junio 24, 2016

«“Hágale”, marcador conversacional en el habla coloquial de Medellín»



Carlos García Zapata
«Hágale, marcador conversacional en el habla coloquial de Medellín»

Lingüística y Literatura, n.º 69, enero-junio de 2016

Lingüística y Literatura | Universidad de Antioquia | Departamento de Lingüística y Literatura | Medellín | COLOMBIA


Extracto de apartados en 317-318 y 33-334 del artículo en PDF




«Los marcadores conversacionales (Martín Zorraquino y Portolés, 1999) forman parte de los denominados marcadores discursivos, conjunto de unidades lingüísticas ampliamente estudiado en el español actual por distintos autores: Briz Gómez (1998), Martín Zorraquino y Portolés (1999), Fuentes Rodríguez (1996), y Pons Bordería (2000), [NOTA 4] entre otros, quienes han resaltado el valor pragmático de estos signos. [NOTA 5]

»Para Martín Zorraquino y Portolés (1999), los marcadores discursivos “poseen un cometido en el discurso: el de guiar de acuerdo con sus propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas las inferencias que se realizan en la comunicación” (p. 4057). [NOTA 6] Según estos autores, los marcadores discursivos pueden desempeñar varias funciones, [NOTA 7] desde conectar dos miembros del discurso para establecer algún tipo de relación argumentativa (conectores), pasando por servir al hablante para organizar su discurso (estructuradores de la información), por limitarse a introducir un miembro del discurso como una nueva formulación (reformuladores), o por reforzar el argumento del discurso que introducen frente a otros posibles argumentos (operadores argumentativos), hasta ser usados en las interacciones orales informales o conversación (marcadores conversacionales).

»De este último grupo derivan cuatro subgrupos, divididos según la función que desempeñan: a) marcadores de modalidad epistémica, relacionados con el grado de conocimiento, certeza o no que tienen los hablantes en relación con los enunciados que emiten (claro, desde luego, por lo visto); b) marcadores de modalidad deóntica, vinculados con la expresión de la voluntad que manifiestan los hablantes en relación con el discurso que emiten (bueno, bien, vale); c) marcadores de la alteridad, que relacionan al hablante con el oyente (hombre, mira, oye); y, por último, d) los metadiscursivos conversacionales, cuya función específica es construir la conversación. [NOTA 8]

»En el último grupo podemos ubicar la partícula “hágale”, en al menos dos de sus subgrupos, ya que en su función más importante encajaría en el subgrupo de los enfocadores de la alteridad pues, como lo plantean Martín Zorraquino y Portolés (1999), esta clase de marcadores apuntan, “en su origen, fundamentalmente al oyente (oye, mira, etc.) y, en alguna ocasión, a ambos interlocutores (vamos))” (p. 4171). También pertenecería al subgrupo de los marcadores de modalidad deóntica, en cuanto que algunos de sus usos reflejan las actitudes del hablante relacionadas con la expresión de la voluntad. Para Martín Zorraquino y Portolés (1999), los marcadores de modalidad deóntica “indican si el hablante acepta, admite (consciente en), etc. —o no—, lo que se infiere del fragmento del discurso al que remiten” (p. 4161). [NOTA 9]


»[...]


»De acuerdo con el corpus recopilado para este estudio, hemos encontrado que “hágale”, en el habla coloquial de Medellín, funciona como marcador discursivo por cuanto se ha producido un proceso de gramaticalización y subjetivización que ha llevado a que, semánticamente, haya perdido en gran medida su significado como verbo predicativo, y, en cambio, ha añadido un valor intersubjetivo ligado a la fuerza apelativa que el hablante manifiesta hacia el oyente como participante en el acto de habla. También está parcialmente fijado desde el punto de vista morfológico, ya que se fija predominantemente en la segunda persona del singular (usted), aunque también se han detectado las variantes de primera persona del plural (hagámosle) y de segunda persona del singular (hacele) propia del voseo antioqueño. Además, su autonomía sintáctica permite que pueda aparecer en posición inicial, como introductor de intervenciones reactivas, en términos de Schiffrin (1987) como “marcador de respuesta”, así como en las otras posiciones (medial y final). Una vez operados estos cambios, se observa su polifuncionalidad, característica de los marcadores, por lo que desempeña varias funciones, como la de exhortación o incitación al interlocutor para que realice una acción y la de orden o imposición, ambas con tono ascendente, mientras que, con tono de suspensión, las de aceptación y consentimiento.

»Otro hecho destacable es que el marcador analizado se caracteriza por la especificidad de registro: el oral, con una difusión cada vez mayor en las conversaciones coloquiales de los hablantes medellinenses, aspecto que probablemente ha incidido en su aparición en la lengua escrita, sobre todo en la literatura que recrea el habla coloquial antioqueña, según se pudo constatar en el corpus recopilado. Este hecho también ha llevado a una mayor combinabilidad con otros elementos lingüísticos propios de la oralidad que le preceden o suceden, tales como vocativos, conectores y otros marcadores conversacionales (listo, bueno, a ver…), los cuales le aportan matices significativos o ayudan a interpretar los valores contextuales.

»Como se habrá podido observar, el presente estudio no es de ninguna manera exhaustivo. Es una propuesta preliminar acerca del marcador conversacional “hágale”, que hemos clasificado como enfocador de alteridad, usado habitualmente para llamar la atención del oyente, y de modalidad deóntica, vinculado con la actitud volitiva que manifiesta el hablante de aceptar o no el discurso del interlocutor. La extensión y variedad de los datos ha sido limitada porque solo se basa en algunos ejemplos recogidos en las diversas fuentes comentadas. En todo caso, sería de esperar que estas observaciones tengan su utilidad y sean precisadas o corroboradas por muestras más amplias de corpus en trabajos posteriores.



»[NOTAS]

»[NOTA 4] Sobre el español de Colombia existen algunos estudios sobre los marcadores del discurso. Véanse, entre otros, Rincón (2013), González Hernández (2009), Grajales Alzate (2009), Vásquez Cantillo (2009), Uribe Mallarino (2007) y Rodríguez Cadena (1999).

»[NOTA 5] Otros autores los han denominado enlaces extraoracionales (Gili Gaya, 1973), conectores pragmáticos (Briz Gómez, 1998) y relacionantes supraoracionales (Fuentes Rodríguez, 1996).

»[NOTA 6] Schiffrin (1987, p. 328) propone la siguiente caracterización de estas unidades: a) debe tratarse de unidades secuencialmente separables o no dependientes del enunciado sobre el que actúan; b) suelen aparecer en una posición marginal respecto a dicho enunciado, generalmente en posición inicial; y c) aparecen acompañadas de una serie de rasgos prosódicos entre los que incluye, generalmente, un acento de intensidad seguido por una pausa.

»[NOTA 7] El concepto de marcador del discurso, como plantea Portolés (1998, p. 48), no es el nombre de una categoría gramatical sino de una función pragmática que ejercen algunos elementos pertenecientes a distintas categorías: conjunciones, adverbios, interjecciones y algunas formas apelativas con base nominal o verbal.

»[NOTA 8] Martín Zorraquino y Portolés (1999, p. 4191) reconocen que los metadiscursivos conversacionales están estrechamente vinculados con los restructuradores de la información y con los reformuladores. Briz Gómez (1998), por su parte, reúne los tres grupos bajo la denominación de conectores metadiscursivos, por los cuales se evidencia «el esfuerzo que un hablante-oyente hace al producir, formular y, más aún, al intentar engarzar las partes de un discurso» (p. 201).

»[NOTA 9] En la nueva clasificación de los marcadores de Cortés Rodríguez y Camacho Adarve (2005, pp. 154-185), entre interactivos y textuales, “hágale” se ubicaría en los interactivos, con la función específica de motivar o cambiar la actitud del interlocutor.



»Referencias

»Briz Gómez, A. (1998). El español coloquial en la conversación. Esbozo de Pragmagramática. Barcelona: Ariel.

»Cortés Rodríguez, L., y Camacho Adarve, M. M. (2005). Unidades de segmentación y marcadores del discurso. Madrid: Arco Libros.

»Fuentes Rodríguez, C. (1996). La sintaxis de los relacionantes supraoracionales. Madrid: Arco Libros.

»Gili Gaya, S. (1973). Curso superior de sintaxis española. Barcelona: VOX.

»González Hernández, C. A. (2009). Usos de los marcadores discursivos en hablantes de Carmen de Carupa y Villa de San Diego Ubaté (Cundinamarca) (Trabajo de grado). Universidad Nacional de Colombia, Colombia. Recuperado de http://www.humanas.unal.edu.co/linguistica/index.php/download_file/view/159/

»Grajales Alzate, R. (2009). Análisis sociolingüístico de las funciones semánticopragmáticas del marcador discursivo pues en el habla de Medellín (Tesis de maestría). Universidad de Antioquia, Colombia.

»Martín Zorraquino, M. A., y Portolés, J. (1999). Los marcadores del discurso. En I. Bosque y V. Demonte (Eds.), Gramática descriptiva de la lengua española (pp. 4051-4213). Madrid: Espasa.

»Pons Bordería, S. (2000). Los conectores. En A. Briz Gómez y Grupo Val.Es.Co. (Eds.), ¿Cómo se comenta un texto coloquial? (pp. 193-218). Barcelona: Ariel.

»Portolés, J. (1998). Marcadores del discurso. Barcelona: Ariel.

»Rincón, L. M. (2013). Variación en los marcadores del discurso en el habla de Bucaramanga. Íkala. Revista de Lenguaje y Cultura 18(2), 17-35.

»Rodríguez Cadena, Y. (1999). Marcadores discursivos en el habla de Barranquilla. Litterae 8, 197-221.

»Schiffrin, D. (1987). Discourse markers. Cambridge: Cambridge University Press.

»Uribe Mallarino, M. R. (2007). Vea pues y ¡eh Ave María, pues! en el español de Colombia. En F. San Vicente (Ed.), Partículas / Particelle. Estudios de lingüística contrastiva español e italiano (pp. 233-258). Bolonia: CLUEB.

»Vásquez Cantillo, A. (2009). Marcadores discursivos en la comunidad de habla barranquillera: un análisis sociolingüístico. Cuadernos de Lingüística Hispánica 13, 43-66.»





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