junio 03, 2016

«Dinámica social en la expresión de impersonalidad en Bogotá. Un cambio lingüístico evidente en tres periodos»



Luz Marcela Hurtado
«Dinámica social en la expresión de impersonalidad en Bogotá. Un cambio lingüístico evidente en tres periodos»

Lingüística y Literatura, n.º 69, enero-junio de 2016

Lingüística y Literatura | Universidad de Antioquia | Facultad de Comunicaciones | Departamento de Lingüística y Literatura | Medellín | COLOMBIA


Extracto de los apartados 2 y 5, en páginas 179-183 y 188-189 del artículo en PDF




«Profundidad histórica o antigüedad del cambio

»Los trabajos existentes han señalado la preferencia de unos impersonales por otros, pero no ha habido un estudio con la suficiente profundidad histórica para delimitar cuándo ocurrió el desplazamiento de una forma, y si se produjo un cambio o un proceso de gramaticalización. Sin embargo, algunos análisis de textos literarios de los siglos XV y XVI han establecido que el mantenimiento o la desaparición de ciertos impersonales ha dependido tanto de su prestigio social como del surgimiento de otros con funciones específicas, algunas de las cuales han logrado conservar hasta el presente. En el caso de “uno”, Carrasco (1988, p. 322) documenta su aparición en el siglo XV y su avance en el siglo XVI: en la lengua literaria se utilizaba “uno” de manera progresiva para expresar la indeterminación previamente indicada con “hombre”.

»En estos siglos se registra también la aparición de “se” impersonal. Según el análisis de Ricós Vidal (2002, pp. 946-956), esta forma (tanto pasiva como impersonal) se utilizaba principalmente con sujetos que referían a seres inanimados: lo encontró principalmente en textos legales y expositivos en que se expresaba objetividad y distanciamiento entre los interlocutores y el enunciado. En cambio, “uno” se utilizaba tanto para impersonalizar o desfocalizar el sujeto de verbos reflejos y pronominales, como para lograr un acercamiento a los interlocutores en los discursos argumentativos y doctrinales. Según su estudio, “uno” adquirió la función de ocultamiento del yo en el periodo clásico. Es decir, desde esta época “se” y “uno” ya tenían funciones diferenciadas que en general se mantienen hasta hoy. Precisamente esta es la idea planteada por Carrasco (1988), acerca de cómo “el subsistema de la persona indeterminada actual, se habría plasmado en sus grandes líneas en ese periodo de la historia de nuestra lengua en que se plasmaron las grandes transformaciones del español, es decir, en el siglo XVI” (p. 327).

»En cuanto al uso impersonal de “tú”, Carrasco (1988, p. 319) e Hidalgo Navarro (1996, p. 170) señalan que formaba parte de los procedimientos latinos de impersonalización, especialmente en el subjuntivo potencial. Este empleo de “tú” es un fenómeno común en las lenguas germánicas, románicas y eslavas (Kluge, 2010, p. 1114), el cual, según Carrasco, pervive en español con algunos reajustes. Es posible que se trate de un caso de reactivación de una antigua estructura, “como consecuencia de la convivencia interétnica y el contacto cultural en una determinada comunidad” (Company, 2008, p. 36). Para Hidalgo Navarro (1996, p. 170) la novedad de su uso radica en su alta frecuencia en el habla cotidiana.

»Acerca del avance de esta forma en el español, Lorenzo (1984) menciona que, en los años cuarenta, se utilizaba entre los jóvenes valencianos de clase media culta, estudiantes de nivel medio y superior, y cómo su propagación había ocasionado el detrimento de “uno/una” en toda España y principalmente en Madrid. Seco (1989, p. 163), por su parte, afirma que el uso impersonal de “tú” desplazó a “uno” en el uso coloquial, debido a la importancia de la segunda persona en la lengua hablada.

»Fernández (2013, pp. 94-95) observa que, a través de los años, ha venido ocurriendo un aumento en el uso de construcciones impersonales. La comparación de dos muestras de 1980 y 2006 revela un incremento de la segunda persona singular (de 196 a 589) y un uso de “uno” que se mantiene bajo en los dos años (once casos). En general, la autora sugiere que este fenómeno es principalmente social: parece haber ocurrido un fenómeno de individualización de la sociedad, pues se le presta mayor atención a las experiencias del “yo” hablante y a lograr la empatía del receptor.


»Frecuencia de empleo en las variedades de español: ¿relación con los pronombres de tratamiento típicos de la región?

»Algunos autores han señalado la posibilidad de que las estrategias de generalización se encuentren vinculadas al sistema de formas y fórmulas de tratamiento. Para analizar la alta incidencia del uso impersonal de “tú” en la lengua coloquial y en la literaria, DeMello (2000, p. 365) realizó un estudio comparativo del habla de Buenos Aires, Caracas, La Habana, La Paz, Lima, Madrid, México, San Juan, Santiago de Chile y Sevilla, con base en las entrevistas del proyecto “Estudio de la norma lingüística culta de las principales ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica”, recogidas a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. Sus porcentajes evidencian la conexión entre el impersonal y las formas de tratamiento típicas del hablante: el “usted” impersonal se encontró casi exclusivamente en los hablantes que se tratan de “usted”, y el “tú” impersonal principalmente en las variedades tuteadoras. No obstante, fue más frecuente el impersonal “tú” en hablantes cuya variedad ustedeaba que el “usted” impersonal entre quienes tuteaban.

»Guirado (2011a, pp. 21-22) propone la relación de dialectos de fuerte ustedeo (zonas andinas y Cono Sur) con la frecuencia de “uno”, y dialectos de fuerte tuteo (Madrid y ciudades caribeñas) con la frecuencia del impersonal “tú”. Su análisis del “Corpus sociolingüístico de Caracas” de 1987 indica que, aunque en esta ciudad predomina el uso de “uno” (66%), existe un empleo innovador de “tú” (34%). Los resultados del análisis multivariable de Hurtado (2012) también revelan la complejidad del efecto del factor dialectal: a pesar de que los impersonales más frecuentes en Bogotá fueron “uno” y “se”, los hablantes de origen costeño fueron aquellos que utilizaron más el “tú” impersonal, y los andinos occidentales, el “usted” impersonal. Se apunta así a una correspondencia con las formas pronominales de tratamiento de cada región, ya que los costeños son predominantemente tuteadores, y los andinos occidentales, ustedeadores.

»En el caso del español de Chile, la relación con la forma de tratamiento no resulta suficiente, pues parece que “tú” ha asumido las antiguas funciones de “uno”. El trabajo de Oroz (1966, p. 137) sugiere la funcionalidad de “uno” tanto en la lengua oral como en la literatura nacional chilena. Sin embargo, el estudio posterior de González Vergara y Hugo Rojas (2012, p. 650), basado en la frecuencia de “uno” y tú en el corpus CODICACH del español de Chile, registra un incremento considerable de “tú” impersonal (4 988 casos) frente a “uno” (168 casos). De acuerdo con Kluge (2010, p. 1131), aquí entra en juego un factor más: la procedencia del hablante, pues la generalización mediante “uno” se encuentra más arraigada en el sur, mientras que en Santiago se prefiere impersonalizar mediante “tú” y “vos”.


»Desplazamiento de pronombres impersonales en sociedades monolingües y en situaciones de contacto lingüístico

»Los factores sociales desempeñan un papel fundamental en la velocidad con la que ocurre el cambio lingüístico y los procesos de gramaticalización. Para Company (2008, p. 36), entre más innovadora sea una sociedad mayor será la aceptación y el avance de formas innovadoras. En lo que concierne a la influencia de dichos factores, estudios como los de Guantiva Acosta (2000), Rodríguez (1996), Rodríguez Alfano (2004) y Guirado (2011b) han indicado cómo el sexo, la edad y el nivel educativo y socioeconómico del hablante condicionan la selección de un impersonal dado. Guantiva Acosta (2000, p. 259) observa la utilización de “uno”, en el habla bogotana, en situaciones de desigualdad entre el hablante y el oyente: principalmente entre los informantes de estrato sociocultural bajo con un nivel educativo de primaria.

»Rodríguez Alfano (2004) detecta la preferencia de “uno” por los grupos socioeconómicos más bajos de Monterrey. Por último, en los estudios de Rodríguez (1996) y Guirado (2011b) también se halló un predominio de “uno” entre los caraqueños de nivel socioeconómico más bajo. Además, los resultados de Guirado (2011b, p. 46) señalaron una diferenciación según la variable de sexo: altos porcentajes de uno entre las mujeres de clase baja (88%).

»En relación con la influencia de fenómenos de contacto lingüístico en la difusión de estructuras de una lengua, encontramos análisis contradictorios. En España, por ejemplo, Lorenzo (1984, p. 286) sugiere —mas no lo comprueba— que el predominio de “tú” impersonal es un calco del inglés, lengua cuya segunda persona del singular se utiliza considerablemente para generalizar. Por el contrario, Vila (1990) advierte la tendencia a usar “tú” en vez de “uno” entre los jóvenes españoles de comunidades sin contacto con el inglés.

»Uno de los primeros trabajos cuantitativos en el que se demostró la influencia de variables sociolingüísticas en los procedimientos de impersonalización es el de Morales (1995). La autora analizó 47 entrevistas informales (narraciones de experiencias personales) recogidas en Puerto Rico. Sus resultados apuntan hacia el influjo de factores como el nivel de bilingüismo y la edad del hablante, pues los más jóvenes y bilingües favorecieron “uno” y “tú” impersonal en detrimento de “se” (pp. 155-156). De igual manera, sugieren la relación entre la interpretación referencial y la selección del pronombre impersonal: el declive de “se” ocurría entre los bilingües sin importar que el referente incluyera o no al hablante, situación contraria a los monolingües quienes favorecían el uso de “se” con referencias más generales, es decir, un empleo predominantemente excluyente. La relación entre la referencia y el uso de “uno” también fue observada en el estudio posterior de Bassa Vanrell (2013).

»Los puertorriqueños y los dominicanos empleaban “uno” principalmente cuando el hablante estaba refiriendo su propia experiencia (60% Puerto Rico, 68% República Dominicana), tanto en discursos orales como escritos.

»Otro estudio que destaca la relación de “uno” con referencias a la situación del hablante y sugiere el desplazamiento de “se” es el de Ramírez (2007), realizado a través del análisis de narraciones de eventos personales por parte de inmigrantes colombianos residentes de Westchester (nueve), Nueva York (diez) y Albany (once), procedentes de Bogotá, Valle, Antioquia y Quindío. En el grupo colombiano bilingüe registra una alta frecuencia de “uno” (62.6%) seguida por “se” (25.5%) y el empleo impersonal de “tú” (11.9%). Conforme a sus resultados, el referente de “uno” siempre estaba asociado al hablante, y el uso incluyente de “se” solo ocurrió en un 49.8% de los casos. Tras el contraste con diez hablantes monolingües residentes de Armenia y Bogotá, quienes favorecieron principalmente el uso de “se” (61.6%), la autora sugiere que el predominio de “uno” en los bilingües se debe a la situación de contacto con el inglés, es decir, una transferencia indirecta de “one”. No obstante, este estudio no ofrece bases suficientes para sustentar la influencia de la situación de contacto con el inglés, pues, además de tratar principalmente a participantes de la variedad andina, no incluye un análisis de su grado de bilingüismo y contrasta al grupo bilingüe con solo diez monolingües de dos ciudades.

»Hurtado (2012, pp. 149-152), por su parte, no apoya la idea de la influencia del contacto con el inglés sino del contacto entre diversos grupos hispanos. Al comparar la frecuencia de los impersonales en Bogotá y en Miami, también comprueba que el pronombre impersonal más utilizado por los colombianos es “uno” (52% del total de las dos muestras, 54.9% en Bogotá y 38.2% en Miami).

»El análisis de 43 entrevistas con colombianos y colomboamericanos residentes del área metropolitana de Miami y de 77 entrevistas recogidas en Bogotá reveló la complejidad del efecto de las variables de ocupación, educación, variedad dialectal y edad, al igual que la posible influencia de la situación de contacto con la misma comunidad colombiana de otras regiones y con otros grupos hispanos lingüísticamente afines. Aunque en las dos ciudades predominó el uso de “uno”, los pesos probabilísticos indicaron que los residentes de Miami favorecieron más el “tú” impersonal (0.84). A pesar de que disminuyó la frecuencia de “se” y “uno”, no ocurrió un desplazamiento sino la ampliación de las variantes con el incremento del impersonal “tú”. El factor de mayor influencia lo constituyó la ocupación del hablante: la dirección de la innovación provenía de las clases trabajadora-alta y media-baja. La interacción con la variable de nivel educativo reveló que aquellos que han experimentado descenso social favorecen más este impersonal. En cuanto a “uno” y “se”, se demostró que el factor más importante entre sus usuarios es la falta de presión social.

»Si bien existen los estudios hasta aquí reseñados, aún queda por delimitar qué factores influyen en la impersonalización, por resolver si existe una oposición entre los usos de las variedades andinas y caribeñas, o si los hablantes se están acercando a la norma de un grupo mayoritario o a una norma panhispánica. Los trabajos previos han registrado bastante variación dialectal y han sugerido cómo el mantenimiento de los impersonales depende de factores sociales como qué sector de la sociedad los utiliza. Por ello, y porque se ha detectado un predominio de “uno” en el uso actual de Bogotá (Hurtado, 2012), explorar la situación en esta ciudad, donde se utilizan las formas de tratamiento “usted” y “tú” en situaciones de confianza y condescendencia, contribuirá a determinar si el favorecer “uno” es un uso innovador. Intentamos indagar si el predominio de “uno” es reciente, con qué formas compite a través de los años y qué sectores de la sociedad lideran el cambio.

»El objetivo primordial es analizar qué factores extralingüísticos han operado en la expresión de impersonalidad con “uno”, si este impersonal ha mantenido el mismo tipo de interpretación semántico-pragmática a través de los años y qué contextos de uso abarca: puede tratarse de un proceso de gramaticalización condicionado por factores no estrictamente gramaticales, en el cual se favorece una forma considerada típica del sector popular/clase baja y se disminuye el uso de la forma no marcada con “se”.


» […]


»Conclusiones

»El análisis multivariable nos permitió comprobar que, desde los años noventa, ha venido ocurriendo un cambio en la utilización de los impersonales singulares en Bogotá. “Uno” comienza gradualmente a cubrir funciones que, en los años setenta, eran propias de “se”: avanza hacia la referencia a “nosotros” en los años noventa y se generaliza en el último periodo.

»Según los resultados, la ocupación fue la variable determinante: los hablantes de nivel más bajo favorecen considerablemente “uno”, en especial cuando refieren a su propia experiencia y la de un “nosotros”. En oposición, aquellos del grupo de ocupación más alto (mando medio-alto) continúan favoreciendo “se” principalmente para referencias generales y “nosotros”.

»La difusión de “uno” a otros grupos ocupacionales apunta a una pérdida de su antiguo significado social, es decir, a su asociación con un origen rural y con las clases populares. Además, los resultados demuestran que las mujeres han liderado este uso desde los años setenta, y posiblemente sea el sector que responda de manera más eficaz a los cambios de la sociedad bogotana. De acuerdo con Company (2008, pp. 17-18), el avance gradual de una forma innovadora a otros contextos y la pérdida de las restricciones de empleo apuntan hacia un proceso de desmarcación.

»Para determinar aún más por qué ha ocurrido la desmarcación de “uno”, será necesario considerar el papel desempeñado por la cortesía y su relación con los valores socioculturales de los bogotanos. El retroceso de “se” en el último periodo puede constituir un índice de una actitud menos conservadora de la sociedad bogotana, de apertura ante los cambios sociales, culturales y políticos. En Bogotá (ciudad de gran heterogeneidad étnica, lingüística y cultural, y centro de la vida socioeconómica del país) han ocurrido rápidas transformaciones sociales. Según Company (2008, p. 34), estos factores promueven cambios y la instalación de construcciones innovadoras.

»Es importante seguir indagando las motivaciones pragmáticas del predominio de “uno” en el español colombiano y la influencia de factores situacionales como las relaciones entre los interlocutores (por ejemplo, mediante el análisis del uso pronominal empleado en el momento de la interacción). Asimismo, un trabajo que incorpore otros tipos de discurso podrá encarar de manera más precisa la relación de la interpretación semántica de “uno” con la situación del hablante y “nosotros”. El hecho de que las muestras de Morales (1995) y Ramírez (2007) consistieran solamente en narraciones de experiencias personales pudo haber contribuido a que se observara un desplazamiento de “se”, pues comúnmente se registra su uso en otros tipos de discurso como los expositivos y argumentativos. Por último, es fundamental explorar si con “uno” se está tendiendo a la individualización del discurso, por medio de la cual el hablante intenta enfatizar su experiencia y hacerla aplicable a otros, como propone Fernández (2013, p. 95) para el caso del impersonal “tú”.




Referencias [en el texto anterior]

»Carrasco, F. (1988). La indeterminación del sujeto en el español del siglo XVI. En Actas del I Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (pp. 319-328). Cáceres: Arco Libro.

»Company, C. (2008). Gramaticalización, género discursivo y otras variables en la difusión del cambio sintáctico. En J. Kabatek (Ed.), Sintaxis histórica del español y cambio lingüístico (pp. 17-51). Madrid: Iberoamericana.

»DeMello, G. (2000). Tú impersonal en el habla culta. Nueva Revista de Filología Hispánica, 48(2), 359-372.

»Fernández, S. (2013). Impersonality in Spanish personal pronouns. En K. Kragh y J. Lindschouw (Eds.), Deixis and pronouns in romance languages (pp. 87-107). Ámsterdam: Benjamins.

»González Vergara, C., y Hugo Rojas, E. (2012). Cuando te lo piden, uno no siempre sabe qué decir: Uno y tú como estrategias evidenciales en el español de Chile. En Transformaciones culturales, debates de la teoría, la crítica y la lingüística en el Bicentenario. Actas del IV Congreso Internacional de Letras (pp. 647-654). Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.

»Guantiva Acosta, R. (2000). Distribución del uso de las formas de tratamiento pronominal tónica yo, mí, conmigo, e indefinida uno en el español hablado en Bogotá. Forma y Función, 13, 253-262.

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»Guirado, K. (2011b). La alternancia tú-uno impersonal en el habla de Caracas. Lingüística, 26, 26-54.

»Hidalgo Navarro, A. (1996). Sobre los mecanismos de impersonalización en la conversación coloquial: El tú impersonal. Estudios de Lingüística Universidad de Alicante, 11, 163-176.

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»Lorenzo, E. (1984). Novedades sobre la segunda persona y la expresión impersonal. En L. A. de Cuenca (Coord.), ATHLON, Satura Grammatica in honorem Francisci R. Adrados (Vol. 1) (pp. 279-286). Madrid: Gredos.

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»Oroz, R. (1966). La lengua castellana en Chile. Santiago: Universidad de Chile.

»Ramírez, D. (2007). Language attrition and language maintenance: the case of Colombian immigrants in New York State (Tesis doctoral). State University of New York, Albany.

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»Rodríguez Alfano, L. (2004). Deixis personal: manifestación discursiva del sujeto y su ideología. En ¿Qué opinas con verbos y pronombres? Análisis del discurso de dos grupos sociales de Monterrey (pp. 151-214). Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León.

»Rodríguez, J. (1996). Uno, ¿pronombre indefinido o deíctico personal ampliado? Omnia, 2(2), 25-38.

»Seco, M. (1989). Gramática esencial del español. Madrid: Espasa Calpe.

»Vila, M. R. (1990). Distribución de las oraciones impersonales con se y en 3.ª persona del plural. Anuari de Filología, 13(1), 89-104.»






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