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octubre 10, 2013

Los puntos suspensivos: qué son, para qué se utilizan, cómo se escriben


Tres puntos consecutivos ... constituyen hoy en día este signo de puntuación que son los puntos suspensivos. No siempre se han usado tres puntos; por ejemplo, a finales del siglo XIX, se utilizaban cinco.

Su nombre refleja su uso principal, que es el dejar en suspenso la expresión. Son adecuados en textos creativos, pues habitualmente pretenden expresar duda, temor, vacilación, suspense, un sobrentendido, una insinuación.

En textos informativos, en los que la precisión sea un objetivo, es preferible evitar dejar significados abiertos con unos puntos suspensivos. En estos casos, el uso de los puntos suspensivos es casi siempre el de cerrar enumeraciones.

Se escriben siempre junto a la palabra o el signo que los precede, sin espacio intermedio, y separados mediante un espacio de la palabra siguiente.

Podemos disfrutar de sendas, arroyos, bosques... y para visitar el hayedo es necesario ponerse en contacto con el Ayuntamiento.


Cuando hay una coma (,) o dos puntos (:) o punto y coma (;) detrás de los puntos suspensivos, no se escribe espacio entre éstos y el otro signo.

La ciudad ofrece un gran número de lugares de interés, como el Palacio de Justicia, la iglesia de Santo Domingo, las ruinas del Panamá Viejo..., no obstante, la atracción turística se sitúa al oeste de la ciudad: el canal de Panamá, en el que se ofrecen viajes en barca inolvidables.


Cuando los puntos suspensivos se sitúan en final de frase junto a un signo de exclamación o de interrogación o una raya, se escriben en último lugar.

Sus creadores son cuatro estudiantes —como lo era Mark Zuckerberg cuando fundó Facebook—... Su nombre, Diáspora, está bien pensado.


Cuando los puntos suspensivos se sitúan en el interior de una frase junto a un signo de exclamación o de interrogación o una raya, se escriben antes del signo de que se trate.

Los sistemas de refrigeración para motos se diseñan para condiciones de baja velocidad y 40º de temperatura ambiente, pero, en otras circunstancias —mayores velocidades, temperaturas ambientes más bajas...—, se necesitaría más refrigeración.


Si la frase acaba con los puntos suspensivos, no se añade punto final y se empieza la siguiente frase con letra mayúscula.

Nuestros productos comprenden equipos de riego: autoenrollables, pivotes... Además, distribuimos bombas para agua.


En cambio, si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura terminada en punto, se escriben tanto los puntos suspensivos como el punto de la abreviatura, en total, cuatro puntos seguidos, sin espacio:

En el dosier adjunto se utilizan abreviaturas propias de este tipo de documentos: pág., art., admón....


Si la frase continúa después de los puntos suspensivos, se sigue con minúscula.

Así, hasta convertirse no solo en la voz de Mario, sino en la de Luigi, Baby Mario, Wario... co-protagonistas de la historia de su vida.


En las enumeraciones, los puntos suspensivos escritos al final tienen el mismo valor que la palabra etcétera, o su abreviatura, etc., por lo que no es necesario escribir en esa posición los puntos suspensivos y el etc. Lo adecuado es elegir uno de estos dos elementos.

La nueva estrategia es producto de un proceso de consultas liderado por Kerlikowske entre un grupo de líderes gubernamentales, académicos, políticos, periodistas... Muchos de ellos promueven la necesidad de un cambio de dirección de las políticas.


La normativa relacionada con este signo de puntuación la encuentras disponible en el Diccionario panhispánico de dudas.






septiembre 26, 2013

Sin punto final: los títulos, las preguntas y las exclamaciones


Sencillo, ¿verdad? No se escribe punto tras un signo de interrogación o de exclamación. Tampoco se rematan con punto los títulos, sea de un trabajo, memoria, capítulo, apartado, tabla, etc. Es decir, ningún título, por modesto que sea, lleva título al final.

Solo tienes que recordar este detalle para evitar que tus escritos muestren este pequeño lunar o estorbo, frecuente, por otro lado, desde los registros más elevados, como una publicación oficial de un gobierno, hasta los más sencillos, como el de la comunicación práctica cotidiana.

Así expresa la Academia la norma del idioma castellano en este aspecto; lo encuentras en el artículo dedicado al punto en el Diccionario panhispánico de dudas:

«3.2. No debe escribirse punto tras los signos de cierre de interrogación o de exclamación, aunque con ellos termine el enunciado; está, pues, incorrectamente puntuada la secuencia siguiente: ¿Quieres darte prisa?. ¡Vamos a llegar tarde por tu culpa!. Pero ¿se puede saber qué estás haciendo?. Solo debe escribirse punto si tras los signos de interrogación o de exclamación hay paréntesis o comillas de cierre: Se puso a gritar como un loco (¡vaya genio que tiene el amigo!). Me preguntó muy serio: “¿De veras puedo contar contigo?”. [...]

»5.4. Nunca se escribe punto tras los títulos y subtítulos de libros, artículos, capítulos, obras de arte, etc., cuando aparecen aislados y son el único texto del renglón: Cien años de soledad»








septiembre 18, 2013

La puntuación de las enumeraciones (Precisión en delimitar cada término)


La fuerza o la debilidad de un discurso, tanto oral como escrito, residen en su letra, como patentiza la experiencia, cotidiana o extraordinaria. Si has leído hoy la prensa, quizá hayas encontrado un exponente de esto y es el reto que los países de la ONU afrontan de redactar una resolución destinada a Siria; así lo he leído descrito en Plano Informativo:

«El desafío es hercúleo, encontrar el lenguaje que satisfaga las demandas antagónicas de los cinco miembros permanentes ―Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China― y que tenga la suficiente fuerza para despojar a Assad de sus armas químicas.

»El gran interrogante es cómo lograr ese doble objetivo sin incluir, en la letra de la resolución, alguna referencia al uso de fuerza militar en caso de que Damasco no cumpla lo acordado, una de las condiciones de Rusia.

»“Existe un amplio rango entre (una resolución) creíble, fuerte, con consecuencias serias para Siria si no cumple, y algo débil y retórico. Dónde terminaremos en ese rango, no lo sé”, indicó [Carne] Ross [antiguo miembro del servicio exterior británico y director de Independent Diplomat, un grupo de asesoramiento diplomático] a [la Agencia] REFORMA.»


Buena parte de la fuerza de un discurso y, en definitiva, de la energía buscada para nuestros discursos o textos, radica en la ausencia de detalles disonantes, los cuales, inevitablemente, reclamarán la atención del lector u oyente y la apartarán del cauce por el que deseamos que discurra.

Los elementos disonantes pueden ser incorrecciones de todo tipo, pero también elecciones acertadas no todo lo acertadas como para hacer «clic» y crear la capacidad de seducción o la energía única que buscamos. Las elecciones sin el suficiente nivel de acierto

Un detalle que atender en esta línea es la puntuación de las enumeraciones, un aspecto que manejado inadecuadamente introducirá la imprecisión en nuestro discurso. Al no delimitar los componentes de la enumeración, daremos pie a que el oyente o el lector establezcan unas relaciones sintácticas que no son las que corresponden, con el riesgo de equívoca y ambigüedad. Si el texto fuera de la trascendencia de un comunicado diplomático o bélico, como el del ejemplo, las consecuencias negativas pueden ser importantes, tanto como pueden serlo positivas si el texto se redacta con calidad.

En cuanto al aspecto de la puntuación, vemos que los elementos de una enumeración están separados unas veces por comas y otras, por punto y coma. ¿Cuándo es conveniente una u otro?

– La coma para separar componentes de enumeraciones es adecuada si estas son breves o sus elementos no contienen a su vez comas.

Ejemplo del primer caso, una enumeración breve: «Quedamos con Julián, Luis y Pedro».

Y ejemplo del segundo caso, una enumeración más extensa, con elementos elaborados sintácticamente, pero sin comas: «Vimos unas cerezas que no habían madurado, unas manzanas que también estaban verdes y unos tomates que se habían estropeado con las heladas».

– El punto y coma es apropiado para delimitar los elementos de una enumeración si esta es extensa o contiene uno o más elementos construidos con comas.

Ejemplos de ambos casos: «Nuestros productos con mayor demanda son pintura plástica mate; pintura plástica brillo; pintura plástica semimate; pintura plástica seda; pintura plástica satinada; y pintura plástica goteable».


El último término de una enumeración puede unirse con una conjunción; las más corrientes son «y» y «o».

– Si hemos elegido el punto y coma para separar los elementos de la enumeración, escribiremos también punto y coma antes de la conjunción que introduce el último elemento.

– Si hemos elegido separar con coma los elementos de la enumeración, en principio no será necesaria antes del último componente si lo encabezamos con conjunción.

• Excepcionalmente escribiremos coma antes de esta conjunción si el penúltimo elemento de la enumeración incluye una conjunción igual, es decir, por ejemplo, una «y». Ejemplo: «En el acuario hay guppys, platys, guramis y mollis, y todos conviven en armonía».

• También escribiremos esta coma antes de conjunción si, una vez finalizada la enumeración, la oración continúa con una conjunción igual y el significado de dicha continuación afecta al conjunto de la enumeración. Ejemplo: «Uno de nuestros objetivos es compartir las experiencias y las ideas, y generar conciencia en las personas para que cuiden nuestro planeta».


Puedes consultar más detalles de la normativa lingüística en los artículos dedicados a la coma y al punto y coma en el Diccionario panhispánico de dudas.