septiembre 24, 2015

«Kandinsky y el arte de la retórica»



Octavio Garay | FOROALFA






«Tomemos una obra de Kandinsky: Composición VII. El climax de una sinfonía congelada en un instante, un estallido de color con formas en diferentes direcciones, acordes desvanecidos y penetrados por notas con textura de lienzo y óleo (esta obra tiene “sonido” como lo ha descrito el mismo Kandinsky).

»¿Es azarosa la disposición de los elementos pictóricos? ¿Es completamente una “necesidad interior” manifestada desde el alma, plasmada mediante los vehículos de la mano y pincel? Sabemos del minucioso estudio del color y la forma que hizo el gran artista, ¿pero la intensión artística fue sólo mostrar su “necesidad interior” y expresarse? ¿Toda esa carga eléctrica que contienen sus cuadros viene de ese análisis de la forma que desnuda y halla todo significado posible? ¿La Composición VII, llama la atención al ser “un espejo” del alma de Kandinsky?

»Estos interrogantes me hacen pensar que la obra de Wassily tiene una estrecha relación con el arte de la retórica. ¿Los cuadros habrán sido pintados con esos conceptos? ¿Habrá tomado algunos de los caminos de la persuasión para realizarlos? ¿El arte de Kandinsky convence y persuade?

»Recordemos el largo camino que el arte recorrió para dejar de ser representado como “espejo de la realidad”, lo que tuvo que pasar para que las formas plasmadas en las obras dejaran de tener detalles, para que la luz y el color fueran el vehículo para dejar la “impresión” de lo que vemos, con qué adversidades se enfrentó el arte para llegar a ser representado como el ojo humano percibe (Paul Cézanne), ser desmejorado y encarnado desde múltiples puntos de vista hasta eliminar por completo la representación figurativa.

»¿Qué implica que una obra de arte no contenga elementos que nuestra mente reconozca de la “realidad” o de la naturaleza? No fue fácil asimilar ese brusco cambio del arte. ¿Qué provocó? Estamos acostumbrados a encontrar algo reconocible en el arte. Por ejemplo, cuando hago algún dibujo abstracto (en pleno siglo XXI), la gente me pregunta: “¿qué es, un caballo, una flor o una persona?”. Siempre contesto: “es lo que quieras”. Seguramente los pintores del arte abstracto fueron invadidos por preguntas semejantes. El rechazo fue lo que imperó en aquellos tiempos, aunque irónicamente, hoy en día, la aceptación de esas pinturas reina.

»Si bien Composición VII es la metáfora de una sinfonía, sus formas y colores tocan el alma como lo hace la música, al observar Shrill Peaceful Pink (obra realizada en una etapa creativa más analítica), pienso que no se trata de ese frenesí de color, líneas y planos que dan una bofetada y nos dicen “mírame”. ¿Pero porqué me es tan difícil desprender mi vista y el pensamiento de ella? Es como un amor a primera vista, donde una fracción de segundo es suficiente para obnubilar la mente y tener que sujetar al corazón porque se escapa.

»Pienso en la retórica, en el arte de la persuasión. ¿Kandinsky habrá jugado sucio y me envolvió en un juego donde este rethor moldea mi mente y mi alma? El estudiar a la retórica hace que incluyamos el análisis de las partes que la contienen, que de forma condensada consta de cuatro puntos: inventio, dispositio, elocutio y actio.

»Regresemos a la obra Shrill Peaceful Pink, a su engomado y pegajoso mucílago que me adhirió a su lienzo y bastidor (visto en un libro de arte). Inevitablemente pienso que hay una estrecha relación entre estos cuatro puntos de la retórica y el cuadro rosa.

»Inventio: encontrar los argumentos que se usarán para persuadir. Kandinsky debió hallar el tema que quiso plasmar en el lienzo, teniendo en su mente las municiones que colocará en el revolver, que al accionar el gatillo de tal o cual manera y dirigido hacia el blanco donde su ojo deposita su atención, dispara imprimiendo ese “alma” que sale de su “necesidad interior”.

»Todos los elementos que el autor domina por su vasto conocimiento y dedicado estudio de los fundamentos pictóricos, los tiene en su mente como pastas de pintura sobre la paleta del artista; pero él sabe bien qué implica el plasmarlos en uno u otro lugar dentro del espacio compositivo. Todo esto es “arte retórico”. Al conocer de lo que queremos persuadir, a qué auditorio, qué argumentos ocuparemos y con qué fin lo haremos, hablamos de la inventio.

»Retomando la metáfora del arma: las municiones no se deben gastar arbitrariamente, no es disparar por disparar, hay que saber dónde tirar para hacer el mayor daño posible (daño con sentido positivo, artístico). El ordenar los argumentos forma parte de la dispositio. Kandinsky, con sus armas pictóricas y sus connotaciones, per se las ordena (compone) sobre esa tabula rasa creando intenciones y significados elevados a la tercera potencia.

»Imaginemos, si una forma rectangular con dirección horizontal, cuya naturaleza es pasiva, se pinta de color verde y la colocamos en la parte inferior del cuadro, esa forma automáticamente va a transmitir al espectador pasividad, no hay opción. En la dispositio es donde se apelan a ordenar los argumentos recurriendo al razonamiento lógico (logos), a las emociones (pathos), y a la autoridad (ethos).

»Por el momento, contemplando todo lo anterior, la obra tiene una gran carga retórica, tomando estos puntos de la persuasión. Sumemos entonces la elocutio donde se “adornan” los argumentos con el estilo del orador. Aquí no basta con saber qué y dónde plasmar los elementos artísticos en la pintura (el estilo es vital), aquí es donde el artista además de detonar sus disparos, saca un arma blanca y mutila con soberbia elegancia a la víctima, con “estilo”.

»¡Qué sería de la obra Shrill Peaceful Pink si con un software de ordenador, con colores y formas sólidas, intentáramos copiar la pintura? El estilo se esfumaría. El estilo es vital, de esto se ocupa la elocutio así como el uso de herramientas y figuras retóricas (metáfora, sinécdoque, metonimia, hipérbole, etc.), que por supuesto, las utiliza Kandinsky (por ejemplo, metaforiza el espacio, la tierra y el hombre).

»Con el título de la obra, el autor juega con nosotros, Shrill Peaceful Pink (Rosa pacífico y estridente), enaltece la virtud del color rosa y del aspecto de la obra mediante adjetivos opuestos. Finalmente, tenemos la puesta en escena, actio: la finalidad del pintor, pintar y que sea vista su obra; del actor, presentar al público su obra teatral; del músico, ser escuchado. Aquí es donde se engloba todo lo anterior; en la retórica el actio es la forma en que dará el discurso el orador. Todo cuenta: el tono y matices de la voz, los gestos, el vestuario, las pausas y silencios. Absolutamente lo mismo pasa con la pintura de Wassily Kandinsky.

»La víctima ha sido lastimada, herida y finalmente, muerta. Yace fenecida sobre el regazo de su verdugo, sobre su cuerpo inerte vuela el alma entregada por siempre a ese instante en el que vibró y vivió gracias a ese impulso: el arte.»






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