mayo 27, 2016

«Aproximación discursiva y cognitiva a la motivación por etimologización»



Mª del Carmen García Manga
«Aproximación discursiva y cognitiva a la motivación por etimologización»

Pragmalingüística, n.º 20, 2012

Pragmalingüística | Universidad de Cádiz | Facultad de Filosofía y Letras | Cádiz | ESPAÑA


Extracto de apartados «Basamentos cognitivos y pragmáticos de la etimologización» y «Conclusiones», en páginas 142 a 146 del artículo en PDF




«Basamentos cognitivos y pragmáticos de la etimologización

»Al ser un fenómeno en un primer momento eminentemente discursivo [NOTA 33], la etimologización se funciona en un contexto determinado, si bien, en última instancia, es susceptible de provocar repercusiones en el sistema, pues las nuevas creaciones pueden llegar a engrosar e integrarse en el léxico mental o lexicón, entendido este como componente esencial de la competencia comunicativa y, por ende, en el funcionamiento concreto de los diversos procesos de producción y comprensión de mensajes en actos comunicativos concretos. En relación con esta idea, para describir este mecanismo de motivación lingüística creemos necesario tener en cuenta otra serie de factores, considerados extralingüísticos y subjetivos, que suponen una intersección entre semántica y pragmática. El estudio de la significación debe incluir el análisis de la perspectiva pragmática que, a menudo, incide de manera decisiva en su organización tanto en el plano paradigmático como en el sintagmático.

»Esta perspectiva de análisis ha sido llevada a cabo, en el ámbito de la semántica léxica, en los estudios de C. Jiménez Hurtado (2001) donde la autora afirma que “conocer una palabra es conocer su relación con el mundo” y que “el significado de una palabra es la suma de su significado semántico y la capacidad que poseemos para juzgar cuál es su contexto de uso más adecuado” (p. 18). En consecuencia, la tesis que sobre la unidad léxica se ofrece pasa por la consideración de una teoría pragmática del significado que incluye dentro de cada pieza léxica aspectos como las intenciones del hablante, sus deseos o necesidades, así como sus condiciones de éxito a la hora de emplearla en un contexto discursivo determinado. De la misma forma, y siguiendo los postulados de G. Lakoff (1987), apuesta por un concepto subjetivo de significado que presupone una interiorización cognitivo-semiótica de la realidad (p. 36). Este modelo lexicológico de orientación pragmática, en el que se hace hincapié en el uso del léxico en un contexto, resulta ciertamente interesante como posible manera de organizar los contenidos en mutua relación. Así, resulta muy útil a la hora de lograr alcanzar una explicación adecuada de las conexiones que intervienen, en el nivel cognitivo, en la confección de las nuevas interpretaciones de sentido a partir de la homonimia y paronimia del plano de la expresión descritas en el origen de la etimologización, fenómenos que desembocan en la parosemización u homosemización del plano del contenido [NOTA 34].

»Desde esta perspectiva, en último término se pretende describir el léxico a partir de la creación de una base de representación del conocimiento en la que tienen cabida, junto con el significado lingüístico en sentido estricto, tanto los llamados “significados emotivos, connotativos y asociativos”, como los hechos de metaforización. Tales aspectos funcionarían como elementos que posibilitan la organización ordenada del conocimiento en nuestras mentes. La lingüística cognitiva, así, permite analizar la actividad lingüística observando simultáneamente los ejes paradigmático y sintagmático, de manera análoga a como los seres humanos almacenan el conocimiento en la memoria, como redes neuronales. Al obtener nueva información, nuestras neuronas van articulándola y ordenándola dentro de los patrones ya existentes, operación que se repite en todos los procesos, como por ejemplo el que nos ocupa, de creación lingüística, que implica la introducción en nuestra competencia lingüística de un nuevo elemento. En este sentido C. Jiménez Hurtado (2001: 92) señala que:

»Al tiempo que percibimos, vamos incorporando información nueva a la ya almacenada y catalogada; reorganizamos poco a poco nuestro sistema cognitivo e intentamos colocar cada experiencia en el lugar que le corresponde según nuestro conocimiento del mundo [...]. Tendemos a estructurar conceptos más complejos mediante otros más simples […] y estos a partir de nuestra experiencia físico-corporal y cultural.


»Dentro de este universo de sistematizaciones mentales de la memoria semántica, la etimologización, pues, funciona, al mismo tiempo, como recurso organizador e integrador de nuevos elementos a partir del establecimiento de relaciones asociativas con elementos ya existentes en tales redes psíquicas. Su función será la de convertir el sistema cognitivo en una mejor y más eficaz herramienta comunicativa, dotándolo de lógica, coherencia, economía como respuesta a fenómenos como la anominia, problemas de almacenaje del léxico mental, problemas de audición, inclusión e integración de elementos ajenos o desarraigados, como los extranjerismos, topónimos, nomenclaturas o elementos simplemente inexpresivos.



»Conclusiones

»Para una satisfactoria caracterización del fenómeno de motivación del lenguaje, así como para una plena descripción del fenómeno de la tradicional “etimología popular”, mecanismo de creación léxica procurador de motivación, hemos de situarnos en una lingüística del hablar en la que el contexto resulta fundamental, así como la relación entre lengua y realidad se manifiesta imprescindible a la hora de explicar el basamento de la configuración última de los etimologismos. Por ello, hemos de situar su estudio en el seno del proceso comunicativo en el que se produce y desarrolla.

»En esta concepción de motivación, la etimologización se construye en un mecanismo esencial en la procuración de motivación por parte del hablante en actos comunicativos concretos y el etimologismo se convierte en un elemento que racionaliza y, hasta cierto punto, pone orden en la organización mental, en el efectivo almacenamiento de la información léxica en categorías cognitivas eficientes, fácilmente disponibles y relacionadas con las demás unidades del sistema, siempre desde la óptica subjetiva del hablante. Este es el que, a partir de sus necesidades comunicativas y su peculiar e individual manejo de las unidades de que dispone, busca una mejora en cuanto a la gestión de la información lingüística para sus propósitos, para lo cual opta por una remodelación semántica o formal y semántica de las unidades. Tal proceder puede simpatizar y coincidir con el de otros hablantes con las mismas carencias y necesidades que, en definitiva, puedan optar por la misma solución, caso en el que se produce la adopción de la innovación, por lo que pase a convertirse en una variable con posibilidades de incluirse, tras la frecuencia y generalidad de uso necesaria, en el núcleo sistemático.

»Del mismo modo, en la base de tales mecanismos de creación léxica, que podríamos situar en el marco general de la neología, se encuentran los procedimientos y estrategias mentales que se dan en la producción y comprensión lingüísticas, hecho este esencial que puede servirnos de indicio acerca del funcionamiento cognitivo del lenguaje. En su funcionamiento encontramos una muestra concreta y tangible de los procesos y estrategias que tienen lugar en nuestra mente cuando nos proponemos producir o interpretar un mensaje.

»Asimismo, se constata la importancia de las normas de formalización morfológica, en la base también, como hemos comprobado, de la creación de etimologismos, en los procesos mentales que subyacen a la producción y comprensión lingüísticas. De este modo, se comprueba igualmente la necesidad de incluir estas normas de conformación morfológica, cognitivas, sistemáticas y normativas en la investigación morfológica, así como en la indagación acerca de los diferentes mecanismos de creación léxica en el campo de la neología en particular y formación de palabras en general (cf. Varo Varo, Díaz Hormigo y Paredes Duarte, 2009).

»En la actualidad se tratará de explicar la naturaleza expresiva de la etimologización a partir de una aproximación conjunta desde la perspectiva pragmático-comunicativa y cognitiva. La pragmática inferencialista, en tanto que guía en el procesamiento lingüístico, encaja perfectamente en la perspectiva cognitiva del lenguaje, pues la pragmática ha de acudir a modelos cognitivos idealizados (aspectos del conocimiento del mundo sistematizados) para resolver los procesos de producción e interpretación de mensajes.

»Se aprecia la conjunción y complementariedad tanto de la faceta comunicativa (efectos intensificadores, atenuadores y argumentativos) como de la cognitiva (fines heurísticos y creativos). La etimologización, en tanto que proceso creativo de cambio de sentido, de desplazamiento semántico, será utilizada por el hablante como recurso lingüístico en la creación y formalización del significado de nuevas unidades transparentes. En el plano del contenido, la reinterpretación semántica surgida en tales procesos puede estar basada en una relación de analogía (objetiva o subjetiva) entre contenidos, por lo que la etimologización se convierte en una fructífera estrategia de producción-recepción expresiva en el discurso.



[Notas]

»[NOTA 33] De esta forma, no estamos trabajando con significados lingüísticos, contenidos formalizados de manera interna en las estructuras de las lenguas, ni tampoco con designaciones potenciales, sino más bien con designaciones reales, denotaciones o referencias a través de las que los signos se dirigen hacia los objetos reales en el momento de la comunicación. Nos referimos a “la importante contribución del pensamiento general, de la experiencia y conocimiento del mundo, de las creencias u opiniones tradicionales acerca de los objetos”, al hablar en general. Con el término designación, entonces, se hace referencia a las “asociaciones que, respecto de lo “real” o de las cosas denotadas, entablan los signos con otros signos […] por semejanza o contigüidad de los significantes o significados” (Casas Gómez, 1999: 61), relaciones esenciales, por otra parte, en los mecanismos de creación lingüística como en nuestro caso en los procesos de etimologización. Esta, pues, logra ser descrita de forma plena cuando es estudiada desde la perspectiva de lo que E. Coseriu (1973a) denominó ‘lingüística del hablar’, encargada del análisis de la “técnica general de la actividad lingüística” (p. 290), ámbito en el que se incluyen “todas aquellas operaciones que, en el lenguaje como actividad, se cumplen para decir algo acerca de algo con los signos de la lengua, o sea, para “actualizar” y dirigir hacia la realidad concreta un signo “virtual” (perteneciente a la “lengua”), o para delimitar precisar y orientar la referencia de un signo (virtual o actual)” (p. 291).

»[NOTA 34] Tales postulados toman como puntos de partida, confesados por la autora en el mismo trabajo, por un lado, en el eje paradigmático, el estructuralismo de E. Coseriu y su lexemática (especialmente conceptos como el campo léxico); por otro, en el eje sintagmático, la Gramática Funcional de S. C. Dik, y, finalmente, las bases neuro y psicolingüísticas introducidas por la Gramática Cognitiva del Modelo Lexemático-Funcional. Resulta ilustradora esta última aportación, que, con conceptos como esquema, escenario y marco cognitivo o dominio de conocimiento, trata de describir la organización mental de la memoria semántica. Afirma C. Jiménez Hurtado (2001: 39) que determinadas palabras están asociadas en nuestra memoria a ciertos marcos cognitivos, “dominios de conocimiento, esto es, los distintos campos de conocimiento”, que “se van estructurando a medida que analizamos el vocabulario y seleccionamos tipos de información que los lexemas comparten y tipos de información que los diferencian”.



»Referencias [en el anterior texto extractado]

»LAKOFF, G. (1987): Women, Fire and Dangerous Things. What Categories reveal about the mind, Chicago-London: The University of Chicago Press.

»VARO VARO, C., DÍAZ HORMIGO, M. T. Y PAREDES DUARTE, M. J. (2009): “Modelos comunicativos y producción e interpretación neológicas”, Revista de Investigación Lingüística, nº 12, pp. 185-216.

»JIMÉNEZ HURTADO, C. (2001): Léxico y Pragmática. Frankfurt am Main-Berlin-Bern-Bruxelles-New York-Oxford-Wein: Peter Lang GmbH (Studien zur romanischen Sprachwissenschaft und interkulturellen Kommunikation, Bd. 5).»






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