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junio 15, 2016

«Allanando el camino de la adquisición: de la lingüística a la gramática»



Montserrat Sanz Yagüe, Danya Ramírez Gómez y Juan Romero Díaz
«Allanando el camino de la adquisición: de la lingüística a la gramática»

Cuadernos CANELA. Revista anual de Literatura, Pensamiento e Historia, Metodología de la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera y Lingüística de la Confederación Académica Nipona, Española y Latinoamericana, vol. 26, 2015

Cuadernos CANELA. Revista anual de Literatura, Pensamiento e Historia, Metodología de la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera y Lingüística de la Confederación Académica Nipona, Española y Latinoamericana | Nanzan University | Department of Spanish and Latin American Studies | Nagoya | JAPÓN


Extracto de los apartados «Conclusiones finales» y «Referencias bibliográficas», en páginas 122-123 y 124 del artículo en PDF




«Conclusiones finales

»En este artículo hemos destacado algunos rasgos que subyacen a la estructura de las lenguas humanas –con particular referencia al español– con el objetivo de ejemplificar la naturaleza abstracta de la gramática. Hemos defendido que un enfoque exclusivo en la gramática-E o estructuras visibles puede resultar engañoso y llevar a conclusiones erróneas sobre las razones del comportamiento sintáctico de los elementos de una oración. La lengua humana se compone de una serie de reglas internas a la mente que llamamos lengua-I, cuyo desconocimiento por parte de profesores y estudiantes de segundas lenguas alarga innecesariamente el proceso de adquisición y lo hace menos exacto y eficaz. En nuestra opinión, los descubrimientos lingüísticos de las últimas décadas en relación con los diferentes factores que influyen en la oración –entre ellos el aspecto léxico-gramatical y los rasgos internos de las piezas léxicas– no deben ser ignorados en los métodos de enseñanza de lengua: elevar la conciencia metalingüística del estudiante es otra forma de enseñar gramática y coloca al aprendiz en una situación de privilegio para realizar el proceso de “ingeniería inversa”, personal e intransferible, que tendrá que acometer para llegar del input visible (las oraciones) a las verdaderas reglas que rigen la gramática.



»Referencias bibliográficas

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»Civit, R. (2015). Event theory: non-eventive constructions in Japanese and Spanish and applications for the teaching of imperfective in the L2 classroom. Tesis doctoral inédita. Universidad de Estudios Extranjeros de Kobe. Kobe, Japón.

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junio 08, 2016

«La teoría actancial en una gramática funcional para la producción periodística»



Ricardo López Díaz y Antonio Franco Martínez
«La teoría actancial en una gramática funcional para la producción periodística»

Quórum Académico. Revista especializada en temas de la Comunicación y la Información, vol. 8, n.º 16, 2011

Quórum Académico. Revista especializada en temas de la Comunicación y la Información | Universidad del Zulia (LUZ) | Facultad de Humanidades y Educación (FHE) | Centro de Investigación de la Comunicación y la Información | Maracaibo | VENZUELA


Extracto de apartados «Introducción», «Fundamentos Teóricos-Metodológicos» y «Conclusiones», en páginas 210-216 y 221-222 del artículo en PDF




«Introducción

»Nuestro trabajo parte de la hipótesis que indica que las competencias comunicativas y lingüísticas de los periodistas y de los estudiantes de comunicación social, específicamente en el ámbito regional, pueden y deben ser más eficaces. De ahí que el estudio de la teoría actancial que proponemos situar en el contexto de una gramática funcional debe ubicarse a su vez en un modelo de comunicación. Nuestro primer punto de partida, elegido como postura teórica, concierne a las gramáticas comunicativas.

»El enfoque comunicativo se basa en los aspectos textual, discursivo y pragmático; nos referimos a una gramática descriptiva; implícita, inductiva; en ella el estudio gramatical propiamente dicho es secundario; su objetivo busca la adquisición de la competencia comunicativa; su objeto de estudio es el texto de los usos lingüísticos en el contexto; es ésta, finalmente, una gramática del texto y del discurso (Franco, 2007).

»Este amplio enfoque teórico, que describiremos a continuación, pretende servir de base para futuras aplicaciones en el proceso de organización de la comunicación periodística, fundamentalmente impresa.



»Fundamentos Teóricos-Metodológicos

»Nuestro estudio se inscribe en los postulados teóricos del modelo lingüístico-comunicativo propuesto por Pottier (1977) y dividido en cuatro niveles: referencial, conceptual, lingüístico y discursivo, enfoque integrador de la semántica y la lingüística textual.

»La revisión que hemos realizado a un apartado muy específico de la gramática de dependencias puede, igualmente, insertarse en el marco de la producción periodística. El recorrido de la onomasiología, de la producción del discurso, es el que prevalece en nuestro estudio. No obstante, el énfasis de nuestro enfoque está puesto en la pragmática; seguidamente, en la semántica. A partir de ahí, revisamos los aportes de Tesnière a la luz de una serie de posibilidades teóricas basadas en la necesidad de emplear más de una valencia (que puede ser cuantitativa o cualitativa), o de varios niveles de valencias. Todo ello con el fin de justificar la elección de un modelo lingüístico, el módulo actancial, que determinará a su vez la elección y realización del verbo y sus actores en el drama del discurso.


»2.1. El módulo actancial y el sistema casual

»Inspirado en la idea del “drama”, Tesnière [NOTA 1] propone que la presentación sintáctico-semántica de un evento puede compararse a la acción (proceso) proporcionada por el verbo, “el eje de la oración, el nudo de la cláusula” (Franco, 2006: 31), que evoca a los actantes (actores) y las circunstancias en las que se realizan las acciones. En su momento, los postulados de Tesnière cambiaron la perspectiva del estudio sintáctico de la oración: a partir de sus aportes, el verbo encabeza el árbol o estema constituido por los actores o circunstantes, algunos de ellos obligatorios, otros facultativos y otros opcionales en la puesta en escena del sentido. Franco recuerda que Tesnière enfatiza la distinción de los actantes por número y orden... actante 1, actante 2, actante 3: “Esto tiene como objeto señalar que el actante uno determina semánticamente el agente que realiza la acción, que en la gramática tradicional se relaciona con el sujeto. El actante dos, semánticamente es el que ‘soporta la acción’ (paciente); la gramática tradicional lo designa como complemento directo de la voz activa. El actante tres es el que se beneficia o perjudica de la acción; para la gramática tradicional es el complemento indirecto” (Franco, 2006: 30).

»Franco señala que el actante es vital para que la acción se realice, tenga sentido, significación; los circunstantes, por otro lado, se consideran facultativos, aunque es posible que en el discurso periodístico esto no siempre ocurra. Por otro lado, la relación del nudo con los actantes o circunstantes se ha conocido como la valencia o actante. El término se ha tomado prestado de la “analogía entre el verbo y el átomo con ganchos” (Franco, 2006: 32). Las valencias son, pues, las relaciones o conexiones entre el verbo y los actores; relaciones de tipo semántico-sintáctico que dan pie a la predicación. Los expertos han clasificado al verbo, según el número de valencias que puede presentar, en monovalentes (de una valencia); bivalentes (dos valencias); trivalentes (tres valencias).

»El módulo actancial constituye, a partir de este punto, el centro o médula de la gramática funcional actancial propuesta por Franco en el marco de su modelo lingüístico-comunicativo (2004, 2007). Su base teórica descansa en los postulados propuestos por Pottier (1977) y Molero (1985). Se trata de una estructura verbal que puede memorizarse y que se caracteriza sintáctica y semánticamente por la elección de los lexemas y su posterior puesta en escena en el “drama” evocado por el verbo, el núcleo del módulo, la base sobre la que el resto de los actores (actantes) desempeñarán un determinado papel o función en el amplio entramado lingüístico.

»El módulo, asimismo, muestra “rasgos casuales marcados por los actantes”; estos rasgos constituyen, a su vez, el sistema o módulo casual, que “mira hacia el establecimiento de casos conceptuales y sus realizaciones concretas en los casos lingüísticos” (Franco, 2006: 43).

»De todo, aunque de ello no nos ocuparemos en este trabajo, tal vez uno de los aspectos más relevantes a considerar en la teoría de casos sea su eminente carácter semántico. “El valor expresado es de dominio conceptual y se manifiesta a través de las formas. Un aspecto que contribuye al valor esencial del caso es su participación en la organización gramatical del discurso” (Franco, 2006: 43). En esta organización, cada caso asume un puesto, una posición, en el contexto de zonas delimitadas por el acontecimiento o evento, que, como núcleo, orienta el sistema sobre la “dimensión dirección”; los casos más próximos al núcleo revelan mayor fuerza semántica; los más alejados, menor.

»Cabeza y Molero (2007) estructuran una matriz para explicar el funcionamiento de los casos y su puesta en escena como medio para adaptar la teoría actancial en el análisis de diversos discursos. Reproducimos, a continuación, este cuadro de los autores:



Fuente: Cabeza y Molero, 2007.


»En síntesis, el módulo actancial se describe a través de las funciones casuales que son manifestadas por los casos presentes en los actantes. En cada módulo actancial existe un módulo casual. Se trata, en suma, de un conjunto de elementos relacionados y memorizados en la competencia del individuo hablante, de un modelo lingüístico.


»2.2. El estudio de la valencia

»Varios autores, no obstante, se preguntan en qué aspecto de la lengua sitúa Tesnière sus postulados, si en el plano formal o en el plano nocional. Barrio de la Rosa (2004), por ejemplo, defiende, en primer lugar, “la necesidad de introducir un nivel semántico-conceptual en el que se sustente la valencia léxica” (Barrio de la Rosa, 2004: 23); en segundo lugar, introduce la dicotomía valencia cuantitativa-valencia cualitativa para definir los conceptos de voz y diátesis, todo ello relacionado con los órdenes propuestos por Tesnière (orden estático y orden dinámico); y, en tercer lugar, ofrece una solución interesante para lograr una distinción adecuada entre actantes y circunstantes: en este sentido, propone una “caracterización de los complementos en nucleares frente a marginales con respecto a la valencia cuantitativa y en /±central/ frente /±periférico/ con respecto a la valencia cualitativa” (Barrio de la Rosa, 2004: 24).

»Con estos aportes, queremos distanciarnos de la concepción meramente cuantitativa en el estudio de la actancia para adaptar los componentes pragmático, semántico y sintáctico al desarrollo de la valencia, que asimismo da lugar a tres niveles. Así, hablaremos de una valencia lógica-semántica, de una valencia sintáctica y de una valencia pragmática [NOTA 2]. Barrio de la Rosa, que presta atención a los valores cualitativos, justifica la utilización de métodos basados en las escenas de Fillmore, la distinción diátesis- voz, los esquemas oracionales, la perspectiva para explicar por qué es necesaria la ampliación del término de valencia: “La sintaxis es superficial si no se atiende a la semántica y tanto una como otra dependen, en muchas ocasiones, de las necesidades pragmático-comunicativas” (2004: 31).

»Apoyado en gramáticos como Helbig, el autor español refuerza esta necesidad de distinguir la valencia en tres niveles debido a la “mediación entre representación lógica, significado y codificación sintáctica que debe prevalecer en el análisis” (Barrio de la Rosa, 2004: 33).

»De acuerdo con esta base teórica, en el nivel lógico los predicados elementales abren huecos o argumentos que se relacionan, en el nivel semántico, con marcas semántico-funcionales (casos). Por último, en el nivel sintáctico, los complementos o actantes formalizan los argumentos siguiendo las marcas semánticas. En este sentido, la valencia sintáctica formaliza en actante los rasgos y los casos semánticos y las relaciones semánticas se organizan en relaciones gramaticales (Barrio de la Rosa, 2004).

»Las relaciones semánticas se convierten en relaciones sintácticas y se organizan en esquemas oracionales. En el nivel sintáctico, pueden no aparecer realizadas todas las valencias semánticas, sino que su realización dependerá, en muchas ocasiones, de la situación y la intención comunicativa del hablante; ésta es la valencia pragmática (Barrio de la Rosa, 2004).

»Apoyamos los presupuestos de esta teoría justamente por su correspondencia con el modelo lingüístico y por su evolución en el marco de las gramáticas comunicativas y funcionales. Creemos que justifica el recorrido de la valencia y del caso en el triple componente pragmático, semántico y sintáctico. Y que es, de acuerdo con los argumentos ya desarrollados, un material adecuado para la aplicación del campo periodístico que estudiamos. Revela, por un lado, que en la activación de las escenas se confirma la postura de Pottier (2000) en cuanto a la visualización de las entidades, proceso anterior al comportamiento que éstas asumirán. Así, el hablante ve primero el “avión” y la “pista”, y luego dice que “despega”. Ve primero a “Juan” y a “María”, y dice luego que “se casan esta noche en el pueblo”. El verbo siempre determina la perspectiva, pero las razones que argumentan la participación de los actantes da cuenta en primer lugar del contexto, de la pragmática; su semiotización, lexemización, de la semántica; la forma en la que asumen sus posiciones en la perspectiva del predicado, y por qué lo hacen así, de la sintaxis. Desde nuestro punto de vista, los postulados descritos refuerzan la validez y vigencia del modelo lingüístico-comunicativo.


»2.3. Una noción de estilo según el modelo lingüístico-comunicativo

»La noción de estilo periodístico es susceptible de ser descrita según el doble acercamiento del plano del enunciado (aspectos verbal, sintáctico, semántico) y del plano de la enunciación (relación entre los protagonistas del discurso: locutor/receptor/referente) (Todorov, 2006). Nos ha parecido esta postura más acorde con el enfoque semántico-pragmático del modelo comunicativo empleado, del cual, como se ha indicado antes, la teoría actancial constituye su columna vertebral.

»Los manuales de redacción concebidos por varios diarios de habla hispana definen el estilo periodístico como un conjunto de normas de escritura basadas en principios clave como la claridad, la precisión, la economía en el lenguaje, la agilidad. Aunque el fin de estos textos es meramente normativo, apegado a la gramática tradicional, se intuye por su contenido que el estilo, por un lado, es materia de la subjetividad; cada periodista, de acuerdo con su formación y personalidad, goza hasta cierto punto de la libertad de presentar una noticia según su enfoque particular (y según la línea editorial del medio, por supuesto y ante todo). Una situación parecida ocurre cuando se elige un género periodístico determinado: la narración de un acontecimiento evidenciará cambios importantes si se escribe en “clave” de reportaje, crónica o noticia. El estilo, en este sentido, nos remite a un concepto de forma; al armazón, a la apariencia; a la sintaxis, si buscamos relacionarlo con el modelo que estudiamos.

»La definición de Todorov, aunque muy amplia, es válida porque toca el aspecto de la enunciación (el componente pragmático) y el del enunciado (componente semántico-sintáctico). Es decir, por un lado, incluye la relación locutor-receptor-referente; el lenguaje en uso, el contexto comunicativo, los actos de habla, todo ello puesto de manifiesto en el discurso referido (rapporté) que ha servido de base para una importante línea de investigación discursiva, y, por el otro, dice que el estilo responde a ciertos criterios según el plano del enunciado. En este sentido, “estudiar el aspecto verbal en el nivel de la frase o del enunciado significa buscar sus propiedades rítmicas y melódicas” (Todorov, 2006: 345). Esta definición indica la posibilidad de estudiar un texto por el número y distribución de sus unidades mínimas; el modo en que las escenas y los marcos se activan en el proceso (lógico)-semántico de la valencia y el caso.

»Ciertamente, estos conceptos pueden aplicarse a otros campos de las ciencias del lenguaje. Nuestra interpretación y relación con el modelo lingüístico, la gramática comunicativa, los componentes esenciales de estudio de la lingüística discursiva, el desarrollo de la valencia en la teoría actancial sirven de base para el estudio de la muestra y se resumen como se aprecia en el siguiente cuadro:



Adaptado de Franco (2007), Todorov (2006), Barrio de la Rosa (2004).




»Conclusiones

»La teoría actancial, según Franco (2007), es materia de estudio fundamentalmente del nivel lingüístico del modelo comunicativo. En este artículo, hemos querido proponer que es igualmente tema de análisis del componente pragmático. La estrategia discursiva, el “por qué lo digo”, marca la pauta, el tono predicativo, desde el nivel referencial hasta el discursivo, pasando por los grandes procesos del evento, la tematización, la predicación y la organización. Todo ello refuerza, según nuestro punto de vista, la justificación de la teoría actancial y su aplicación en el estilo periodístico. Cuando un periodista-emisor sabe cómo hacer uso de su referencia, de su entorno, para estructurar su discurso de manera eficaz y competente, valiéndose del verbo y los actores que activarán las escenas gramaticales determinadas a su vez por las valencias, podemos decir que el contrato de comunicación del que forma parte es, al menos desde una perspectiva lingüística, mucho más adecuado.

»Y es que gran parte del futuro de la lengua descansa en el uso que le dan los medios de comunicación social (Franco, 2007). Su expansión y difusión dependen, entonces, del periodista. De su creatividad, del manejo apropiado, pertinente y coherente del idioma. De su competencia lingüística. La comunicación, que depende a su vez de la cognición, es el instrumento clave por el que los humanos logran que sus enunciados sean comprensibles y puedan, a su vez, formar parte de la sociedad en la que viven.

»El estilo periodístico, finalmente, puede entenderse desde el doble concepto del enunciado y la enunciación. El primero, recordamos, obedece a la disciplina del verbo, la semántica y la sintaxis. El segundo analiza la relación entre el emisor, el receptor y la referencia. Aplicar la teoría actancial a la producción periodística constituye, de este modo, un punto de partida sobre el cual estructurar nuestra gramática comunicativa siempre según un modelo de pragmática lingüística.



»[Notas]

»[NOTA 1] Sugerimos la lectura de la edición original en francés: TESNIÈRE, Lucien. 1976. Éléments de syntaxe structurale. Klincksieck, París (Francia).

»[NOTA 2] Por el enfoque de nuestro trabajo, y a diferencia de la propuesta de Barrio de la Rosa, consideramos que el primer nivel de valencia a estudiar es el relacionado con la pragmática.



»Referencias bibliográficas [en el texto anterior]

»Barrio de la Rosa, Florencio (2004). El régimen de los verbos en español medieval, disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html? Ref=14118&ext=pdf&portal=180. (Consulta: 2009, febrero 17).

»Cabeza, Julián y Molero, Lourdes (2007). “El enfoque semántico-pragmático en el análisis del discurso: teoría, método y practica”. En Adriana Bolívar (Comp.), Análisis del discurso. ¿Por qué y para qué? (pp. 201-226), Caracas, Universidad Central de Venezuela.

»Franco, Antonio (2004). El discurso periodístico a través de la lingüística textual, Opción, Nº 43, 77-100, Maracaibo, Universidad del Zulia.

»Franco, Antonio (2006). Fundamentos de una gramática funcional actancial para el estilo periodístico, Lingua Americana, Nº 18, 27-58, Maracaibo, Universidad del Zulia.

»Franco, Antonio (2007). Gramática comunicativa, Maracaibo, Ediciones del Vicerrectorado Académico, Universidad del Zulia.

»Molero, Lourdes (1985). Lingüística y discurso, Maracaibo, Facultad Experimental de Ciencias, Universidad del Zulia.

»Pottier, Bernard (1977). Lingüística general, Madrid, Editorial Gredos.

»Pottier, Bernard (2000). Représentations mentales et catégorisations linguistiques, París-Lovaina, Peeters.

»Todorov, Tzvetan y Ducrot, Oswald (2006). Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje, México D.F., Editorial Siglo XXI.»






junio 01, 2016

«The functional/cognitive principle of information structure in texts: discourse pressures and syntactic devices for English as L2 learners»



Adriana Maria Tenuta and Ana Larissa Adorno Marciotto Oliveira
«The functional/cognitive principle of information structure in texts: discourse pressures and syntactic devices for English as L2 learners»

Revista Linguagem em (Dis)curso, vol. 15, n.º 1, janeiro-abril 2015

Revista Linguagem em (Dis)curso | Universidade do Sul de Santa Catarina | Programa de Pós-Graduação em Ciências da Linguagem | Tubarão | Santa Catarina SC | BRASIL


Extracto del apartado 2, en páginas 118 a 123 del artículo en PDF




«The information and thematic structures in the clause

»Pieces or chunks of information in a written text are organized in terms of new and old elements. Information structure, in the functional theoretical framework to language studies, is seen as a process of interaction between what is known and what is new to language users (Prince, 1981; Halliday, 1985, 2004). The concepts of old and new, in this context, relate, respectively, to information that is recoverable from the context (verbal or non-verbal), and information that is not recoverable. These concepts were also discussed in Rutherford (1987) to explain possibilities for learners‟ discourse, as a means to better reach specific communication goals.

»In this framework of analysis, information structure is related to thematic structure. The elements of the thematic structure are theme, the starting point of the sentence, and rheme, the rest of the sentence. Considering Halliday’s (1985, 2004) notion of theme as the ‘starting point of the message’, whatever theme is chosen for a sentence is a signal of how we would like people to understand what we mean. The theme is, then, a frame for understanding, inside which we should make sense and construct meaning. Moreover, language users choose to be theme of a clause or sentence the element that is most informationally appropriate at a specific moment in discourse, therefore, the thematic structure tends to reflect informational demands.

»For a text to be fluent and well elaborated, it must follow an information distribution principle: there has to be some kind of alternation between old and new information in order for the communication flow to be established. The non-observation of this principle can negatively impact the text‟s communicative potential. Consequently, a text is considered well elaborated and easier to grasp, therefore more fluent, when old and new data flow smoothly in discourse. Rutherford (1987) gives the following example of a passage produced by a student:

»1a) (1) My father’s house had four bedrooms and two sitting-rooms. (2) A large garden was in front of the house. (3) My father had planted a lot of flowers in the garden. (4) These flowers were roses and tulips, etc... (Rutherford, 1987, p. 69)


»Comparing this passage with a second attempt by the same student, in which the only difference in relation to the first is the order of the information in (2) and (3), we have:

»1b) (1) My father’s house had four bedrooms and two sitting rooms. (2) In front of the house was a large garden. (3) In the garden my father had planted a lot of flowers. (4) These flowers were roses and tulips, etc... (Rutherford, 1987, p. 69)


»The author argues that passage 1(b) is “more felicitous” in that it provides the reader with better ways to process the information conveyed, since the elements presented as rheme of a sentence almost always appear as theme of the next one. Consequently, in this passage, the flow of information is well-structured from the standpoint of the opposition between old and new data.

»In this context, judging the adequacy of the information arrangement of a sentence on the discourse level does not mean judging its grammaticality. For example, in 1(a) sentences (2) and (3) are grammatical, but they are not the best links between (1) and (4).

»As we have argued previously, meeting the cognitive/functional principle of information distribution means providing an alternation of old and new information in texts. This interplay between old and new information in texts requires knowledge of varied syntactic structures for making adequate choices of theme and rheme elements. From this perspective, the study of Clifton and Fraizer (2004) suggests that the presumed given-before-new preference may not be general, but can be limited to certain constructions, being also very biased on the language comprehension system and very sensitive to the requirements of language production, for example, doubled object and shifted noun group constructions. Similarly, Arnold et al. (2000) suggest that both grammatical complexity and discourse status influence constituent order, as they are both affected by constraints on planning and text production.

»Overall, meeting this principle of information impacts the communicative potential of the text (Prince, 1981; Halliday, 1985, 2004), since it results in texts that are more fluent and easier to comprehend.

»Information structure, thematic structure and syntactic arrangements relate to our cognitive structure in terms of our processing capacities (Chafe, 1990), as well as our capacity of attention. Patterns of attention distribution have been explained by cognitive linguists in terms of different degrees of salience or prominence of an element in discourse. The notions of focus and salience of perception are at the basis of the concepts of figure and ground. These concepts come from the Gestalt Psychology, and are found, in linguistics, in Hopper (1979), Langacker (1987; 2008), Talmy (2000), and many other authors. Figure is regarded as the most salient entity in a given configuration, while ground has secondary prominence.

»Whatever use we make of sentences, we naturally foreground certain clause elements for attentional purposes. There are linguistic mechanisms for assigning attentional focus to certain elements, and the thematic structure constitutes one of the language systems or phenomena that reflect this interrelation between language and the cognitive capacity of attention [NOTE 2]. The relation between the cognitive capacity of attention and language is pointed out and/or investigated by many authors, among others, Givón (1992); Landau e Jackendoff (1993); MacWhinney (1977); Osgood and Bock (1977); Langacker (1987; 2008), and Talmy (2000), who share the comprehension that the linguistic structure (syntactic positions) related to a certain scene will be influenced by the way the speaker distributes his/her attention among the elements that compose that scene. [NOTE 3].

»In this perspective, attention and salience are intrinsically related to the thematic choice made by the speaker or the writer. In writing, MacCarthy (1991) has identified three different patterns of thematic structure. Writers very frequently compose texts that naturally fit one of these patterns. This happens due to the fact that people produce language that, from the cognitive point of view, is more adequate for processing purposes, since we have attention and memory limitations. The three patterns of text organization identified by MacCarthy (1991) are presented here:

»(a) the theme of a sentence contains an element that becomes the rheme of the following sentence:

»theme 1 ____________________rheme 1

»theme 2 = theme 1 ___________ rheme 2

»theme 3 = theme 1 ___________ rheme 3


»(b) the theme of a sentence has the same theme of the next sentence:

»theme 1 ____________________rheme 1

»theme 2 = theme 1 ___________ rheme 2

»theme 3 = theme 1 ___________ rheme 3


»(c) the rheme of a sentence contains two elements that are taken as themes in the two subsequent sentences:

»theme 1 ___________________ rheme 1(a+b)

»theme 2 = rheme 1(a) ________ rheme 2

»theme 3 = rheme 1(b) ________ rheme 3


»As one can see, there is a very significant interplay between thematic structure and information structure. Old and new elements, which structure the text informationally, are intertwined in the text flow via the participants of the verbal processes encoded in the message. The theme is usually a given element, and new information tends to appear as rheme. Therefore, when choosing the theme element for his/her proposition, the writer follows discourse principles for structuring information, i.e., he/she meets discourse pressures for the distribution of given/new information that makes the text more fluent, more easily comprehended. This discourse pressures are, thus, many times, translated into those thematic patterns presented by McCarthy.

»There is a variety of syntactic resources available to writers and speakers of English to meet discourse pressures. Even though English is typologically considered an SVO language, there are several possibilities of rearranging the basic elements of the sentence (S, V, O/C, A). MacCarthy (1991) exemplifies various clausal arrangements involving fronting, i.e. various ways through which one can place different elements in the initial position of a clause. The author states that some of these structures are rarely found in pedagogical material or grammar books, for example:

»3a) The Guardian, Joyce reads. OSV. Object-fronted

»3b) Sometimes Joyce reads The Guardian. ASVO. Adverbial-fronted

»3c) It is The Guardian Joyce reads. It + be + C/O + SV. It-theme, or cleft

»3d) What Joyce reads is The Guardian. Wh + SV + b + C/O. Wh-pseudo-cleft

»3e) She reads The Guardian, Joyce. S (pronoun) VOS (noun). Right-displaced subject

»(McCarthy, 1991, p. 51-52)


»Differences in clause structure reflect different discourse demands in terms of information structure. Not all of the sentences above fit the same discourse contexts.

»3(a) could be a reply to “The Mirror, Lena reads. What about the The Guardian?” 3(c) or (d), alternatively, could be negative replies to “Joyce reads the Mirror, right? No...” Also, as we are going to point out later in this text, syntactic structures relate to attention and focus and we can see, in these examples, how distinct clause arrangements allow us to focus on different clause elements, through different degrees of salience: 3(a) says something ‘about’ The Guardian and 3(e) says something ‘about’ Joyce.

»The subject of the clause is generally related to old information and it is the syntactic element that usually constitutes the immediate basis or the starting point for further development of the message. Chafe (1995) states that syntactic subjects carry light information load, which makes them appropriate for starting points. Although according to Chafe lightness does not necessarily imply givenness, this author presents the results of a study in which only 19% of subjects as starting points did not express given information.

»From this perspective, syntactic subjects establish a starting point to which new information is added. For this reason, the information in them tends to have been active at earlier times in discourse. They are likely to be related to ideas previously active in the information exchange and are usually associated with the non-linguistic environment of the conversation (Chafe, 1995). In Chafe’s view, if a referent is identifiable, it is said to be active as a current focus of attention and awareness. If not active, it may be accessible, since it can be inferred from the situational or linguistic context, or made inactive if it is represented in long-term memory (Carroll; Shea, 2007). Subjects, therefore, tend to be active, conveying old information.

»In this framework of analysis, the choice of which element will be taken as theme, for example, whether it is the subject or not, is based on communication demands. Therefore, when choosing the theme element of a proposition, the writer is following discourse principles of information structure in order to meet existing discourse pressures. Taking this interplay into account, it becomes evident how closely syntax, semantics and discourse are interconnected. Once again, in order to be able to meet several discourse pressures, the writer is required to produce diverse clause arrangements, or to realize syntactic movements, such as fronting, raising, extraction and extraposition, as stated by McCarthy (1991). These movements allow for different arrangements in the information distribution, while the propositional content of the sentences remains unchanged.

»These different clause arrangements can be illustrated in the following examples:

»4a) Martha brought the parcel yesterday.

»4b) The parcel was brought by Martha yesterday.

»4c) It was Martha who brought the Parcel yesterday.

»4d) Yesterday Martha brought the parcel.

»4e) Yesterday it was Martha who brought the parcel.


»Though the semantic proposition remains the same in sentences 4(a) to (e), they present different elements as theme, generating different syntactic arrangements: the use of the passive voice, or the use of a cleft or a pseudo cleft, for example. Having diverse structures, those propositions do not all fit exactly the same communicative contexts. For example, in response to “What did Martha bring yesterday? Propositions 4(a) and (d) are the most suitable. In another context, ‘What about the parcel?’ choosing “parcel” as subject would be appropriate, for example, as in the passive structure 4(b).

»Canale comments on the following example in Widdowson (1978):

»5a) SPEAKER A: What did the rain do?

»5b) SPEAKER B: The crops were destroyed by the rain.


»According to Canale, B’s reply is grammatical and sociolinguistically appropriate; however, it does not attach well to A’s question, since there is violation, at the discourse level, of the normal organization of sentences in texts written in English in which the topic (shared information) precedes the comment (new information):

»This principle of discourse restricts the grammatical form of utterances that can co-occur with A’s question, filtering out compatible forms from incompatible ones, regardless of their grammaticality and sociolinguistic appropriateness. This interaction of grammatical, sociolinguistic and discourse rules is suggestive of the complexity of communicative competence. (Canale, 1983, p. 10).



[NOTES]

»[NOTE 2] A lot of psycholinguistic research that use referential priming and perceptual priming aimed at confirming the effect of visual focus on the choice of linguistic structural elements (Tomlin, 1995).

»[NOTE 3] Other linguistic phenomena that specifically relate language to our cognitive capacity of attention are, for instance, topicalization and narrative structure. See Tenuta and Lepesqueur (2011) for this discussion.



[REFERENCES IN THE TEXT ABOVE]

ARNOLD, J. E. et al. Heaviness vs. newness: The effects of structural complexity and dis course status on constituent ordering. Language, 76, p. 28-55, 2000.

CANALE, M. From communicative competence to communicative language pedagogy. Language and communication. Longman, 1983. 288 p.

CARROLL, S. E.; SHEA, C. Salience, focus and second language acquisition. Nouveaux cahiers de linguistique française, 28, p. 99-106, 2007.

CHAFE, W. Some things that narrative tells us about the mind. B. K. Britton; A. D. Pellegrini (Eds.) Narrative thought and narrative language. New Jersey: Lawrence Erlbaum, p. 79-98, 1990.

______. Discourse, consciousness and time: the flow and displacement of conscious experience in speaking and writing. Chicago, Ill: University of Chicago Press, 1995. 392 p.

GOLDBERG, A. E. Constructions: a construction grammar approach to argument structure. Chicago: University of Chicago Press, 1995. 265 p.

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GIVÓN, T. The grammar of referential coherence as mental processing instructions. Linguistics, 30, p. 2-55, 1992.

HALLIDAY, M. A. K. An introduction to functional grammar. London: Arnold, 1985. 387 p.

______. An introduction to functional grammar. London: Hodder Arnold Publication, Revised Edition, 2004. p. 689.

HOPPER, P. J. Aspect and foregrounding in discourse. T. Givón (Ed.) Syntax and semantics. New York: Academic Press, p. 213-241, 1979.

LANDAU, B.; JACKENDOFF, R. What and where in spatial language and spatial cognition. Behavioral and brain sciences, Cambridge University Press, 16, p. 217-261, 1993.

LANGACKER, R. W. Foundations of cognitive grammar: Theoretical prerequisites. Stanford, CA: Stanford University Press. v. 1, 1987. 540 p.

______. Cognitive grammar: a basic introduction. New York: Oxford University Press, 2008. 567 p.

McCARTHY, M. Discourse analysis for language teachers, Cambridge University Press, 1991. p. 213.

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OSGOOD, C. E.; BOCK, J. K. Salience and sentencing: some production principles. S. Rosenberg (Ed.) Sentence production: developments in research and theory. Hillsdale, NJ: Erlbaum, p. 89-140, 1977.

PRINCE, E. F. Towards a taxonomy of given-new information. P. Cole (Ed.) Radical pragmatics. New York: Academic Press, p. 222-255, 1981.

RUTHERFORD, W. Second language grammar: learning and teaching. Essex: Longman, 1987. 208 p.

TALMY, L. Toward a cognitive semantics: concept structuring systems. Cambridge, MA: The MIT Press. v. 1, 2000. 569 p.

TENUTA, A. M.; LEPESQUEUR, M. Aspectos da afiliação epistemológica da Linguística Cognitiva à Psicologia da Gestalt: percepção e linguagem. Ciências & Cognição, v. 16, n. 2, p. 65-81, 2011.

TOMLIN, R. S. Focal attention, voice, and word order: an experimental, cross-linguistic study. P. Downing; M. Noonan (Ed.). Word order in discourse. Amsterdam: John Benjamins, p. 517-554, 1995.

WIDDOWSON, H.G. Teaching language as communication. Oxford: Oxford University Press, 1978. 168 p.»






mayo 11, 2016

«Acerca de la expresión de la condicionalidad y de la concesividad en judeoespañol moderno escrito»



Sandra Schlumpf
«Acerca de la expresión de la condicionalidad y de la concesividad en judeoespañol moderno escrito»

Sefarad, vol. 75, n.º 1, enero-junio de 2015

Sefarad | Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo (ILC) | Centro de Ciencias Humanas y Sociales, CSIC | Madrid | ESPAÑA


Extracto de páginas 104 y 149-150 del artículo en PDF




«La condicionalidad y la concesividad constituyen dos áreas de investigación interrelacionadas en sincronía y diacronía debido a razones sintácticas, semánticas y pragmáticas. Uno de los rasgos distintivos tanto de las oraciones condicionales como de las concesivas es su complejidad en varios niveles del análisis, por lo que en la bibliografía se hallan múltiples afirmaciones como las siguientes: «las condicionales son, probablemente, la clase más compleja de expresión compuesta» (Montolío 1999a: 3647); «en realidad, las concesivas presentan una estructura lógico-semántica considerablemente más compleja que las condicionales» (Rivas 1989: 238).

»Por lo que concierne a la condicionalidad y la concesividad en judeoespañol, hasta ahora se constata una casi total falta de estudios, lo cual contrasta con la gran cantidad de trabajos dedicados a dichas clases oracionales en castellano y otras lenguas. Esta situación corresponde con la general escasez de estudios amplios sobre la sintaxis del judeoespañol, laguna a la que deseamos contribuir con nuestra investigación.

»[...]

»La época estudiada (últimas décadas del siglo xix y primeras del siglo xx) es una época crucial para la historia de los judíos sefardíes y del judeoespañol. Como consecuencia de transformaciones profundas en todos los ámbitos de la vida, también fue necesario renovar y ampliar la lengua.

»Hasta la actualidad esta elaboración lingüística casi únicamente se ha estudiado en el nivel del léxico, pese a que los mismos procesos se pueden observar en la sintaxis, tal como lo demuestra el presente estudio.

»Partiendo de las oraciones condicionales y concesivas en judeoespañol moderno escrito, hemos podido observar transformaciones entre épocas más antiguas y la época moderna (recuérdense la difusión del condicional en las apódosis condicionales, la introducción del conector concesivo malgrado [que] y la paulatina sustitución del hebraísmo afilú por las construcciones calcadas del francés con el elemento miśmo) y hemos encontrado elementos lingüísticos conservadores (p. ej. las ocurrencias ocasionales del futuro de subjuntivo) al lado de formas innovadoras (p. ej. el uso modal del imperfecto de indicativo en las oraciones condicionales). Algunas de las características y evoluciones analizadas coinciden con el español estándar, otras son diferentes, y mientras que en parte sirven para ampliar y modernizar la lengua (p. ej. el neologismo malgrado [que] y las estructuras galas con miśmo), a veces responden a la tendencia del judeoespañol de regularizar y simplificar la lengua (recuérdense el uso del modo indicativo en vez del subjuntivo, la conservación del futuro en las prótasis condicionales o la predilección por esquemas verbales simétricos).

»Por lo que respecta a la influencia de las lenguas de contacto, hemos observado que la siempre destacada influencia francesa e italiana en la época moderna no se limita al léxico. En cambio, en todas las clases oracionales estudiadas hemos encontrado influencias de dichas lenguas, ante todo en los conectores y locuciones, pero en menor medida también en los usos modo-temporales de los verbos, además de en la fonética y en la semántica.

»Todo lo dicho es prueba de que la modernización lingüística de los siglos XIX y XX no solo consistió en la integración de préstamos léxicos, sino que influyó en todos los niveles de la lengua sefardí. De hecho, especialmente las innovaciones sintáctico-formales son representativas para esta etapa de elaboración lingüística, puesto que esta última incluyó, al lado de la difusión de nuevos géneros textuales y una ampliación temática, una profunda diversificación estilística y discursiva. Por eso también afectó a ámbitos tan específicos como las clases oracionales aquí analizadas, las cuales, viceversa, se convierten en objetos de estudio idóneos para analizar e interpretar pormenorizadamente las transformaciones descritas.»