadolor] se organiza narrativamente a través del relato testimonial, las imágenes que acompañan el discurso ilustran o ejemplifican eso que nos está contando él o los familiares en off. Sin embargo, como hemos explicado, no todas las imágenes que encontramos en los videos tienen exclusivamente esta competencia ilustrativa, algunas de ellas funcionan también como figuras retóricas (metáfora, sinécdoque, repetición, elipsis, etc.) o bien como recursos ético-estéticos. En este apartado revisaremos algunas de ellas y su relación con otras obras documentales, que trabajan sobre la representación del dolor y la pérdida.



»Imágenes-silencio

»La forma de presentar a los familiares –narradores de los videos– es con una imagen de retrato doble, en ella se muestra al familiar sosteniendo una fotografía del desaparecido y/o asesinado. No hay ninguna acción, sólo el gesto de sujetar y de estar siendo filmado. Unos segundos sumamente expresivos en los que parece no suceder nada, pero que están cargados de tensión y emoción. Son un retrato en movimiento, acompañado por música dramática y el relato informativo-descriptivo en voz en off.

»Hablamos de imágenes-silencio porque en ellas aparentemente no sucede nada, no nos cuentan más de la historia, sino que tienen una función distinta, son más expresivas que narrativas. Son una respuesta a cómo tratar el dolor y la pérdida, porque en estas imágenes vemos a los familiares desorientados, expuestos, cansados, sin palabras. Enmudecieron de tristeza, de desesperación, pero no porque no puedan hablar los estamos escuchando en off, sino porque con este gesto simbólico se enfatiza el drama que están viviendo.

»No son mudos como la mujer que entrevista Werner Herzog en Lecciones de Oscuridad (1992), a la que observamos tratando de explicar, a través de sonidos guturales incomprensibles, las consecuencias del paso de las tropas iraquíes por Kuwait. Recordemos que:

»“Lessons of Darkness narra uno de los mayores desastres ecológicos del mundo, que quedó al descubierto tras la retirada de las tropas iraquíes de Kuwait: incontables pozos de petróleo ardían e iban a parar al mar. Estamos contemplando el Apocalipsis, a través de imágenes aéreas de una cámara que se desliza por encima de las llamas, de la mano de la música de Wagner” (Alcalá, 2007, p. 36).

»Sin embargo, ambas representaciones, tanto la de los retratos en Geografía como la entrevista de la mujer sin voz, son imágenes-silencio, ya que explican de forma metafórica que no hay palabras para describir el dolor. Son un recurso ético-estético para dimensionar las consecuencias de la guerra y, sobre todo, el estado en que se quedan las víctimas.

»La disociación entre la voz de fondo y el retrato mudo potencia la desesperación de los familiares, pero también los protege de estar contando una historia que no puedan continuar frente a cámara. Les permite pausar su relato las veces que sea necesario y los cuida de no tenerlos rotos, incómodos o llorando a cuadro. No nos apartamos de la intención persuasiva de los videos, pero no es necesario exhibir a los familiares, lo importante es contar qué sucedió y retratar en qué estado quedaron las víctimas.

»Nuevamente aparece la vocación periodística de la realizadora, que se esfuerza en que el relato en off brinde los datos sobre el caso y las víctimas, pero también su preocupación por retratar sin violentar, valiéndose del ejercicio de la fotografía sin voz, como si se tratara de una imagen fija, pero trasladado a las imágenes en movimiento, convirtiéndolas así en imágenes silencio.



»Imágenes-prueba

»Para tratar de explicar los esfuerzos de búsqueda y los callejones sin salida, en cada una de las historias la realizadora recurre a la utilización de material de archivo: algunas veces de otros medios, y la mayoría, de documentos grabados por ella y su equipo en las distintas marchas, manifestaciones y eventos de protesta o búsqueda.

»En “Mutilación”, por ejemplo, utiliza imágenes de archivo de la visita del ex presidente Felipe Calderón a Chihuahua, en las que vemos a Luz María Dávila interrumpir una rueda de prensa para exigir que deje de referirse a sus hijos asesinados como narcotraficantes, que ellos eran estudiantes, estaban en una fiesta y los acribillaron por error, los militares “simplemente” se confundieron de dirección. Las imágenes provienen de un noticiero, el sonido se sobreimpone con el de la voz en off creando un discurso reiterativo: un lamento por duplicado. Son imágenes ya vistas, transmitidas por televisión pero que pasaron desapercibidas, por lo que hay que volverlas a mirar.

»Las imágenes de marchas y de protestas son parte de casi todos los videos, sobre todo de los que se refieren particularmente a desapariciones. En estas imágenes, los familiares protagonistas de los videos se confunden entre el grupo, porque como ellos hay muchos otros buscando a sus desaparecidos. En la voz en off escuchamos la historia de uno, mientras que en las imágenes vemos que forman parte de un colectivo mucho mayor [NOTA 3].

»Estas imágenes podrían parecer simples ilustraciones del relato que estamos escuchando, sin embargo, creemos que además de ilustrar tienen otra función ético-estética: trascender la historia que se cuenta, es decir, ser sinécdoque de un problema más complejo. No son los únicos casos de desaparecidos, y no hay estadísticas, no podemos decir cuántos son, el proyecto está, desgraciadamente, en construcción. Como nos muestra la figura 2, en primera fila está la madre de Daniel, pero alrededor suyo hay tantos otros familiares cargando con sus desaparecidos o con sus fotografías. Los casos que explica el proyecto Geografía son muy pocos en comparación con todos los que existen en el país.



»Nos referimos a ellas como imágenes-prueba, ya que corroboran el argumento pero extienden su dimensión. Nos atrevemos a plantear un paralelismo con la imágenes de Tierra sin pan (1933), en las que Buñuel nos muestra la realidad de los hurdanos como gesto sinecdótico de otros tantos pueblos en condiciones de pobreza en la época. El tono surrealista del filme del realizador aragonés, por supuesto no es el del proyecto Geografía, pero la fuerza de sus imágenes en contraste con la voz, es la que nos permite trazar este posible eco.

»Tierra sin pan es un filme único, como señala Ibarz (2000), que marcó un antes y un después en el terreno de la denuncia social y de la propaganda. Con su película, Buñuel hizo evidente el poder de contrastar la voz con las imágenes, aparentemente informativas y exclusivamente descriptivas, pero que en conjunto pueden crear un discurso reflexivo mucho más sofisticado y potente:

»“Así lo hace muy específicamente Tierra sin pan. Tradicionalmente, y por ser el único documental de su autor y un film en este sentido de registro único, sin parientes ni escuela, el film hurdano ha sido visto por la historia del cine documental no como un modelo posible sino como una pieza que enriquece el género por ser precisamente de Buñuel. Pero lo cierto es que en su misma unicidad —cierto, es único— el film debe ser visto en su cualidad de caja de resonancia histórica, en su capacidad de revelar el pasado, de contarlo y de elevarlo al estadio de mito. Que hoy le pidamos algo distinto al documental habla de nosotros, de nuestra historia reciente (televisiva) y de las vicisitudes que el género ha sufrido desde los inicios del sonoro, momento en que, precisamente, Buñuel traza con tiralíneas la geometría de su acercamiento a Las Hurdes en el contexto de la España que, en 1933, se debate entre la revolución, la reforma y el fascismo. En aquel mismo año, Robert y Frances Flaherty rodaban en las islas de Aran su empatía con un tipo de vida no tan alejada de la hurdana, y aunque Buñuel se indigna donde Flaherty se decide por idealizar y cantar, los dos films comparten una misma cualidad: son relatos míticos” (p. 1)

»La realizadora de Geografía intenta documentar desde un punto de vista periodístico. En sus imágenes se explican once casos, pero también se cuenta otra película, la que está fuera de campo. Estas imágenes-prueba hablan de ella y se vuelven un recurso ético-estético, ya que rebasan el caso y explican un poco más del conflicto: son muchos más familiares buscando a sus desaparecidos, más de los que imaginamos, muchos más de los que vemos en pantalla. No hablamos de un filme mítico, por supuesto, pero reconocemos el poder reflexivo de trabajar con este tipo de imágenes, que al mismo tiempo que ilustran, rebasan el tema provocando una reflexión mayor. Desbordando el acontecimiento y replanteando la necesidad de darle voz a tantos otros familiares, que están en las mismas condiciones que los protagonistas de Geografía.



»Imágenes-testimonio

»Nancy Berthier en su artículo sobre Gernica y la imagen-ausente (2009), explica que “la ausencia de imágenes que sirvan de indicio del suceso no sólo no es un problema insuperable, sino que, muy al contrario, se revela casi como una ventaja” (p. 102). Argumenta que la película de Resnais sobre el bombardeo de la ciudad vasca es un claro ejemplo de este acierto creativo:

»“De este modo tan sutil, Alain Resnais logra combinar con acierto los dos temas de su documental (el cuadro y el suceso). Al no apostar por las imágenes mecánicas —que eran inexistentes—, sino por las imágenes artísticas —las de las obras de Picasso—, podría decirse que el cineasta se adentra en la esfera expresiva del pintor, caracterizada por una representación no realista de los hechos que despoja al suceso de su dimensión referencial para acentuar la universalidad de su alcance” (p. 105).

»En el caso de Geografía tampoco tenemos imágenes del suceso, no hay ningún registro de las desapariciones, por lo que la realizadora se valdrá, no de un cuadro como el de Picasso, pero si de otro tipo de imágenes que sustituyan y sobre todo remarquen de forma simbólica y poética la ausencia: del retrato de los espacios vacíos. No se cuenta con una obra plástica como tal, pero debemos reconocer que hay cierta plasticidad en estas imágenes, ya que tienen una vocación pictórica, principalmente romántica, puesto que fueron testigo de un acto siniestro.

»En “Negligencia”, la cámara recorre una y otra vez la presa en la que fue visto por última vez Julio Alberto, quien desapareció junto con dos amigos cuando daban un paseo en lancha el 12 de enero de 2008 en Santiago, Nuevo León. En “Ausencia” las imágenes son del bosque. Como en el caso anterior, la cámara interroga al paisaje. En este lugar desapareció Gabriela, de 17 años, y tres meses después ahí mismo apareció su cadáver. Nadie sabe qué sucedió en ese tiempo, el único testigo: el bosque, que observa enmudecido.

»La carretera, el lago, el bosque se transformarán en testigos de la tragedia, y la cámara hace un esfuerzo por darles voz, los recorrerá una y otra vez, tratando de interrogarlos a través de la repetición. Las de este tipo son imágenes-testigo, caracterizadas por el uso de la cámara lenta y del travelling. Su finalidad es detener el tiempo para entender qué pasó ahí, en la tradición documental hay muchos de ellos, por ejemplo:

»“...en Lessons of darkness (1992), la cámara recorre lentamente, una habitación en la que están expuestos instrumentos de tortura. Están colocados, uno al lado del otro. Son aparatos hechos de objetos de uso cotidiano, como puede ser una botella de refresco rota, una tostadora, o una silla a la que han cambiado el asiento por una parrilla eléctrica. En la escena no sucede nada, sólo asistimos a la exposición, al travelling que recorre la habitación y sus objetos que, anteriormente, fueron escenario y armas de tortura. El duelo y el dolor se manifiestan en la ausencia, en el movimiento de cámara que carga consigo las sombras del pasado. Sus usos han sido negados, no registrados, pero no por ello desaparecen. Un gesto al que hemos asistido antes en el cine documental, visitando el escenario de los campos de concentración nazi, diez años después de terminada la guerra, en la síntesis de pasado y presente que retrató de forma magistral Alain Resnais en Nuit et brouillard” (Alcalá, 2007, 166-167).

»Los espacios vacíos se transforman en imágenes-testimonio cuando sabemos que presenciaron el horror y sobrevivieron a él. La violencia es irreversible pero a veces no deja huella, sólo paisajes mudos que no arrojan luz sobre los hechos pero si nostalgia, muchas veces dolor, y permanecen como fondos para la construcción de la memoria.



»Imágenes-altar

»¿A dónde llevo flores a mi hijo? Se pregunta Julia Alonso, madre de Julio, desparecido en Michoacán, haciendo hincapié en la desesperación de no saber cómo lidiar con el dolor y anhelando una respuesta. Si estuviera muerto su hijo habría una tumba, pero sólo está desaparecido.

»Esta sensación de incertidumbre, además de ser parte del relato de los familiares, también se observa en un tipo de imágenes que llamaremos imágenes-altar. Estas son instalaciones hechas por los familiares, compuestas principalmente por fotografías del desaparecido, sus objetos personales, imágenes religiosas y flores, casi siempre artificiales.

»Nos parece que estas instalaciones tipo bodegón ilustran el sentimiento de dolor y pérdida, y que al hacerlo se transforman en poderosos íconos de las consecuencias de esta guerra. Son altares en el sentido de que sirven para rezar, para mantener la esperanza de encontrar a sus desaparecidos pero también hablan de muerte, y por tanto se convierten en sus propias tumbas.

»Encontramos una posible filiación entre las imágenes-altar de los videos de Geografía y la serie de Vanitas, en las que la muerte tiene una presencia protagónica. Por supuesto, en las imágenes-altar de Geografía el elemento “vanidad” no está presente, pero sí el de la muerte y por supuesto el del dolor causado por la ausencia. Estas imágenes, según Català (2006), tienen las siguientes características:

»“...la serie de vanitas que proliferaron sobre todo en la pintura holandesa del siglo XVII y que pretendían alegorizar, precisamente, la vanidad de la vida humana. Como los bodegones, estos cuadros se componen de un repertorio de objetos de la vida cotidiana, pero al contrario que en ellos, estos objetos adquieren en las vanitas, por la presencia de la muerte simbolizada por calaveras u otros objetos funerarios, un tono muy distinto: la aparición de la muerte cae como una sombra sobre todos ellos y los desfamiliariza. Algunos de estos objetos se convierten entonces en simbólicos o ya lo son de antemano: un reloj de arena puede simbolizar el paso del tiempo; los objetos de oro o plata representan la riqueza; los libros, el conocimiento; los instrumentos de música se refieren a las diversiones, etc. Pero este proceso de simbolización no es el fenómeno más importante que caracteriza las vanitas y el que realmente transfigura sus objetos, sino que lo más trascendental es que estos, que en un bodegón (que sería equivalente a un documental) se referirían miméticamente a una realidad sin aparentes cualidades, adquieren de inmediato, al contacto con la muerte, un aire siniestro que contradice su propia evidencia visual inmediata. Cuanto más rico, más placentero, más atractivo es un objeto incluido en una vanitas, más siniestro se vuelve a los ojos del espectador, que lo contempla a través del filtro de su inevitable carácter perecedero. Así cada objeto, incluso cada símbolo objetivado por él, se convierte en su propia negación. Una vanitas es una configuración visual que niega el deseo que ella misma se empeña en provocar en el espectador” (pp. 56 57).


»En las imágenes-altar las fotografías ocupan el lugar principal, suelen ser escenas de infancia, de graduaciones, de momentos felices, hablan de vida; mientras que las flores artificiales y las imágenes religiosas aportan el elemento siniestro, en ellas se asoma la angustia: la muerte. Como podemos observar en la figura 3, la Vanitas juega con la idea de vanidad y muerte en un sentido universal, con pretensiones artísticas, además, mientras que la imagen extraída del proyecto Geografía nos sitúa en un contexto violento y local. Estos altares son el símbolo de la cultura mexicana que está de luto por todos los desaparecidos, son sus altares, con sus colores y texturas.



»Estas imágenes-altar, en la mayoría de los videos, se recorren en un pequeño travelling mientras escuchamos la última parte de los testimonios de los familiares, la que corresponde a lo que le dirían si tuvieran a su hijo, hija, esposo o hermano frente a frente. Esta información se repite en las postales que escriben para sus familiares, como podemos observar en la figura 4, y que se encuentran debajo del vídeo.



»Utilizar imágenes cuya intención va más allá de la descripción, nos muestra el uso de figuras retóricas en el documental: las imágenes-silencio son metafóricas puesto que su silencio es simbólico y ayuda a exponer el dolor desde el respeto; las imágenes-prueba son sinecdóticas en el sentido de que dejan ver que el universo de casos es mucho mayor; las imágenes-testigo son elipsis, puesto que en esos paisajes desolados conviven el presente y el pasado trágico; por último, las imágenes-altar son el elemento iconográfico que sirve como alegoría, como síntesis de la frontera entre la desaparición y la muerte».



[NOTA 3]

»El único caso que es narrado en plural es el de “Silencio”, en el que desaparecieron a un grupo de trabajadores que fueron engañados con la promesa de que iban a ser contratados por Nextel, pero en lugar de eso se sospecha que fueron reclutados por los Cárteles.



Referencias [en el anterior texto extractado]

»Alcalá 2007. El papel de lo real en el cine de Werner Herzog. En Weinrichter (Ed.) Caminar sobre hielo y fuego. Madrid: Ocho y Medio.

»Berthier, N. (2009). Guernica o la imagen ausente. Archivos De La Filmoteca, (61), 96-113. http://www.archivosdelafilmoteca.com/index.php/archivos/article/vi ew/64/152

»Català, J. (2006). Vigo en las ciudades. La construcción de un punto de vista moral. Archivos De La Filmoteca, (52), 42-63. http://www.archivosdelafilmoteca.com/index.php/archivos/article/vi ew/275/276

»Ibarz, M. (2000). Surrealismo, historia, contexto mediático y pedagogía, en Tierra sin pan (Buñuel, 1933). Revista Film-Historia, 1-2, http://www.publicacions.ub.es/bibliotecaDigital/cinema/filmhistoria/Art.Ibarz.pdf»






Luchaban contra la esclavitud propia, pero ignoraron la de los esclavos en las colonias: retórica antiesclavista en la prensa del exilio español en Londres, 1818-1825



Jesús Sanjurjo Ramos
«Negros o esclavos. La retórica de la esclavitud en la prensa española del exilio londinense (1818-1825)»

Anuario de Estudios Atlánticos, n.º 62, 2016

Anuario de Estudios Atlánticos | Cabildo de Gran Canaria | Las Palmas de Gran Canaria | ESPAÑA


Extracto del apartado 5 del artículo en PDF




Fernando VII recibe en Cádiz a los Cien Mil hijos de San Luis, cuadro de José Aparicio Inglada (1827)


«El análisis de la prensa española publicada en el exilio británico en el primer cuarto del siglo XIX nos ofrece claves culturales e ideológicas esenciales para entender con mayor profundidad la manera en que el liberalismo español denomina, caracteriza e ignora la esclavitud de africanos y afrodescendientes en los territorios coloniales españoles y el tráfico trasatlántico de esclavos africanos. Existieron, sin duda, dos esclavitudes para los liberales españoles en Londres: una esclavitud propia, mitificada y resultado del sometimiento o enfrentamiento al poder absolutista de Fernando VII; la otra esclavitud ignorada, silenciada, propia de los “otros” y cuyo opresor es menos evidente. Esta otra esclavitud, la de africanos y sus descendientes en los territorios coloniales españoles en América, les resulta muy distante a su imaginario cultural.

»El trinomio negros-esclavos-africanos se asume con cierta naturalidad, hasta el punto de que las tres categorías pueden operar como sinónimos, prefiriéndose cuantitativamente el primero como concepto aglutinador y simplificador de una realidad mucho más compleja. Se puede afirmar que para los editores de ambos periódicos no hay más “negros” que los que son “esclavos” y “africanos”; pero no todos los “esclavos” son “negros”. Por el contrario, la conjunción españoles-esclavos se adopta como fórmula marcadamente politizada y retórica. El componente racial juega un peso importante en este sentido; al asumirse como un hecho casi consustancial de los africanos su condición de esclavos, pero aberrante, antinatural, en el caso de los españoles. La construcción retórica de la que participan los liberales españoles es un canon que los autores liberales emplean como figura efectista de fuerte impacto discursivo y que actúa como un elemento aglutinador de las narrativas románticas, nacionalistas y revolucionarias de los siglos XVIII y XIX.

»El liberalismo romántico patrimonializa la esclavitud para referirla a los españoles carentes de libertades, ignorando a los “verdaderos esclavos” de su tiempo. Esto supone no solo expulsar a los esclavos africanos y afrodescendientes de sus discursos, sino también de su propio universo cultural. Existieron posiciones antitratistas e incluso abiertamente abolicionistas entre destacados liberales exiliados en Londres, como el diputado asturiano Agustín de Argüelles, líder de los liberales en las Cortes de Cádiz. Sin embargo, la cuestión de la esclavitud en los territorios coloniales españoles en América y la trata trasatlántica de esclavos africanos fueron prácticamente ignoradas en su producción cultural londinense y desaparecieron de su programa político una vez que regresaron a la península. Se trataba de un asunto espinoso, sobre el que existían pocos consensos y muchos fantasmas.

»Abrir el debate sobre la abolición de la trata de esclavos, y más aún sobre la prohibición de la esclavitud, implicaba enfrentarse frontalmente a la sacarocracia cubana, que amenazaba con la independencia si los metropolitanos imponían un cambio en el statu quo antillano. Más aún, dentro del propio “partido liberal” no existía un consenso sobre la cuestión, y las posiciones entre “doceañistas” y “exaltados” eran distantes. Durante el Trienio Liberal, el propio Argüelles, seguramente en un intento por alinearse con el sector conservador de los liberales, aunque también presionado por la enorme inestabilidad política doméstica, renuncia, siendo ministro de Gobernación, [NOTA 62: Formó parte del llamado gobierno “de los presidiarios” que componían Agustín de Argüelles, Pérez de Castro, Canga Argüelles, García Herreros, Antonio Porcel y Pedro Agustín Girón, Marqués de las Amarillas] a asumir el liderazgo de un hipotético movimiento abolicionista en España.

»En definitiva, los debates sobre la trata y la esclavitud eran problemas lo suficientemente complejos como para que un grupo de exiliados sin ningún poder ejecutivo y muy poca influencia política pudiesen afrontar con posibilidades de éxito. Es por ello que la cuestión queda fuera del programa liberal, y desaparece, en consecuencia, de las páginas de la prensa del exilio.

»Es justo afirmar que los que escribían en los dos periódicos del exilio no eran defensores de la esclavitud como institución jurídica o social, incluso, en algunos casos, firmes opositores de la trata de esclavos trasatlántica. Pero un racismo latente e inconsciente es constatable cuando llegan a comparar ambas “esclavitudes” e incluso a afirmar, como hemos visto, que la de los españoles es peor que la de los africanos y afrodescendientes en América. Luchaban contra la esclavitud propia, pero ignoraron la de los verdaderos esclavos y esclavas de Cuba y Puerto Rico».