septiembre 23, 2014

«Marni en flor», de Suzy Menkes


Día de lingüística del texto. Texto hoy en día puede ser un enunciado de la extensión de un tuit ¡o una novela! De ambos puede ocuparse la ciencia en calidad de textos, de tejidos, que eso significa la palabra según su etimológico latín.

¿Qué hace un conjunto de palabras en nuestro mundo de imagen? Y no solo de imagen, sino también muy escasamente aficionado a la lectura. ¿Qué razón de ser tiene cultivar, admirar, etc. este medio, facultad y ciencia que es el lenguaje?

Para torturarme con una posible respuesta pesimista a este interrogante, me voy a Vogue, la gran revista de la moda, a su edición española en Internet. Efectivamente, llego y ¡todo fotos!, una pantalla de fotos de mujeres luciendo muy diferentes estilos de moda, pero con un denominador común: la chispa de la vida, la conexión eléctrica con el vivir, y también con un grupo social, como sea, en la medida que sea. No veo nada de texto, hay muy poquitas letras, ¿dónde están los artículos o los post? No aparece ninguna entradilla, solo veo titulares. Finalmente, me decido a ir sobre seguro y clico en el menú arriba sobre el nombre de Suzy Menkes.

Y es que no he dicho toda la verdad. No he ido a Vogue para dar definitivamente por perdidas las esperanzas —«¡ves!, ¿para qué valen las lingüísticas en el mundo, si están out de todo lo que se mueve?»—. También he ido para encontrarlas, para ver que lo escrito tiene un lugar en un medio como Vogue y parar a ver un momento qué clase de lugar es ese. Suzy Menkes es una periodista británica y editora internacional de la revista. La nota biográfica en Vogue la nombra como la periodista de moda más conocida del mundo.

De entre sus últimos artículos, elijo «Marni en flor» que, en la edición original de la revista, es un apartado del reportaje dedicado al quinto día de la Milan Fashion Week, y se titula así sencillamente: «Suzy Menkes At Milan Fashion Week: Day Five».

El texto de «Marni en flor» parece la voz de una secuencia fotográfica aunque, en realidad es lo que crea la secuenciación entre las fotos, al articular una historia, un relato. ¿Os acordáis de aquel juego de sobremesa en la película Memorias de África en el que la prenda consistía en contar una historia a partir de una frase? Aproximadamente es la sensación que nos quedará después de leer esta pieza, con la diferencia indicada en su título, es decir, la historia es real. Sin embargo, hay que decir algo, y es que la verdadera historia fotográfica es la del reportaje en inglés ya que, sin duda por muy fundadas razones editoriales, en la edición en español las fotos no forman este engranaje con el texto.

Sensación tras sensación es la materia que transportan las frases. Para acentuar este encuadre sensorial, la perspectiva temporal fluctúa: del minuto presente en el mercado de flores a la hora previa en la que se desarrolló el desfile o a los años distantes en los que Marni dejó de ser una empresa de pieles y comenzó a andar en el mundo de la moda. Suzy Menkes plasma el movimiento libre de la mente al encontrar una sensación que tan pronto ata al presente como evoca el pasado. La mención de sentimientos de la diseñadora de la colección, Consuelo Castiglioni, compite con la de colores de las prendas: independencia, amor, espíritu libre... beis, azul pavo real, rosa langosta... y el final del texto forma una lazada entre ambos mundos: «Marni es un buen ejemplo de la artesanía de Italia, el sentido de la belleza natural y las prendas con alma.»

La autora se hace materialmente presente en un momento dado para opinar y mostrarse como otro de los personajes en su historia: hablando con la diseñadora de Marni y opinando la oportunidad de este mercado de flores.

Hay rasgos de estilo decididamente estéticos en la elección de vocablos, por ejemplo: «El amor de Consuelo por la naturaleza se vio impregnado en...»; o en la sintaxis, como la anteposición del adjetivo en el ya mencionado «estrictos cortes», o en «profunda sensibilidad», «extravagante arte», «maravillosa gráfica joyería», etc.

Existe un componente valorativo en esta crónica, además del descriptivo y el narrativo que hasta ahora se han mencionado. Y es el que da cuenta, brevemente, de que los sentimientos son profundos y la ejecución de las prendas, concienzuda: «el chifón estaba bordado como un campo arado pintado en tela», «estrictos cortes».

No faltan dos elementos obligados si se quiere que un texto de este tipo circule en sociedad. Uno es lo políticamente correcto y comprometido socialmente, materializado en en este caso en la mención del respeto al cuerpo de la mujer y en la información de que un porcentaje de la recaudación irá a una institución benéfica. A ello se suma, como un anexo no propiamente integrado en el texto, la información práctica de la exposición, en la última línea.

En resumen, una pieza eficazmente informativa, con la faceta narrativa correspondiente a la crónica y la valorativa de una crítica, y adecuadamente plástica para formar parte del mundo de la moda. Un texto con vida, de la de verdad, que es un tanto desordenada en su ir y venir y se acompaña de los inevitables fallos humanos, aquí en forma de alguna muy pequeña errata que en la versión inglesa no aparece.


Créditos de las imágenes, de arriba abajo: (1) portada del número de abril de 2013 de Vogue Japón, tomada de la revista serbia de moda Design Scene; (2) mercado de las flores de Marni en la edición del reportaje citado de Vogue Reino Unido; (3) retrato de Suzy Menkes realizado por Elena Olay de Vogue España y publicado en Vogue Reino Unido; y (4) uno de los diseños de Marni durante el desfile, fotografía de InDigital publicada en las dos ediciones mencionadas de este reportaje.





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