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agosto 19, 2015

«Mayor / más mayor»


De las preguntas más frecuentes planteadas por los
usuarios del servicio de consultas lingüísticas
de la Academia Española de la Lengua



«Cuando mayor —forma procedente del comparativo latino maior— se emplea con verdadero valor comparativo, esto es, con el significado de ‘que excede a otra cosa en tamaño, cantidad, calidad o intensidad’ y, referido a persona, ‘que excede en edad a otra’, es incorrecta su combinación con más; así, *“El baño no es más mayor que la cocina” o *“Mi hermano Pedro es más mayor que tú” son oraciones incorrectas por “El baño no es más grande/mayor que la cocina” o “Mi hermano Pedro es mayor que tú”.

»Pero mayor tiene, dentro del campo de la edad, sentidos en que funciona, no como forma comparativa de grande, sino como un verdadero adjetivo en grado positivo y, en esos casos, como el resto de los adjetivos, admite su combinación con marcas de grado como más.

»Mayor carece de valor comparativo en los casos siguientes:

»• Cuando se opone a pequeño y significa ‘de no poca edad’. Un niño puede decir “Ya soy mayor”, queriendo expresar, simplemente, que ya no se considera pequeño. Con este sentido mayor sí admite su combinación con marcas de grado, como más, muy o tan: “Cuando seas más mayor, te compraremos una bicicleta”; “¡Mira que tan mayor y todavía con chupete!”

»• Cuando se usa con el sentido más preciso de ‘adulto’: “Cuando sea mayor, me iré de casa”.


»La existencia de estos usos no comparativos del adjetivo mayor permite que sean posibles e igualmente correctas, aunque de significado ligeramente diverso, las oraciones “Cuando seas mayor (= cuando seas adulta), podrás ponerte ese vestido” y “Cuando seas más mayor (= cuando tengas más edad de la que tienes ahora), podrás ponerte ese vestido”.

»Cuando significa ‘de edad avanzada’: “En los autobuses hay que ceder el asiento a las personas mayores”. También en este caso mayor admite su combinación con marcas de grado: “Encontré a tu padre cansado, más mayor, casi un anciano”.»






agosto 05, 2015

«El agua, esta agua, mucha agua»


De las preguntas más frecuentes planteadas por los
usuarios del servicio de consultas lingüísticas
de la Academia Española de la Lengua



«El sustantivo agua es de género femenino, pero tiene la particularidad de comenzar por /a/ tónica (la vocal tónica de una palabra es aquella en la que recae el acento de intensidad: [água]). Por razones de fonética histórica, este tipo de palabras seleccionan en singular la forma el del artículo, en lugar de la forma femenina normal la. Esta regla solo opera cuando el artículo antecede inmediatamente al sustantivo, de ahí que digamos “el agua”, “el área”, “el hacha”; pero si entre el artículo y el sustantivo se interpone otra palabra, la regla queda sin efecto, de ahí que digamos “la misma agua”, “la extensa área”, “la afilada hacha”. Puesto que estas palabras son femeninas, los adjetivos deben concordar siempre en femenino: “el agua clara”, “el área extensa”, “el hacha afilada” (y no *“el agua claro”, *“el área extenso”, *“el hacha afilado”).

»Por su parte, el indefinido una toma generalmente la forma un cuando antecede inmediatamente a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica: “un área”, “un hacha”, “un águila” (si bien no es incorrecto, aunque sí poco frecuente, utilizar la forma plena una: “un área”, “una hacha”, “una águila”). Asimismo, los indefinidos alguna y ninguna pueden adoptar en estos casos las formas apocopadas (“algún alma”, “ningún alma”) o mantener las formas plenas (“alguna alma”, “ninguna alma”).

»Al tratarse de sustantivos femeninos, con los demostrativos este, ese, aquel o con cualquier otro adjetivo determinativo, como todo, mucho, poco, otro, etc., deben usarse las formas femeninas correspondientes: “esta hacha”, “aquella misma arma”, “toda el agua”, “mucha hambre”, etc. (y no *“este hacha”, *“aquel mismo arma”, *“todo el agua”, *“mucho hambre”, etc.).»






julio 29, 2015

«Infinitivo por imperativo»


De las preguntas más frecuentes planteadas por los
usuarios del servicio de consultas lingüísticas
de la Academia Española de la Lengua



«Cuando se da una orden a una segunda persona (del singular o del plural), deben usarse las formas propias del imperativo, si la oración es afirmativa, o las formas correspondientes del subjuntivo, si la oración es negativa, va introducida por la conjunción que o se dirige a un interlocutor al que se trata de usted.

»SINGULAR

»“Tómate toda la sopa y deja de protestar”.

»“No te enfades y ponnos otro café”.

»“Que te calles”.

»“Hágame caso”.


»PLURAL

»“¡Venid aquí ahora mismo, granujas!”

»“Poneos el pijama y dormíos cuanto antes”.

»“No lleguéis tarde”.

»“Que os estéis quietos”.

»“Cierren la puerta y siéntense, por favor”.


»No se considera correcto, en el habla esmerada, el uso del infinitivo en lugar del imperativo para dirigir una orden a una segunda persona del plural, como se hace a menudo en el habla coloquial:

»*”¡Venir aquí ahora mismo, granujas!”

»*”Poneros el pijama y dormiros cuanto antes”.


»Solo es válido el empleo del infinitivo con valor de imperativo dirigido a una segunda persona del singular o del plural cuando aparece precedido de la preposición a, uso propio de la lengua oral coloquial: “¡Tú, a callar!”; “Niños, a dormir”.

»No debe confundirse el empleo desaconsejable del infinitivo en lugar del imperativo de segunda persona del plural con la aparición del infinitivo con valor exhortativo en indicaciones, advertencias, recomendaciones o avisos dirigidos a un interlocutor colectivo e indeterminado, habituales en las instrucciones de uso de los aparatos, las etiquetas de los productos o los carteles que dan indicaciones, hacen recomendaciones de tipo cívico o prohíben determinadas acciones en lugares públicos:

»“Consumir a temperatura ambiente”; “Depositar la basura en las papeleras”; “No fumar”; “Lavar a mano”.


»Se trata, en estos casos, de estructuras impersonales en las que no se da una orden directa, sino que se pone de manifiesto una recomendación, una obligación o una prohibición de carácter general, en las que hay que sobrentender fórmulas del tipo:

»“Se debe consumir...” / “Es preciso consumirlo...” / “Hay que consumirlo...” / “Se recomienda consumirlo...”;

»“Debe depositarse la basura en las papeleras” / “Hay que depositar la basura a las papeleras”;

»“No se puede fumar” / “No se permite fumar; “Debe lavarse a mano” / “Se recomienda lavarlo a mano”.»






julio 22, 2015

«Doble negación: “no vino nadie”, “no hice nada”, “no tengo ninguna”»


De las preguntas más frecuentes planteadas por los
usuarios del servicio de consultas lingüísticas
de la Academia Española de la Lengua



«En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo.

»Los adverbios nunca, jamás, tampoco, los indefinidos nadie, nada, ninguno, la locución en la/mi/tu/su vida y los grupos que contienen la palabra ni aparecen siempre en oraciones de sentido negativo.

»Si estos elementos van antepuestos al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no:

»“Nunca voy al teatro”; “Él tampoco está de acuerdo”; “Jamás lo haré”; “Nadie lo sabe”; “Nada de lo que dice tiene sentido”; “Ninguno de ellos es actor”; “En su vida lo conseguirá”; “Ni su padre lo perdonaría”.


»Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido del adverbio no:

»“No voy nunca al teatro”; “Él no está de acuerdo tampoco”; “No lo haré jamás”; “No lo sabe nadie”; “No tiene sentido nada de lo que dice”; “No es actor ninguno de ellos”; “No lo conseguirá en su vida”; “No lo perdonaría ni su padre”.


»La concurrencia de esas dos “negaciones” no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.»






julio 08, 2015

«Detrás de mí», «encima de mí», «al lado mío»


De las preguntas más frecuentes planteadas por los
usuarios del servicio de consultas lingüísticas
de la Academia Española de la Lengua



«En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como “cerca”, “detrás”, “delante”, “debajo”, “dentro”, “encima”, “enfrente” con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse “detrás mío”, “encima suya”, etc., sino “detrás de mí”, “encima de él”, etc.

»El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición “de” (“detrás de María”) con los complementos de posesión, de estructura formalmente idéntica (“la casa de María”). Sin embargo, se trata de construcciones diferentes: en la primera (“detrás de María”), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (“detrás”), mientras que en la segunda (“la casa de María”) es un sustantivo (“casa”). Puesto que los adjetivos posesivos son modificadores del sustantivo, solo si el complemento encabezado por “de” depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo:

»“la casa de María” = “su casa” o “la casa suya”.


»Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita:

»“detrás de María” no equivale a *”su detrás”, por lo que no es admisible decir “detrás suya” ni “detrás suyo”.


»En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse “al lado mío”, pues “lado” es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse “cerca mío”, pues “cerca” es un adverbio).

»Para no equivocarse, resulta útil saber que si se puede usar el posesivo átono antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también válida:

»“Estoy al lado de María” > “Estoy a su lado” > “Estoy al lado suyo” (correcto)

»“Giraban alrededor de ti” > “Giraban a tu alrededor” > “Giraban alrededor tuyo” (correcto)


»pero:

»“Estoy detrás de María” > *”Estoy en su detrás” > “Estoy detrás suyo/suya” (incorrecto)

»“Vive cerca de ti” > *”Vive en tu cerca” > “Vive cerca tuyo/tuya” (incorrecto)


»Por último, es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse “al lado suyo” (y no “al lado suya”), puesto que el sustantivo “lado” es masculino.»