junio 17, 2016

«Relatos y metáforas en la estructura cognitiva de la exclusión social»



Ricardo Arrubla Sánchez
«Relatos y metáforas en la estructura cognitiva de la exclusión social»

Ánfora, vol. 22, n.º 39, 2015

Ánfora | Universidad Autónoma de Manizales | Manizales | COLOMBIA


Extracto de páginas 214-217 y 223-225 del artículo en PDF




«La dimensión estética de la identidad

»La identidad comunitaria determina el nivel de su estructura organizacional mediante los diferentes relatos y discursos de sus integrantes, así como de los interesados en ella, y el propósito común de sus relaciones, en particular mediante la interacción a través del entretenimiento, deporte, ocio, y las relaciones comerciales.

»La identidad de la comunidad es construida por relatos que tienen las propiedades de ser múltiples y contingentes, y determinan las actividades en las cuales se actúa, emociona e interpreta. Así, cuando se estima que una comunidad es “rumbera” y se establece a través de ciertos discursos, sus habitantes se verán condicionados por está connotación, y las experiencias que surgen de ella. En este sentido, Leopoldo Múnera Ruiz afirma que el análisis de la historia de la formación del Estado en Colombia ha permanecido dominada por los enfoques teleológico y normativo, “reforzando los discursos e imaginarios de los cuatro dirigentes de las burocracias estatales, de las élites o grupos que se disputan el control del Estado para poner en marcha sus proyectos sociales” (Múnera, 2008). Con ello se ejerció una fuerza desestructurante hacia los discursos, metáforas y narraciones de las personas que conformaron las clases sociales pobres, la cual representaba la identidad de artesanos, obreros, negros, e indios.

»Sin duda, los relatos que se construyen de sí mismos pueden ser modificados de acuerdo con los cambios de los discursos del entorno y por las necesidades mismas de la comunidad, que obedecen a posiciones sociales, los marginados favorecen sus metáforas con la violencia, la desobediencia, la ilegalidad, y el tropo de víctimas, explotadas y sometidas, mientras que las clases sociales que tienen cierto nivel económico, narran sus experiencias desde zonas de privilegio y fuero legítimo. Así, muchos discursos marginales se pronuncian contra la violencia, drogadicción, machismo, sexismo, homofobia, y otros problemas arraigados a la cultura, pero también es sabido que muchas manifestaciones estéticas urbanas producto de comunidades emplean iconografía de los gánsteres de Hollywood “El Padrino” (The Gadfather) “Tony Montana” (Scarface) y demás personas que representan al crimen organizado en las películas, incluyendo a Pablo Escobar.

»La socióloga Vionex Marti en el artículo “Lucrativo el baile del perro” afirma que: “los vídeos son una cristalización de la violencia, son una especie de teatro, después de todo es un show. Es un fenómeno urbano, pero con elementos rurales como el paternalismo y el machismo. Casi siempre sus símbolos apelan a lo trágico: muerte, violencia, desamor, etc. El lenguaje violento es un llamado a que me admires y me compres” (Pérez, 2008, p. 27).

»Todo esto puede ser observado para comprender el comportamiento de un grupo social, y su actuación e interpretación de la realidad, con el objetivo de encontrar posibles áreas de mejoría por la introducción de cambios en los discursos grupales o comunitarios.

»Las acciones y actividades de los individuos, son guiadas por los discursos contemplados en la identidad de la comunidad, y si estos discursos cambian, la identidad cambia y la estructura cognitiva cambiaría también. Según la investigación de José Cabrera (1998), “los jóvenes se representan su espacio grupal como un lugar de experiencias nuevas (relaciones, prácticas, valores, perspectivas) las cuales les resultan muy significativas” (p. 239). Es decir, los cambios en los discursos que construyen la identidad comunitaria o grupal, producen cambios en la identidad y, por consiguiente, cambios en la estructura de pensamiento.

»De esta manera, comenzarían a aparecer nuevas relaciones entre las partes que integran la comunidad, y entre la comunidad y el entorno relevante. La modificación de los discursos mentales sobre los cuales se establece la identidad individual, así como la introducción de nuevos discursos, hace que aparezcan nuevas relaciones sociales, las cuales producen cambios en la estructura de pensamiento, así como es posible que emerjan nuevas actividades con autonomía individual.

»El lenguaje afirmativo está orientado a la promoción de determinados grupos socialmente fragilizados, por lo cual la “igualdad pasa de ser simplemente un principio jurídico respetado de manera formal a todos, a considerarse como un objetivo constitucional a ser alcanzado por el Estado y la sociedad” (Barbosa, 2003, p. 22). De aquí que los discursos intervienen en la estructura de una comunidad. Los cambios relevantes en ellos o la introducción de nuevos cambios, modifican la estructura organizacional de la comunidad. De esta manera, se pueden inducir transformaciones de orden cultural, pedagógico y psicológico, para sustraer del imaginario colectivo la idea de supremacía y de subordinación, de una clase social sobre la otra, o de una raza, o del hombre con relación a la mujer.

»No obstante, algunas modificaciones en los discursos comunitarios o introducción de nuevos discursos no producen cambios en la identidad pero sí en la estructura, ya que aparecen nuevas relaciones en ella que hacen realidad las acciones desde los nuevos discursos. Por eso al ingresar a un grupo cultural, social, político o deportivo, se parte de un interés por reafirmar las identidades, se está en el grupo para ser, y durante la interacción social se generan procesos de interacción a partir de una experiencia “simbólica” en la que los miembros encuentran lo que les atrae, desde una perspectiva estética. Para Maffesoli (1990, p. 137) la estética puede ser entendida desde su etimología como “la facultad de sentir o experimentar”.

»La experiencia estética de la identidad contiene varios elementos que la caracterizan en la dinámica de los grupos sociales, la diferencia marcada y en muchos casos radical, genera fenómenos que forman la persistencia de la exclusión social y su manifestación como virus mutante en constante transformación, que se propaga por las comunidades, la cual rehace los mapas conceptuales y recrea las prácticas sociales. Cada mundo mental se sostiene sobre concepciones distintas de procedencia. Detrás de cada una de ellas hay una metáfora que le aporta coherencia y sensibilidad, las metáforas funcionan como catalizadores del pensamiento y lo arraigan en los sentidos, y de este modo, preceden a los discursos teóricos y a las prácticas ciudadanas. Como dice Jorge Luis Borges, la historia no es otra cosa que la modulación de una metáfora.

»La interacción simbólica producto de las dinámicas grupales, induce comportamientos colectivos, que orientan la búsqueda y conforman expectativas individuales. De su relación bullen metáforas que se construyen con el legado de distintas tradiciones, e ideologías que operan como matrices de pensamiento. Provienen de los procesos de estructuración individual con el mundo y la forma como se percibe la realidad. Tienen una implicación social, que al momento de aparecer subraya la ruptura de los lazos de unión que constituyen “la desafiliación”, y debilitamiento de la vida en relación con los demás. Supone formas de entenderse en relación con el otro y los otros, dadas a partir de la experiencia de la vida manifestada por el siguiente lenguaje “el quedar fuera y al margen”, “el estar desviado, aislado, incomunicado, alienado, o disociado”. También, aparece la evidencia en términos físicos, y biológicos, descrita como “estar asfixiado, ahogado, arrinconado, frente al abismo”, para otros representa estar a la deriva, con el sentimiento del náufrago.

»En términos de quien excluye, el lenguaje metafórico empleado tiene palabras como “pintao”, “es de la otra orilla”, “es un bicho raro”, “Habla idioma diferente”, “su voz no suena”, “está en otra frecuencia”, “sus palabras me resbalan”. De diferentes maneras se busca urbanizar la experiencia sobre la exclusión, que en todo momento aparece fundamentada y arraigada en las representaciones colectivas y los modelos mentales que las sostienen, influyendo de este modo en el comportamiento y la actitud humana. Así, el grupo social construye murallas conceptuales para representar los mecanismos estructurales que orillan y expulsan a los desechables.

»Estas son las partes que modelan la arquitectura de la exclusión. El sujeto excluido es tratado como un objeto, puede ser neutralizado y afectado emocionalmente por dichas circunstancias; lo cual incide en la percepción que tiene de sí mismo, y propicia la aparición de nuevos significados y proyectos vitales. Ser excluido significa la quiebra de los tejidos, que conforman el subsuelo de la vida humana y aseguran la protección, la confianza y la transmisión del sentido. Alude a la desconexión de los dinamismos sociales, de los intercambios productivos, o de la comunicación. Fenómeno retratado ya por Dostoievski, en una de sus novelas más controvertidas y polémicas: Memorias del Subsuelo, la cual tiene que ver con el hecho de que el protagonista de la novela sea un hombre anónimo, un individuo al que no le interesa decir su nombre, considerando más importante presentarse a sí mismo como funcionario.

»Su rol social lo conduce en un juego de cargos y rangos sociales, hecho que lo lleva a experimentar una vida contradictoria y sometida, que reduce su vida a un plano formal y descriptivo que prescinde de la espontaneidad, del espíritu comunitario y la divergencia. Sin duda, es ya una crítica a la deshumanización de su época, especialmente merced a la división del trabajo y la “tabla de rangos”. Factor que indica que las “circunstancias excluyentes” pueden desplazar al sujeto e incidir de manera determinante en la forma como se concibe así mismo, y a los otros, pero que no lo predeterminan, ya que a pesar del peso de dichas tramas y marañas, las personas pueden reescribir su vida, y sacar un aprendizaje valioso para fundamentar su pensamiento y llegar a construir nuevas formas de lenguaje afirmativo.

»Pero no se podrán generar cambios significativos si de la mano de implantar una mayor diversidad y una mayor representatividad de los grupos minoritarios, no se incorporan cambios en la economía del país, ya que no implementar acciones tendientes a ofrecer oportunidades de educación y trabajo para tales segmentos de la población, implica aceptar que las condiciones estructurales de la sociedad se mantendrán intactas, por lo que es fundamental iniciar procesos en diferentes direcciones, y de manera especial en lo que se denomina estructuras excluyentes del lenguaje.


[...]


»El lenguaje de exclusión y su funcionamiento cognitivo

»En este punto de la cuestión se puede afirmar que las formas de expresión y de habla son el resultado del aprendizaje lingüístico, dado a partir de la adquisición de “control consciente” y no “habitual” sobre los patrones fonológicos, gramaticales y léxico-semánticos de la lengua. Este hecho se sustenta sobre la idea de que el funcionamiento cognitivo de un sujeto o de un grupo de sujetos en situación reposa sobre el repertorio de esquemas disponibles, anteriormente formados, y que al mismo tiempo se va dando el descubrimiento de nuevos aspectos, que forman nuevos esquemas en situación.

»Pero no se puede desconocer que las conductas se basan en el repertorio inicial de los esquemas disponibles, y la posibilidad o no que tiene una persona de tener un desarrollo cognitivo sólo es posible a través de la ampliación de los campos conceptuales. Cuando dichos campos conservan anclajes de lenguaje en los que predominan palabras o frases de exclusión, se conserva dicho comportamiento en la interacción social.

»Este planteamiento rechaza el sustento teórico del “audiolingualismo” y las propias teorías que lo fundamentan, también la capacidad innata de adquisición y un aspecto creador de su uso, resaltando por el contrario una fuerte insistencia en la enseñanza de la gramática de la lengua frente a la negación de este principio en la hipótesis mecanicista, desde la cual, la sociedad asume que las personas incorporan el lenguaje mediante actos de repetición y escucha, pero ello no permite realizar un cuestionamiento sobre el significado y sentido de determinadas frases culturales, que se traspasan de generación en generación, y que llevan formas de exclusión y violencia anidadas en su estructura gramatical.

»Así, la operacionalidad de un concepto debe ser experimentada por medio de situaciones variadas, y para su aprendizaje se deben analizar una gran variedad de conductas y de esquemas para comprender en qué consiste, “desde el punto de vista cognitivo, tal o cual concepto: por ejemplo, el concepto de razón no se comprende sino a través de una diversidad de problemas prácticos y teóricos; igual ocurre con los conceptos de función o de número”. (Gérard Vergnaud, 1990).

»Una de las líneas de investigación que más ha ejercido su influencia en el establecimiento de presupuestos generales en el marco de esta hipótesis es aquella que propone un modelo cognitivo basado en la teoría del aprendizaje significativo por descubrimiento de D. Ausubel (1976).

»La noción de una jerarquía de la significación, implícita en la obra de Ausubel, añade una nueva dimensión a la necesidad de un aprendizaje significativo que rompa con la fórmula mecanicista, y les permita a las personas realizar procesos creativos de construcción del habla, siendo plenamente conscientes de su sentido. Así, la existencia de una jerarquía en la organización cognitiva implica la posibilidad de organizar los actos de habla en la vida cotidiana de acuerdo con tal jerarquía.

»Es interesante destacar que, desde un punto de vista lingüístico, el concepto de “significatividad” presenta –en las metáforas y narraciones encontradas– grandes lagunas. Sin embargo, resulta esperanzador el hecho de que desde las últimas formulaciones del chomskismo en general, y las aportaciones de la semántica generativa en particular, se puede (pueden) señalar las conexiones entre los procesos semánticos y el funcionamiento de la estructura cognitiva del ser humano. En términos de “código” y “mensajes”, se podría afirmar que las unidades que hacen referencia al código (reglas sintácticas, morfológicas y fonológicas) resultan “inestables” a menos que puedan relacionarse directamente con los mensajes (categorías semánticas, básicas y universales) subsumido por factores semánticos. Lo que indica que las personas, al usar metáforas en frases como: “Armó una batalla campal”, “salió disparado”, o “Estar entre la espada y la pared”, no son conscientes del efecto socio-cultural que generan.

»La revelación más importante desde el enfoque comunicativo de los contenidos de las metáforas y narraciones recopiladas, es aquella que manifiesta que no se trata sólo de aprender a repetir oraciones, sino que se necesita también aprender a realizar, de forma apropiada y coherente, los actos del lenguaje que intervienen en las situaciones de la comunicación. Como sabemos, el contenido del enunciado puede analizarse por medio de diferentes tipos de predicaciones engranadas entre sí. Bajo un enfoque comunicativo se insiste sobre los elementos del enunciado que poseen una función esencialmente “comunicativa” en oposición al contenido proposicional de función “referencial” que ha recibido un tratamiento sistemático y con una directa influencia conductistas y mentalista.

»En este sentido, culturalmente se identifica la ausencia de mecanismos que le proporcionen a las personas, “los medios para construir una personalidad como sujeto hablante en la lengua que aprende” (en Coste et al., 1976: 88). Entre ellos están la ausencia de actividades comunicativas construidas desde la perspectiva de criterios negociados y abiertos, en las que los usos lingüísticos que se pretenden desarrollar posean un carácter indefinido e ilimitado en la medida que emanen de las necesidades de usos lingüísticos –originadas por la realidad del proceso de comunicación global–, y donde la atención a la diversidad ocupe un lugar pedagógicamente relevante.

»También se identificó la ausencia de tramas de desarrollo creativo, en función de una dirección más humanística, sociocultural y holística, que atienda no sólo al tema de la comunicación, sino también a cuestiones de la co/comunicación, y que –además de la dimensión cognitiva– se plantee involucrar en el aprendizaje del lenguaje aspectos de la personalidad de quien la aprende, a fin de contribuir en su desarrollo integral como persona (autoestima, capacidad crítica, autonomía, equilibrio afectivo y social, actitudes para la convivencia, destrezas para afrontar la diversidad lingüística y cultural, etc.).

»En definitiva, hace falta una orientación decisiva hacia la función educativa del aprendizaje más centrada en las programaciones analíticas en los procesos de significación que en las formas lingüísticas.



»Bibliografía [entre la citada en el texto precedente, la incluida en la bibliografía de la publicación original]

»Ausubel, D. P. (1976). Psicología educativa. México: Trillas.

»Coste, D. et al (1976). Un niveau – seuil. Strasbourg: Conseil de L'Europe.

»Perez, A. (2008). Reggeatón: Manifestación artística de los marginados. The University of texas at San Antonio. Department of Modern Languages and Literatures.

»Vergnaud, G. (1990). La teoría de los campos conceptuales. Université René Descartes, 10(2-3), 133 - 170.»





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