noviembre 22, 2017

«La naturaleza del lenguaje: un reto y una propuesta»



Eduardo García Ramírez
«La naturaleza del lenguaje: un reto y una propuesta»

Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento (RACC), vol. 9, n.º 1 (2017)

Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento (RACC) | Universidad Nacional de Córdoba | Facultad de Psicología | Córdoba | ARGENTINA


Extracto del apartado «Conclusiones» de la publicación en PDF. Véanse las referencias en la publicación original del texto.




«Dar cuenta de la práctica lingüística ha sido un reto teórico de la tradición en filosofía del lenguaje y de la mente al menos desde Frege (1892). La propuesta fregeana tradicional es la de una gramática que considera al lenguaje natural como estando cerrado bajo la operación de composición. Dicha propuesta permite dar cuenta de la práctica lingüística al mostrar la correspondencia entre el contenido de distintos actos de habla, así como de las actitudes mentales asociadas. Más todavía, dicha teoría permite a su vez dar cuenta de la productividad y sistematicidad del lenguaje natural.

»En este artículo he presentado diversos problemas que enfrenta la propuesta tradicional. Por una parte, la evidencia en psicolingüística sobre la adquisición y el desarrollo del lenguaje presenta retos explicativos. Por otra parte, la evidencia en psicología cognitiva sugiere fuertemente que no hay tal cosa como el cierre bajo composición, como lo evidencia la presencia de representaciones con sustitución de objetos en niños y adultos.

»Finalmente, la evidencia sobre usos opacos del lenguaje (i.e., que exhiben fallas de sustitución), ampliamente discutidos por la tradición, sugiere también que el lenguaje natural no está cerrado bajo composición. Esta evidencia nos presenta ante un reto explicativo mayor: dar cuenta del lenguaje natural en su totalidad, desde una perspectiva más abarcadora.

»Es ante este panorama que presento una visión alternativa: la de apertura. De acuerdo con esta visión la práctica lingüística está constituida por una multiplicidad de fenómenos y tareas planteadas y desempeñadas de múltiples formas. Para dar cuenta de esta multiplicidad de fenómenos es necesario seguir una amplia gama de métodos de investigación que incluye tanto al análisis lógico tradicional como a los estudios empíricos en psicología cognitiva, psicolingüística y lingüística histórica entre otros.

»La práctica lingüística tiene lugar en virtud del uso de múltiples mecanismos, incluyendo una gramática composicional abierta, teoría de la mente y disociación de representaciones, seguimiento de objetos en el espacio y razonamiento pragmático entre otros.

»Además de contar con una gramática composicional, como teóricos del lenguaje podemos auxiliarnos de la hipótesis de exclusividad mutua para dar cuenta de los casos de fallas de sustitución. Podemos apelar al funcionamiento de la teoría de la mente y la disociación de representaciones para explicar la sustitución de objetos en juegos de ficción.

»Esta visión también es compatible con cualquiera que resulte ser la mejor explicación del cambio histórico en las lenguas naturales. Además, la teoría resultante cuenta con recursos suficientes para dar cuenta de la productividad y sistematicidad del lenguaje.

»Las implicaciones de una visión abierta sobre la naturaleza del lenguaje van más allá de las preocupaciones de la tradición en filosofía del lenguaje y de la mente. Por una parte, se ofrece una teoría más satisfactoria de la naturaleza del lenguaje, pues permite simplificar y unificar la práctica junto con la adquisición y el desarrollo del lenguaje. Por otra parte, el lenguaje resulta ser un sistema de representaciones más flexible y cambiante. Se convierte en un sistema de representaciones capaz de afectar y ser afectado por otras capacidades cognitivas, como el reconocimiento de objetos, el cómputo matemático y la percepción (Shatz, 2008; Spelke, 2003).

»Pero también, y en consecuencia de esta apertura, se trata de un sistema de representaciones capaz de cambiarse a sí mismo aceptando y regularizando usos, reglas e interpretaciones inicialmente no sancionadas por la gramática, como lo muestra, por ejemplo, el desarrollo histórico de las lenguas romances, mostrando a la vez continuidad y cambios tanto de vocabulario como de uso e incluso de estructura morfosintáctica (Maiden, Smith & Ledgeway, 2011).

»Aceptar que el lenguaje tiene una naturaleza abierta implica aceptar la adaptabilidad histórica del lenguaje natural como parte central de este sistema de representación.»





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