mayo 30, 2022

«Imágenes de los grupos subalternos en los medios de comunicación argentinos contemporáneos: migrantes regionales, jóvenes en situaciones de marginalidad y actores que defienden sus derechos sexuales»



María Graciela Rodríguez
«Interrogar la desigualdad. Imágenes de los grupos subalternos en los medios de comunicación argentinos contemporáneos»

RUNA, vol. 34, n.º 2 (2013)

RUNA: archivo para las ciencias del hombre | Universidad de Buenos Aires | Facultad de Filosofía y Letras | Instituto de Ciencias Antropológicas (ICA) | Buenos Aires | ARGENTINA


Extracto de páginas 150, 153-154 y 158 del artículo en PDF




«En los últimos ocho años, y en el marco de continuados proyectos de investigación que dirijo y dirigí, [NOTA 1] nos hemos dedicado a rastrear, relevar y analizar un extenso corpus de textos (gráficos y audiovisuales) mediáticos que tienen por objeto de representación a los sectores populares, es decir, grupos en posiciones asimétricas respecto de los sectores dominantes. [NOTA 2] Tomamos como premisas básicas dos cuestiones: en primer lugar, que en las sociedades mediatizadas como las contemporáneas, las representaciones mediáticas son piezas claves en el proceso de comunicabilidad y puesta en común de las diversas experiencias humanas en el encuadre del espacio público; [NOTA 3] en segundo lugar, que nos ubicamos aquí en una perspectiva socio-semiótica-cultural, que entiende a las representaciones como aquellas producciones simbólicas destinadas socialmente a dar a conocer un recorte de ‘realidad’. [NOTA 4]

»Teniendo en cuenta estas consideraciones, la investigación focaliza sobre las modalidades a través de las cuales se encuadra y pone en circulación, en la Argentina de los últimos años, un tipo particular de representaciones mediáticas: las de los sectores socialmente relegados, los sin voz, los no-productores, es decir, aquellos que no construyen esas representaciones. La cuestión del poder aparece entonces instaurando una relación que es, fundamentalmente, asimétrica: los sectores poseedores de los recursos de producción representacional extendida, ponen en circulación imágenes y narrativas de aquellos que no los poseen.

»[...]

»Miradas antropológicas: los ‘otros’ en los medios de comunicación

»A lo largo de estos años, hemos acumulado una importante cantidad de resultados y hallazgos acerca de las modalidades retóricas y enunciativas de las representaciones mediáticas cuando ponen en escena a sujetos y/o grupos subalternos. Para el análisis específico, hemos tomado el período 1989-2009, porque en el transcurso de esos años se produjeron en la Argentina procesos significativos en la dimensión cultural, que sin duda deben colocarse en paralelo con las fuertes transformaciones sociales, económicas y políticas comenzadas con la dictadura (1976-1983) y profundizadas durante el menemato.

»En efecto: el contexto jurídico-político de la década de los noventa, ha generado en el ámbito del mercado de la cultura, y específicamente en el de los medios de comunicación hegemónicos, la conformación de conglomerados de empresas de medios, una hipercomercialización de los contenidos (Mastrini, 2005 [(comp.). Mucho ruido y pocas leyes. Economía y políticas de co¬municación en la Argentina (1920-2004). Buenos Aires: La Crujía]), y el consecuente descenso de las condiciones de democratización cultural de los sectores populares. [NOTA 6] Bajo ese marco regulatorio, simultáneamente la producción mediática se fue transformando de modos radicales. Se observa en ese sentido un desplazamiento de las producciones hacia una fuerte presencia de documentales periodísticos ‘de investigación’ que pretenden ‘mostrar la realidad’ a través de una espectacularización que combina información, ficción y entretenimiento (Vilches, 1995 [“La televerdad”. En Telos, n.º 43, pp 54-62]). En ese contexto, y según datos del COMFER (2008) —reemplazado a partir de 2009 por la actual Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA)—, la tematización de la pobreza y la marginalidad ha crecido considerablemente en la programación audiovisual argentina, tanto en los noticieros como en aquellos ciclos que se basan en la ‘vida real’ como referente (Scannapieco, 2007 [Historias de gente común en televisión. Un análisis comu¬nicacional de El otro lado y Ser urbano. Tesis de licenciatura, Facultad de Ciencias Sociales, UBA]). [NOTA 7]

»La característica principal de este ‘nuevo’ género a medio camino entre el documental y la ficción que Ciamberlani (1997 [“Los procesos de hiperreferencialización. Del discurso de la ac¬tualidad a los reality shows”. En Telenovela. Ficción popular y mutaciones culturales, Barcelona: Gedisa, pp 38-52]) ha denominado tempranamente como neo-periodismo, es el contrato de lectura realista (Palma, 2008 [“Clases y culturas populares en el ‘realismo’ y el ‘naturalismo’ del nuevo cine argentino: entre el miserabilismo, el neo-populismo y la fascinación distante”. En P. Alabarces y M. G. Rodríguez (comps.) Resistencias y mediaciones. La cultura popular en la Argentina contemporánea, Buenos Aires: Paidós, pp 151-170]) que lo motoriza. Es decir que, en concordancia con la estructura actual del sistema de medios, habilitada a su vez por las condiciones regulatorias de la Ley 22.285, las industrias culturales han ido incorporando en sus agendas diversos formatos narrativos “realistas”, cuyas representaciones de “otredades’” operando desde un aparente pluralismo que se autoproclama como “diverso”, han ido conformando gran parte de la estructuración del discurso hegemónico actual. El período 1989-2009 emerge así como crucial para analizar las relaciones que se establecen entre las representaciones de los medios de comunicación y las experiencias de los sectores populares.

»A su vez, y por simples razones de orden, hemos producido un recorte en las figuras a analizar, que focalizó en tres grupos sociales: migrantes regionales, jóvenes en situaciones de marginalidad y actores que defienden sus derechos sexuales. En todos los casos, nos ha motivado la pretensión de construir una suerte de ‘mirar antropológico’ sobre estos procesos, es decir, adoptar una perspectiva que no se limite a realizar análisis inmanentes de los textos, sino que busque reconstruir las concepciones hegemónicas de la alteridad y, en particular, la de los discursos mediáticos, para señalar su potencia en la reproducción y legitimación de la desigualdad.

»[...]

»En verdad, reconocer la presencia de distintas ‘voces’ no equivale a intentar comprenderlas en su irreductibilidad, así como tampoco implica una ubicación diáfana en el supuesto ‘concierto’ polifónico de la diversidad de experiencias humanas. De hecho, la visibilidad sería, acaso, un primer paso en el trayecto que va desde la aparición y la puesta en circulación pública, al reconocimiento y otorgamiento de derechos. Es decir, resta aún aquello que implica la atribución compartida de entidad política. Como afirma Hall, “la pluralidad de voces no tiene sentido a menos que sean escuchadas y comprendidas” (Hall, 1981: 160 [“La cultura, los medios de comunicación y el ‘efecto ideológico’”. En: J. Curran y otros (comps.). Sociedad y comunicación de masas. México: Fondo de Cultura Económica, pp. 381-412.]). Y, agregaríamos, reconocidas en su carácter político.

[NOTAS]

»NOTA 1. Se trata de los siguientes proyectos: “Imágenes y experiencias de la subalternidad”. (IDAES-UNSAM, 2011-2012); “Formas contemporáneas de legitimación de la desigualdad. Imágenes de la subalternidad en los medios de comunicación” (UBACyT, 2011-2012); “Jóvenes, territorios y prácticas culturales” (IDAES-UNSAM, 2009-2010); “Representaciones de la protesta. Sujetos, memoria y medios de comunicación (Argentina 1921-2007)” (UBACyT, 2008-2010); “Nuevas identidades políticas y culturales en espacios urbanos de Argentina” (IDAES-UNSAM, 2007-2008); “Del evento al acontecimiento: memoria popular y representaciones mediáticas” (UBACyT, 2004-2007); y “Cartografías del otro: representaciones populares y memoria social” (UBACyT, 2003).

»NOTA 2. Reponer las cuestiones relacionadas con los conceptos de subalternidad, dominancia y/o subordinación requeriría una ponencia aparte. Baste con decir que, ante la complejidad conceptual de ‘sectores populares’ y la dificultad de una nítida referencia empírica, asumimos aquí que el concepto responde a una caracterización social que agrupa a sujetos en diferentes posiciones de subalternidad. Para ampliar sobre esta problemática, ver Añón y Rodríguez (2010 [“Metáforas para pensar las culturas populares y sus derivas en América Latina: una revisión”, Jornadas académicas ‘Pro¬duciendo lo social. Una Mirada Reflexiva a las Ciencias Sociales en Chile y América Latina’, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 28 de octubre]).

»NOTA 3. Aun cuando es innegable que el espacio público no puede reducirse a los medios, estos co-participan de su construcción (Caletti, 2006 [“Repensar el espacio de lo público. Un esbozo histórico para situar las relaciones entre medios, política y cultura”. En Boletín de la Biblioteca del Congreso de la Nación, n.º 23, pp. 195-252]) poniendo en circulación tópicos y narrativas a través de unos mecanismos retóricos peculiares orientados por la lógica mediática. Caletti incluso sostiene que la tecnologización actual del espacio público señala a los medios como portadores co-responsables tanto de los tópicos como de las gramáticas por las cuales una sociedad se piensa a sí misma dado que “la tecnologicidad que atraviesa el espacio público puede ser entendida como otro de sus componentes constitutivos. El espacio público es tal en virtud de los procesos de comunicación de amplia escala que los instauran”. Y aclara a la vez que “no son los procesos sociales de comunicación de amplia escala quienes construyen lo público, ni como causalidad ni como demiurgia. Pero tampoco podrá construirse lo público sin ellos” (Caletti, 2006: 64 [cit.]). Para una perspectiva relativamente distinta, ver Ferry, Wolton y otros (1998 [El nuevo espacio público, Barcelona: Gedisa]).

»NOTA 4. Cabe aclarar que no desconocemos los trabajos sobre representaciones sociales de la escuela francesa de psicología social (particularmente los desarrollados por Jodelet y Moscovici) y, en ese sentido, entendemos que las representaciones mediáticas colaboran en la construcción de las representaciones sociales inter-subjetivas proveyendo discursos, textos, imágenes y narrativas, y aportan además encuadres y marcos cognitivos a esa construcción (Hall, 1981 [cit.]).

»NOTA 6. En efecto: la Ley 23.696 de Reforma del Estado de 1989, permitió flexibilizar puntos claves de la Ley de Radiodifusión (22.285/81) de la dictadura, que hasta entonces impedía la constitución de monopolios multimediales y de propiedad extendida. Desde ese momento, esta flexibilización posibilitó que empresas dueñas de medios gráficos accedieran a licencias de canales de televisión privatizadas, situación que se ha mantenido hasta la reciente sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales que reemplaza a la anterior. El consecuente descenso de las condiciones de democratización cultural de los sectores populares es un resultado que la promulgación en 2009 de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales (Ley 26.522) intenta, justamente, re-equilibrar. La ley contiene la voluntad de ampliar la democratización del acceso y la participación de todos los sectores de la sociedad.

»NOTA 7. El corpus fue construido tomando tanto ciclos documentales como Cámara Testigo, Crónicas Extremas, La Liga, GPS, Blog. Periodismo de autor, Punto Doc, Ser Urbano, Fuera de Foco; como noticieros periodísticos, especialmente aquellos difundidos durante el horario central: Telefé Noticias; Telenueve, Visión Siete, América Noticias y Telenoche».






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