enero 16, 2023

«Newman subrayaba el lugar del videojuego como el más sofisticado y persuasivo ejemplo de interacción entre humano y ordenador»



José Patricio Pérez Rufí
«Modelos de producción del videojuego en España»

adComunica, n.º 9 (2015)

adComunica. Revista de Estrategias, Tendencias e Innovación en Comunicación | Universitat Jaume I | Facultat de Ciències Humanes i Socials | Castellón | ESPAÑA


Extracto de páginas 99 y 108-113 del artículo en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.




«El objetivo principal de este estudio es realizar un acercamiento a la producción de software de ocio desarrollada actualmente en España desde el análisis de su actividad. Pretendemos de esta forma hacer una evaluación del sector a partir de las muestras de su actuación. Intentaremos, en último lugar, detectar dinámicas comunes entre los estudios observados a fin de intuir posibles tendencias del sector.

»Partimos de la hipótesis de la existencia de varias líneas de actuación definidas que pueden permitir categorizar a las diferentes productoras existentes en función de su actividad. Creemos, en este sentido, que las actuaciones en el sector nacional son dispares pero las diferencias entre productoras no son tan acusadas como para impedir la categorización de los diversos tipos de empresas desarrolladoras. Con objeto de lograr los objetivos propuestos y demostrar la hipótesis de partida, aplicaremos un mismo esquema de análisis a una muestra de 35 desarrolladoras seleccionadas a partir de una serie de criterios que justificaremos.

»[...]

»La discusión de los resultados no puede llevarnos a conclusiones de tipo cuantitativo, sino más bien cualitativo, desde el momento en que hemos incluido en la muestra analizada aquellos estudios que más han destacado en su actividad. La atención a las principales compañías puede explicar la frecuencia de aparición en esta muestra de empresas dedicadas a la programación para consolas de sobremesa, aquella que conllevará una mayor inversión y una relación estratégica tanto con editoras del producto físico (internacionales o nacionales) como con los mismos fabricantes de las consolas. Apuntemos que de los 13 estudios que produjeron para plataformas de sobremesa, 7 contaron con distribución física internacional de cualquier tipo de su producción y 6 tuvieron una distribución exclusiva online, lo que nos lleva a un área muy interesante, la de la producción independiente distribuida a través de las plataformas de venta online de los fabricantes. Los productores de juegos para consolas portátiles vienen muy ligados a los anteriores, cuando no coinciden directamente con ellas, y suman 11.

»De buscar rasgos comunes en este grupo de compañías concluiríamos que han funcionado como compañías first-party de fabricantes y editoras (caso de Digital Legends con respecto a Nokia o Novarama con Sony Computer Entertainment), delegaciones nacionales de multinacionales (Ubisoft Barcelona o Gameloft Barcelona) o, principalmente, como estudios independientes que han creado lazos y colaboraciones puntuales, en ocasiones casi como third-party de editoras (MercurySteam para Konami). De crear una categoría de productoras orientadas al juego para consolas (de sobremesa o portátiles), en España ese grupo estaría formado por Akaoni Studio, Blitworks, Coderchild, Eclipse Games, Enigma Software, MercurySteam Entertainment, Moonbite Games, Milkstone Studios, Novarama Technology, Over the Top Games, Pendulo Studios, Ubisoft Barcelona, U-Play Studios y Virtual Toys.

»El número de compañías que programan para PC y web crece desde el momento en que incluimos aquí tanto los programas distribuidos en CD-ROM y DVD-ROM (caso de las clásicas en el sector Enigma Software, Fx Interactive, Pendulo Studios o Pyro Studio), pero también el juego para navegadores, el juego en formato Flash o para redes sociales (como hacen Devilish Games o Social Point). El ordenador de sobremesa o portátil con sistemas operativos Windows o Mac sigue siendo una plataforma de juegos muy importante en España, concentrando el 31 % de los jugadores españoles, según señala el informe Videogames in Europe realizado por IPSOS MediaCT en 2012, a instancias de la ISFE (la patronal europea del videojuego) (ISFE, 2012). Se trata pues de un soporte que no debemos arrinconar ante la preeminencia que parecen haber tenido tanto los dispositivos móviles como las consolas.

»Aunque no pretendemos hacer un seguimiento estadístico de la producción de videojuegos en España, resulta representativo que de las 35 productoras estudiadas, 27 produzcan juegos para dispositivos móviles, habitualmente para iOS y Android, pero también con algunos ejemplos para Symbian, Blackberry y Windows Phone 8. La producción para este tipo de dispositivos es mayoritaria en España desde el momento en que los sistemas operativos móviles abiertos permiten la programación de aplicaciones para aquellas sin las dificultades de los grandes del hardware de ocio y sin la necesidad de equipos de acceso imposible para modestos equipos de producción. Una apertura del estudio de la actividad de las 330 productoras españolas activas nos llevaría a la conclusión de que la mayor parte de ellas se basa en la producción de juegos para dispositivos móviles que son distribuidos online, preferiblemente en la App Store de Apple o en Google Play.

»La atención a la propiedad de los programas remite a la dedicación a marcas propias (IPs), aquí de forma mayoritaria como así ocurre en el conjunto de la producción nacional. Según apunta la Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento (2014: 34), el 79 % de las empresas se dedica al desarrollo y creación de sus propios videojuegos. Junto a estas empresas, un 55 % desarrolla juegos para terceras empresas, de donde resulta que un número importante (que no conocemos pero que podría llegar hasta el 55 % potencialmente) se dedica tanto a la producción propia como de encargo. En nuestra muestra observaremos que los estudios mayores producen para terceras compañías, caso de MercurySteam, Ubisoft Barcelona, U-Play Studios, Novarama Technology o Virtual Toys, sin abandonar por ellos sus propias propuestas. Estos encargos son el resultado de la confianza puesta por editores, fabricantes o cualquier empresa en general en la actividad de un estudio con un catálogo previo de productos notables. Podría ser este el caso de MercurySteam, que tras un par de producciones fallidas llamaron la atención de los japoneses Konami, haciéndoles partícipes de la producción de Castlevania: Lord of Shadow (2010).

»La distribución mayoritaria de las desarrolladoras españolas, y es algo que ya apreciamos en la muestra analizada, se hace de forma online, ya sea a través de las plataformas comerciales de Google y Apple como de los fabricantes de hardware o de portales como Steam, cuando no se distribuye directamente a través de las páginas web de las productoras. La distribución física del producto es la excepción y solo pueden permitírselo aquellas compañías que han alcanzado acuerdos con editoras internacionales o nacionales o que forman parte de la misma estructura de las editoras (como Ubisoft Barcelona). Los juegos editados y distribuidos en formato físico lo fueron para consolas de sobremesa y PC, pero muy especialmente para consolas portátiles, en la que resulta una de las áreas de producción más interesantes y en ocasiones menos reconocidas de la industria española. Novarama o Virtual Toys resultan en este caso paradigmáticas de la producción para las consolas portátiles de Nintendo y Sony, con juegos que han contado con gran éxito en los mercados internacionales, como la saga Invizimals (Novarama) o varios juegos de la serie Imagina ser (Virtual Toys).

»La distribución online permite salvar el importante escollo que resultaba previamente la búsqueda de una editora, al tiempo que permite a las pequeñas desarrolladoras tener mayores cotas de libertad y una gestión no dependiente de terceros. La venta directa del software a través de la web de la productora o mediante las habituales plataformas de compra de aplicaciones y programas online supone así una de las razones que explican el crecimiento de la producción, desde el momento en que hace posible una vuelta de la inversión realizada en la producción. La nueva cadena de valor de la producción digital lo permite.

»Las conclusiones a las que llega esta investigación confirman parcialmente la hipótesis de partida, dado que podemos identificar diversas líneas de actuación que, pese a las innumerables variaciones de cada modelo, permiten categorizar el sector en diversos tipos de empresas. Estas conclusiones vienen condicionadas obviamente por la muestra tomada; pese a las diferentes actividades desarrolladas por las empresas que aquí reflejamos localizamos rasgos que permiten distinguir varios modelos de producción. Así, como hemos mencionado, podemos distinguir en primer lugar un grupo de pocas desarrolladoras con capacidad para la producción de juegos para consolas de sobremesa y portátil, que contarán con distribución física además de online y que estarán integradas en las estructuras industriales internacionales a través de sus acuerdos con editoras o con los mismos fabricantes de hardware. Por lo general, estas empresas han producido juegos por encargo como third-party de editoras y desarrolladoras, sin negar por hecho la programación para IPs propias. Aunque no hemos recogido el número de empleados de cada productora, estos estudios vendrán a coincidir con los más numerosos en personal contratado.

»Podríamos a continuación caracterizar un segundo grupo de productoras algo más modestas pero aún así con distribución física de su producción, que fue del PC como primera plataforma a las pruebas con algunas consolas y a la distribución online, generalmente de IPs propias. En tercer y último lugar, habríamos de mencionar todas las productoras independientes que, con un número menor de empleados, se dedican principalmente a la producción de juegos de IP propia para dispositivos móviles distribuidos a través de las plataformas online de Google y Apple.


»Conclusiones

»El contexto de la producción nacional de videojuegos es sumamente particular desde el momento en que comparte rasgos y tendencias que caracterizan a todo el sector de forma global, pero también posee características y factores de desarrollo propios que arrastran ventajas y desventajas históricas estructurales (no solo relativas a la creación de videojuegos, sino comunes a todas las industrias culturales españolas). La situación industrial, de esta forma, no es ni tan florida y esperanzadora como intentan transmitir algunas de las empresas, ni tan oscura como la entienden los sectores más críticos.

»No cabe duda de que, al menos desde el punto de vista de la cantidad, el sector de la producción está viendo nacer más estudios de los que ha habido nunca en España, si bien la mayor parte de ellos son pequeñas empresas netamente independientes que intentan sobrevivir mediante la consecución de modestos logros que, en todo caso, garantizan su permanencia y la continuidad de su actividad.

»Los cambios en los hábitos de consumo de ocio, las alternativas online a la distribución física y la transformación de la cadena de valor han procurado una explosión de la producción independiente y un descenso de los costes de producción que, paradójicamente, es paralelo al crecimiento de los costes de la producción para plataformas de juego de sobremesa y portátil ligados al oligopolio del hardware. El principal problema que encuentran las compañías independientes es que la producción ha crecido y la oferta es tan abundante que no basta con crear un buen producto para destacar de la competencia. Cierto es que el mercado también crece desde el momento en que el smartphone y las tabletas digitales se encuentran en pleno proceso de expansión. No obstante, este hecho no va a implicar que el usuario realice una inversión en ocio digital mediante la compra de software para sus dispositivos.

»Aquellos estudios que ambicionen crecer hasta ubicarse en primera línea de los grandes mercados internacionales habrán de producir juegos de alto presupuesto, para lo que necesitarán una importante inversión y una inyección de capital que procederá principalmente de manos privadas. En España las instituciones públicas inician ahora su primer contacto con la producción de videojuegos y productos de alto desarrollo tecnológico a través de subvenciones y ayudas públicas en general, pero los recortes presupuestarios del Gobierno en materia de cultura han perjudicado al sector del videojuego.

»La financiación, millonaria si hablamos de productos triple A o destinados al mercado de las consolas, habrá de contar con la colaboración y complicidad de una editora dispuesta a correr riesgos o, incluso, a descargar responsabilidades en el estudio, quedándose al margen de un posible fracaso. El logro de acuerdos ventajosos con editoras permitirá una mejor distribución del producto, habitualmente internacional, y como consecuencia de la multiplicación de las ventanas de amortización, unos mayores ingresos procedentes de la comercialización.

»Donde algunos estudios ven ventajas, otros ven inconvenientes. El logro de un contrato de publicación con una editora permitirá incrementar los presupuestos de producción, elevar el número de empleados en la plantilla de la empresa, incrementar el número de mercados en los que estará disponible el juego e incrementar la calidad última del producto; desde el momento en que la inversión y el riesgo crecen, las editoras serán más exigentes con los contenidos que comercializarán, exigiendo cambios y sometiendo el juego a un testeo que la productora por sí misma no siempre se puede permitir.

»Sin embargo, otros estudios renunciarán al control que supone la intermediación de una editora, dado que podría suponer una reducción de la libertad creativa, la posible pérdida de una IP —caso de que los estudios estuvieran dispuestos a ceder los derechos de autor de sus contenidos—, el establecimiento de fechas de entrega y un calendario más rígido que la flexibilidad que el autoeditor puede permitirse, e incluso la imposición de cláusulas abusivas en las que el desarrollador podría resultar perjudicado.

»El valor de los estudios independientes habría que encontrarlo en la propiedad de sus creaciones; la creación de una IP de éxito permitirá explotarlo de forma continuada durante un largo periodo de tiempo, durante el cual el jugador compraría nuevas entregas de una franquicia. Si atendemos a los listados de los títulos más vendidos en videojuegos, rápidamente observaremos que se trata de secuelas y nuevas versiones de marcas ya conocidas por los jugadores y que raramente hay sitio para nuevas producciones. Estas series serán además apoyadas y promocionadas fuertemente por fabricantes de hardware y por editoras, conscientes de la comercialidad de su producto. La producción de una IP propia de éxito permitiría al estudio mantener la producción de nuevos títulos, al tiempo que lograría el respeto de las editoras, basado en los buenos resultados comerciales.

»Otra fórmula habitual es la realización de trabajos por encargo que no nacen específicamente del estudio pero que posibilitan la especialización en un género o en el uso de un tipo de tecnología. En este caso, la productora no ve los beneficios que supone la producción propia, pero gana prestigio e incluso reconocimiento internacional, además de la formación en programación de un tipo de juegos o en un recurso particular.

»La situación industrial nacional, apuntábamos, no queda únicamente a merced de la voluntad de los agentes del mercado doméstico, sino que tiene una fuerte dependencia de las dinámicas y los comportamientos de todos los agentes implicados a nivel global. Las satisfactorias ventas de las consolas de nueva generación nos pueden adelantar la continuidad de la estructura del mercado del videojuego en términos muy similares a los últimos quince años, si bien la necesaria sinergia de los grandes con las compañías independientes, capaces de llenar de contenidos sus plataformas, nos lleva a un panorama de coexistencia de diferentes modelos de producción, sin que la preeminencia de unas anule a las otras. Otro tanto de lo mismo ocurre con respecto a las diversas plataformas para el juego, sobreviviendo el juego para consolas al tiempo que el juego para dispositivos móviles.

»Podríamos concluir que, en líneas generales, el panorama del desarrollo de videojuegos en España resulta muy interesante por cuanto es innegable la eclosión del sector; como hemos señalado, se ha incrementado notablemente el número de productoras y con ellas la cantidad de títulos diseñados por programadores españoles. Esta fase de renacimiento de la producción propia es positiva, aun cuando su futuro está lleno de incertidumbres. No podemos afirmar que estas empresas estén para quedarse o que la industria nacional crecerá hasta ponerse a la altura de los referentes europeos, pero sí que supone un paso esperanzador para los profesionales y las compañías del ámbito que debería contar con el apoyo de los poderes públicos españoles y europeos».






diciembre 19, 2022

«Lenguajear», «monolenguajear», colonizador-colonializador, colonizado-colonializado



Gabriela Alejandra Veronelli
«Sobre la colonialidad del lenguaje y el decir»

Universitas Humanística, n.º 81 (enero-junio de 2015).
Número monográfico: «Prácticas comunicativas, creatividad y nuevos desafíos».

Universitas Humanística | Pontificia Universidad Javeriana | Facultad de Ciencias Sociales | Departamentos de Antropología y Sociología | Bogotá | COLOMBIA.

Extracto de páginas 36-37 y 47-54 del artículo en PDF. Véanse notas y referencias en la publicación original.




¿Qué es la colonialidad?

Esta investigación se inscribe y pretende contribuir al proyecto colectivo de investigación que se conoce como giro decolonial (Maldonado-Torres, 2005). En las últimas tres décadas, el giro decolonial ha hecho una intervención crítica para repensar la raza y la formación de subjetividades raciales a nivel mundial, como punto de partida para una crítica a los fracasos de la modernidad eurocéntrica. El giro decolonial, que se forma como una red de investigadores latinoamericanos(as), caribeños(as) y latinas(os) de los EE. UU., se presenta como un espacio para hacer teoría crítica que no encaja en una historia líneal de paradigmas modernos. Por el contrario, el giro decolonial busca desarrollar una perspectiva geopolítica del conocimiento desde un tiempo/espacio específicos, desde un locus de enunciación que no es el de un autor o autora en particular, sino del otro históricamente marginado e ignorado.

El giro decolonial se mueve en dos direcciones simultáneas. Una es analítica: articulada en torno a la noción de colonialidad del poder, describe el legado vivo del colonialismo español y portugués del siglo XVI en las sociedades contemporáneas, en la forma de una organización racializada de la sociedad que sobrevivió al colonialismo formal y fue integrada en los sucesivos órdenes sociales. La otra dirección es programática y se articula en torno a la noción de decolonialidad. El propósito global, horizontal y de larga duración que se busca alcanzar es decolonizar todas las áreas de la matriz colonial de poder para liberar la plenitud de las relaciones humanas (Mignolo, 2013). Dicho de otra forma, el giro decolonial no plantea negar las contribuciones que la modernidad eurocéntrica ha hecho a la historia de la humanidad, pero sí abrir la opción para perspectivas epistémicas y experiencias de vida otras que emanan de una multiplicidad de subjetividades que la relación modernidad/colonialidad ignoró, desplazó y subalternizó intencionalmente a nivel global.

[...]

¿Qué es la colonialidad del lenguaje?

La colonialidad del lenguaje es el término que estoy proponiendo para nombrar un proceso que acompaña la colonialidad del poder. Es un aspecto del proceso de deshumanización de las poblaciones colonizadas-colonializadas a través de la racialización. El problema que plantea la colonialidad del lenguaje es el problema de la relación raza/lenguaje. Dado que la racialización es inseparable de la apropiación y reducción eurocéntricas del universo de las poblaciones colonizadas, la relación raza/lenguaje es practicada dentro de una filosofía, una ideología y política eurocéntricas que incluyen una política lingüística. Desde dentro, el enorme aparato epistémico-ideológico de la modernidad permite a la imaginación colonial presuponer a los colonizados-colonializados como seres menos-que-humanos, expresiva y lingüísticamente.

La idea eurocéntrica del lenguaje conecta la lengua, la gramática, la civilización y la escritura alfabética con el conocimiento, y naturaliza estas características y atributos como lenguaje «en sentido pleno». Que los colonizadores-colonializadores tienen lenguaje es indisputable dentro del paradigma moderno/colonial, así como lo es que los colonizados-colonializados carecen de lenguaje. Presenté el término comunicación simple para capturar la imaginación colonial de los colonizados-colonializados como seres que no tienen lenguaje real, es decir, que no tienen expresividad valorizada desde el punto de vista eurocéntrico.

Así las cosas, para revelar cómo opera la colonialidad del lenguaje –entendida como una de las facetas del proceso de deshumanización de las poblaciones colonizadas– se hace necesario un giro paradigmático, siendo que el concepto de lenguaje que suponen las instituciones del Renacimiento y del Iluminismo hace imposible percibir al colonizado-colonializado como un ser con lenguaje «en sentido pleno», o pensarlo como otra cosa que un comunicador simple. El cambio de paradigma permitiría revelar y explorar las relaciones lingüísticas de poder. Pero el giro paradigmático no puede ser solo relativo, no se puede simplemente ignorar la colonialidad. Es solamente desde fuera de la filosofía, la ideología y la política lingüísticas moderno/coloniales que se puede entender y revelar la racialización como un proceso de reducción, invisibilización y eliminación de los mundos de sentido de los seres colonizados-colonializados. Aquello que está por fuera de la colonialidad no se puede simplemente presuponer. Si pudiera, mi hipótesis carecería de sentido.

Para dar ese giro paradigmático que permita entender la comunicación de una manera diferente de la realidad comunicativa vista y habitada según la lógica de la modernidad/colonialidad y la diferencia colonial entre expresividad superior e inferior por naturaleza, me ayudaré de la noción de «lenguajear» que utiliza el biólogo y pensador chileno Humberto Maturana (1990; 1999).

La noción de «lenguajear» abre una opción para pensar el lenguaje no como un producto acabado, sino como una actividad progresiva y localizada. Me interesa este pasaje de sustantivo («lenguaje») a verbo («lenguajear») para contrapuntear la lógica de sentido de la modernidad/colonialidad. El sustantivo «lenguaje» es algo dado, que precede la interacción y presupone una comunidad –algo que es en común–. En el caso de las lenguas coloniales, como el español y el inglés, esa comunidad encierra a una gente cuyo lenguaje es. El lenguaje como cosa institucionalizada, ordenada con una gramática, como lengua de un imperio o una nación, se cierra a toda interacción que intenta complicar la variedad y heterogeneidad de usuarios y situaciones de interacción. El verbo «lenguajear» tiene, por el contrario, el cambio y la continuidad como cualidades centrales. El sentido no está dado y, más aún, el lazo entre sentido y «lenguajear» posee la complejidad que las interacciones entre usuarios tienen, incluyendo la complejidad ligada al poder y a situaciones de dominación. El sentido se crea en estas interacciones; en vez de estar frente a una cosa producida, con rasgos decididos por quienes tienen poder y que ligan dicho poder al conocimiento, la idea de «lenguajear» permite ver la re-presentación –en el sentido artístico del término– de la expresividad y la comunicación.

El pasaje no permite al lenguaje ser en sí. No hay un «lenguajear» en abstracto. Como praxis, siempre es hecha por alguien en determinado tiempo y espacio. En otras palabras, el ejercicio de «lenguajear» está siempre ligado a la materialidad de la vida diaria, lo que facilita una manera de entender las prácticas y experiencias de los interlocutores.

Si bien este pasaje de sustantivo/cosa a verbo/acción no es original de Maturana y ya está presente en otros autores, como por ejemplo José Ortega y Gasset y su «nueva filología», recurro a Maturana porque su idea de «lenguajear» permite revelar la relación entre el lenguaje como acción y maneras de vivir otras.

Es a través del «lenguajear» como actividad comunal –»lenguajear» juntos– que la gente crea su realidad. Esta relación abre una comprensión sobre comunidades lingüísticas, sobre gente existiendo a través del ejercicio de «lenguajear» y viviendo juntos de maneras particulares, sobre espacios de coexistencia (re)creados y movidos colectivamente. Más aún, dado que las maneras de ser y estar juntos en un colectivo, de entender y dar sentido al mundo colectivamente, de organizar colectivamente lo social en todos sus niveles de existencia (cognitivo, espiritual, económico, reproductivo, legal, pedagógico, afectivo, etc.), y dado que todo lo que una comunidad es se da en ese ejercicio de «lenguajear», es esa práctica la que permite entrar en los mundos de sentido no-eurocéntricos, a pesar de que los relatos de la modernidad hayan invisibilizado todo. De esta manera, el «lenguajear» muestra, a la manera del giro decolonial –valga aclarar, sin querer incluir a Maturana en ese grupo–, una exterioridad que no era posible dentro del paradigma moderno/colonial.

Lo que el marco maturaneano permite es revisar aquello mismo que la modernidad/colonialidad prescribe como seres no humanos o menos que humanos, y que, por ende y por definición, no tienen un lenguaje que pueda considerarse «real», y ver a estos seres y lo que hacen fuera de la matriz colonial de poder y sus constricciones conceptuales y lingüísticas: verlos como gente que «lenguajea».

De esta manera, el cambio de paradigma que la idea de «lenguajear» habilita, permite argumentar que la colonialidad del lenguaje produce, en la situación colonial, una disposición de parte de los colonizadores-colonializadores en contra de comunicarse y entenderse, al reducir a los posibles interlocutores a comunicadores simples, y sus lenguajes a rudimentarias herramientas de expresividad. Aquí puede verse la materialidad de la afirmación que hice en la introducción, según la cual el diálogo ha sido colonizado. Según Mijaíl Bajtín ([1979] 2002), la condición sine qua non del diálogo es que el hablante presupone en su enunciación «una activa comprensión preñada de respuesta» (p. 258). Ese papel activo del otro en el proceso de comunicación discursiva real (p. 259) es precisamente lo que la colonialidad niega al negar a los colonizados-colonialidazos la capacidad y agencia comunicativa de los colonizadores-colonializadores. El punto crucial es que ahora se puede analizar la colonialidad del lenguaje como una producción y no como algo dado.

Para completar el giro paradigmático, propongo la idea de «monolenguajear» para designar las prácticas materiales y discursivas de racialización lingüística desde la perspectiva del «lenguajear». Con esta idea quiero significar algo distinto al monolingüismo. Como describí antes, la clasificación de las gentes en razas superiores e inferiores vino acompañada de la comprensión de sus herramientas expresivas en términos de superioridad e inferioridad. He descrito también el criterio que los humanistas renacentistas comenzaron a construir para esa superioridad-inferioridad, desde el cual solo los colonizadores tenían lenguaje «en sentido pleno» –de ahí su monolingüismo–. En cambio, «monolenguajear» me permite cuestionar la interacción comunicativa entre quienes se perciben a sí mismos como seres que tienen lenguaje «en sentido pleno», y seres que son vistos como bestias, cuasi animales, y que son, por ende, asumidos como seres que carecen de lenguaje, pero que pueden ser entrenados para entender a los colonizadores-colonializadores lo suficientemente bien como para seguir órdenes y hacer lo que estos quieren. En síntesis, mientras es posible argumentar qué y cómo la colonialidad clausura la posibilidad de diálogo y creación dialógica de sentido entre colonizadores y colonizados, no significa ello que no existiese comunicación alguna entre ellos. Es esa práctica comunicativa la que voy a caracterizar como «monolenguajear».

Quiero dar un ejemplo de una manifestación de lo que entiendo por «monolenguajear». Tal vez sea la primera de ellas, pues aparece en la entrada del jueves 11 de octubre de 1492 del diario de viaje de Cristóbal Colón, donde el almirante narra su encuentro con los nativos de la isla Guhanahaní:

Yo porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertería a nuestra santa fe con amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidro que se ponían al pescueço, y otras cosas muchas de poco valor, con que ovieron mucho plazer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navíos adonde nos estábamos, nadando, y nos [...] cosas muchas, y nos las trocavan por otras cosas que nos les dávamos, como cuentezillas de vidro y cascaveles. En fin, todo tomavan y davan de aquello que tenían de buena voluntad, mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mugeres. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de treinta años. Muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruessos cuasi como sedas de cola de cavallo, y cortos [...] ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos [...] Ellos no traen armas ni las conocen, porque les amostré espadas y las tomavan por el filo y se cortavan con ignorancia. No tienen algún fierro, sus azagayas son unas varas sin fierro y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos. Yo vide algunos que tenían señales de feridas en sus cuerpos y les hize señas qué era aquello y ellos me amostraron cómo allí venían gente de otras islas que estavan acerca y los querían tomar y se defendían. Y yo creí, creo, que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por captivos. Ellos deven ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dizen todo lo que les dezía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, plaziendo a Nuestro Señor, levaré de aquí al tiempo de mi partida seis a vuestras altezas para que deprendan fablar (Colón, s.f., pp. 398-399).

El paradigma lingúistico moderno/colonial informa la impresión que se llevó Colón. Por un lado, este último niega el estatus de lenguaje a eso que los desnudos, ignorantes, pobres, ingenuos, sin religión y dóciles nativos hablaban, al anunciar que va a llevar a seis de ellos a España para que aprendan a hablar. Por el otro, celebra la habilidad que tienen los nativos de entender y responder con señas y repetir todo lo que él dice como cosa de gran valor –al igual que sus cuerpos bien formados– cuando considera su esclavitud. De esta manera, sugiero que la interacción entre Colón y los pobladores de Guhanahaní naturaliza la dominación colonial, discursiva y dialógicamente. Colón no ve ni se comunica con ellos como interlocutores sino como esclavos.

En la interacción entre amo y esclavo no hay una comunidad lingüística propiamente dicha –en sentido moderno, habermasiano, por ejemplo–, pero existe, sin embargo, una forma de modo de socialización entre ellos. Esto es lo que quiero significar con la idea de «monolenguajear»; una socialidad que crea una manera de vida deshumanizante para las gentes colonizadas que son sus destinatarios. La esclavitud y la encomienda no son solamente modos de producción; son formas de vida acompañadas de leyes, desplazamiento y deportación de gente en plantaciones, minas y misiones, y de instituciones como la mita. Hay una comunidad en el sentido de que se trata de un agregado de gente que vive y se mantiene junta para una función en particular; pero lo único que importa es la voluntad del colonizador-colonializador, lo que el amo quiere con y de esos seres y cuerpos que son su propiedad.

El destinatario en el acto de «monolenguajear» es aquel que entiende lo que el amo quiere y sabe cómo hacerlo, pero sus formas de vida comunales, sus saberes colectivos, su creatividad, su «lenguajear», no son importantes. El «monolenguajeo» deshumaniza, porque silencia el «lenguajeo» comunal. En este sentido, «monolenguajear» marca una diferencia fundamental –en especial para la idea de acción comunicativa– entre comunicación hostil —que sin embargo, crea un sentido de reconocimiento— y comunicación incomunicativa, es decir, comunicación que asume que el otro es, por naturaleza, incapaz de expresividad racional.

Dada la imposibilidad de ver al colonizado como un interlocutor –que es lo mismo que verlo como un comunicador simple–, no hay una disposición comunicativa por parte del colonizador-colonializador, sordo a toda posibilidad de sentido que salga de la boca del colonizado-colonializado. En este caso, dificilmente se puede hablar de un «vivir juntos» o «vivir en compañía de otros» –que es lo que finalmente significa «conversar»–. Pero si llegara a haber un «ir juntos» en el «monolenguajear», sería uno tal que solo el colonizador-colonializador tendría agencia y movilidad, y no solamente en la dirección que él quiera ir, sino en la dirección que excluya toda posible dirección que el colonizado-colonializado quiera darle. De esta manera, y con la idea de «monolenguajear» en mente, el cambio paradigmático permite revelar la diferencia entre comunicación dialógica racional y comunicación simple como una relación de dominación sustentada en prácticas e instituciones de «monolenguajeo» –orientadas a la racialización/deshumanización del colonizado-colonializado como sujeto comunicativo/enunciante, interlocutor– y, consecuentemente, mostrar la colonialidad del lenguaje como un proceso de dominación.





diciembre 12, 2022

Los contextos idiomáticos son diversos y en ellos confluyen múltiples situaciones que los hacen ricos en expresividad



Jorge Luis Fernández Terán
«Evaluación de la gramática en contextos agramaticales»

UCV HACER, vol. 4, n.º 2 (2015).

UCV HACER. Revista de Investigación y Cultura | Universidad César Vallejo | Chiclayo | PERÚ


Extracto de páginas 143 a 145 de la publicación en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.




Situación problemática

La evaluación constituye un tema o problema de nunca acabar y se agrava cuando se habla de la parte gramatical. Por mucho que algunos docentes se sientan expertos en lingüística, la realidad es que somos únicamente realizadores de la lengua y, por más que pertenezcamos o no a la RAE, no tenemos la suficiente autoridad como para desestimar una práctica lingüística diferente a la del evaluador, ya que debemos comprender que los contextos idiomáticos son diversos y en ellos confluyen múltiples situaciones que los hacen ricos en expresividad idiomática.

La situación real de la actividad lingüística, y por ende gramatical, atendiendo al concepto de que las personas escriben las palabras de acuerdo a como las pronuncian (concepto arcaico que no ha pasado de moda en la realidad social de las zonas lingüísticas rurales) necesita de mayor manejo por parte del encargado de establecer la evaluación en gramática.

Se manifiesta que por más manejo de las lenguas en su conocimiento y su realización (normatividad), los hablantes expresamos constructos agramaticales, y la sociedad en donde se observa la situación problemática no es ajena a dicha circunstancia. Los hablantes son en su mayoría personas que manifiestan un grado de filiación muy próximo al de los demás hablantes o realizadores lingüísticos; por ello, la literacidad, incluidas las prácticas letradas, es un universo comunicativo enriquecedor de una cultura que se manifiesta precisamente a través del idioma, lógicamente en su variedad dialectal.

Cassany indica que la orientación que adoptan hoy buena parte de las investigaciones sobre literacidad es sociocultural, por oposición a otros enfoques que ponen el acento en los aspectos lingüísticos (enfoque lingüístico) o psicológicos (enfoque psicolingüístico).

Resulta extraño e inoportuno elaborar un instrumento que permita evaluar los constructos gramaticales a partir de una normatividad si no se ha hecho un análisis previo de la realidad idiomática del contexto; es más, se comete un grave error si se pretende corregir la expresividad lingüística en una sociedad que ya ha establecido sus preceptos para asociar los términos con sus definiciones, por ejemplo, el determinar la existencia del sustantivo propio, y por ende escrito con mayúscula (únicamente la vocal o consonante inicial), alejado del determinante artículo (singularizado o pluralizado), involucra una toma de decisión que desarraiga la textualidad pura del mismo, como en el caso que citamos a continuación:

Para llamar a una determinada persona en el centro poblado La Viña se suele utilizar el determinante adjunto al sustantivo propio (¿Ya viste si llegó la Juana!); además de ello, ni siquiera se aprecia el nombre y directamente se emplea la onomástica local (¿Estará «el Puma»?) refiriéndose «el Puma» a la persona en mención.

Otro caso, y no menos importante, atañe al concepto de las terminologías utilizadas en el centro poblado, las cuales distan de cualquier otro concepto, por ejemplo, para determinar que una persona es un gran amigo se le suele llamar con la expresión siguiente: «Él es mi pareja», llegando a entender que dicha expresión en otro contexto representaría otra circunstancia que por lo general se trasladaría al ámbito sexual.

Esas son algunas de las expresiones que suelen tener los pobladores, y que en palabras de Chomsky al establecer que no hay lengua superior a otra, y por consiguiente no existe gramática superior a otra, es que queda mucho por investigar acerca de cómo hacer para evaluar la gramática en contextos que son diversos y agramaticales. Por ejemplo Lovón Cueva (2012) dice: «Esta capacidad le permite determinar si ciertas oraciones forman parte de su lengua, oídas o nunca oídas». Así precisamente lo manifiesta Chomsky (1965): todos los humanos contamos con cierta información lingüística, especialmente sintáctica, que nos permite crear, gramaticalmente, un sinnúmero de enunciados, pero que a la postre son también construcciones agramaticales que poseen un sentido en la expresión y dependerán del contexto en el cual se manifiesten.


Reconocimiento de conceptos


»El concepto de gramática desde la perspectiva de Noam Chomsky

De acuerdo a como lo señala Sáenz (2006): Noam Chomsky planteó la gramática generativa, orden que situó la sintaxis en el centro de la investigación lingüística. Con esta cambiaron la perspectiva, los programas y los métodos de investigación en el estudio del lenguaje. Su lingüística es una teoría de la adquisición individual del lenguaje e intenta ser una explicación de las estructuras y principios más profundos del lenguaje. Postuló un aspecto bien definido de innatismo a propósito de la adquisición del lenguaje y la autonomía de la gramática (sobre los otros sistemas cognitivos), así como de la existencia de un “órgano del lenguaje” y de una gramática universal. Se opuso con dureza al empirismo filosófico y científico y al funcionalismo en favor del racionalismo cartesiano. Podríamos sintetizar entonces que el objetivo fundamental de la gramática generativa, propuesta por Noam Chomsky, trata del diseño de un dispositivo formal capaz de explicar la generación de todas las oraciones de las lenguas humanas.


El concepto de literacidad desde la perspectiva de Daniel Cassany

El concepto de literacidad abarca todos los conocimientos y actitudes necesarios para el uso eficaz en una comunidad de los géneros escritos. En concreto, abarca el manejo del código y de los géneros escritos, el conocimiento de la función del discurso y de los roles que asumen el lector y el autor, los valores sociales asociados con las prácticas discursivas correspondientes, las formas de pensamiento que se han desarrollado con ellas, etc. (Cassany, pág. 1) Si bien es cierto que solo se aprecian los escritos, es también la oralidad un tema que se ajusta a estos preceptos.


El concepto de evaluación

Se entiende por evaluación la acción de estimar calcular o señalar el valor de algo, por lo tanto, la misma es la determinación sistemática del mérito, el valor y el significado de algo o alguien en función de unos criterios respecto a un conjunto de normas. Pero, desde la perspectiva gramatical, se tornaría injusto evaluar solo a partir de la norma, sabiendo que el lenguaje es tan dinámico y diverso. La evaluación a menudo se usa para caracterizar y evaluar temas de interés en una amplia gama de las «empresas humanas».

Quien tradicionalmente es considerado como el padre de la evaluación educativa es Tyler, por ser el primero en dar una visión metódica de la misma. Superando desde el conductismo, plantea la necesidad de una evaluación científica que sirva para perfeccionar la calidad de la educación. La evaluación como tal, desde esta perspectiva, ya no es una simple medición, porque supone un juicio de valor sobre la información recogida.

En el contexto de los sistemas de calidad, la evaluación es necesaria para la mejora continua de la misma».





Desde la Pragmática, disciplina que aborda el lenguaje en uso y en el contexto situacional en el que ocurre, la expresión no define directamente una intención, sino los elementos contextuales



Francisco José Ortega Salamanca y Belcy Victoria Vargas Cortés
«Aproximación sociopragmática a las estrategias conversacionales de los adolescentes»

Cuadernos de Lingüística Hispánica, n.º 29 (enero-junio de 2017).

Cuadernos de Lingüística Hispánica | Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia | Maestría en Lingüística | Tunja | COLOMBIA

Extracto de páginas 86-88 y 100-101 de la publicación en PDF. Véanse referencias y notas en la publicación original.




Introducción

En el contexto escolar, se observa que uno de los rasgos lingüísticos más relevantes en las interacciones comunicativas de los jóvenes es el uso y aceptación de expresiones que, desde otros escenarios, son consideradas como descorteses y degradantes de la imagen social. Estas para los adolescentes aparentemente son estrategias conversacionales propias de su edad y tienen como finalidad el refuerzo de los lazos de camaradería y afinidad grupal, pero pueden constituirse, al mismo tiempo, en actos de transgresión de las normas de convivencia social y amenazar la imagen del otro, cuando esta actitud es reproducida en situaciones sociales más formales, como por ejemplo, intercambios discursivos con adultos.

En relación con la cultura juvenil, esta investigación centra la atención en algunas estrategias conversacionales que incluyen manifestaciones verbales disfemísticas, al interior de su núcleo social. De esta forma, es importante definir cuáles son los estilos discursivos más usados por los jóvenes en sus conversaciones coloquiales. La aceptación de estas formas de habla se refleja en todos los ámbitos, especialmente en el medio escolar, en donde los estudiantes usan entre ellos expresiones malsonantes y peyorativas; actualmente, los adolescentes emplean fórmulas de tratamiento que establecen una brecha generacional que les sirve para demostrar independencia de la norma social preexistente. Sus hábitos lingüísticos se caracterizan por la innovación y expresividad, y por dar lugar al juego del lenguaje, sin importar que en él prevalezcan formas lingüísticas desaprobadas socialmente.

En este orden de ideas, como docentes y lingüistas, a los investigadores les interesa observar más de cerca las interacciones comunicativas de los jóvenes y el rol que juegan ciertos actos de habla marcados por la inclusión de enunciados soeces que se hacen oportunos en el momento en que se presentan. Al evidenciarse esta situación pragmática, surge la diferencia ideológica con los adultos, quienes consideran inadecuado el uso del lenguaje tabú y las palabras soeces. Rundblom (2013) reconoce que los adultos critican el lenguaje de los jóvenes porque ostenta una pobreza lexical reflejada en el uso de gran cantidad de obscenidades y groserías.

Desde este punto de vista, se hace necesario analizar los fenómenos sociopragmáticos que se constituyen en estrategias de afinidad en las conversaciones coloquiales, carentes de interferencias de tipo diafásico, lo cual repercute en el reconocimiento de registros diferentes a los del lenguaje formal y paralelos al discurso académico, pero igualmente efectivos para los fines de la interacción comunicativa.

Estos registros se han constituido, en las últimas décadas, en uno de los rasgos lingüísticos más relevantes en las interacciones comunicativas de los jóvenes y, en muchas ocasiones, son atestiguadas por los adultos, especialmente sus padres y sus docentes quienes, desde su escenario socio-cultural, consideran que estos discursos, cargados de «palabrotas» y maltratos verbales, no pertenecen al habla culta ni cumplen con las normas mínimas de urbanidad, constituyéndose así en manifestaciones descorteses.

No obstante, desde la Pragmática, disciplina que aborda el lenguaje en uso y en el contexto situacional en que ocurre, el uso de determinados lexemas no implica directamente una intención cortés o descortés, sino que son los elementos contextuales los que definen el grado de afectación a la imagen social de los interlocutores. Para Anderson y Trudgill (1990), «no word or phrase is in itself bad. It is bad only in the eyes of those who evaluate and look at the language».

A raíz de esto, y considerando los aportes de Bravo (2003) en sus estudios sobre cortesía verbal, imagen social y contexto sociocultural, es pertinente revisar la relación estrecha entre estrategias conversacionales de afinidad grupal y disfemismo. Por consiguiente, el fortalecimiento de los lazos de camaradería entre las personas va de la mano con las actitudes lingüísticas involucradas en las interacciones comunicativas espontáneas y corresponde al investigador describir las categorías pragmáticas que se entretejen a la hora de compartir espacios de fraternidad y amistad. Para Bravo (2003), los eventos comunicativos están marcados en su elaboración por las circunstancias en que se da la conversación. En este sentido, la autora afirma:

«En conversación, la imagen social se manifiesta en la actuación del “ego” frente al “alter” y en esta medida está unida a cómo se concibe una relación interpersonal en una circunstancia determinada. Los rasgos más predominantes de la imagen social forman parte de la identidad social, pero no son la misma cosa. El concepto de “imagen social” abarca un sentimiento de pertenencia, pero reduce su alcance a la actuación social de los interlocutores».


De hecho, los jóvenes, en sus conversaciones espontáneas, aceptan sin restricción las estrategias conversacionales que fortalecen la afectividad y la confianza entre los hablantes. Además, en ciertas situaciones, ese tipo de lenguaje hace parte de sus fórmulas de tratamiento cotidianas. Entre los estudiantes de Grado Décimo, se observa que los enunciados peyorativos y las palabras vulgares han sufrido un proceso de resemantización que da origen a una nueva jerga juvenil aceptada y entendida solamente por ellos y estigmatizada por los adultos. Pese a que las expresiones disfemísticas están ahí y fueron concebidas para maltratar al otro, no son aceptadas por el imaginario colectivo, pero los jóvenes las usan para identificarse y fortalecer su afinidad con el núcleo social y no se sienten maltratados por ellas.

Con el fin de examinar este fenómeno lingüístico, se acude a la Etnografía del Habla, con base en el análisis de muestras orales de conversaciones entre estudiantes de Grado Décimo y encuestas a algunos de ellos y a docentes. Primero se trata de revisar las aportaciones teóricas sobre Sociopragmática, conversación coloquial y lenguaje juvenil. A continuación, se identifican las estrategias conversacionales usadas por los adolescentes de la muestra en sus interacciones cotidianas. Al final, se describen e interpretan para determinar el grado de aceptabilidad y las situaciones en las que ocurren estos fenómenos discursivos.


[...]


Conclusión

Los jóvenes de Grado Décimo de las dos instituciones estudiadas adaptan de manera natural su lenguaje para acomodarse a las circunstancias contextuales de la conversación, pasando de la descortesía a la cortesía de manera ágil. Teniendo en cuenta que en el interior de cada grupo social sus miembros tienen como primer objetivo demostrar la pertenencia al mismo y su grado de afiliación, es natural que los hablantes usen estrategias tendientes a la consecución de esa meta. Al respecto, Albelda (2005) reconoce que «los participantes se influencian mutuamente en sus acciones y representan ante la audiencia o ante los coparticipantes determinados papeles que determinan la pauta de acción preestablecida». Las expresiones lingüísticas escuchadas en conversaciones coloquiales, entre estos estudiantes, en escasas circunstancias se consideraron causa de conflicto en la comunicación, ya que estos actos de habla son conocidos y aceptados por todos los participantes y forman parte de su léxico diario en esos espacios donde la actividad grupal es predominante.

Estos enunciados disfemísticos resemantizados, que son disonantes para oyentes ajenos a su comunidad de habla, sirven para fortalecer las relaciones de camaradería y afinidad entre los jóvenes, siempre y cuando no se vea afectada la imagen de los interlocutores, y se usan como llave para pertenecer a un grupo. Ciertos vocablos que antes eran peyorativos, se van cargando positivamente en sus sememas, sin perder su sentido primario y adquiriendo otros nuevos, hasta hacer parte de los hábitos lingüísticos de los jóvenes. Se determina así que las estrategias de afinidad e identidad grupal más arraigadas en los estudiantes del grado décimo son los términos tabúes y las palabras malsonantes.

De otro lado, se pudo constatar que el uso de estrategias de mitigación entre los informantes no es tan frecuente, ya que ellos prefieren ser directos en su forma de comunicarse, la atenuación de sus manifestaciones verbales es uno de sus últimos intereses pragmáticos. Sin embargo, esta categoría de análisis puede surgir en ocasiones en las cuales el destinatario de las expresiones lingüistas disfémicas evidencia disgusto o inconformismo, entonces, el enunciador acude a la atenuación para evitar el deterioro de las relaciones de afinidad».





noviembre 28, 2022

«La elaboración de respuestas eficaces depende no solo del desarrollo de la habilidad de redactar escritos»

Elvira Narvaja de Arnoux, Mariana di Stefano y María Cecilia Pereira
«Las escrituras profesionales: Dispositivos argumentativos y estrategias retóricas»

Signos, vol. 49, supl. 1, octubre de 2016

Signos. Estudios de Lingüística | Pontificia Universidad Católica de Valparaíso | Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (@ILCLPUCV) | Viña del Mar | CHILE


Extracto de páginas 79-81 de la publicación en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.

Archivo PDF disponible solo en Scielo, ya que el archivo de la revista de sus números publicados comienza en su web a partir de agosto de 2017, con el n.º 94.



«La elaboración de respuestas eficaces depende no solo del desarrollo de la habilidad de redactar escritos, sino también del dominio de los modos de razonar que cada profesión ha ido consolidando».


«Las discursividades propias de los diferentes ámbitos profesionales implican modos peculiares de conceptualizar los datos, de relacionar lo particular con lo general, es decir con el universo de saberes y normas constituidos en ese marco, y de responder a lo que interpela al experto. Podemos pensar esas operaciones intelectuales como previas a la puesta en discurso pero que se articulan en dispositivos argumentativos que orientan y limitan la producción de los textos, aunque las estrategias retóricas varíen según los géneros. En este trabajo buscamos definir el concepto de dispositivo argumentativo, e ilustrar su funcionamiento a partir de ejemplos propios de cuatro prácticas profesionales con el objetivo de destacar su importancia para una pedagogía de la escritura en la formación profesional. En un mundo de mutaciones rápidas, en el que los géneros varían por exigencia de nuevas prácticas y soportes, consideramos importante abordar en la reflexión áulica no solo los funcionamientos genéricos, sino también las operaciones cognitivas y los dispositivos dominantes en cada área, más estables, en los que aquellos se afirman.

»Las profesiones a las que hemos atendido en este trabajo se caracterizan por ejercerse centralmente a través de la producción discursiva: son las asumidas por psicoanalistas, sacerdotes, periodistas y abogados. En el caso de los psicoanalistas y abogados, la escritura está fundamentalmente destinada a sus pares. En sacerdotes y periodistas se piensa en un público más amplio y, en general, heterogéneo.

»Partimos de considerar distintos tipos de actividades que realizan los profesionales: mientras algunas son respuestas a los desafíos cotidianos propios de su profesión (como dictar sentencia para un juez, o responder el abogado a una consultoría jurídica o presentar el periodista la noticia que va a publicar un diario, o exponer el psicoanalista un material clínico, o escribir el sacerdote una homilía destinada a una celebración litúrgica), otras actividades pueden surgir de requerimientos institucionales (como elaborar un código para el jurista o, en el caso del periodista, establecer una normativa para la presentación de notas en el medio en que actúa). Por otro lado, hay actividades que no son exclusivas de un campo profesional específico, pero pueden ser realizadas por los profesionales como un modo de acompañar en determinadas situaciones la práctica profesional (como participar en una conferencia de prensa o redactar como experto una nota periodística).

»En este trabajo nos hemos centrado en el primer tipo de actividades que señalamos más arriba, es decir, dentro del “conjunto de géneros” (Bazerman, 2009), las que constituyen respuestas a desafíos cotidianos propios de la profesión y que la definen. Pero al identificar el dispositivo argumentativo veremos en un ejemplo, el del discurso sacerdotal, cómo también incide en las producciones que incluiríamos en los otros grupos, en este caso en el tercero.

»Debemos señalar que los procedimientos a los que se apela no son individuales, sino que resultan de lo que la profesión ha ido naturalizando por considerarlos más eficaces para abordar los problemas que habitualmente se presentan en relación con la función que los expertos de ese campo deben cumplir. Estos modos de conceptualizar, que definen los dispositivos argumentativos, es decir, los modos de entrelazar lo particular y convocar lo general para llegar a determinadas conclusiones, pueden encarnarse en variados géneros pero hay siempre uno o algunos que funcionan como modelos porque son centrales en la práctica y exhiben los dispositivos argumentativos dominantes (en los ejemplos que vamos a abordar: el relato clínico; la homilía; la noticia; y la sentencia). Esto quiere decir que algunos géneros tienen una función destacada porque ponen en juego las exigencias y los recursos de la profesión para intervenir satisfactoriamente en las prácticas. Incluso, pueden llegar a hacer aportes que incidan en el avance del conocimiento en ese campo o en ámbitos sociales más amplios.

»Así, un relato clínico puede interrogar el saber psicoanalítico mostrando sus límites; una homilía puede proponer una actualización del mensaje que interpele a los fieles y a la institución generando cambios significativos; una noticia puede dar la información de tal manera que influya en la percepción que una comunidad tiene de determinados fenómenos sociales; y una sentencia puede sentar jurisprudencia. Pero el aspecto que busca resaltar este trabajo es que, más allá de las exigencias del género discursivo, a lo que se dedican numerosos estudios a partir de metodologías cuantitativas o cualitativas, es necesario reconocer las operaciones intelectuales a las que recurren los miembros de una determinada profesión para atender a las demandas del campo.

»A continuación, establecemos, en primer lugar, una relación entre la noción de “dispositivo argumentativo” que estamos proponiendo y reflexiones actuales acerca de “lo prediscursivo”, que sirven para elaborar el marco teórico. En segundo lugar, nos referiremos a los textos normativos que regulan las discursividades profesionales y su anclaje en tradiciones específicas, ya que es importante atender a ellas cuando las respectivas profesiones lo hacen y al hacerlo exponen la representación que tienen de su práctica. Nos detendremos, finalmente, en los dispositivos argumentativos dominantes en cada profesión: el caso, la analogía, el razonamiento entimemático y la ilustración con hechos probados de la sujeción o transgresión a la norma.

»Las observaciones que realizamos surgen de un contacto asiduo con los profesionales y con sus producciones (en situación de asesoramiento o de seminarios de formación) y del análisis de los manuales que regulan las respectivas discursividades (en el marco de los estudios que realizamos sobre las expresiones actuales de la tradición retórica). No provienen de pruebas realizadas con el objetivo de obtener datos ni del acopio exhaustivo y el análisis cuantitativo de los discursos producidos por los profesionales. Adoptamos metodológicamente un enfoque cualitativo e ilustramos a partir de textos seleccionados por su representatividad. Lo que proponemos es inferir (y, en gran medida, conjeturar) los modos de pensar de los profesionales o, en términos generales, los modos de vincular los datos con los saberes y valoraciones del propio campo para poder suministrar una resolución adecuada a una situación problemática.

»Queremos destacar la necesidad de pensar en la formación de profesionales innovadores, para lo cual las generalizaciones provenientes de corpus extensos y el carácter muchas veces prescriptivo que les asignamos en relación con los géneros, si bien facilitan la tarea redaccional, pueden funcionar como un obstáculo en la reflexión (creativa) sobre la respuesta al problema o la situación planteada».





noviembre 21, 2022

«La epistemología dominante de la ceguera es lo que ha llevado al particular proceso histórico en el que el conocimiento como regulador ha llegado a dominar al conocimiento como emancipador»



Thomas Tufte
«Más allá de perspectivas miopes en el estudio de las audiencias. Investigaciones etnográficas de audiencias no-occidentales en la era digital: el caso africano»

Disertaciones, vol. 11, n.º 1 (2018), traducción de María T. Soto-Sanfiel del original escrito en inglés.
[Por caída del portal de revistas de la Universidad del Rosario, enlazamos con la publicación del artículo en Researchgate].

Disertaciones (Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social) | Universidad del Rosario - Universidad de Los Andes - Universidad Complutense de Madrid | Bogotá | COLOMBIA


Extracto de apartados en páginas 29-32 y 36-38 de la publicación en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.


Ilustración de Dan Jazzia.



«Investigación de las audiencias globales: entre el eurocentrismo y la descolonización

»Con la edición de su obra conjunta Everyday Media Culture in África (Cultura mediática diaria en África), Wendy Willems y Winston Mano han reunido ocho capítulos que muestran distintas perspectivas acerca de cómo las audiencias en diferentes países africanos hacen uso de los medios. La obra abarca desde el uso de la radio, la televisión generalista, los diarios, las redes sociales como Twitter, hasta el uso de los teléfonos móviles (Willems y Mano, 2017).

»Al tiempo que ofrece enriquecedores datos empíricos de muy diferentes países, un aspecto clave del libro es su énfasis sobre de la necesidad de descolonizar y provincializar tanto en los estudios de audiencia como los de Internet. Con ello, los investigadores revitalizan debates y preocupaciones de larga data y se esfuerzan por retar las dominantes tradiciones anglosajonas dentro de la investigación de audiencias. Willems y Mano argumentan que, para hacer justicia a las audiencias alrededor del globo, no solamente en África, es necesaria dicha descolonización y provincialización de la investigación de audiencias. No se trata solo de una cuestión de celebrar y documentar la diversidad dentro de la investigación de audiencias global, sino también de localizar los estudios en términos geográficos, situándolos en contextos socioeconómicos, culturales y políticos; moviéndose más allá de los reclamos de universalidad.

»Al discutir sus ideas acerca de descolonizar y provincializar los estudios de audiencias, Willems y Mano destacan la necesidad de tomar en cuenta la historia colonial, la historia propia de las audiencias, las experiencias de los usuarios, además de la posibilidad de intervención de las mismas audiencias (Willems y Mano, 2017). Los investigadores se mueven más allá de la repetición del ya clásico y viejo reclamo del eurocentrismo, para hacernos conscientes de la necesidad de estar atentos a la aplicación de conceptos occidentales fuera de contexto, y nos invita a que, con nuestra exposición a series de casos africanos, ofrezcamos patrones analíticos que seguir.

»Estos debates sobre el etnocentrismo en la investigación en Ciencias Sociales, y dentro de la investigación de audiencias más específicamente, se refieren a estudios donde las percepciones específicas de socialización, tiempo, espacio y de otras características sociológicas constitutivas de la sociedad, son dadas por sentado. Estas preocupaciones ya vienen desde tiempo atrás. Por ejemplo, he cuestionado previamente las nociones de Roger Silverstone acerca de lo que es una casa, un hogar y lo que constituye una familia que aparecen en su libro Television and Everyday Life(Televisión y vida diaria; Silverstone, 1994; Tufte, 1997). Basándome en mis experiencias provenientes de mis estudios empíricos de audiencias en emplazamientos urbanos de bajos ingresos de América Latina, reté las fuertes distinciones entre esferas públicas y privadas y defendí la existencia de lo que llamé esferas híbridas de significación. Entonces, consideré que lo público y lo privado están entrelazados y son imposibles de disociar (Tufte, 1996). Además, reté a David Morley y Roger Silverstone en su teoría de la domesticación y su percepción de la televisión como una tecnología esencialmente doméstica (Tufte, 1996). Se trataba esta de una percepción generalizada en la investigación de las audiencias de las décadas de los años ochenta y noventa, pero reflejaba únicamente una forma particular de uso de la televisión por las audiencias. Mi investigación en esos momentos en Paraguay y, en especial, en Brasil mostraba usos de la televisión en esferas mucho menos privadas y más públicas (Tufte, 2000). Aunque los contextos mediáticos podrían haber cambiado, matices similares son pertinentes en la investigación de audiencias hoy día.

»Sin embargo, hoy, con el advenimiento de los medios móviles, la naturaleza doméstica de la tecnología ha sido fundamentalmente cuestionada en África, Latinoamérica o en emplazamientos anglosajones específicos. La llamada de Seija Ridell a moverse fuera de casa y en la ciudad para explorar las relaciones de los medios en espacios urbanos triplemente articulados es una crítica significativa al énfasis tradicional sobre el espacio doméstico como el espacio en el que la gente se relaciona con los medios. Sus percepciones de la ciudad implican, no obstante, una realidad generalizable acerca de cómo es la vida de la ciudad. En la cita del principio de este ensayo, Ridell postula la necesidad de considerar los programas de sostenimiento de las ciudades como condición básica cuando se estudia la manera en que las audiencias usan los medios y la tecnología. A pesar de ello, aunque la existencia de programas de sostenimiento de las ciudades podría darse en algunas metrópolis del norte global, e incluso en vecindarios selectos del sur global, no son ciertamente una realidad que pueda considerarse punto de inicio en pueblos más provinciales del sur global. Más tarde en este texto daré un ejemplo que ilustrará esta diversidad en realidades y prácticas sociales.

»Haciendo texto del contexto Para entender completamente lo que la gente hace con los medios en su cotidianidad, en África, Latinoamérica o en cualquier otro lugar, la vida diaria debería ser contemplada no como contexto sino como texto clave o texto primario, parafraseando la vieja distinción de John Fiske entre textos primarios, secundarios y terciarios (Fiske, 1987).

»Las prácticas sociales de las gentes incluyen formarse sentidos de los medios. Más que reiterar lo que ya hace tiempo atrás fue definido como un “contextualismo radical en los estudios cualitativos de los medios” (Ang, 1996), este ensayo se inscribe en la llamada a reformular el objetivo epistemológico de los proyectos de investigación sobre audiencias orientados a las prácticas. Esto lo he argumentado previamente para contextos latinoamericanos (Tufte, 2000, 2001) y aquí ofrezco un argumento similar basado en la investigación etnográfica de las audiencias africanas en la era digital actual.

»En lugar de orientarse hacia agendas de investigación centradas en los medios, propongo agendas sociocentradas en grupos sociales, y sus prácticas sociales y culturales como objeto de estudio. Mientras Willems y Mano hacen un llamado a la descolonización y provincialización de los estudios africanos de audiencias, yo defiendo que debería haber una llamada general a desoccidentalizar las investigaciones de audiencias. Esto obviamente se refiere a discusiones que hemos visto desarrollarse por años alrededor de los estudios de las audiencias no mediacéntricos (Couldry 2006; Morley 2007; Moores 2012). Sin embargo, aquí argumento que el campo debería tomar una perspectiva más fuertemente global. Si acordamos que el uso de los medios es considerado una acción social que trasciende a la estrecha relación texto-audiencias, también deberíamos considerarlo un elemento integrador de las prácticas sociales de las gentes. Debido a que esto ocurre en cualquier lugar, aunque incrementalmente en África, un continente de desarrollos mediáticos intensos, se justifica la necesidad de una aproximación más fuertemente global. Simplemente, las prácticas sociales son diferentes en las también diferentes partes del mundo. Como Daniel Dayan predijo hacia 1996, después de 10-15 años de creciente orientación etnográfica de los estudios mediáticos, aunque antes de que los antropólogos se hubieran interesado en los medios como objeto integral de estudio: “la etnografía no puede soportar más el ignorar la investigación de los medios. Al contrario, los estudios en medios y grupos podrían convertirse en un nuevo campo etnográfico (Dayan, 1996, p. 42).

»Resulta que hoy, cerca de veinte años más tarde, la predicción de Dayan se ha convertido en verdad por el fuerte crecimiento del interés antropológico en los medios (Ginsburg et al., 2002; Murphy y Kraidy, 2003; Juris, 2012; Postill, 2014; Vidali y Tufte, 2014). No obstante, lo que todavía necesita más desarrollo para verse consolidado es un campo realmente globalizado de la investigación en audiencias mediante la producción de más estudios en todo el mundo. Aunque el estudio cualitativo de los usos de los medios y sus apropiaciones se ha convertido en un campo bien definido de investigación dentro de la antropología, todavía debe aspirar a obtener un mayor interés de los antropólogos, además de una orientación global. Sin embargo, entre los académicos de los medios y de la comunicación, aunque existen repetidas llamadas a contextualizar los estudios, vemos un muy limitado número de estudios etnográficos de audiencias, y menos sobre África. A continuación, presentaré algunas de las más recientes y crecientes experiencias de la investigación de audiencias africanas.



»La investigación emergente de las audiencias africanas

»La invitación a contextualizar tiene amplias implicaciones en la llamada hecha por Willems y Mano, enlazada tanto con la provincialización como con la descolonización de la investigación de audiencias. Estos investigadores reivindican la necesidad de moverse más allá de las tendencias para focalizarse en los centros urbanos, primariamente en el norte global. Su libro, que contiene estudios de casos provenientes de una serie de distintos emplazamientos africanos, es un intento de respuesta en este sentido. Sin embargo, como ellos mismos señalan, las características de los estudios tempranos y actuales de las audiencias en contextos africanos llevan a definirlos como estrechos, administrativos y mayormente cuantitativos. Consecuentemente, los autores señalan que, aunque la fuerte tendencia a la investigación administrativa limita los estudios de audiencias que se producen en África, es ciertamente clave. Típicamente, la investigación africana gira en torno a campañas vinculadas con problemas serios de desarrollo.

»Dentro de la investigación en medios y comunicación africana, el interés en las audiencias se ha producido básicamente desde dos sectores: el comercial y el de los proyectos de desarrollo de la cooperación internacional para el desarrollo. En la práctica, esto ha resultado en una fuerte tendencia a los estudios de audiencia cuantitativos dirigidos por instituciones de investigación de mercado, mayormente en forma de servicios para el sector comercial o la cooperación internacional para el desarrollo. Una experiencia interesante e innovadora fue la de la compañía de telefonía móvil Nokia, cuando entre 2007 y 2010, emplearon a un antropólogo para liderar su único centro de investigación en el sur global, situado en Nairobi. Estos investigadores desarrollaron innovadores métodos para comprender el emergente mercado de los medios móviles. Sin embargo, las investigaciones eran análisis de mercado para sostener la inserción de la compañía en el rápidamente creciente mercado africano de la telefonía móvil.

»Los intereses del sector de los medios han sido asumidos por la UNESCO, que es la agencia de las Naciones Unidas encargada de los medios y la comunicación y que, por lo tanto, financia muchas iniciativas alrededor del continente relacionadas con la libertad de prensa, el entrenamiento de periodistas, la producción mediática, la legislación de medios, etc. Su investigación en audiencias emergió en forma de surveys, considerados instrumentos que ayudaban a establecer alguna comprensión de los alcances o las evaluaciones de las nuevas y emergentes instituciones mediáticas. Dentro de la cooperación internacional para el desarrollo ha habido, además de los proyectos de desarrollo de los medios, sustancial investigación de las audiencias en comunicación y salud. En algunos grados, también ha habido investigación en comunicación rural y en otros subcampos de la comunicación para el desarrollo y el cambio social.

»Sin embargo, la que ha permanecido muy limitada ha sido la investigación de audiencias lideradas por las universidades. Ello habla de las condiciones generales de la investigación en Ciencias Sociales de las universidades africanas y, especialmente, de la débil posición de los estudios, particularmente cualitativos, de los medios y la comunicación. Sólo recientemente los estudios de audiencia han comenzado a desarrollarse más ampliamente.

»Antes, la mayoría de la investigación de audiencias en el continente ha estado ligada a compañías de investigación de mercado, más que a las universidades, ha sido de orientación cuantitativa, ha estado dirigido a clientes y ha sido típicamente requerido por compañías o grandes oficinas públicas. Porque los presupuestos de la investigación en Ciencias Sociales en muchas universidades africanas han sido generalmente muy escasos, el espacio para la evolución de la investigación cualitativa de las audiencias ha sido consecuentemente restringido.

»Lo que vemos ahora es, no obstante, un creciente número de proyectos de investigación enfocados en explorar las culturas mediáticas cotidianas en un amplio abanico de países africanos, frecuentemente en colaboración con universidades del norte global. Algunos de estos proyectos son mayormente publicaciones colectivas que aglutinan el trabajo de investigadores individuales, como la colección editada por Willems y Mano [Willems y Mano, (eds.), 2017]. Otros son grandes investigaciones integradas por colaboraciones que vinculan los estudios de audiencias con temas antes no estudiados como la telefonía móvil y el género [Tenhunen (ed.), 2013], el rol de los nuevos medios en los procesos de cambio social (Helle Valle et al., véase www.mediafrica.no, 2014-2018) y el vínculo entre la convivencia y los sentidos de pertenencia (De Bruijn, Brinkman y Nyamjoh, 2013). A continuación, presentaré brevemente un ejemplo de investigación de colaboración nórdico-africana, que se inscribe a sí misma dentro del campo emergente de las investigaciones de audiencias enfocadas en África que ha evolucionado de las colaboraciones Norte-Sur.


[...]


»Conclusión: De los riesgos de miopía hacia una epistemología del ver

»Cada uno a su manera, Carpentier et al. (2014) y Ridell (2015) pusieron su atención en los riesgos de miopía que tiene la investigación de audiencias. Sin embargo, Carpentier y sus colegas se refieren a la (tardía) modernidad como contexto al reflexionar críticamente sobre el cambio social y lo hacen sin conectar con los movimientos de desarrollo o matizando la noción de modernidad (como por ejemplo en la discusión acerca de otras modernidades).

»Al mismo tiempo Ridell, cuando hace su fuerte defensa de la miopía en el foco espacial de los estudios de audiencia, al presentar su argumento sobre miopía espacial, da por sentado “el creciente programa de sostenimiento de las ciudades” (Ridell, 2015, p. 237) y defiende que debemos tomar las transformaciones radicales de la espacialidad urbana en los años recientes como un punto de análisis crítico en la investigación de audiencias. No obstante, esta mirada no cuenta con lo lejos que esos programas de sostenimiento de las ciudades han llegado y, por lo tanto, si este es un argumento analítico para todas las partes del mundo. Obviamente, Ridell toca un tema oportuno en el desarrollo urbano del mundo, pero la realidad y el que situemos nuestro foco analítico en las realidades, provocaría que esos reclamos fuesen menos fuertes y más matizados.

»Preferiblemente, para reafirmar el llamado a realizar una investigación de audiencias que sea sensible al contexto, que haga visible y que escuche la experiencia de audiencias remotas, con frecuencia de grupos marginados en la sociedad, como esos de la provincia de Uasin Gishu en Kenia, quisiera proponer conectar esta agenda de investigación con lo que el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos ha llamado epistemología del sur (Santos, 2014). Santos incrusta su aproximación epistemológica dentro de un claro análisis crítico de los procesos actuales de desarrollo. Argumenta que la actual crisis de desarrollo y de comunicación es fundamentalmente una crisis de participación e inclusión. Un gran problema son las experiencias profundamente sentidas de no tener ninguna influencia en las decisiones que afectan la propia vida. Los conflictos irresueltos y los retos para el desarrollo hablan de deficiencias fundamentales en los modelos dominantes orientados hacia el crecimiento económico dirigidos por el mercado. En consecuencia, se trata esencialmente de una crisis de participación e inclusión, sí, pero también de una crisis de comunicación. Además, lo más relevante en el contexto de este artículo, es que implica una particular forma de investigación.

»Cuando Santos formula lo que llama una epistemología del sur, se refiere a un proyecto de Ciencias Sociales que critica el discurso dominante en la ciencia moderna y sugiere un camino de alternativas epistemológicas.

»Las ideas de Santos están enraizadas en una llamada a la justicia cognitiva global dentro de la que él enmarca un cosmopolitanismo subalterno insurgente (Santos, 2014). Este último le responde directamente a, por ejemplo, la invitación de Willems y Mano a provincializar y descolonizar los estudios de audiencia. Cuando elabora las bases epistemológicas de lo subalterno, Santos desarrolla una epistemología del ver, contrastándola con la que él llama la epistemología de la ceguera dominante. Esta última remite a una ceguera a todas las ausencias, necesidades e injusticias de los grupos marginalizados en sociedad. La epistemología dominante de la ceguera es lo que ha llevado al particular proceso histórico en el que el conocimiento como regulador ha llegado a dominar al conocimiento como emancipador. La proposición de Santos que defiende un conocimiento como emancipación entraña una comprensión de la emancipación en términos de un proyecto de sentido común que es “construido para ser apropiado de una manera privilegiada por los grupos sociales oprimidos, marginalizados o excluidos y fortalecidos actualmente por las prácticas emancipatorias” (Santos, 2014, p. 159). Llegados a este punto, nos encontramos situados en el corazón de la proposición epistemológica de Santos. Esta propuesta, defenderé, ofrece bases conceptuales muy prometedoras al ser una forma de investigación de audiencias en la que los ciudadanos son escuchados, participan en la producción de conocimiento y donde las ideas se obtienen a partir de las novedosas experiencias mediáticas de la vida diaria. Escuchando a jóvenes como cuando escuchamos a Colin más arriba, nos inscribimos en esta orientación de investigación.

»Un aspecto central de la aproximación de Santos es reconocer otras formas de conocimiento, tales como los conocimientos laico, popular, urbano, indígena, campesino, de las mujeres o religioso. Sin embargo, permitir que estas formas de conocimiento se desarrollen requiere el derecho a comunicar, a expresarse y a ser escuchado. Las crisis de desarrollo no pueden ser reducidas a cuestiones técnicas acerca de cómo es mejor crear intervenciones comunicativas. Los gobiernos, agendas transnacionales, ONGs y movimientos sociales están todos hoy día enfrentando los retos de revertir las espirales negativas del cambio social. Ello ha impuesto una tensión sobre el tipo de estudios que se persiguen y financian y les ha empujado más hacia una investigación administrativa, como la que ha dominado el estudio de las audiencias africanas. Por lo tanto, si queremos defender una epistemología del ver reflejada en la investigación de audiencias, debemos considerar dos principios de dicho reclamo:

»Primero, el énfasis debe hacerse en una agenda no centrada en los medios, que esté orientada a entender las prácticas comunicativas en la vida diaria, lo que debe ser complementado por un análisis de los determinantes estructurales que influyen en las políticas y prácticas; un modelo de comunicación no-representacional que vea la comunicación como una práctica social. La relación entre comunicación y cambio social es menos acerca de las representaciones de los medios y más acerca de acciones sociales. Orienta el foco de la investigación de audiencias hacia las prácticas sociales y las acciones sociales que son articuladas en los procesos de uso de los medios.

»El segundo principio es ver los usos de los medios y sus apropiaciones como un proceso activo de formación de sentidos. Aunque la actividad de formación de sentidos no está siempre relacionada con la movilización ciudadana, una aproximación activa a ella puede mejorar el derecho de todos a comunicarse. Esto se refiere a observar los procesos de cambio social conducidos por el ciudadano que emerjan del desarrollo de bases de conocimiento, sistemas de información y prácticas de comunicación localizadas. Estudiar mediante aproximaciones etnográficas las audiencias, como por ejemplo el caso de Colin, no se trata únicamente de un proyecto que reclame un espacio para los estudios sobre las audiencias africanas en la era digital. Es también un proyecto de inclusión y participación en la investigación y desarrollo, que comprende la transformación de nuestra sociedad mediante la contextualización de los estudios de audiencias».





noviembre 07, 2022

«Los medios de comunicación sitúan el principal foco de debate en la fabricación digital, y principalmente en la impresión 3d, sobre cómo la replicabilidad de los objetos va a generar una nueva problemática con los derechos de propiedad intelectual»



José María Sánchez-Laulhé Sánchez de Cos, Belén Barrigón Ferrero, Juan José Olmo Bordallo, David Moreno Rangel, David Lugo Muñoz y Manuel Fernández Expósito
«El territorio de la fabricación digital»

Teknokultura, vol. 11, n.º 1, 2014

Teknokultura | Universidad Complutense de Madrid | Facultad de Ciencias Políticas y Sociología | Departamento de Métodos de Investigación Social, Comunicación y Cultura. Sociología IV | Madrid | ESPAÑA


Extracto de apartados en páginas 15-16, 19-20, 23 y 35-36 del artículo en PDF. Véanse las referencias en la publicación original.




«Resumen

»La fabricación digital como campo de conocimiento y producción se reivindica en muchos textos recientes como un territorio de emancipación respecto al monopolio de los grandes sistemas de producción multinacionales. Desde ciertos sectores de la fabricación digital aún minoritarios se plantea que estas técnicas pueden trascender la relación entre la persona y el objeto, la segmentación disciplinaria ―al menos en lo relativo al diseño industrial―, o que van a construir infraestructuras con códigos de información de los objetos físicos en torno a nuevas comunidades.

»En este artículo vamos a contrastar estas potencialidades con los conflictos y limitaciones más terrenales que implica el emprendizaje en materias relacionadas con esta área en el momento actual. Para ello vamos a exponer nuestro proyecto Ehcofab, un laboratorio de fabricación digital autónomo situado en una de las zonas de tradición artesanal del casco histórico de Sevilla. Este texto también nos permite desnudar el alma de nuestro proyecto para convertirlo en un diálogo abierto en el que nuestros debates están aún inacabados. Sabemos que nuestra andadura nos marcará un rumbo que para nosotros es todavía bastante incierto, y en el que aparecerán nuevos conflictos. El punto de partida es el mes de abril de 2013, por lo que nuestra perspectiva sobre algunas desventuras y trastornos aquí reflejados han tomado cuerpo o se han desfigurado durante el trayecto.



»Introducción

»El presente texto trata de enfrentar la emergencia de la fabricación digital y las distintas cápsulas que están apareciendo bajo formato de emprendizaje socio-tecnológico, con los diferentes dispositivos ante los que ha de posicionarse y que tienen que ver con heterogeneidades tales como el mercado, el marco legal o el contexto sociocultural.

»Para situar este ensayo ponemos como referencia nuestro proyecto Ehcofab, un taller de fabricación digital autónomo situado en el casco histórico de Sevilla, que nos ha permitido comprobar en nuestras carnes los conflictos y limitaciones que se derivan de este posicionamiento. No vamos a detenernos en debates especializados sobre la arquitectura biopolítica que lleva implícito el uso de Internet, que además ya han sido leídos muy acertadamente por Alex Galloway (Galloway, 2004) y otros, o la compleja disputa enunciativa entre la industria y los usuarios de la red sobre la propiedad intelectual en nuestra era. Son debates de los que somos parte y a los que damos respuesta parcialmente con nuestras acciones, pero distorsionan el tema de este artículo: el papel de la fabricación digital en la producción digital y/o material de objetos físicos como territorio de construcción de nuestro ser. Siguiendo una lógica foucaultiana, trataremos de hacer visible parte de las relaciones de poder que conforman un dispositivo en torno a la producción material en la cual la fabricación digital trata de integrarse (Foucault, 1974: 94).

»Los medios de comunicación sitúan el principal foco de debate en la fabricación digital, y principalmente en la impresión 3d, sobre cómo la replicabilidad de los objetos va a generar una nueva problemática con los derechos de propiedad intelectual. Es un debate provocado e impuesto por la industria, que limita las posibilidades de la acción de la fabricación digital a los objetos que ella misma proporciona, sin valorar nuestra capacidad creativa. La interpelación continua que sufrimos genera un deseo que sólo ha ser satisfecho a través del consumo, impidiendo actitudes más proactivas. Siguiendo esa lógica, respuestas más activas, como la alteración o la adecuación, entran en el campo de lo penable en el discurso generado sobre cómo las máquinas de fabricación digital corrompen el sistema. Para nosotras, un conflicto que simplemente encierra e impulsa los intereses de unos pocos aprovechando la aparición de las tecnologías de fabricación digital en cada vez más espacios.

»La fabricación digital en cualquier caso vive una etapa eufórica, últimamente muy respaldada por los medios generalistas que le prestan atención como un polo de desarrollo con una capacidad de trasgresión importante ―aunque muy ligada a una imagen de consumo―. Esta euforia también se nota en la continua aparición de centros dedicados a la fabricación digital, especialmente los vinculados a la Fab Lab Network; en el interés a nivel particular que está surgiendo por estas máquinas; y en la multiplicación de actividades que tienen como objeto la fabricación. Sobre esta potencia hay notables narraciones y textos científicos, partiendo de “FAB: the coming revolution on your desktop” (Gershenfeld, 2005) hasta “Makers, the new industrial revolution” (Anderson, 2012). Pero la euforia implica también un abandono al gozo y al disfrute del momento, sumergiendo ciertos peligros e intereses que le acechan. Nuestra perspectiva es inevitablemente optimista, pero hemos tratado de hacer un ejercicio de consciencia para señalar algunas cuestiones que se han de tener en cuenta cuando pensamos generar un proyecto en torno a la fabricación. La principal cuestión deriva de que nuestra irrupción implica a una serie de dispositivos con una forma muy determinada y con los que en diferentes etapas vamos a colisionar.

»Para realizar este análisis, hemos hecho una segmentación de la fabricación digital por capas o líneas que sólo son comprensibles desde su superposición y contaminación. Las hemos trazado desde lo global a lo concreto pero sin perder la referencia de Ehcofab, teniendo en común que todas ellas implican un posicionamiento que deviene en nuestro ser productivo, no sólo afectando a la empresa sino constituyendo un algo más que tiene que ver con nosotras y nuestras vidas, con las personas que participan de la fabricación digital, y la convivencias con las otras formas (instituciones, regulaciones...) que engranan y dotan de significado a la fabricación digital.



»El contexto social e institucional

»Este proceso de auto-representación que hemos de acometer, y que en el caso de la fabricación digital entendemos que genera la identidad de lo que se va a conocer como fabricación digital, es una cuestión integral. Esto quiere decir que nuestra acción no se limita al campo de la fabricación digital sino que intervienen otros campos más o menos periféricos y la manera en la que nos vinculamos a ellos: el uso de software y hardware libre en lo posible, el hacernos presentes como uno más de los polos de autoproducción que se están resignificando bajo técnicas contemporáneas, la participación y la generación de plataformas y lenguajes que permitan las transacciones Peer-to-Peer ―P2P―.

»Aparte hemos de cuidar cómo nos hacemos visibles en otros foros que potencian la autonomía del campo social respecto al sistema. Nos enunciamos en femenino por una lógica de apoyos y relaciones con lo que para nosotras significa el imaginario femenino y, sobre todo, por la libertad que creemos que existe en el simple hecho de enunciarnos ―que se hace mucho más patente con el uso del femenino plural―. El desarrollo de las Creative Commons y el acompañamiento a los colectivos que las impulsan, las colaboraciones con iniciativas de formación no reglada, y otros proyectos que promueven la autonomía y la defensa del retorno colectivo, en el fondo es también la adquisición de un posicionamiento y la defensa de la continuidad de nuestro proyecto en tanto valor procomún y que, por tanto, “procomuniza” (Zemos98, 2012).

»La búsqueda de un perfil autonomista o el hecho de ser un proyecto que trata de desvincularse de la subordinación respecto a las grandes instituciones puede conducir a la autolimitación. Hay que ser capaces también de comunicarnos con otras esferas sin que ello signifique someternos a sus formas. Especialmente importante es cómo se comunica un espacio autónomo respecto a la institución pública, ya que los sistemas no son estancos y existen interferencias inevitables. Las corporaciones industriales se han apoyado y se apoyan de diferentes maneras en ellas, ¿cuál es la razón para el rechazo completo de esta unión? ¿qué parte de la función de lo público hemos de intentar rescatar y respaldar (Martínez, 2012)? Rebajar el papel de lo público en esta labor parece a la vez una sobreestimación de nuestras capacidades. Venimos defendiendo que nuestra labor excede la producción directa para Ehcofab, pero aún no hemos trabajado los protocolos para que este valor extra sea efectivo para el entorno ni para que el modelo sea extrapolable a otras situaciones que puedan necesitarlo. El agenciamiento con lo público parece inevitable para conseguir que un emprendizaje que tiene mucho de piloto pueda ser una respuesta a las necesidades de la sociedad.


»Conclusiones

»Para estudiar el fenómeno de la fabricación digital y los territorios a los que afecta el nuevo que se crea, pero también los preexistentes que transforma, es inevitable poner un caso concreto y empezar a desgranar de forma multiescalar los conflictos que se le cruzan y los agentes que están implicados. El campo de la producción material de bienes no puede entenderse como neutro respecto a la sociedad: condiciona nuestro entorno, nuestras limitaciones productivas y reproductivas, y nuestros modelos de comunicación e información.

»Desde Ehcofab estamos tratando de dar una primera respuesta parcial a todas esas cuestiones que se nos cruzan, pero somos conscientes de nuestras limitaciones. Este texto tiene que entenderse como una apertura de nuestras reflexiones internas situadas para el impulso de un debate por ahora minoritario. La construcción de este territorio, por ahora movedizo e informe bajo un modelo alternativo, es vital para poder reproducir este tipo de proyectos donde podamos constituir realmente un sistema de producción más justo y sostenible. Hasta el momento la producción material no ha sido el eje sobre el que se ha desarrollado una mayor producción tecnopolítica desde los movimientos sociales o culturales, y este foro es un importante paso para explicitarlo. Podemos imaginar alguna deriva nefasta que conlleve un difícil mantenimiento de este tipo de iniciativas, así que por un lado hemos querido mostrar la posibilidad de avanzar de un modo autónomo como hemos hecho hasta el momento, pero también las amenazas a las que nos enfrentaremos en futuros próximos donde no todo sea de color de rosa para la fabricación digital».