abril 08, 2016

«Pragmática de las voces 'limpio' y 'poco' en el habla andina de Nariño»



Roberto Ramírez Bravo
«Las voces 'limpio' y 'poco' en el habla sur Andina de Nariño, Colombia»

Folios, n.º 43, primer semestre de 2016

Folios | Universidad Pedagógica Nacional | Facultad de Humanidades | Bogotá | COLOMBIA


Extracto del apartado en páginas 113-115 del artículo en PDF




«La pragmática averigua el valor de uso que adquieren los términos en contextos particulares de intercomunicación; en conjunción con la semántica, revisa la significancia y, en ella, los sentidos que adquieren las palabras en actos de habla o en conversaciones reales; visibiliza la carga ideológica que se subsume en la elaboración de los enunciados, es decir, facilita las herramientas para dirimir los imaginarios y los ideales de vida manifiestos o sugeridos en las palabras.

»En este apartado se describe, en contextos discursivos, los diferentes usos de las voces en cuestión; se señalan particularidades estilísticas e ideológicas que subyacen en la producción de los términos. Una vez más, es necesario aclarar que estas formas lexicales paulatinamente están desapareciendo por la influencia de la migración (producto del desplazamiento y de propósitos comerciales) de pobladores de las zonas norte y oriental colombianas; no obstante, en las zonas rurales, especialmente del sur nariñense, son visibles y representativas.

»En las estructuras “[...] limpio sucio [...]” (carpintero), “[...] limpio mal [...]” (cerrajero), “[...] limpio viringa [...]” (ama de casa), “[...] limpio muerto [...]” (vendedor ambulante), “[...] limpio embarrado [...]” (agricultor), “[...] limpio mojado [...]” (albañil), “[...] limpio frio [...] ” (tendero), “[...] limpio caliente [...]” (obrero), “[...] limpio tarde [...]” (profesor de Educación Básica) [NOTA 7: Enunciados grabados en los sitios que sugieren las profesiones; de igual modo, se escuchan en parques, parqueaderos y campos deportivos de Ipiales y Pasto], gramaticalmente se produce la sustitución del adverbio muy; pero desde el punto de vista del estilo se sospecha sobre otra forma de ver las situaciones o los fenómenos: para una hablante de la región no representan lo mismo los enunciados muy mal y limpio mal, en el primer caso supone que “algo está mal o extremadamente mal”; en el segundo caso presume que “algo está terriblemente mal”, que excluye cualquier posibilidad de que el hecho o el fenómeno tuviere algo bueno.

»En las estructuras “[...] se me entumieron limpio las piernas” / “[...] se me entumieron las piernas limpio [...]” (tendero), el uso de limpio no es fácilmente sustituido por “se me entumieron mucho / bastante las piernas”. En las primeras estructuras, la ponderación sobrecoge al oyente, e incluso, lo pone alerta con la situación que se puede estar presentando, probablemente es necesario avizorar detenidamente la circunstancia; en la descripción fonética de la voz se puede identificar el énfasis en la curva melódica (conjuntamente con los tonemas de cadencia, suspensión y de anticadencia), que sugiere cierta desesperación [↑l:í: →mpĵộ↑]. En el segundo caso, el enunciado inquieta pero no desespera, el oyente lo asume como la realidad cotidiana que suele presentarse en distintos ambientes de acción.

»La voz 'limpio', como se dijo, puede ser el fruto del sincretismo lingüístico entre el término inga 'limpi' y el término español 'limpio'; pero también se puede constituir en un acomodamiento lingüístico de 'limpi', lo que quiere decir que es una voz que proviene de la lengua inga y se ajusta a la estructura lingüística del español. Considerando esta última opción, el significado de 'limpio' es completamente y los sentidos que se le dé en las distintas estructuras están en consonancia con éste: 'totalmente', 'plenamente', 'íntegramente', 'indiscutiblemente', 'absolutamente', 'radicalmente', 'definitivamente', 'tajantemente', etc.

»Dado que la voz en cuestión es recurrente en diversas conversaciones y en distintos enunciados, por distintos usuarios de la lengua, en una región específica no es aventurado sugerir que la misma representa la forma de ser y de estar en el mundo; es decir, forma parte del capital simbólico y refleja la visión o la ideología del hablante sobre su condición; implica la referencia total de los actos y de los pensamientos, desde la cual se toman determinadas decisiones. Las realidades vistas o caracterizadas como totalidades sugieren integralidad y requieren de escisiones para ser comprendidas en su verdadera dimensión.

»En las estructuras “poco de gente”, “poquísimo de gente”, “poconón de gente” “pocazo de polvo”, “poco de agua”, si bien en la lengua estándar el término 'poco' se define como 'escaso', 'insuficiente', 'exiguo', 'parco', 'pequeño', 'irrisorio', etcétera; en el contexto de la zona andina nariñense, especialmente sureña, se presume de 'mucho', 'abundante', 'nutrido', 'multitudinario', 'excesivo', 'numeroso', 'incontable', 'cuantioso', 'desmedido', 'profuso', 'inconmensurable', 'extenso'. Pero también, el término se usa para significar lo establecido en la lengua estándar, es decir, es sorprendente como los hablantes de la zona logran asumirlo como antónimo, diferenciando un sentido de otro, atendiendo a los contextos de intercomunicación.

»Enunciados tales como: “[...] hubo poca gente en la iglesia [...]” (sacerdote), “[...] pocos parientes estuvieron en mi grado” (profesor universitario), “[...] a la reunión de padres de familia fueron pocos” (profesor de Educación Básica), “[...] la reunión duro poco [...]” (presidente de Junta de Acción comunal), la voz poco designa escasa cantidad de personas o de tiempo; no obstante, los hablantes, dependiendo de la circunstancia, suelen producir los siguiente giros gramaticales: “[...] hubo un poco de gente en la iglesia [...]” (sacerdote, sacristán); “[...] un poco de parientes estuvieron en mi grado” (profesional universitario), dicha voz adquiere la significancia de abundante. La entonación enfática y la marcación del término con el artículo indefinido un facilita delimitar el significado pragmático del mismo en los enunciados descritos; sin embargo, en enunciados, tales como: “[...] téngame un poco de paciencia” (profesor universitario); “[...] tráigame un poco de maíz [...]” (agricultor terminando la siembra); “[...] lleve un poco de yerba [...]” (agricultor en plaza de mercado) no procede igual, en este caso se entiende como cantidad mínima.

»Con base en la descripción de los ejemplos citados, se deduce que la voz poco tiene la doble acepción: se utiliza en el sentido estandarizado — 'escaso'— y con su antónimo —'abundante'—. Es preciso señalar que la voz 'poco' es recurrente en diversas conversaciones y en distintos enunciados y sugiere concepciones impredecibles y complejas de la realidad.

»Como se mencionó, en algunas situaciones de habla, dicha voz referencia insuficiencia, y en otras, abundancia; en unas sugiere fracciones, y en otras, totalidades.

»La estructura popularizada “más bien poco”, relacionada anteriormente, es recurrente en distintas conversaciones en la zona rural y urbana, utilizada por hablantes con bajos o altos niveles de escolaridad, independientemente del estrato social. Se constituye en el cliché que referencia el estado de ánimo más que la cantidad o la magnitud del fenómeno; es una manera de representar cierta condición de desidia frente al hecho ocurrido. La estructura puede ser una respuesta a una pregunta o el complemento a una aseveración, por ejemplo, en el primer caso: ¿Tienes hambre? < “Más bien poco”; ¿la cosecha está buena? < “Más bien poco”; en el segundo caso: Usted tiene buena mano para la siembra < “Más bien poco”; la vecina lo estima mucho < “Más bien poco”, se puede entender como: “No es tanto como se cree / las apariencias engañan” o “mejor es poco / no me halaga”, una u otra acepción la determina el contexto de interacción comunicativa.

»Suelen presentarse conversaciones excepcionales en las que algunos hablantes usan simultáneamente las voces limpio y poco; son enunciados singulares que el escucha desprevenido puede tener dificultades en la comprensión, por ejemplo: “[...] el balde está poco limpio [...]” / “el balde está sucio”; “[...] la marranera está poco limpia [...]” / “La marranera está sucia”; [...] el patio está poco limpio [...]” / “El patio está sucio”. En estos casos, tanto 'poco' como 'limpio' adquieren el significado estándar de 'escaso' / 'insuficiente' y 'aseado' / 'pulcro' respectivamente. Se aclara que la voz poco en los enunciados señalados funciona como un atenuante de la situación; es un paliativo a la categoría 'sucio' / 'indecoroso' lo que supone, depende de la entonación del hablante, la necesidad de cambiar la situación o la sugerencia de dejarla como está.

»En otras palabras, el uso de 'limpio' y 'poco', más en la zona rural que en la zona urbana, son otras afinidades lingüísticas sociolectales de la región que representan las características complejas del habla sur andina nariñense. En términos de Wittgenstein (1958/1988 [Investigaciones filosóficas. Barcelona: Crítica], 1969/2000 [Sobre la certeza. Barcelona: Gedisa]), son juegos verbales que grafican la dinámica y la versatilidad del lenguaje; se constituyen en elementos sociolingüísticos que proporcionan identidad referencial. Reflejan elementos auténticos de las formas de ver y de pensar el lugar y el mundo que construye y habita el hablante en cuestión; dicho en otras palabras, sobrepasan el nivel de la pragmática a unas dimensiones sociosemánticas o sociosemióticas complejas.»






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