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noviembre 10, 2015

«La mirada jaguar (Interpelación y desobediencia)»



Andrés Isaac Santana
Culturamas




«Existe una extraña coincidencia entre la obra, su nombre y la piel del jaguar. Coincidencia, quizás antojada, que resulta escalofriante o cuanto menos un tanto inquietante. A veces el azar tiene mucho que ver en el contexto de nuestras vidas y, sobre todo, en sus prefiguraciones metafóricas, en su acento de tango y también de bolero. Lo que hace que nadie se halle exento del peligro y la amenaza de sus emboscadas y de sus malabares. Sin saberlo, claro está, su nombre ya anunciaba lo que supondría un trayecto por los mundos de la iconografía y su uso desobediente, irreverente, orgiástico. Su nombre, insisto, fue el anuncio primero de esa irreverencia (mal)educada, de ese canibalismo predatorio, de esa postura reaccionaria ante la posibilidad de una sola —y única— lectura del signo.

»Nahuel Tupac Losada, es su nombre. Un nombre (Nahuel) que señala su origen en la tribu de los mapuches o también denominados “araucanos” por los españoles en los tiempos falocéntricos y expansivos de la conquista. Y significa, según algunas traducciones, “jaguar”. Adviértase, de antemano, el amplio ramillete de implicaciones semiológicas que este vocablo soporta. El jaguar es símbolo de travestismo, de ocultación, de mímesis, de “camuflaje”, de astucia. El jaguar es ese gran felino que observa con sigilo, que se oculta entre la maleza haciendo alarde de paciencia para asestar el ataque mortal. Un felino, dentro de los de su tipo, que realiza un ataque limpio, quirúrgico, desafiante siempre. Lo mismo que realiza este artista respecto del mundo visual que le rodea, de su capital iconográfico. Un mundo que el advierte —cual felino al cabo— como presa, como alimento, como desafío constante.

»Según los expertos en estas materias, la presencia de jaguares en un área determinada es un indicador de la salud del ecosistema, porque quiere decir que las poblaciones de sus presas -chanchos de monte, antas, venados, tatús- están bien; es decir que se mantiene y conserva el equilibrio. Lo que supone otra complicidad y un guiño, si se quiere sofisticado, dentro de esa sintomática relación que advertíamos al inicio. En efecto, la salud del ecosistema-visual debe mucho a ese ejercicio desestabilizador e interpelante que emprenden este tipo de artistas. Desobedecer y restituir el valor del icono en el ámbito de otras relaciones de sentido es, antes que nada, un modo de preservar su propio valor y rentabilidad; al tiempo que revela la convalecencia del discurso cultural contemporáneo en lo tocante a la gestión de la originalidad en tanto que valor agotado. La obra de Nahuel resulta un testimonio de la crisis del modelo moderno y certifica la defunción de esos ideales de vanguardia abducidos por la tiranía narcisista de la obra original y única. De ahí, en parte, que se declare (sin decirlo apenas) en un defensor de las estrategias discursivas de acento posmoderno y de la operatoria caníbal tan propia dentro de ese nuevo dominio.

»No por gusto, y en el espacio tan promiscuo de Facebook, el joven crítico cubano Rubens Riol, comentaba que “definitivamente, el repertorio de obras de Nahuel es palimpséstico y de una altísima densidad cultural. Las referencias viven allí con la fuerza y la promiscuidad de una orgía. Nahuel simpatiza con todas las estrategias discursivas del arte posmoderno. Ama el reciclaje, el pastiche, la cita, el homenaje, la parodia, la ambigüedad, el juego. Apuesta además por un camino muy personal, susceptible de marcas y síntomas que desnudan su subjetividad”. A lo que yo añadiría su rabiosa capacidad relacional y aleatoria para hacer convivir en un mismo epicentro un ejército multitudinario de iconos que, al mezclarse en esa superposición delirante, advierten de una clara saturación de su horizonte hermenéutico.

»Sin duda, Nahuel deviene en un avisado exégeta de su tiempo. Puede incluso que a un nivel del que él mismo no sea consciente. Su propuesta no supone solo, o no únicamente como podría pensarse, un acto de “apropiación” y “usurpación” del legado anterior; sino, y más importante que ello, entraña un claro gesto de “interpretación”. En la medida en que sus retablos, incómodos muchas veces, desvelan la silueta de un modelo cultural atravesado por el principio de la saturación y los recursos paliativos del reciclaje. Ellos se convierten —entonces— en una especie de resguardo, de certificado, de prueba testifical de su tiempo. La contemporaneidad ha desarrollado los síntomas de una metástasis irreversible en la que el original, la copia de éste y la puesta en escena de ambos, hacen reverberar cualquier noción de autoridad poniendo a prueba la configuración de su preciso repertorio de motivos y estilemas. Nahuel es consciente de esto por lo que se anticipa a la idea misma de que muchos consideren su producción como una aportación de obras concretas, según su sentido tradicional, para validarla, en su defecto, como narrativa ficcional de un estado, de un momento, de un sistema de cosas.

»Pero volvamos una última vez al nombre, dado que sigo advirtiendo relaciones de sentido que se expresan en el cuerpo de su discurso de un modo sorprendente. Se dice que las personas regidas por este nombre suelen ser observadoras y muy perspicaces. De tal suerte, se expresan como hombres con fuertes contradicciones, pues son independientes, activos, autoritarios, oportunistas y extrovertidos; mientras que por otra parte se muestran trabajadores, tenaces, estables, dependientes e introvertidos, por lo que sus vidas será un continuo alternar de dichas tendencias. Y lo cierto es que entre esta interpretación del significado del nombre y la obra en sí, se abre un mar de coincidencias infinitas. De esa interpretación, reitero, resulta una elocuente singularidad: no se trata tanto de establecer un paralelo entre unos significados y otros; sino de señalar esos vértices en los que ellos se revelan en el contexto de una relación de concomitancia. El trabajo de Nahuel sustantiva la aprehensión de ciertos influjos convenientes que dejan ver un sentido más estratégico que exactamente mimético. Lo que corrobora la abstracción de su pensamiento y el gusto por la re-lectura y la re-semantización de toda imagen. En otro orden, esas fuertes contradicciones que se anuncian para las personalidades que viven bajo ese nombre, quedan refrendadas en la obra misma. Toda vez que esta es como un relato de amor y odio; de sujeción y de emancipación. No me asiste la menor duda al afirmar que en el acto de creación de estos retablos, de inobjetable perspectiva camp, Nahuel halla una profunda liberación de su ser: su yo más visceral e íntimo disfruta hasta la embriaguez con ese juego de asociaciones irreverentes que alimentan y ensalzan su espíritu contestatario. Cada pieza es, al cabo, un acto de confesión, de liberación, de afirmación.

»De este modo, creo, queda relativizado ese axioma posmoderno que decreta una distancia entre obra y sujeto, contrario al ideal moderno que enalteció la relación arte y vida. La rapidez y la espontaneidad, lo mismo que la paciencia y la tenacidad a pruebas, con la que el artista interviene en los repertorios visuales liberando su instinto subversivo, se explica en el modo cómo vacía los sentidos originales en el empeño de asignar otras interpretaciones (y relaciones), pulsando su vértigo hacia la ironía y la contestación. Y lo hace con la gracia y la desfachatez de un polemista diplomático. Queda así suficientemente claro que el relativo irrespeto acerca del valor de la tradición no es tal. Muy por el contrario se descubre la prevalencia paralelamente del sarcasmo y la ironía junto a la admiración y el culto, quizás tardío. Un modo elocuente de restitución del valor; también de rentabilidad y de eficacia de los mismos.

»Lo que me interesa señalar, por tanto, más que el conflicto en torno a la idoneidad o no de esta estrategia y de su presunto rebajamiento del aura, es la observación acerca de la polivalencia del icono y sus múltiples dimensiones semánticas. Esta operatoria de rebote, de reciclaje y re-admisión, es harto interesante porque en la medida que la fuente más se distancia y se manipula, el sentido de la intervención cultural se reserva, al menos en principio, más propensión a la libertad y a la transgresión. El uso y abuso de tales fuentes abastece un oasis de reformulaciones sistemáticas y estimula la fundación de nuevos (y a ratos opuestos) significados.

»Al respecto, poco importa intentar advertir —según accidentes y pautas— el recorrido iconográfico que se despliega en su propuesta, pero sí satisface pensar en el orden de abstracción que reclama su infundada cartografía. Este nuevo mapa se revela insinuante, prolijo, girado hacia la saturación de sentidos, propenso a un carácter narrativo. Dado, en definitiva, a la especulación sin límites, al delirio de la yuxtaposición y el corte, al juego de la cópula y de la erótica de las aproximaciones. Nahuel gestiona pasajes escriturales, pulsando así la dimensión, podríamos decir cinematográfica, de su propuesta. De repente, la resultante es una suerte de guión que sirve de base al relato de una historia que está por contar: la historia que podrá escribirse cuando decaían las hegemonías y los vectores de “lo horizontal” se impongan como variante dialéctica a ese mundo articulado —en exclusiva— sobre la arquitectura del muro y las atalayas de la diferencia.

»Es quizás por ello que la estrategia de Nahuel se me antoja deliciosa, por el modo cómo estigmatiza ciertas retóricas dominantes y cede terreno a otros modelos de convivencia del signo mucho más nobles, al menos en apariencia. De ahí que esa interrogación tozuda de la memoria cultural, que inserta en su raíz las nociones de emblema, representatividad, selección y modelo, revelan su aireada apatía respecto de toda autoridad o sentido trascendente (e inmaculado) de la imagen en su horizonte de realización. Ese espacio textual de la autoridad, reactivo en mucho a las directrices de lo travesti y de lo barroco, recibe la visita de la apropiación y la parodia como paliativos terapéuticos a su desenvolvimiento excluyente. Puede que justo por esto, sus intervenciones y relecturas estimulan la desobediencia en lugar de rendirse frente a la pasividad del émulo. El arrebato y la locura son tanto o más excitantes que la erección en el cuerpo del otro. La erección es evanescente, es fútil intento de afirmación y de permanencia; la locura es eterna: es un estado del alma, es la dosis mortal del espíritu libre.

»Los términos 'apropiación' e 'ironía' poco sentido tienen si su alcance se reduce a una embestida de tintes miméticos, si su uso e interpretación se consagran solo en la cita menor e ingenua. La determinación de ese alcance, su real perspectiva de erosión, dependen, siempre, de la irreverencia que supone la maniobra desestabilizadora y de re-ajuste del significado manifiesto, ese que nos viene dado por herencia. Es entonces que Nahuel, sin vacilar en este preciso caso, delata un gusto por el apócrifo, el falseamiento y la sintomática manipulación de las fuentes, anunciado así otros posibles asideros de valor. Cuando al deambular por muy otras calles de la apropiación y el ensayo cimarrón, entiende que la imagen se convierte en escenario de nuevas admisiones y dispensaciones de sentidos.

»Hace relativamente poco tuve la suerte de pasar casi cinco horas visionando el trabajo de este artista hispano-argentino, residente en Madrid. Y, luego de tal ejercicio de escrutinio y de privilegio (también de espionaje), no puedo más que reconocer su audacia y su descaro. El trabajo de Nahuel es una suerte de “palimpsesto obsesivo” que recupera para sí todo tipo de referencia visual en un cruce bastante antojadizo, irreverente y hasta obsceno en el campo de una nueva escenificación simbólica con profundas implicaciones semióticas y culturológicas. Se trata de una gran orgía iconográfica cuya motivación fundamental no respalda esa vertiente del canibalismo posmoderno tan al uso; sino que por el contrario despliega una adoración-reverencia por ese mismo legado visual frente al que este se coloca y ejerce su derecho a la replicación, a la usurpación y a la atribución de nuevos sentidos, sean estos narrativos, simbólicos o culturales. La propuesta de Nahuel sustantiva ese principio lúdico (y no por ello menos congruente a nivel conceptual), desde el que el icono entra a formar parte de una narrativa altisonante que no respeta las nociones básicas de convivencia. Muy distinto de ello, ensaya una gramática composicional fuera de toda regla y orden previsible y deseado, para fundar una especie de nueva escritura que linda entre la realidad y la ficción. La escenificación de toda esta parafernalia visual despliega una bipolaridad manifiesta en el trato directo con su objeto de “usurpación” y de “penetración”. De tal suerte propicia la regencia, en el epicentro mismo de su ciframiento hermético, de la ambigüedad y la ambivalencia como estrategias reactivas frente un rancio modelo de razón instrumental, tan absurdo como agotado en sí mismo.

»Refiriéndose a su trabajo, al interés principal que lo motiva y al núcleo (estructural, conceptual y narrativo) desde el que se articula como propuesta discursiva, el artista señala “...de eso quiero hablar: de HOY. De un hoy que refrenda -en su lógica manoseada y narcisista- la fuerza y el valor del pasado. Un espacio específico sin el cual mi trabajo extraviaría mucho de su sentido. “Hoy”, esa ansiedad por el tiempo presente, es el opio de la cultura, se traduce en su vicio y en su adicción juvenil. “Hoy” es la promesa nihilista, de la apoteosis antes de la obliteración de mañana. Lo que hoy es relevante, mañana dejará de serlo, indefectiblemente. Sin remedio, sin significado, sin autoridad. De manera que si hoy me preguntan ¿qué es el NiNi Arte? esta es mi respuesta: NiNi Arte es un cierto 'quién', 'cómo' y 'cuándo'. La visualización de un cosmos tan verosímil como fantástico en un momento indiscutible: el ahora de un artista. Un artista acorralado en el umbral de la realidad y de la fantasía; lo que ocurrió y lo que ojala hubiera acontecido, y que tal vez pueda pasar (aún). NiNi Arte es, por tanto, una ilusión, un sortilegio, una alquimia, un reducto utópico, una complacencia estética (también política) que mira hacia un lugar: el ahora; la vida. Mira hacia mí mismo y mis circunstancias. Pero es, por encima de todo, la manifestación de un deseo, su confesión y búsqueda”.

»E insiste el arista en que “los trabajos que aquí presento son fruto de mi relación obsesiva con la cultura pop, la noción aceptada y expandida de canon artístico, el flujo constante de información de actualidad, y mi necesidad de concederles una forma semiológica propia, al menos una forma que yo entiendo ajena al razonamiento común. Trabajo con imágenes encontradas en internet, fotografías propias, y las herramientas de postproducción a mi alcance, que me permiten la fundación y especulación de realidades paralelas: especie de simulacros orquestados sobre la arquitectura de la ilusión. Celebrando de este modo esa sensibilidad posmoderna, tan gustosa de los re-ajustes de sentido y la perversa manera de re-leer, disentir, desautorizar y recuperar. Llamo a mis trabajos NiNi Arte en homenaje a la generación de jóvenes españoles injustamente definidos por el sintomático neologismo 'Generación NiNi' (Ni estudian, Ni trabajan). Mis NiNis son, a su manera, crudos e indómitos, fruto del capricho; también beben del conocimiento adquirido y disfrutan de ser concebidos con herramientas tecnológicas avanzadas y democráticamente disponibles. Mi intención es establecer una complicidad entre obra, espectador y yo mismo que conduzca al placer estético, la conversación semiológica y el diálogo enfático, en el sentido de interpelación, de provocación y roce”.

»Llagado hasta aquí, una vez que ya hemos precisado, o insinuado lo suficiente, que suscribir el modelo mimético o bulímico de la estupidez, implica morir frente al dominio de los otros y aceptar nuestra condición de iguales, por tanto, y como respuesta a ese sórdido deseo que nos homologa y nos retiene en el aprendizaje convaleciente, no queda otra que asentir la mirada jaguar. Mirar desde la sospecha, desde la ironía; también, claro, desde el amor y desde la locura.»






noviembre 03, 2015

«Investigadores de la UPV crean un programa que detecta perfiles falsos en redes sociales»



Levante - El Mercantil valenciano




«Una nueva herramienta informática analiza el lenguaje usado por los usuarios de las redes sociales aplicando técnicas de análisis lingüístico computacional y permite determinar la edad y sexo del autor y detectar perfiles falsos, amenazas de seguridad o posibles casos de pederastia.

»El programa ha sido desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) y la empresa Autoritas Consulting, y sus responsables defienden que también “es valiosa para que las empresas puedan conocer la dinámica y segmentación del mercado y enfocar así sus acciones de mercadotecnia”.

»Paolo Rosso, del Centro de Investigación Pattern Recognition and Human Language Technology de la UPV, afirma que la información sobre sexo y edad de los usuarios de las redes sociales “no siempre es accesible ni está explícita”. Por ello, la herramienta desarrollada por los investigadores permite descifrar esta información, aplicando para ello técnicas de análisis lingüístico por ordenador. Para inferir la información deseada, el programa analiza el lenguaje utilizado por los usuarios de las redes, aplicando para ello la teoría de grafos y diferentes algoritmos. Analiza tiempos verbales empleados, categorías gramaticales más repetidas, estructura del discurso, tipología de expresiones utilizadas y el peso de las emociones. A partir de estos datos, es posible saber si detrás de un texto anónimo se encuentra un hombre o una mujer, y si es adolescente, joven o adulto. “Tenemos un texto, de ahí extraemos las categorías gramaticales y construimos un grafo. Este se enriquece con las emociones expresadas, la polaridad de las palabras, los tipos de verbo y sustantivos”, explicó Paolo Rosso.

»La herramienta, en la que los investigadores trabajan desde 2013, ya ha sido utilizada en casos de investigación policial de amenazas de bomba. Para detectar un perfil falso se pueden aplicar unos indicadores que permiten inferir la edad del usuario.»






«Texto íntegro del discurso de Raúl Castro ante la Asamblea General de ONU»



La Jornada




«Estimados jefes y jefas de Estado y de Gobierno:

»Distinguidos Jefes y Jefas de Delegaciones:

»Señor Secretario General de las Naciones Unidas:

»Señor Presidente:

»Hace setenta años que, en nombre de los pueblos, los miembros de esta organización suscribimos la Carta de las Naciones Unidas. Nos comprometimos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra y a edificar una nueva forma de relacionarnos bajo la guía de un conjunto de propósitos y principios, que debían augurar una época de paz, justicia y desarrollo para toda la humanidad.

»Sin embargo, a partir de entonces, han sido constantes las guerras de agresión, la intervención en los asuntos internos de los Estados, el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados “golpes suaves” y la recolonización de territorios, que han sido perfeccionados con formas de actuar no convencionales, con el empleo de nuevas tecnologías y esgrimiendo supuestas violaciones de los derechos humanos.

»Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados, como también lo es que se distorsione la promoción y protección de los derechos humanos, utilizándolos de forma selectiva y discriminatoria para validar e imponer decisiones políticas.

»A pesar de que la Carta nos llama a “reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana”, el disfrute de los derechos humanos continúa siendo una utopía para millones de personas.

»Se niega a la humanidad el derecho a vivir en paz y su derecho al desarrollo. Es en la pobreza y la desigualdad donde deben buscarse las causas de los conflictos, generados por el colonialismo y el despojo de las poblaciones autóctonas, primero, y más tarde por el imperialismo y el reparto de esferas de influencia.

»El compromiso asumido en 1945 de “promover el progreso social y elevar el nivel de vida” de los pueblos y su desarrollo económico y social, sigue siendo una quimera, cuando 795 millones de personas sufren hambre, 781 millones de adultos son analfabetos y 17 mil niños mueren cada día de enfermedades curables, mientras que los gastos militares anuales en todo el mundo ascienden a más de 1,7 millones de millones de dólares.

»Con sólo una fracción de ese monto podrían solucionarse los problemas más acuciantes que azotan a la humanidad.

»Incluso, en los países industrializados ya prácticamente desaparecieron las “sociedades de bienestar”, que se nos presentaban como el modelo a seguir. Los sistemas electorales y los partidos tradicionales, que dependen del dinero y la publicidad, son cada vez más ajenos y distantes de las aspiraciones de sus pueblos.

»El cambio climático pone en peligro la existencia de la especie humana, y los Estados deben asumir responsabilidades comunes pero diferenciadas, ante la inobjetable realidad de que no todos los países somos responsables por igual, ni despilfarramos los recursos naturales y humanos en un consumismo irracional e insostenible.

»Las consecuencias del cambio climático son especialmente devastadoras en los pequeños países insulares en desarrollo e imponen una tensión adicional a sus frágiles economías. Lo mismo sucede en África, con el incremento inexorable de la desertificación.

»Nos solidarizamos con nuestros hermanos caribeños y demandamos que se les dé un trato especial y diferenciado. Apoyamos a los países africanos y reclamamos para ellos un tratamiento justo, transferencia de tecnología y recursos financieros.


»Señor Presidente:

»Con la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y, particularmente, con la firma por los jefes de Estado y de Gobierno, en enero del 2014, de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, ha quedado demostrado que, por encima de nuestras diferencias, podemos avanzar hacia la unidad y la consecución de objetivos comunes en el marco de nuestra diversidad.

»En la Proclama, reafirmamos el compromiso inquebrantable con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional y de resolver las diferencias de forma pacífica, así como la convicción de que el pleno respeto al derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, constituye una condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones. Reclamamos que estos principios sirvan también de base a las relaciones de otros Estados con nuestra región.

»La República Bolivariana de Venezuela contará siempre con la solidaridad de Cuba frente a los intentos de desestabilizar y subvertir el ordenamiento constitucional, y destruir la obra iniciada por el compañero Hugo Chávez Frías y continuada por el presidente Nicolás Maduro Moros a favor del pueblo venezolano.

»De igual manera, va nuestra firme e irrestricta solidaridad a la República del Ecuador, a su Revolución Ciudadana y a su líder, Rafael Correa Delgado, que se ha convertido en el blanco del mismo guión de desestabilización aplicado contra otros gobiernos progresistas de la región.

»Nos solidarizamos con las naciones del Caribe que solicitan justas reparaciones por los horrores de la esclavitud y la trata de esclavos, sobre todo en un mundo en el que la discriminación racial y la represión de las comunidades afrodescendientes han ido en ascenso.

»Ratificamos nuestra convicción de que el pueblo de Puerto Rico merece ser libre e independiente, luego de más de una centuria sometido a la dominación colonial.

»Nos solidarizamos con la República Argentina en su legítimo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur.

»Reiteramos nuestro apoyo solidario a la Presidenta Dilma Rousseff y al pueblo de Brasil en la defensa de sus importantes logros sociales y de la estabilidad del país.

»Reafirmamos nuestro rechazo a la intención de extender la presencia de la OTAN hasta las fronteras de Rusia y a la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra esa nación.

»Saludamos el denominado acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán, que demuestra que el diálogo y la negociación son la única herramienta efectiva para solventar las diferencias entre los Estados.

»Renovamos nuestra confianza en que el pueblo sirio es capaz de resolver por sí mismo sus diferencias y demandamos que cese la injerencia externa.

»Una solución justa y duradera al conflicto del Medio Oriente exige, inexorablemente, el ejercicio real del derecho inalienable del pueblo palestino a construir su propio Estado dentro de las fronteras anteriores a 1967 y con su capital en Jerusalén oriental, lo que enérgicamente apoyamos.

»Durante las últimas semanas nos han impactado las imágenes de las oleadas migratorias hacia Europa, que constituyen una consecuencia directa de las acciones de desestabilización que la OTAN promovió y ejecuta en países del Medio Oriente y África del Norte, y del subdesarrollo y la pobreza imperante en países del continente africano. La Unión Europea debe asumir, de manera plena e inmediata, sus responsabilidades con la crisis humanitaria que ayudó a generar.


»Señor Presidente:

»Tras 56 años de heroica y abnegada resistencia del pueblo cubano, quedaron restablecidas las relaciones diplomáticas y las embajadas en las respectivas capitales.

»Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra Cuba, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre.

»Mientras persista, continuaremos presentando el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

»A los 188 gobiernos y pueblos que han apoyado aquí y en diversos foros internacionales y regionales nuestra justa demanda, les reitero el eterno agradecimiento del pueblo y el gobierno cubanos por su sostenido respaldo.


»Señor Presidente:

»Cuba celebra, con profundo compromiso, el 70 aniversario de la Organización de las Naciones Unidas. Reconocemos que en estos años se ha intentado, pero no se ha hecho lo suficiente, para proteger a las generaciones presentes y futuras del flagelo de la guerra y su derecho a un desarrollo sostenible, sin exclusión. La ONU ha de ser defendida del unilateralismo y profundamente reformada para democratizarla y acercarla a los pueblos.

»Como señalara en esta misma sala hace 15 años el compañero Fidel Castro Ruz, Líder Histórico de la Revolución cubana- y cito: “Cualquiera comprende que el objetivo fundamental de las Naciones Unidas, en el siglo apremiante que comienza, es el de salvar al mundo no solo de la guerra sino también del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destrucción de los medios naturales indispensables para la existencia humana, ¡Y debe hacerlo con premura antes de que sea demasiado tarde!”- fin de la cita.

»Podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar.

»Muchas gracias.



»LINK DE LA INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE RAÚL CASTRO (VIDEO): http://webtv.un.org/watch/cuba-general-debate-70th-session/4516212578001»






octubre 27, 2015

«La colonización empresarial del discurso público político»



Vanesa Saiz y Paulina Gómez
«La colonización empresarial del discurso público político»

Cuadernos de Información, n.º 24, 2009

Cuadernos de Información | Pontificia Universidad Católica de Chile | Facultad de Comunicaciones | Santiago de Chile | CHILE


Extracto del apartado final del artículo en PDF




«Los nuevos discursos corporativos promueven un tipo de comunicación que apunta a la construcción de lugares de consenso a través de los que se aglutinan las bases de un modelo de ciudadanía sensible, por medio de los que nos comprometemos con el mundo o ciertas versiones de él. Hasta ahora han sido las instituciones políticas, sociales y los medios de comunicación las entidades legitimadas para instituir un horizonte de sentido y responsabilidad acerca de lo que los sujetos tenemos en común y sobre cómo debemos compartirlo.

»Dentro de este imaginario es donde vemos emerger a las empresas como agentes propositivos de modelos que persiguen tener un lugar relevante a la hora de diseñar dicho horizonte. Peñamarin afirma que “ciudadanía implica compromiso con los intereses de la sociedad en su conjunto. Dado que los individuos no pueden formarse una visión coherente de su ‘propio interés social’ sin mediaciones colectivas, necesitan las instituciones, que mediante la identificación común, harían tolerables las obligaciones”. […]

»Las empresas están hoy legitimándose como voces autorizadas y competentes para movilizar principios y perspectivas de sentido supuestamente compartidos, con efectos que van más allá de la asociación a las marcas. Éste es un proceso de hacer performativo, en cuanto los discursos no son meros reflejos de modos de sentir, interpretar y experimentar los proyectos-país o las distintas comunidades del nosotros, sino que a través de sus propuestas publicitarias participan de su configuración. A la luz de ello cabe preguntarse en qué medida los discursos de la RSC deberían estar legitimados para modelar un espacio público, y si es adecuado concebir este tipo de prácticas discursivas como un modo de colonizar la esfera de la acción colectiva.

»El tercer sector y las ONG han abierto un espacio publicitario en el que tiene cabida un discurso que se preocupa y habla de la vida en común, de la responsabilidad que tenemos unos con respecto a otros. Este agenciamiento enunciativo se ha trasladado al espacio publicitario comercial, permitiendo a las empresas ubicarse en un régimen enunciacional híbrido capaz de fundir valores colectivos de participación política con otros que, al contrario, apuntan hacia la despreocupación, la competitividad.

»En los márgenes de este nuevo régimen ya no se puede hablar de forma simplificada de la relación tradicional anunciante –objeto anunciado– consumidor. Lejos de la individualización inmediata, lo que nos ofrece la publicidad actual se parece al modelo de individualización recíproca que está en la base de las nuevas comunidades.

»No sólo se trata de comunidades de marca creadas ex profeso o de definición de estilos de vida, sino que los discursos publicitarios –comerciales o sociales– apuntan hoy hacia modos de compartir y de ubicarse en el mundo mucho más flexibles y menos definidos, con una capacidad de abordaje mayor en términos de identidades y subjetividades colectivas. Siguiendo la lógica de hibridación podemos encontrar ejemplos en los que la publicidad de empresas utiliza como estrategia una apelación al lenguaje de los derechos, la justicia y la política. Pero esta utilización no siempre responde a un deseo de presentarse como adalides del futuro de una comunidad; se incorporan desde la distancia irónica para ridiculizar estos valores y posicionamientos, menoscabando su importancia al considerarlos tan sólo un reflejo de un discurso hipócrita ‘políticamente correcto’.

»Lo que observamos en el discurso publicitario empresarial es la convivencia de posturas enfrentadas. Esta esfera de mediación está caracterizada por una total ambigüedad en la que se puede promover, incluso en un mismo bloque publicitario, tanto una posición que asuma la responsabilidad de diseñar un futuro, un proyecto-país utópico, una idea de modernización y de auto-realización basada en la fe de la acción colectiva, como una postura explícitamente cínica que adopte una actitud desenfada e irreverente hacia lo anterior, defendida desde la supuesta hegemonía de la elección individual que garantiza el consumo.

»Las empresas son actores interesados que, por definición, persiguen el beneficio y un interés singular frente a la búsqueda del bien común; ¿debieran ostentar por lo tanto el mismo lugar enunciativo de otros actores sociales? Su condición de instituciones movidas por el interés económico las exime de responsabilidad con respecto a la carga política y social de sus enunciados. Las compañías desarrollan políticas de comunicación estratégicas que serán alteradas, como se puede comprobar históricamente, en el momento en que las líneas de argumentación y los valores asociados dejen de ser un buen argumento de diferenciación, es decir, cuando no aporten elementos de valor a su cuenta de resultados.

»El contexto actual indica que las empresas actúan en la comunicación publicitaria como nuevos mediadores de discursos sociales; pero no manejan el mismo horizonte de responsabilidad, no se comprometen con lo enunciado desde los mismos lugares, ni con la misma intensidad, lo que dibuja una relación ética y política radicalmente distinta. Si por definición no se puede exigir a las empresas una obligación ni moral ni legal en la defensa de estas ideas y su realización, existe un claro riesgo en permitir que ejerzan un supuesto derecho a intervenir en la creación de horizontes de sentido e identidades sociales, a erigirse como actores que cuidan y protegen lo común, y a incidir en la activación de agenciamientos enunciativos con efectos políticos. En resumen, la pregunta es ¿deberíamos concederle al discurso publicitario la categoría de espacio público y a sus enunciadores empresariales la legitimidad como voces políticas?

»Se podría argumentar que la publicidad es un género básicamente persuasivo, sin pretensión política. Sin embargo, este nuevo régimen reclama para sí una clara incidencia en este ámbito, por lo que nos encontramos, nuevamente, ante una dinámica de tensión. Por un lado las reglas del formato publicitario apuntan hacia el apoliticismo, la movilización del consenso y los lugares comunes; por el otro, nada indica que este género no pueda tener potencial de transformación y cuestionamiento del orden social, considerando que la lógica publicitaria es consustancial a la cultura contemporánea.

»Las estrategias de representación híbrida que emplea esta publicidad nos sitúan en un espacio fronterizo donde entran en juego cuestiones sobre la verosimilitud, la credibilidad, la autoridad y legitimidad de lo enunciado. Siguiendo a Mouffe sostenemos que el espacio de la acción política no puede quedar al margen de la discusión y la confrontación que le son consustanciales. Pero hegemónicamente en la publicidad no hay espacio para cuestionar el poder que se arroga el enunciador, ni tampoco cabe en ella el disenso. Incluso cuando se detectan posturas contradictorias, la publicidad se sostiene sobre las versiones armónicas de los valores, articulación que se consigue mediante la configuración de un marco general: la convivencia de la ambigüedad que caracteriza a la sociedad capitalista post-industrial. De este modo logran convivir en situación de continuidad el discurso utópico, la armonía, la belleza y la proyección del nosotros con el discurso cínico (nihilista), el feísmo, lo abrupto y el individualismo extremo.

»Otro aspecto que actúa a favor de la consolidación de la publicidad híbrida como lugar a través del que participar de la esfera pública reside en la orientación pragmática presupuesta en el discurso comercial, esto es, la idea de eficacia, realismo, acceso a los recursos, manejo de la tecnología y conocimiento experto. Aunque las empresas hablen de utopía se les concede poder fáctico, eficiencia y capacidad de acción ‘real’ que suele negarse a otros agentes. En el fondo responde a una especie de neo-funcionalismo en el que parece que las utopías del discurso empresarial estuviesen teñidas de efectividad y de realismo, y con ellas se pudiese canalizar productivamente las emociones positivas y los valores útiles de lo social.

»Toda representación idealizada de la comunidad del ‘nosotros’ deja además algo fuera, y lo que excluye son todas las personas que no encajan en el modelo de ciudadano-consumidor que propone la publicidad. Esta expulsión no sólo cuestiona las capacidades de consumo, sino que profundiza en las pautas de normalidad social, porque al excluir a ciertos actores les impiden participar en la construcción de los lugares, afectos y valores de consenso.

»En la línea de los trabajos de Chantal Mouffe y Jacques Rancière, entendemos lo político en un sentido amplio, no electoralista ni partidista, como una práctica de antagonismo a través de la que se distribuye el poder para enunciar, delimitar e instaurar los objetos (lo sensible) que configuran lo que es común en el espacio público. En la sociedad contemporánea, afectada por un profundo déficit democrático, la política pone en evidencia la construcción de una comunidad consensuada sobre la base de la exclusión. Es decir, el proceso político tras elaborar una división de lo común fundada en la exclusión de ciertos sujetos, voces, valores, prácticas y posiciones, ignora u olvida dicha exclusión.

»Esto es posible mediante el mecanismo del consenso, esto es, haciendo público un argumento que opera como verificador del principio de igualdad. Este proceso político, dotado de una dimensión intrínsecamente comunicativa, termina consolidando una agenciamiento colectivo que reclama no sólo que todos somos iguales sino que todos estamos de acuerdo, expulsando la posibilidad de disenso y la confrontación.

»Quizá quepa recordar que, tal vez, no hay mucho que decir sobre los estereotipos y relatos que esta publicidad híbrida genera. Tal vez no sean muy distintos a los antaño, incluso puede que ahora se muevan con soltura en el terreno de lo políticamente correcto. Por eso nos hemos interesado en los agenciamientos colectivos, en las maneras de estar en el mundo y de comprometerse con el que están configurando. Nos preocupa en qué medida estas fórmulas limitan y condicionan la capacidad crítica de los destinatarios. De qué modo queda lastrada la vocación transformadora de valores, sentimientos y prácticas que estos discursos banalizan, comercializan o desactivan. Nos preguntamos si en unas sociedades en las que la política está cada vez más desprestigiadas, ¿no serán estas fórmulas publicitarias una vía más hacia la privatización del nosotros?

»De tanto uso y recurso, ¿no será que este espacio publicitario nos vuelva inmunes a la comunidad, ajenos a ella? (Esposito, 2005). Una inmunización que no proviene de una falta de discurso acerca de lo común, sino de una falta de compromiso con respecto a este discurso. Esta ausencia de responsabilidad está inscrita, en parte, en las reglas del género publicitario, así como en los modos y valores consensuados. Todo ello puede servir de coartada a los “nuevos enunciadores sociales” que se reclaman como voces autorizadas del espacio público.»






octubre 20, 2015

«Los principios de la cohesión de la microestructura»



Joanna Wilk Racięska
«Sobre las herramientas pragmalingüísticas del análisis del discurso público»

Estudios sobre el mensaje periodístico, vol. 20, n.º 2, 2014

Estudios sobre el mensaje periodístico | Universidad Complutense de Madrid | Facultad de Ciencias de la Información | Departamento de Periodismo I | Madrid | ESPAÑA


Extracto del apartado 4 del artículo en PDF




«El análisis del elemento léxico forma la parte fundamental del análisis del discurso político. Los sentidos de las palabras no se han fijado de una vez por todas y cuando se emprende el análisis del discurso político, hay que tener en cuenta la relación de imbricación entre la palabra y su contexto, tanto lingüístico como extralingüístico. Toda la argumentación se realiza con palabras vinculadas entre sí de distintos modos, mediante distintos tipos de enlaces y conectores, los cuales, dicho sea de paso, aportan ­ por sí mismos­ importantes significados discursivos.

»Por lo tanto, cualquier análisis del “hipertexto” (“discurso”) debe empezarse por el análisis de su “microestructura”: el léxico, la gramática y todos los elementos que aseguran la coherencia intratextual (“cohesión”), la cual garantiza la unión del texto, la conexión de todas sus partes en un todo. Los instrumentos que permiten asegurar la cohesión son, entre otros, la recurrencia, la repetición, las anáforas, la elipsis, los conectores intratextuales, etc. No obstante, el empleo de todas aquellas herramientas es regulado por una serie de principios de la cohesión de la microestructura:

»• el de la progresión de información,

»• el de la combinatoria léxica,

»• el de la continuidad [NOTA 24]

»• el de la no­-contradicción lógica (según Reichler de Béguelin, 1988).


»No es posible asegurar la coherencia global del discurso sin respetar estos cuatro principios. Según el principio “de la progresión de información”, un enunciado debe aportar, por lo menos, una información nueva respecto a la oración precedente. Ello significa, simplemente, que hablamos para comunicarle a nuestro interlocutor una información que creemos que él todavía no conoce. Así, por ejemplo, de la respuesta a la pregunta:

» “¿Dónde está mi bolsa? ­

»Tu bolsa está en el armario”


»el emisor ha aprendido algo. Pero el siguiente fragmento de la enunciación de Aznar ya no parece aportar nada nuevo al discurso:

»“Puede haber razones, puede haber problemas de otro tipo de razones en el espacio aéreo y, en fin, puede haber otros problemas” [NOTA 25].


»El fragmento citado es un ejemplo típico de la tautología, que a la vez es una de las infracciones del principio “de la progresión de información” más típicas. Las tautologías puras sólo se permiten en lógica y matemáticas, pero a veces se emplean, también, para explicar el sentido de los términos más complejos, con palabras menos complejas semánticamente como por ejemplo: “El soltero es un hombre no casado” Por otra parte, las tautologías pueden emplearse también en poesía, literatura o lenguaje corriente como enunciados pragmáticamente cargados de sentido. Este uso de tautologías podríamos llamarlo “tautologías aparentes desde un punto de vista discursivo”, puesto que su empleo aporta más información de lo que parece a primera vista. El conocimiento enciclopédico, la experiencia, en definitiva, el contexto extralingüístico compartido tanto por el enunciador como por el receptor, le permite al segundo descifrar el mensaje que vehicula una tautología aparente. Por ejemplo, los que tienen hijos, entienden perfectamente el mensaje del enunciado: “un hijo es un hijo”, los que tienen jefes dicen “un jefe es un jefe” y todos nosotros repetimos a veces “la vida es la vida”. En suma, siendo una tautología desde el punto de vista lógico, tal enunciado no lo es desde el punto de vista pragmático. Por este motivo, al contrario de lo que puede parecer a primera vista, las tautologías aparentes se utilizan mucho en el lenguaje corriente.

»Citemos un ejemplo de tautología justificada presentado por Felipe Calderón, el ex presidente de México, durante el evento “Diálogos por la seguridad. Hacia una polí­ tica de Estado”(14.05.2007):

»“Debemos recordar que son, precisamente, quienes cometen los crímenes, los criminales; que quienes realizan la violencia son los violentos; que quienes hacen los homicidios, quienes los cometen, son los asesinos, no la autoridad, que está obligada a someter a esos criminales, y a enfrentar a esos asesinos” [NOTA 26].


»Aunque el uso de este recurso parezca extraño, el presidente utilizó la tautología aparente para subrayar la distinción entre dos grupos de personas. Por lo general, las infracciones aparentes de la regla de progresión de la información pueden ser un recurso lingüístico muy útil. No obstante, existen infracciones que no se pueden explicar ni mediante la gramática, ni la pragmática. Veamos un ejemplo de J. M. Aznar:

»“Augusto Pinochet me parece un personaje que pertenece a la historia de Chile y a su modelo de transición política” [NOTA 27].


»Veamos también un típico argumento ad personam donde no hay mucha progresión de información:

»“El principal obstáculo ha sido una oposición que no aceptó el resultado electoral. Que ha crispado, que ha enfrentado a unos ciudadanos de unas comunidades con otras, que se ha movido entre la mentira y la exageración, que no ha dudado en utilizar el terrorismo con fines partidistas, que no ha dudado en utilizar el dolor de las víctimas. Una oposición que ha establecido la división y la crispación” [NOTA 28].


»En resumen: se le informa al público de que la oposición ha crispado y, en consecuencia, ha establecido la crispación.

»Así las cosas, podemos resumir que el principio de la progresión de información es una regla muy importante que tenemos que respetar, si queremos dar a nuestros interlocutores una información concienzuda y honesta. No obstante, como hemos observado hasta ahora, los políticos y otros personajes famosos, no siempre la respetan. Quizás ¿porque no tienen mucho que decir?

»Con el principio de la progresión están íntimamente ligados el principio de la combinatoria léxica y el de la continuidad.

»El principio de la combinatoria léxica establece que los significados de los términos en el discurso deben combinarse entre sí de acuerdo con la combinatoria semántico-­sintáctica, que es una de las reglas lingüísticas básicas de nuestro sistema macro [NOTA 29], es decir, que resulta de nuestra experiencia y conocimiento del mundo. Con otras palabras, se podría decir que una persona que viola el principio de la combinatoria léxica no cumple con las reglas de la visión del mundo comúnmente aceptadas. Para ilustrar lo dicho imaginémonos qué haríamos si uno de nuestros amigos nos dijera con toda seriedad: “Mi perro lee todos los periódicos antes que yo”, visto que, según nuestro conocimiento del mundo y la experiencia, los perros no saben leer, el sentido del predicado y el del sujeto de este enunciado han sido “mal combinados”. Si esta combinación disparatada se ha hecho de forma intencionada, todo está bien. [NOTA 30] Sin embargo, no siempre es así. La infracción más típica de esta regla se comete cuando no nos fijamos bien en el sentido de las palabras empleadas, o bien, simplemente confundimos su sentido. Hace unos años el entonces presidente venezolano Hugo Chávez sostenía:

»“Bueno, en fin: la pobreza, los campos arrasados, la desnutrición, las enfermedades, casi todo está privatizado” [NOTA 31].


»Habida cuenta de que se privatiza lo público podemos suponer que el mandatario venezolano trató las antedichas desgracias como bienes nacionales. El hecho de que el presidente Chávez, a pesar de lo que aparenta, no parecía desearle éxito a su pueblo se ve mejor años más tarde cuando, en uno de sus discursos, propone a su pueblo “la revolución perpetua”.

»Si nos fijamos en el sentido del término “revolución”, veremos que su significado básico es el de “cambio violento en las instituciones políticas, económicas y sociales de un país”, o bien, en su acepción más amplia “cambio rápido y profundo”. En ambos casos, sin embargo, lo que implica la palabra “revolución” es un suceso rápido y brusco. Al contrario, el término “perpetuo” describe un proceso o estado que dura o que permanece para siempre. Así las cosas, reunir los dos términos de la manera que lo hace Hugo Chávez introduce una enorme confusión de perspectiva.

»Es justamente la falta de atención a los matices semánticos, por un lado y la sensibilización de las emociones por el otro, lo que más se aprovecha en los discursos polí­ticos. Los políticos suelen crear su propio lenguaje que se ajusta perfectamente a sus objetivos. Otro recurso utilizado en este procedimiento es el pleonasmo. Lo utilizamos, a veces, para su exacta y completa comprensión del término, pero, en la mayoría de los casos, creamos los pleonasmos por ignorancia. Una parte de los pleonasmos utilizados por los políticos tienen origen en su ignorancia. No obstante, los pleonasmos creados de una manera competente son una herramienta muy poderosa de persuasión porque aportan gracia y ­ante todo­ fuerza expresivas. Un ejemplo típico de pleonasmo con fuerza expresiva es el empleado por el presidente venezolano Nicolás Maduro:

»“Tenemos que vencer las falsas ilusiones electoreras” [NOTA 32].


»La expresión “falsas ilusiones” es un pleonasmo ya que las ilusiones son falsas por definición, pero ¡qué fuerza persuasiva aporta] el pleonasmo a la enunciación! El discurso político es un acto de habla [NOTA 33] cuyo objetivo principal es persuadir. Al emitir un enunciado como, por ejemplo, “te prometo que lo haré” estamos, por un lado, diciendo algo (acto locutivo); prometiendo una acción (acto ilocutivo) y provocando un efecto (convencer de la promesa al interlocutor).

»Para lograr este fin los políticos, además de los pleonasmos, utilizan otras herramientas lingüísticas. Nadie como ellos sabe formar las construcciones donde las palabras se unen de un modo inesperado y a veces chocante. Aunque tales construcciones, al igual que los pleonasmos, pueden surgir de la ignorancia o ser intencionadas. Si son intencionadas, sirven para crear un nuevo valor, un valor, que se presenta como algo fresco, enigmático y ante todo inteligente. Es bien sabido que lo que no entendemos implica algo enigmático, lo enigmático implica lo inteligente. Así que, aunque no es fácil de captar ni por lo menos de comprender el sentido de algunas extrañas construcciones, si a un receptor se le ocurre no entender alguna de ellas, no suele buscarle abiertamente el sentido para no parecer el menos inteligente. Aludimos otra vez a Hugo Chávez:

»“No es lo mismo hablar de revolución democrática que de democracia revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador” [NOTA 34].


»Todos sabemos, que la expresión “revolución democrática”, es una elipsis semántica del tipo télico, que significa “una revolución que lleva a la democracia”, es decir, un proceso violento cuyo resultado ha de ser el sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía mediante la elección libre de sus dirigentes. No obstante, la “democracia revolucionaria” es una construcción semánticamente contradictoria, porque significaría una “democracia que se manifiesta a través de la revolución”, siendo tal explicación un sinsentido, ya que el proceso revolucionario, por si mismo excluye la democracia. Otros ejemplos del mismo autor son: el ya citado “revolución perpetua”, que se puede interpretar tan solo como “cambio violento y profundo que nunca terminará” y, de esta manera infringe dos principios, o bien el de “líderes orgánicos” donde “orgánico”, de acuerdo con las reglas lingüísticas es un adjetivo calificativo y no relacional, es decir, caracteriza a los dirigentes como personas y no a su manera de dirigir.

»Uno de los especialistas en crear construcciones que suenan muy eruditas pero, o bien no tienen sentido, o bien resultan contradictorias, es el jefe de la oposición polaca, Ley y Justicia, J.Kaczynski. Él mismo y los miembros de su formación están dotados de un don especial para inventar nuevos sentidos (peyorativos, en la mayoría de los casos), al unir los términos lingüísticos de manera chocante, o bien, darles sentido inesperado al incluirlos en contextos no apropiados. Citemos los ejemplos más conocidos de los neologismos del líder de la oposición polaca:

»“lumpenliberalismo” ­una variación de la palabra “lumpenproletariado”­ sobre los partidarios del partido gobernante y oponentes de Ley y Justicia como personas marginadas y rechazadas por todas las capas sociales” [NOTA 35].


»El objetivo de la creación de todas aquellas construcciones es influir en las emociones del pueblo. Su contenido incomprensible es como un arma nueva: tan rápido y chocante que no deja tiempo para pensar.

»Siguiendo el tema de la combinatoria léxica no nos podemos olvidar de otro procedimiento muy característico: la perfilación de los sentidos en el contexto. Analicemos el siguiente ejemplo del expresidente venezolano Hugo Chávez:

»“esa burguesía no va a sostener los planes sociales si alcanza el Ejecutivo” [NOTA 36].


»En algunos usos la palabra “burguesía” cobra un sentido de epíteto peyorativo, bien visible aquí gracias a dos recursos discursivos con los cuales el mandatario venezolano manipula a sus receptores. El primero de ellos es el contexto extralingüístico en que se ubica el discurso del presidente, quien está hablando a su pueblo: la gente pobre, sin trabajo, dinero, ni perspectivas. El segundo recurso, lingüístico, es el hecho de subrayar el valor negativo de “burguesía” con el empleo del demostrativo ese que en su uso secundario, es decir, cuando no indica distancia, adquiere un valor peyorativo. Estos dos recursos se utilizan en la argumentación argumentum ad populum que ­recordemos­ consiste en aprovechar la animadversión de la gente simple a los bien acomodados, mejor educados, etc. Y así nace el lenguaje del odio, que algunos políticos crean y manejan perfectamente.

»Pasemos ahora, al “principio de la no-­contradicción lógica”. Esta regla parece ser una de las más odiadas por los políticos ya que es contra ella contra la que se cometen la mayoría de las infracciones. Este principio nos dice que si una de las oraciones precedentes afirma una cosa, las oraciones siguientes no pueden contradecirla explí­cita ni implícitamente. La contradicción explícita casi nunca sucede, pero a veces podemos encontrarla. Un ejemplo típico de la infracción del principio de la no-­contradicción es una de las frases del famoso Homero Simpson: “Hijo, si de verdad quieres algo en esta vida, tienes que trabajar por ello. ¡Ahora cállate! Están por anunciar los números de la lotería” [NOTA 37], donde Homero contradice sus propias palabras.

»La verdad es que a todos nosotros nos ocurren contradicciones parecidas y no pasa nada. Otra cosa es, si son los políticos los que se contradicen en público. Durante un debate político (13.10.2007), el entonces primer ministro polaco, J.Kaczyński rebatió las palabras acusadoras dirigidas hacia él por parte de otro polí­tico polaco, D. Tusk, de la siguiente manera:

»“Nunca ocurrió nada parecido. D. Tusk tiene problemas evidentes de memoria, son, podría decirse, graves problemas de memoria. Un día ocurrió tal hecho, pero totalmente diferente y claro yo no dije ” [NOTA 38].


»Por otra parte, no podemos olvidar que el discurso político es un discurso instrumental cuya herramienta más importante debería ser una argumentación lógica y no la conversacional, bien equilibrada, basada en la validez y la eficacia de lo que se enuncia, así que las reglas fundamentales de la cohesión que acabamos de enumerar cobran aquí una especial importancia. En un discurso político hay que hacer hincapié sobre el hecho de que la regla de la no-­contradicción no se limita a la no-­contradicción semántico-­pragmática de no usar palabras y enunciados con sentidos contradictorios, sino que debe guardarse la no-­contradicción entre los datos, las bases y el respaldo.

»Por este motivo, los argumentos no pueden depender de algún acuerdo o consenso ocasional. Se deben aceptar por ser irrefutables, no sólo porque responden al modelo lógico de inferencias sino por la confiabilidad y significancia de los resultados obtenidos mediante la probabilidad o la estadística; o sea, un simple conocimiento del mundo real. He aquí un ejemplo de la infracción de este principio que aparenta una deducción lógica:

»“sólo hay un culpable que es Zapatero. ETA, ya sabemos que hace lo que lleva haciendo ya cuarenta años” [NOTA 39].



»NOTAS

»[NOTA 24] Según este principio, el discurso no puede aportar las informaciones exclusivamente nuevas. Para garantizar la continuidad, es indispensable que la información novedosa tenga un soporte en la información ya presentada. La infracción de esta regla no es muy frecuente, porque nos comunicamos siempre en un contexto sociolingüístico o situacional que sirve de anclaje para las informaciones nuevas. No obstante, una variación de la infracción del principio de la continuación la encontramos, a veces, en las respuestas de los políticos cuando se les pregunta por sus programas.

»[NOTA 25] http://infotk.blogs.com/infotk/2003/10/frases_y_ocurre.html

»[NOTA 26] http://www.tintajarocha.com/rp_not.php?id=24632

»[NOTA 27] http://infotk.blogs.com/infotk/2003/10/frases_y_ocurre.html

»[NOTA 28] http://elpais.com/elpais/2008/02/26/actualidad/1204017419_850215.html (El País, 26.02.08.)

»[NOTA 29] La distinción entre sistemas macro y sistemas de menor entidad la explico, entre otros trabajos, en J.Wilk­Racieska 2007

»[NOTA 30] Añadimos que en esta infracción se fundamentan, entre otros, los argumentos conversacionales llamados argumentos post hoc, ergo propter hoc: que representan una conexión causal entre dos hechos solo porque uno ocurra antes del otro: “Vino Paco y ganamos el premio, por tanto, su llegada causó nuestro éxito”.

»[NOTA 31] http://www.taringa.net/posts/humor/2028474/Frases­Celebres­de­Famosos.html

»[NOTA 32] http://www.eluniversal.com/nacional­y­politica/130728/maduro­llama­a­su­militancia­a­nodejarse­llevar­por­el­electoralismo (El Universal, 28.07.2013)

»[NOTA 33] “El término “actos de habla” fue acuñado por un filósofo británico J.L. Austin. Según Austin, al producir un acto de habla, se activan simultáneamente tres dimensiones: Un acto locutivo (el acto físico de emitir el enunciado como decir, pronunciar, etc.)./.../; un acto ilocutivo o intención (la realización de una función comunicativa, como afirmar, prometer, etc.); un acto perlocutivo o efecto (la (re)acción que provoca dicha emisión en el interlocutor, como convencer, interesar, calmar, etc.) (Diccionario de Términos Clave de ELE, web)

»[NOTA 34] http://www.cadenagramonte.cu/index.php/articulos/ver/16158:canciller­de­venezuela­califica­de­enganosa­oferta­de­la­oposicion (Caden@gramonte, 01.10.11)

»[NOTA 35] http://www.fakt.pl/Oto­minislownik­Jaroslawa­Kaczynskiego­,artykuly,82081,1.html

»[NOTA 36] http://www.gobiernoenlinea.ve/misc­view/sharedfiles/Alo_Presidente_263.pdf

»[NOTA 37] http://www.taringa.net/posts/humor/2028474/Frases­Celebres­de­Famosos.html

»[NOTA 38] http://www.pis.org.pl/article.php?id=10258 (13.10.2007)

»[NOTA 39] http://www.youtube.com/watch?v=VxjrScc7EjY



»REFERENCIAS

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»WILK­RACIĘSKA, Joanna (2012): Entre la visión del mundo temporal y la aspectual. Casos del español sudamericano. Katowice, Wydawnictwo Uniwersytetu Śląskiego, 2012.»






octubre 13, 2015

«La clase media en el discurso público»



Enrique Garguín
«La clase media en el discurso público»

Cuestiones de Sociología, nº 9, 201
Artículo en PDF

Cuestiones de Sociología | Universidad Nacional de La Plata | Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación | Departamento de Sociología | Buenos Aires | ARGENTINA




«Al decir clase media, normalmente creemos hacer referencia a un grupo social concreto, tangible. Tan incorporada tenemos esta idea, que creo necesario comenzar aclarando que este texto no hablará de una cosa llamada clase media sino de los principios de clasificación que operan cuando se invoca su nombre. En la esfera pública, la noción clase media actúa como un dispositivo clave en las luchas por establecer determinada visión y división del mundo; luchas de clasificación e identificación que, como veremos, se tornan particularmente álgidas en momentos de incertidumbre, ya sea porque una crisis conmueve los cimientos mismos del orden establecido, ya sea porque los reclamos populares por democratización amplían el horizonte de expectativas con efectos disruptivos sobre lo aceptado como normal. Indagaremos entonces sobre los modos de circulación de la noción clase media en estos 30 años de democracia, con especial énfasis a partir de 2001, año parteaguas que delimita dos épocas.

»Desde el fin de la primavera alfonsinista hasta la crisis de 2001, primó lo que a la distancia se percibe como una baja circulación del concepto clase media y una retracción de sus sentidos identitarios y su capacidad clasificatoria, que fue de la mano de un desuso relativo de la noción de clase en general. La noción de gente reemplazó en el discurso público tanto a pueblo como a clase media, fundiéndolos. En cierto sentido, la gente remitía a un pueblo de clase media (descolectivizado, individualizado) y no parece casual que su difusión haya sido coetánea de una democracia crecientemente limitada a lo procedimental y del auge neoliberal. Para los años ´90, las ciencias sociales descubrían a los “nuevos pobres” y a su contraparte, los “ganadores”, y sólo los primeros pasaban, con notable éxito, a los medios. Lo anterior preparó el terreno para la propagación de la idea de una clase media en desaparición, tópico que no caracterizó tan solo a aquellos años pero que se manifestó con particular insistencia por entonces.

»Lejos de terminar de dar forma a estos discursos de baja intensidad, la crisis de 2001 los hizo trizas, y abrió el campo para nuevas reformulaciones. La propia profundidad de la crisis; las movilizaciones populares que incluyeron a gran cantidad y variedad de sectores medios; y, luego, la emergencia de prácticas y discursos populistas provocaron cambios significativos en los principios de clasificación e identificación, que sentaron las bases de un nuevo orden discursivo en el que la noción de clase media pasó a cumplir un rol central.

»Sergio Visacovsky (2009) muestra que contemporáneamente al estallido se publicaron diversas lecturas que establecieron una relación específica, considerada necesaria y natural, entre ciertas formas de acción colectiva y clase media. Presentados como manifestaciones espontáneas y pacíficas de vecinos autónomos, los cacerolazos y las asambleas barriales fueron incluidos en procesos de clasificación, al distinguirse y jerarquizarse respecto de otras formas de protesta contemporáneas llevadas a cabo por otro sujetos, como piquetes y saqueos. Aunque los distintos medios incluyeron tanto valoraciones positivas como negativas de la clase media, sus variados análisis conformaron distintas aristas de un mismo relato que hizo de la clase media un actor característicamente autónomo de cualquier poder político, movilizado espontáneamente y en familia, de manera moderada y pacífica. Pero los puntos comunes de los distintos análisis no derivaban de describir todos una misma realidad social sino de hablar “un lenguaje común”: “el de los relatos constitutivos de la clase media en Argentina” (Visacovsky 2009, p. 273). En un contexto de crisis e incertidumbre, los cacerolazos y asambleas barriales devenían asimismo en prueba de la existencia y fortaleza de una clase media que hasta la víspera se consideraba en vías de extinción.

»Esta construcción, que en principio pudo parecer una configuración propia y específica de la crisis, demostró tener rasgos perdurables. Sin duda, hubo entonces algunos puntos del debate propios del momento de crisis, pero aquí interesa señalar los que apuntan a la revigorización de una constelación de sentido en la que el uso de clase media articula procesos de clasificación e identificación especialmente visibles a medida que se van consolidando las formas de oposición política, cultural y social que caracterizan a la última década. A partir de entonces, permanece como una suerte de bajo continuo este dispositivo clasificador que construye vecinos de clase media movilizados espontáneamente de manera pacífica y autónoma, en oposición a unas clases populares que actuarían como meros clientes de un gobierno expoliador y corrupto. Este bajo continuo resulta amplificado y pasa al primer plano en momentos de conflictos específicos, en los que el impulso a reclasificar y dotar de posiciones fijas a los actores parece hacerse apremiante para ciertos intérpretes.

»El largo conflicto desencadenado por la circular 125 y el posterior lockout agroexportador de 2008 fue uno de esos momentos. Ya con la elección presidencial de 2007 se había vuelto a hablar, como en los `60, del “gorilismo de la clase media”, a raíz de ciertas interpretaciones del resultado electoral que buscaban cristalizar la distinción entre un voto popular, clientelar al kirchnerismo, y otro libre, autónomo y más legítimo de las clases medias a Carrió (Adamovsky 2009, 485). Pero esta polarización se exacerbó y cobró perfiles más nítidos durante el 2008. Como en 2001, pareció autoevidente la relación entre cacerolazo y clase media. Nuevamente, la prensa mostró poco interés por delimitar de manera sociológicamente precisa los respectivos apoyos, y prevaleció una tendencia a confundir clases medias urbanas con las movilizaciones en apoyo del campo de los barrios más ricos de las ciudades. Asignando a las clases medias una virtud que las populares no tendrían, la atribución de clase de los apoyos respectivos al campo o al gobierno “se constituyó así, más que en un debate sociológico, en una puja mediática por definir la legitimidad cualitativa de los apoyos cuantitativos” (Vommaro 2010, 196). Continuaban así vigentes las definiciones asumidas del accionar de clase media como espontáneo, pacífico, autónomo y llevado a cabo por simples vecinos. Aunque una importante diferencia radicaría en que en el 2008 esos rasgos y esa clase no se oponían como en 2001-2002 a los políticos sino al peronismo kirchnerista (constituido por políticos corruptos y clientes vagos y violentos), para lo cual volvían a entrar en escena oposiciones que se creían demodé, como pueblo / oligarquía o cabecitas negras / blancos. Algo que había permanecido más bien latente hacia el 2001 emergió con fuerza en 2008, y no fueron pocos los que resignificaron la oposición entre movilización espontánea y manipulación clientelística como “la gente contra los negros de mierda” (Vommaro 2010, 209; Adamovsky 2009, 486 y sigs.; Visacovsky 2009). Así, el discurso de clase media no se privó de recuperar otro antiguo dispositivo clasificador: la racialización de las relaciones sociales, en particular, el blanqueamiento de la clase media y de la nación toda (Garguin 2009). Con ello, otro elemento que reapareció con particular fuerza fue la identificación entre clase media y nación. Los grupos movilizados contra el gobierno fueron caracterizados indistintamente como gente o clase media, pero también como los representantes genuinos de la nación toda: una nación blanca-europea.

»Procesos similares se pueden observar para el caso de los cacerolazos de 2012 y abril de 2013, cuando los dispositivos clasificadores y sus conexas evaluaciones morales estuvieron nuevamente a la orden del día (Bracco 2013) o del conflicto entre vecinos y ocupantes durante la toma del Parque Indoamericano en 2010. En este caso, Ricardo Fava (2012) ha mostrado el carácter performativo de la lucha simbólica por las clasificaciones a partir de ciertas peculiaridades de este conflicto, en el que los participantes de la toma fueron primero caracterizados por la gran prensa como vecinos (fórmula que suele reservarse para la clase media) con un reclamo legítimo de vivienda. Pero pronto fueron reclasificados como usurpadores ilegítimos, cuando los habitantes (legales) de los edificios lindantes al parque comenzaron a manifestarse contra la toma. A partir de entonces, la voz vecinos empezó a utilizarse para caracterizar a estos últimos y a retacearse para los ocupantes. La preocupación obsesiva por clasificar a los ocupantes se deslizó entonces hacia las marcaciones nacionales, étnicas y raciales: frente al implícito normativo de la idea de clase media argentina, las clases populares aparecen como compuestas por inmigrantes, étnica y racialmente otros.

»A partir de 2001, entonces, vemos emerger un conjunto de elementos, desordenados y en disputa, que van sedimentando con el correr de la década y el afianzamiento del estilo nacional-popular kirchnerista. Hoy podemos verlos como un conjunto que atraviesa distintas coyunturas y posiciones político-ideológicas pero que constituye, asimismo, un relato sobre la clase media argentina con rasgos definidos. Muchos de esos elementos tienen su historia, que incluye un momento fuerte desde el surgimiento del peronismo y se extiende por los años ´60 (Adamovsky 2009, Garguin 2009). Pero este dato no impide preguntarse por las razones de la reactualización periódica de un discurso tal, o por las especificidades que adquiere en cada momento histórico. Y para eso es necesaria una aproximación a la clase media que parta, no del análisis de la estructura socio-ocupacional, sino de la cultura, entendida como arena de lucha. Desde esta perspectiva podemos apreciar claramente los modos diferenciados en que, hoy como ayer, la noción de clase media se inflama al calor de la crisis, la agudización de la conflictividad social y la emergencia y consolidación de movimientos populistas. Así podemos ver cómo la noción de clase media circula con particular fruición y se carga de sentidos en momentos en los que pasan a primer plano las luchas simbólicas por la delimitación de fronteras, el establecimiento de jerarquías, la construcción de identidades, la definición de los canales legítimos de pertenencia a la nación. Acciones guiadas por una búsqueda ansiosa por restablecer un orden, con sus clases jerárquicamente ordenadas, donde cada quien encuentra su lugar y puede reconocer fácilmente el lugar del otro. En definitiva, puede que la idea de clase media no emerja tanto de la estructura económica capitalista, per se, como de una falta que el capitalismo no logra llenar; puede que surja más bien de una nostalgia, insistentemente rediviva, por un orden estable, por una normalidad ausente. Añoranza de un país de clase media (sin conflictos) cuya imposibilidad se revela con particular fuerza en los momentos en que crecen las demandas democratizadoras, en momentos de expansión del horizonte de expectativas de las clases populares.



»Adamovsky, E. (2009) Historia de la clase media argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión, 1919-2003, Buenos Aires: Planeta.

»Bracco, O. (2013) “De progresistas y reaccionarios: Representaciones y narrativas mediáticas sobre la clase media en Argentina (2012-2013)”, inédito.

»Fava, R. (2010) “La clase media, entre la cultura y la historia. Representaciones sobre la clase media en el conflicto entre “vecinos” y “ocupantes” durante la toma del Parque Indoamericano en 2010”, inédito.

»Garguín, E. (2009) “«Los argentinos descendemos de los barcos». Articulación racial de la identidad de clase media en Argentina (1920-1960)”. En Visacovsky, S. y Garguín, E. (eds.). Moralidades, economías e identidades de clase media: Estudios históricos y etnográficos. Buenos Aires: Antropofagia.

»Visacovsky, S. (2009) “Imágenes de la «clase media» en la prensa escrita argentina durante la llamada «crisis del 2001-2002»”. En Visacovsky, S. y Garguin, E., op. cit.

»Vommaro, G. (2010) "Acá el choripán se paga: movilización política y grupos sociales en el reciente conflicto en torno a las retenciones a las exportaciones de granos". En Aronskind, R. y Vommaro, G. (eds.). Campos de batalla: las rutas, los medios y las plazas en el nuevo conflicto agrario. Buenos Aires: Prometeo.»






octubre 06, 2015

«Declaración del Presidente Juan Manuel Santos a la prensa sobre Acuerdo en La Habana»



Presidencia de la República de Colombia




«En este mismo salón, el año pasado, los delegados de mi Gobierno y de las Farc recibieron a 60 víctimas del conflicto armado que expresaron, aquí, todo su dolor, y también sus anhelos de paz.

»Hoy he venido a La Habana en primer lugar para anunciarles a los compatriotas, a los colombianos, al mundo entero, pero en especial a las víctimas, que hemos logrado un acuerdo sobre las bases de un sistema de justicia que me permite decir con convicción que vamos a lograr el máximo de justicia posible para las víctimas, la máxima satisfacción posible de sus derechos.

»Hemos acordado —como acaban de oír—, crear una Jurisdicción Especial para la Paz que nos va a garantizar que los crímenes cometidos con ocasión del conflicto, en especial los más graves y representativos, no quedarán en la impunidad.

»La Jurisdicción constará de un Tribunal y unas Salas de justicia que van a investigar, juzgar e impondrán sanciones por estos delitos.

»Este [2] es un logro mayor.

»Ya habíamos acordado la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición y estamos muy avanzados en los acuerdos en materia de reparación.

»El Tribunal cierra entonces el círculo de un sistema de rendición de cuentas que no es impuesto con posterioridad, sino que surge de un acuerdo [3] como tal vez no se haya hecho en ninguna negociación de paz.

»Esto demuestra la madurez que ha alcanzado este proceso. Desde la orilla de las instituciones, quiero reconocer y valorar el paso que hoy han dado las Farc [4]. Somos adversarios, estamos en orillas diferentes, pero hoy avanzamos en una misma dirección, en esa dirección más noble que puede tener cualquier sociedad, que es la de la paz.

»He venido a La Habana también para hablar con Timoleón Jiménez, Jefe del Secretariado de las Farc. Tan importante como satisfacer los derechos de las víctimas es asegurar que no haya nuevas víctimas: que se acabe definitivamente el conflicto armado en Colombia.

»El Jefe del Secretariado de las Farc y yo hemos acordado que a más tardar en 6 meses debe concluir esta negociación y firmarse el acuerdo final.

»No va a ser una tarea fácil, porque aún faltan puntos difíciles por acordar. Pero esa es la instrucción que les [5] hemos dado a nuestras delegaciones: que terminen el acuerdo lo más pronto posible.

»Un acuerdo que no es cualquier acuerdo, es el fin de una guerra de 60 años, la más larga de nuestro continente, la única de nuestro continente.

»Un acuerdo que debe sentar las bases de una paz que verdaderamente sea estable y duradera, que cierre definitivamente los ciclos históricos de violencia, y que responda a las expectativas de los colombianos de una paz con justicia.

»Un acuerdo que todos los colombianos tendrán la oportunidad de refrendar. De decir “sí” o “no”.

»Y también acordamos, como se acaba de anunciar, que las Farc comenzarán a dejar las armas a más tardar a los 60 días después de la firma del Acuerdo Final.

»La condición fundamental de este proceso es que tenemos que romper de una vez por todas y para siempre cualquier vínculo entre política y armas. Por eso el proceso de dejación de armas debe culminar a la mayor brevedad.

»Y a nosotros como Gobierno nos corresponde dar todas las garantías de seguridad a las Farc y emplearnos a fondo en la implementación de los acuerdos [6] para poner en marcha las transformaciones que hemos pactado: la reforma rural integral, la nueva apertura democrática, la solución al problema de las drogas ilícitas y ahora, los acuerdos sobre víctimas. Esto nos debe llevar a garantizar más participación, más bienestar y más equidad.

»Porque de eso se trata este proceso: de poner fin al largo conflicto armado que ha vivido Colombia, y de hacer las transformaciones necesarias para que nunca más, nunca más, se vuelva a repetir.

»Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer en primer lugar al Presidente Raúl Castro y al Gobierno de Cuba por la extraordinaria hospitalidad, y sobre todo por su incansable compromiso con la paz de Colombia.

»Agradezco igualmente al Gobierno de Noruega, que como país garante ha sido espléndido [7]. Su apoyo ha sido fundamental.

»Y agradezco a Venezuela y a Chile que han servido como países acompañantes. También al enviado especial de Estados Unidos al proceso, Bernie Aronson, le agradecemos toda su ayuda.

»Agradezco también al grupo de juristas que ha trabajado arduamente en este acuerdo para la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz.

»Finalmente quiero agradecerles a los miembros de la Delegación del Gobierno —a los plenipotenciarios y al excelente equipo técnico— por todo el trabajo que han hecho durante estos últimos 3 años.

»Si podemos hoy anunciar que en 6 meses concluirá el proceso, es por los avances que con tanto sacrificio han logrado.

»Y quisiera para terminar retomar las palabras y las oraciones del papa Francisco que nos deben inspirar en este camino.

»Él dijo hace muy pocos días —aquí en La Habana— que hacía votos por que se sostuvieran todos los esfuerzos que se están haciendo en esta bella isla para una definitiva reconciliación.

»Y dijo también: “No podemos permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación”.

»¡No vamos a fracasar!, [8] ¡ha llegado la hora de la paz!

»Muchas gracias.»



[1] entero

[2] Éste

[3] acuerdo,

[4] Fatc

[5] le

[6] acuerdo,

[7] esplendido

[8] fracasar!