mayo 11, 2016

cardinales



Academia Española de la Lengua
Diccionario panhispánico de dudas
«Artículos temáticos»
s.v. cardinales




«1. Los numerales cardinales expresan cantidad en relación con la serie de los números naturales, incluido el cero, que expresa ausencia de cantidad. Normalmente funcionan como adjetivos:

He leído cinco libros este verano;


pero pueden funcionar también como pronombres:

—¿Necesitas rotuladores?

—Sí, tráeme dos;


o como sustantivos, cuando se emplean para nombrar las cifras o los números:

Has escrito un nueve un poco raro.

El número premiado es el mil trescientos veintidós.


Suelen incluirse en la serie de los numerales cardinales algunas palabras que, al igual que estos, expresan cantidad exacta, pero que, a diferencia de ellos, son sustantivos, como es el caso de millar, millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón (→ [véase más abajo el apartado] 6).

A continuación se ofrece la serie completa:



Número o cifra

Numeral cardinal

0

cero

1

uno, fem. una; apocopado: un (→ [véase más abajo el apartado] 4).

2

dos

3

tres

4

cuatro

5

cinco

6

seis

7

siete

8

ocho

9

nueve

10

diez

11

once

12

doce

13

trece

14

catorce

15

quince

16

dieciséis

17

diecisiete

18

dieciocho

19

diecinueve

20

veinte

21

veintiuno, fem. veintiuna; apocopado: veintiún

22, 23, etc.

veintidós, veintitrés, etc.

30

treinta

31

treinta y uno, fem. treinta y una; apocopado: treinta y un

32, 33, etc.

treinta y dos, treinta y tres, etc.

40

cuarenta

41

cuarenta y uno, fem. cuarenta y una; apocopado: cuarenta y un

42, 43, etc.

cuarenta y dos, cuarenta y tres, etc.

50

cincuenta

60

sesenta

70

setenta

80

ochenta

90

noventa

100

cien(to) (→ ciento)

101

ciento uno, fem. ciento una; apocopado: ciento un

102, 103, etc.

ciento dos, ciento tres, etc.

110

ciento diez

111, 112, etc.

ciento once, ciento doce, etc.

120

ciento veinte

121

ciento veintiuno, fem. ciento veintiuna; apocopado: ciento veintiún

122, 123, etc.

ciento veintidós, ciento veintitrés, etc.

130

ciento treinta

131

ciento treinta y uno, fem. ciento treinta y una; apocopado: ciento treinta y un

132, 133, etc.

ciento treinta y dos, ciento treinta y tres, etc.

200

doscientos, fem. doscientas

300

trescientos, fem. trescientas

400

cuatrocientos, fem. cuatrocientas

500

quinientos, fem. quinientas

600

seiscientos, fem. seiscientas

700

setecientos, fem. setecientas

800

ochocientos, fem. ochocientas

900

novecientos, fem. novecientas

1000

mil (también, como sust., un millar)

1001

mil uno, fem. mil una; apocopado: mil un

1002, 1003, etc.

mil dos, mil tres, etc.

1010, 1011, etc.

mil diez, mil once, etc.

1020

mil veinte

1021

mil veintiuno, fem. mil veintiuna; apocopado: mil veintiún

1022, 1023, etc.

mil veintidós, mil veintitrés, etc.

1030

mil treinta

1031

mil treinta y uno, fem. mil treinta y una; apocopado: mil treinta y un

1100

mil cien

1101

mil ciento uno, fem. mil ciento una; apocopado: mil ciento un

1102, 1103, etc.

mil ciento dos, mil ciento tres, etc.

1200, 1300, etc.

mil doscientos, fem. mil doscientas; mil trescientos, fem. mil trescientas, etc.

2000

dos mil

2001

dos mil uno, fem. dos mil una; apocopado: dos mil un

2002, 2003, etc.

dos mil dos, dos mil tres, etc.

2010, 2011, etc.

dos mil diez, dos mil once, etc.

2020

dos mil veinte

2021

dos mil veintiuno, fem. dos mil veintiuna; apocopado: dos mil veintiún

2022, 2023, etc.

dos mil veintidós, dos mil veintitrés, etc.

2100

dos mil cien

2101

dos mil ciento uno, fem. dos mil ciento una; apocopado: dos mil ciento un

2102, 2103, etc.

dos mil ciento dos, dos mil ciento tres, etc.

3000, 4000, etc.

tres mil, cuatro mil, etc.

10 000, 11 000, etc.

diez mil, once mil, etc.

20 000

veinte mil

21 000

veintiún mil, fem. veintiún mil o veintiuna mil (→ [véase más abajo el apartado] 3)

30 000

treinta mil

31 000

treinta y un mil, fem. treinta y un mil o treinta y una mil (→ [véase más abajo el apartado] 3)

40 000, 50 000, etc.

cuarenta mil, cincuenta mil, etc.

100 000

cien mil

200 000, 300 000, etc.

doscientos mil, fem. doscientas mil; trescientos mil, fem. trescientas mil, etc.

1 000 000

un millón

1 000 001

un millón uno, fem. un millón una; apocopado: un millón un

1 000 100

un millón cien

1 001 000

un millón mil

2 000 000

dos millones

10 000 000

diez millones

100 000 000

cien millones

1 000 000 000

mil millones o un millardo (→ millardo)

1 000 000 000 000

un billón (→ billón)

1018

un trillón (→ trillón)

1024

un cuatrillón




2. Hay cardinales simples —de cero a quince, todas las decenas (diez, veinte, treinta, etc.), cien(to), quinientos y mil— y cardinales compuestos, los formados por la fusión o suma de varios cardinales simples. De los compuestos, se escriben hoy en una sola palabra los correspondientes a los números 16 a 19 y 21 a 29, así como todas las centenas: dieciséis, dieciocho, veintiuno, veintidós, doscientos, cuatrocientos, etc. Las grafías complejas, diez y seis, veinte y uno, cuatro cientos, etc., son anticuadas y deben evitarse.

A partir de treinta, los cardinales compuestos que corresponden a cada serie se escriben en varias palabras y se forman, bien por coordinación, bien por yuxtaposición de cardinales simples; así, los correspondientes a la adición de unidades a las decenas se escriben interponiendo entre los cardinales simples la conjunción y: treinta y uno, cuarenta y cinco, noventa y ocho, etc.; el resto se forma por mera yuxtaposición: ciento dos, mil cuatrocientos treinta, trescientos mil veintiuno, etc.

No obstante lo dicho, por analogía con la serie de los cardinales compuestos de diez y de veinte, se documentan casos de grafía simple en los correspondientes a otras decenas (treintaicinco, cuarentaitrés, cincuentaiocho, etc.):

“Olvidé a Frieda y la versión treintaidós de esta su letanía” (Onetti Viento [Ur. 1979]).

“Era la una y cincuentaicinco minutos» (Martini Fantasma [Arg. 1986]);


pero todavía son mayoritarias las grafías complejas (treinta y cinco, cuarenta y tres, cincuenta y ocho, etc.).

Son vulgares los compuestos correspondientes a la primera decena en los que se ha simplificado el diptongo: diciséis, dicisiete, diciocho, dicinueve.

Tampoco son admisibles formas como treinticinco, cuarentiocho, cincuentiuno, etc., en las que se ha eliminado la -a final de la decena.

Tanto en la grafía como en la pronunciación esmerada debe mantenerse el diptongo que hay en los compuestos de veinte (→ veintiuno), así como en treinta y sus compuestos (→ treinta); son, pues, vulgares formas como ventidós, trenta o trentaicinco, en lugar de veintidós, treinta y treinta y cinco (o treintaicinco).

Por último, los cardinales correspondientes a la séptima y a la novena centenas son setecientos y novecientos, respectivamente (y no sietecientos ni nuevecientos).




3. Los cardinales, cuando son sustantivos, son siempre masculinos: el tres, un millón.

Cuando funcionan como adjetivos o como pronombres carecen de variación de género, a excepción de uno y sus compuestos (→ uno, 2), que tienen formas específicas para el femenino: una, veintiuna, treinta y una, etc.; y de los correspondientes a las centenas, a partir de doscientos, cuyos femeninos adoptan la terminación -cientas (salvo quinientos, que tiene forma propia y cuyo femenino es quinientas): doscientas, trescientas, etc.

El género del numeral lo determina el sustantivo al que se refiere: De las trescientas páginas que tiene el libro, me he leído cuarenta y una.

En el caso de las centenas, el cardinal en función adjetiva debe concordar necesariamente en género con el sustantivo al que cuantifica, tanto si lo precede inmediatamente (doscientos kilos, trescientas toneladas) como si entre ellos se interpone otro elemento, por ejemplo, la palabramil, si se trata de numerales complejos (doscientos mil kilos, trescientas mil toneladas).

En lo que se refiere al cardinal uno y sus compuestos, la concordancia es obligada cuando el numeral precede inmediatamente al sustantivo: treinta y un kilos, veintiuna toneladas (no veintiún toneladas); pero si entre el numeral y el sustantivo femenino se interpone la palabra mil, la concordancia de género es opcional (→ uno, 2.2): veintiún mil toneladas o veintiuna mil toneladas.




4. Cuando el cardinal uno y sus compuestos se anteponen, en función adjetiva, a un sustantivo masculino, adoptan siempre la forma apocopada un: un libro, veintiún soldados, ciento un opositores.

También es normal la apócope de la forma femenina una cuando el numeral precede a un sustantivo femenino que comienza por /a/ tónica: un águila, veintiún hachas, ciento un armas; pero no se considera incorrecto, aunque en la lengua actual es muy poco frecuente, utilizar en estos casos la forma plena una (→ uno, 2.1): una águila, veintiuna hachas, ciento una armas.

Solo es correcta la apócope ante sustantivos; así pues, no debe decirse el treinta y un por ciento, sino el treinta y uno por ciento.




5. Cuando se usan como sustantivos, los cardinales sí presentan variación de número y adoptan el plural que les corresponde según su forma (ceros, unos, doses, treses, cuatros, cincos, seises, [...] dieces, onces, doces, treces, etc.):

“Toda la historia empezó con una partida de dados, si antes de la tercera salen cinco seises te mato” (Cela Cristo [Esp. 1988]).

“El cazador Rosario me sirvió cinco cartas: me tocaron tres doces” (Scorza Tumba [Perú 1988]).


Cuando son adjetivos o pronombres, carecen de variación de número; por su significado, el cardinal uno solo se refiere a sustantivos singulares:

Tengo solo un abrigo.

Este mes solo me han puesto una multa.


Los demás cardinales, puesto que indican siempre cantidad superior a la unidad, solo se refieren a sustantivos plurales:

Necesito que me prestes mil doscientos euros.

Este mes ya llevo tres multas.


El cardinal cero constituye un caso especial, pues aunque expresa ausencia de cantidad, se antepone siempre, como adjetivo, a sustantivos plurales:

“De regreso a París, me encontré con [...] cero pesos en la cuenta bancaria” (Jodorowsky Danza [Chile 2001]).




6. Las voces millar, millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón son sustantivos, a diferencia de los demás cardinales, cuya función primaria es adjetiva; por lo tanto, cuando estos numerales cuantifican por sí solos a un sustantivo, este debe ir necesariamente precedido de la preposición de: un millón DE personas, dos billones DE pesos; pero si, por formar parte de un numeral complejo, van seguidos de otros cardinales, el sustantivo cuantificado no va precedido de preposición: un millón doscientas mil personas. Lo mismo sucede si se escriben con números: 1 000 000 DE personas, 1 200 000 personas.

Además, estos sustantivos numerales, cuando se usan en singular, deben ir siempre precedidos de un determinante:

Acudieron UN millón doscientas mil personas (no Acudieron millón doscientas mil personas).

Mañana te devolveré EL millón de pesos que me prestaste.


El caso de mil es especial, puesto que pertenece a ambas categorías: mil es el adjetivo cardinal correspondiente al número 1000: mil casas, mil personas; mientras que el plural miles es un sustantivo masculino sinónimo demillares (→ mil): miles de euros, muchos miles de personas, etc.




7. Cuando la cuantificación es imprecisa, los numerales cardinales se combinan con las expresiones “y tantos” e “y pico” (→ pico, 2).




8. Además de su uso propio para expresar cantidad, los cardinales se emplean a menudo, en el lenguaje corriente, para expresar orden, reemplazando en su función a los ordinales (→ ordinales):

“Un pibe se cayó desde el piso once y se salvó” (Rovner Pareja [Arg. 1976]).


Este fenómeno es tanto más frecuente cuanto mayor es el número de orden que debe expresarse; así, frente a expresiones como “el quincuagésimo séptimo aniversario”, de carácter marcadamente culto, en la que se ha utilizado el ordinal propiamente dicho, encontramos con mucha más frecuencia, en la lengua corriente, “el cincuenta y siete aniversario”.

Lo que no debe hacerse, en ningún caso, es mezclar ambas series, ordinales y cardinales, como ocurre en este ejemplo:

“Se realizó [...] un homenaje a Roque Sáenz Peña con motivo de cumplirse el trigésimo un aniversario de su muerte” (Arenas Buenos Aires [Arg. 1979]);


debió decirse el trigésimo primer aniversario o el treinta y un aniversario.

Aunque el uso de los cardinales con valor ordinal es más frecuente cuando se refieren a números altos, también se da en referencia a números bajos; así, se dice tanto piso siete como séptimo piso o piso séptimo.

En cuanto a su colocación, los cardinales con valor ordinal se anteponen a los sustantivos que designan acontecimientos, aniversarios o celebraciones, pero se posponen en el resto de los casos; así, se dice la cuarenta y una edición del festival, el treinta y cinco aniversario, pero no *la treinta y cinco página, sino la página treinta y cinco.

Cuando el cardinal con valor ordinal se pospone a un sustantivo femenino, es posible la concordancia de género: la página doscientas, la habitación trescientas doce; pero suele ser más frecuente el uso en aposición del sustantivo masculino que corresponde al nombre del número: la página doscientos, la habitación trescientos doce.

De manera general y sistemática se emplean siempre los cardinales para expresar orden en la designación de los años: (año) mil novecientos noventa y ocho, (año) dos mil uno, etc.; y de los días del mes: tres de diciembre, cuatro de octubre, etc., aunque para referirse al día uno puede usarse también el ordinal primero (→primero, 3).

En el caso de las series de papas y reyes con igual nombre, se utilizan, en la escritura, los números romanos (→ números, 3), que se leen como ordinales hasta el número diez (aunque en este último caso puede usarse también el cardinal): Felipe IV (se lee Felipe cuarto), Enrique VIII (Enrique octavo), Alfonso X (Alfonso décimo o diez); pero a partir del diez se leen siempre como cardinales: Luis XVI (Luis dieciséis), Juan XXIII (Juan veintitrés).

Para referirse a los siglos, del I al X se usan indistintamente cardinales y ordinales, con preferencia culta por estos últimos: siglo I (se lee siglo primero o siglo uno), siglo II (siglo segundo o siglo dos), etc.; pero del siglo XI en adelante, el uso general solo admite los cardinales: siglo XI (se lee siglo once), siglo XVIII (siglo dieciocho), siglo XXI (siglo veintiuno), etc.




9. Los numerales que corresponden a las decenas se utilizan pospuestos a la palabra año para expresar la década correspondiente: los años treinta (→ década, 2).







«Acerca de la expresión de la condicionalidad y de la concesividad en judeoespañol moderno escrito»



Sandra Schlumpf
«Acerca de la expresión de la condicionalidad y de la concesividad en judeoespañol moderno escrito»

Sefarad, vol. 75, n.º 1, enero-junio de 2015

Sefarad | Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo (ILC) | Centro de Ciencias Humanas y Sociales, CSIC | Madrid | ESPAÑA


Extracto de páginas 104 y 149-150 del artículo en PDF




«La condicionalidad y la concesividad constituyen dos áreas de investigación interrelacionadas en sincronía y diacronía debido a razones sintácticas, semánticas y pragmáticas. Uno de los rasgos distintivos tanto de las oraciones condicionales como de las concesivas es su complejidad en varios niveles del análisis, por lo que en la bibliografía se hallan múltiples afirmaciones como las siguientes: «las condicionales son, probablemente, la clase más compleja de expresión compuesta» (Montolío 1999a: 3647); «en realidad, las concesivas presentan una estructura lógico-semántica considerablemente más compleja que las condicionales» (Rivas 1989: 238).

»Por lo que concierne a la condicionalidad y la concesividad en judeoespañol, hasta ahora se constata una casi total falta de estudios, lo cual contrasta con la gran cantidad de trabajos dedicados a dichas clases oracionales en castellano y otras lenguas. Esta situación corresponde con la general escasez de estudios amplios sobre la sintaxis del judeoespañol, laguna a la que deseamos contribuir con nuestra investigación.

»[...]

»La época estudiada (últimas décadas del siglo xix y primeras del siglo xx) es una época crucial para la historia de los judíos sefardíes y del judeoespañol. Como consecuencia de transformaciones profundas en todos los ámbitos de la vida, también fue necesario renovar y ampliar la lengua.

»Hasta la actualidad esta elaboración lingüística casi únicamente se ha estudiado en el nivel del léxico, pese a que los mismos procesos se pueden observar en la sintaxis, tal como lo demuestra el presente estudio.

»Partiendo de las oraciones condicionales y concesivas en judeoespañol moderno escrito, hemos podido observar transformaciones entre épocas más antiguas y la época moderna (recuérdense la difusión del condicional en las apódosis condicionales, la introducción del conector concesivo malgrado [que] y la paulatina sustitución del hebraísmo afilú por las construcciones calcadas del francés con el elemento miśmo) y hemos encontrado elementos lingüísticos conservadores (p. ej. las ocurrencias ocasionales del futuro de subjuntivo) al lado de formas innovadoras (p. ej. el uso modal del imperfecto de indicativo en las oraciones condicionales). Algunas de las características y evoluciones analizadas coinciden con el español estándar, otras son diferentes, y mientras que en parte sirven para ampliar y modernizar la lengua (p. ej. el neologismo malgrado [que] y las estructuras galas con miśmo), a veces responden a la tendencia del judeoespañol de regularizar y simplificar la lengua (recuérdense el uso del modo indicativo en vez del subjuntivo, la conservación del futuro en las prótasis condicionales o la predilección por esquemas verbales simétricos).

»Por lo que respecta a la influencia de las lenguas de contacto, hemos observado que la siempre destacada influencia francesa e italiana en la época moderna no se limita al léxico. En cambio, en todas las clases oracionales estudiadas hemos encontrado influencias de dichas lenguas, ante todo en los conectores y locuciones, pero en menor medida también en los usos modo-temporales de los verbos, además de en la fonética y en la semántica.

»Todo lo dicho es prueba de que la modernización lingüística de los siglos XIX y XX no solo consistió en la integración de préstamos léxicos, sino que influyó en todos los niveles de la lengua sefardí. De hecho, especialmente las innovaciones sintáctico-formales son representativas para esta etapa de elaboración lingüística, puesto que esta última incluyó, al lado de la difusión de nuevos géneros textuales y una ampliación temática, una profunda diversificación estilística y discursiva. Por eso también afectó a ámbitos tan específicos como las clases oracionales aquí analizadas, las cuales, viceversa, se convierten en objetos de estudio idóneos para analizar e interpretar pormenorizadamente las transformaciones descritas.»






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Use the English form for names of cities and countries when possible. However, the name as found on the publication may always be used.

Moskva becomes Moscow

Wien becomes Vienna

Italia becomes Italy

Espana becomes Spain



Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


Related:

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mayo 10, 2016

«Constructing hotel brands: A multimodal analysis of luxury hotel homepages»



Fei-Wen Cheng
«Constructing hotel brands: A multimodal analysis of luxury hotel homepages»

Ibérica, 31, Spring 2016. Special Issue on The Language of Tourism 2.0

Ibérica | Revista de la Asociación Europea de Lenguas para Fines Específicos | Universidad Politécnica de Madrid | Departamento de Lingüística aplicada a la Ciencia y la Tecnología | Madrid | ESPAÑA


Extracto de páginas 102-106 del artículo en PDF




«The present study is the first attempt to connect the discourse analysis approach to the brand construction of hospitality companies, and thus it extends the published literature on hotel websites by conducting a systematic multimodal analysis. The findings reveal that common traits associated with resort hotels can be observed in their homepages’ focus on verbal descriptions of serene and enchanting geographical locations, and visual representations of relaxation activities/services and the grandeur architecture/design of hotel buildings, along with strong interpersonal appeals. This suggests that the affluent consumers who are likely to stay at resorts hotel are searching for relaxation or rejuvenation in an esthetically pleasing environment with arresting ambience. What distinguishes these two luxury hotel chains is their respective positionings of their luxury images. Banyan Tree resorts projects an identity of sensual luxury, positioning each resort as a romantic, welcoming and pleasurable setting. In contrast, Aman resorts insists on understatement and pristine luxury, promoting simplicity, tranquility, and plainness. This reflects that both hotel firms aim to obtain a clear brand position in the global hospitality industry, working to evoke a distinct sense of upscale exclusivity in order to zero in on a well-defined segment of the market.

»These results lend support to the importance of a strong, unique image in constructing a corporate brand identity for survival within a globally competitive marketplace (Echtner & Ritchie, 2003; Qu et al., 2011). Creating a differentiated image is the essence of hotel positioning, since it can give firms the power to differentiate themselves from competitors, and thus capture consumers’ minds in the target market (Qu et al., 2011). The findings have some practical implications for hospitality management professionals with regard to the significant role of developing a distinctive image as part of their brand construction process, with this emerging as their endeavor to offer an enriching and rewarding experience for prospective guests.

»Despite the distinct luxury attributes seen in both hotel websites, both firms intend to promote the “esthetic experience” of staying in these locations, according to the categories of experiential marketing within tourism and hospitality (Pine & Gilmore, 1999: 30). Such experiences entail guests’ enjoyment and passive appreciation of an enriched, unique physical setting, such as admiring a spectacular gorge landscape or breathtaking mountain views. Interestingly, this result is similar to the verbal and visual representations used by Japanese Prince Hotels, but in contrast to those of American Sheraton Hotels, where more emphasis is placed on escapist experiences, as reported in Cheng and Hsu (2013). Escapist activities involve consumers’ active participation in intense activities and immersion in the environment, such as golfing, biking or snorkeling (Pine & Gilmore, 1999).

»It is intriguing that the three Asian hotel brands, despite their increasingly global nature, gave more prominence to the esthetic elements on the hotel homepages. This can be partially attributed to the different cultural attitudes toward activity. American culture stresses activity and action, characterizing a “doing” orientation (Samovar, Porter, & McDaniel, 2010). This value orientation contrasts with that fostered in the Asian tradition, where the individual is not encouraged to be an active agent and thus quiescence and inactiveness are often promoted (Samovar et al., 2010). To what extent such cultural orientations affect the promotional features activated in the websites deserves further attention by studying a greater number of international brands with a wider variety of origins.

»Of special interest are the similar interactive features of visual elements displayed across both hotel homepages, which contain a proportionally higher number of close-up shots, and offer images, along with involvement and equality angles. Surprisingly, this common trait differs from that seen on the webpages of commercial 5-star hotels located in Hong Kong, as documented in Suen (2009). In these hotel homepages Suen found the frequencies of close, medium and long shots were roughly even. This marked difference in the use of long shots can be possibly attributed to the hotel type: commercial vs resorts hotels. As noted previously, the images of long shots generally depict panoramic views as out of reach and for contemplation, creating a sense of detachment. This may engender an effect of an uplifting experience through a momentary detachment from business professionals’ competitive worlds and an immersion in the picturesque scenery. Images with long shots can thus enhance the appeal of commercial hotels to potential customers, thus accounting for their higher frequencies in relation to these hotels. However, given the paucity of the literature on the images represented on hospitality websites, more research is necessary to substantiate this explanation.

»Another noteworthy finding is the prominence of promotional evaluative lexis on the Banyan Tree homepages. It would be interesting to investigate the relationship between the types of evaluative language and brand identity construction by applying Martin and White’s (2005) appraisal framework.

»This framework has categorized three subtypes of attitudinal positionings, and can provide useful insights into examining in what ways the evaluative description differs among hospitality websites across resort hotels, star categories, or well-established international brands.

»It is important to recognize this study’s limitations, which, in themselves, indicate fruitful avenues for future work. First of all, Kress and van Leeuwen’s theory of visual grammar is a general framework, without targeting any specific industry or discipline. Given the absence of theory on the classification of hotel images, the current analytical scheme of representational meanings that is based on former research and the data collected in this work may be subjective, despite being proven as an effective way of categorizing the various image types. There is thus a need for additional research to refine and apply the current framework to other luxury hotel chains or star categories to better understand the possible image items manifested in hospitality websites. This can lead to the development of a standard image model within the hospitality field, which can not only reduce idiosyncratic image categories varying from study to study, but also build up a universal image item list to conduct a structured comparison of image representations across specific studies (cf. Pan & Li, 2011, on tourism destination image).

»Second, the findings of this research are, to some degree at least, limited to the homepages of two Asian luxury hotel chains. Though verbal and visual elements on the homepages of hotel websites play a dominant role in projecting a strong brand image, it cannot be denied that the semiotic resources offered via the website hyperlinks will also contribute to identity construction. Future research should compile a larger data base including all the multimodal resources offered from the hotel-owned website to give a more comprehensive understanding of the brand identity induced via this platform.

»The final limitation is that the visual analysis was mainly based on the researcher’s own perspective; consumers from different walks of life may generate different perceptions of the same image. How a hotel image is cultivated in the consumers’ minds can be explored either through a survey research about their views of the hotel-owned websites, or through investigation into their opinions presented on different web platforms, such as, social media, web chats and forums, and online reviews. As noted in the recent tourism literature (i.e. Llodrà-Riera, Martínez-Ruiz, Jiménez-Zarco & izquierdo-Yusta, 2015), diverse web platforms, reflecting either supplier- or user-generated information, are often combined to exert influence on consumers’ brand associations, due to the growth of these platforms as major information resources. Such knowledge can offer practical implications for hotel marketing organizations to define and communicate preferred corporate images on different web platforms, since the identity projected by the corporate supplier could be distinct from the perceived identity in the potential consumer’s mind (Cai, 2002).

»One caveat worthy of attention for future research is that both the hospitality companies examined in this work modified and revamped the appearance and infrastructure of their websites toward the end of 2015. A diachronic comparison of the old and new versions of the hotel homepages is thus strongly recommended, given that the changing nature of these verbal and visual representations suggests the brand image and marketing values they communicate also evolve over time.



»References [in the text]

»Cai, A. (2002). “Cooperative branding for rural destinations”. Annals of Tourism Research 29,3: 720-742.

»Cheng, F.W. & A.C. Hsu (2013). “A cross-cultural analysis of Japanese and American hotel websites”. Paper presented at the 6th International Conference on the Discourse, Communication and the Enterprise, Beijing, China.

»Echtner, C.M. & J.R.B. Ritchie (2003). “The meaning and measurement of destination image”. Journal of Tourism Studies 14,1: 37-48.

»Llodrà-Riera, I., M. Martínez-Ruiz, A.I. Jiménez- Zarco & A. Izquierdo-Yusta (2015). “A multidimensional analysis of the information sources construct and its relevance for destination image formation”. Tourism Management 48: 319- 328.

»Martin, J.R. & P.R.R. White (2005). The Language of Evaluation: Appraisal in English. NY: Palgrave Macmillan.

»Pan, B. & X. Li (2011). “The long tail of destination image and online marketing”. Annals of Tourism Research 38,1: 132-152.

»Pine, P.J. & J.H. Gilmore (1999). The Experience Economy. Boston, MA: Harvard Business School Press.

»Qu, H., L. H. Kim & H.H. Im (2011). “A model of destination branding: Integrating the concepts of the branding and destination image”. Tourism Management 32: 465-476.

»Samovar, L.A., R.E. Porter & E.R. McDaniel (2010). Communication between Cultures. Boston, MA: Wadsworth.

»Suen, O.Y.A. (2009). “Self-representation of five star hotels: A digital genre analysis of hotel homepages” in V.K. Bhatia, W. Cheng, B. Du- Babcock & J. Lung (eds.), Language for Professional Communication: Research, Practice & Training, 111-130. Hong Kong: The Hong Kong Polytechnic University, Asia-Pacific LSP and Professional communication.»






Specific Rules #3 for Author Affiliation (optional) for Contributions to Books Vancouver Style: Organizational names for affiliations not in English



Give the affiliations of all authors or only the first author.

Begin with the department and name of the organization, followed by the city, the two-letter abbreviation for the US state or Canadian province (see Appendix E), and the country name or ISO country code (see Appendix D) if non-US. Place the affiliation in parentheses.

Provide the name in the original language for non-English organization names found in the roman alphabet (primarily European languages, such as French, German, Spanish, Italian, Swedish, etc.).

Carpentier AF (Service de Neurologie, Hopital de la Salpetriere, Paris, France), Moreno Perez D (Unidad de Infectologia e Inmunodeficiencias, Departamento de Pediatria, Hospital Materno-Infantil Carlos Haya, Malaga, Spain).

Marubini E (Istituto di Statistica Medica e Biometria, Universita degli Studi di Milano, Milan, Italy), Rebora P, Reina G.


Romanize (write in the roman alphabet) or translate organizational names if they are in Cyrillic, Greek, Arabic, Hebrew, or Korean. A good authority for romanization is the ALA-LC Romanization Tables.

Barbulescu M (Clinica Chirurgicala, Spitalul Clinic Coltea, Bucarest, Romania), Burcos T, Ungureanu CD, Zodieru-Popa I. Grudinina NA (Institute of Experimental Medicine, Russian Academy of Medical Sciences, St. Petersburg, Russia), Golubkov VI, Tikhomirova OS, Brezhneva TV, Hanson KP, Vasilyev VB, Mandelshtam MY.


Translate organizational names in character-based languages (Chinese, Japanese).

Susaki K (First Department of Internal Medicine, Faculty of Medicine, Kagawa University, Takamatsu, Japan), Bandoh S, Fujita J, Kanaji N, Ishii T, Kubo A, Ishida T.


Ignore diacritics, accents, and special characters in names. This rule ignores some conventions used in non-English languages to simplify rules for English-language publications.

_ Treat letters marked with diacritics or accents as if they are not marked.

Å treated as A

Ø treated as O

Ç treated as C

Ł treated as L

à treated as a

ĝ treated as g

ñ treated as n

ü treated as u


_ Treat two or more letters printed as a unit (ligated letters) as if they are two letters.

æ treated as ae

œ treated as oe


Use the English form of names for cities and countries whenever possible. For example, use Vienna for Wien and use Spain for Espana. However, the name as found on the publication is always correct.



Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


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mayo 06, 2016

«Los actos silenciosos en la conversación española: condicionantes, realizaciones y efectos»



Beatriz Méndez Guerrero, Laura Camargo Fernández
«Los actos silenciosos en la conversación española: condicionantes, realizaciones y efectos»

Círculo de lingüística aplicada a la comunicación, vol. 64, 2015

Círculo de lingüística aplicada a la comunicación | Universidad Complutense de Madrid | Madrid | ESPAÑA


Extracto de páginas 26 y 27 del artículo en PDF




«El silencio es un recurso comunicativo plurifuncional que aparece en la interacción cotidiana del grupo analizado de jóvenes universitarios españoles como un mecanismo interactivo más que tiene valores corteses, descorteses y anticorteses y funciones o realizaciones pragmáticas discursivas, estructuradoras, epistémicas y psicológicas y normativas. Los informantes lo utilizan en función de las variables contextuales y sociales, el rol comunicativo que desempeñan (emisor/destinatario), el tema de conversación o tipo de acto comunicativo que esté teniendo lugar y en función de la relación social que exista entre los hablantes.

»Tradicionalmente, a este signo paralingüístico se le han asociado una serie de creencias o prejuicios que, injustamente, lo han tachado de ambiguo, descortés y dependiente de la palabra. Pero ya se ha dicho que la significación y el grado de (des)cortesía de un acto comunicativo no puede medirse de forma aislada, pues está determinado por el contexto o la situación en que se efectúa (Haverkate 1994: 38). Y dado que son estos factores (lingüísticos y extralingüísticos) y no otros los que asignan los niveles de (des)cortesía a nuestros actos verbales y no verbales, se puede pensar que en ciertos contextos –como en las situaciones informales entre hablantes a los que les unen lazos sociales muy estrechos– los silencios no serán (des)corteses, sino “anticorteses” (Camargo y Méndez 2013a).

»La edad y el sexo de los hablantes también se revelan en este estudio como rasgos sociales marcadores de identidad que inciden claramente en las realizaciones pragmáticas del silencio conversacional, pues condicionan las elecciones no verbales de los hablantes. No hay duda de que los hablantes tienen metas de identidad o imagen (Charauderau 2012) cuando conversan, es decir, que las actividades verbales y no verbales que realizan están destinadas a construir su identidad y respetar (al menos en principio) la imagen del interlocutor o interlocutores (Herrero 2002). Este hecho también ha quedado refrendado en el estudio.

»Sin embargo, la investigación cuenta con varias limitaciones, una de las principales es que no dispone de información sobre los comportamientos pragmáticos en contextos más formales del grupo de jóvenes analizado en el corpus conversacional. Contar con esa información habría sido de gran interés para poder reforzar y contrastar la información obtenida en el cuestionario o test de hábitos sociales que sugiere que en contextos formales el silencio de los jóvenes presenta otros condicionantes, realizaciones y efectos.

»En futuros estudios será necesario aclara esta cuestión y, además, deberá realizarse un análisis multimodal en el que se estudien los gestos y otros aspectos verbales y no verbales que, como se sabe, con frecuencia acompañan al silencio en la interacción, pues posiblemente estos elementos comuniquen en simbiosis o, cuando menos, ayuden a inferir el significado del silencio en la conversación.



»Bibliografía

»Acuña Ferreira, V. A. (2009): Género y discurso. Las mujeres y los hombres en la interacción conversacional. Munich: Lincom.

»Albelda Marco, M. (2004): La intensificación en el español actual. Valencia: Universitat de València.

»Bengoechea Bartolomé, M. (1992): El silencio femenino. REDEN: Revista Española de Estudios Norteamericanos 5, 48-56.

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»Bolívar, A. (2008): Perceptions of (im)politeness in Venezuelan Spanish: the role of evaluation in interaction. Pragmatics 18 (4), 605-633.

»Bravo, D. (ed.) (2003): La perspectiva no etnocéntrica de la cortesía: Identidad sociocultural de las comunidades hispanohablantes. Actas del Primer Coloquio del Programa EDICE. Estocolmo: Universidad de Estocolmo.

»Briz Gómez, A. y Grupo Val.Es.Co. (1995): La conversación coloquial (Materiales para su estudio). València: Universitat de València.

»Brown, P. y S. Levinson ([1978] 1987): Politeness. Some Universals in Language Usage. Cambridge: CUP.

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»Camargo Fernández, L. y B. Méndez Guerrero (2013a): Los actos silenciosos en la conversación de los jóvenes españoles: ¿(des)cortesía o “anticortesía”? Estudios de linguística (ELUA) 27, 89-120.

»Camargo Fernández, L. y B. Méndez Guerrero (2013b): Los actos silenciosos en la conversación de las jóvenes españolas. Estudio sociolingüístico. LinRed 11, 1-23.

»Camargo Fernández, L. y B. Méndez Guerrero (2013c): Silencio y prototipos: la construcción del significado pragmático de los actos silenciosos en la conversación española. Diálogo de la Lengua 5, 33-53.

»Camargo Fernández, L. y B. Méndez Guerrero (2014): La pragmática del silencio en la conversación en español. Propuesta taxonómica a partir de conversaciones coloquiales. Sintagma 26, 103-118.

»Cestero Mancera, A. Mª (1999): Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas extranjeras. Madrid: Arco Libros.

»Cestero Mancera, A. Mª (2000): El intercambio de turnos de habla en la conversación. Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá.

»Cestero Mancera, A. Mª (2014): Comunicación no verbal y comunicación eficaz. ELUA28, 125-150.

»Charaudeau, P. (2012): Problemas teóricos y metodológicos en los estudios de la oralidad aplicados a la cortesía: aspectos lingüísticos, pragmáticos y discursivos. En: Escamilla Morales, J. y G. Henry Vega (eds.), Miradas multidisciplinares a los fenómenos de cortesía y descortesía en el mundo hispánico. Barranquilla: Universidad del Atlántico-Programa EDICE, 13-33.

»Coates, J. ([1988] 2009): Mujeres, hombres y lenguaje: un acercamiento sociolingüístico a las diferencias de género. México: Fondo de Cultura Económica.

»Contreras Fernández, J. (2004): El uso de la cortesía y las sobreposiciones en las conversaciones. Un análisis contrastivo alemán-español. València: Universitat de València.

»Contreras Fernández, J. (2008a): Conversational silence and face in two sociocultural contexts. Pragmatics 18 (4), 707-728.

»Contreras Fernández, J. (2008b): Test de hábitos sociales en un análisis contrastivo sobre el uso y la interpretación de la cortesía lingüística. En: Briz Gómez, A. y otros (eds.): Cortesía y conversación: de lo escrito a lo oral. Actas del III Coloquio Internacional del Programa EDICE. València: Universitat de València y Universitat Politècnica de València, 642-656.

»Ellis, A. y G. Beattie (1986): The Psychology of Language and Communication. Londres: Weidenfeld and Nicolsen.

»Ephratt, M. (2008): The functions of silence. Journal of Pragmatics 40, 1909-1938.

»Escandell Vidal, Mª V. (2006): Introducción a la pragmática. Barcelona: Ariel.

»Escandell Vidal, Mª V. y M. Leonetti Jungl (1997): Categorías funcionales y semántica procedimental. En: Martínez, M. y otros (eds.), Cien años de investigación semántica: De Michel Bréal a la actualidad. Vol. I. Madrid: Ed. Clásicas, 363-378.

»Gallardo Paúls, B. (1993): La transición entre turnos conversacionales: silencios, solapamientos e interrupciones. Contextos 11 (21-22), 189-220.

»García García, M. (2014): La competencia conversacional en español como lengua extranjera: Análisis y enfoque didáctico. Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá.

»García Mouton, P. (2003): Así hablan las mujeres: curiosidades y tópicos del uso femenino del lenguaje. Madrid: Esfera de los Libros.

»Haverkate, H. (1994): La cortesía verbal. Estudio pragmalingüístico. Madrid: Gredos.

»Hernández Flores, N. (2003): Los tests de hábitos sociales y su uso en el estudio de la cortesía: una introducción. En: Bravo (ed.), 186-197.

»Herrero Moreno, G. (2002): Aspectos sintácticos del lenguaje juvenil. En: Rodríguez, F. (ed.), El lenguaje de los jóvenes. Barcelona: Ariel, 67-96.

»Jaworski, A. (1993): The Power of Silence. Social and Pragmatic Perspectives. Newbury Park: SAGE.

»Kurzon, D. (1997): Discourse of Silence. Amsterdam: Benjamins.

»Lakoff, R. (1973). The logic of politeness; or minding your p's and q's. En: Papers from the Ninth Regional Meeting of the Chicago Linguistic Society. Chicago: Chicago Linguistic Society, 292-305.

»Leech, G. (1983): Principles of Pragmatics. Londres: Longman.

»Mateu Serra, R. M. (2001): El lugar del silencio en el proceso de la comunicación. Lleida: Universitat de Lleida.

»Méndez Guerrero, B. (2014): Los actos silenciosos en la conversación en español. Estudio pragmático y sociolingüístico. Palma: Universitat de les Illes Balears.

»Nakane, I. (2007): Silence in the Multicultural Classroom: Perceptions and Performance. Amsterdam: Benjamins.

»Poyatos, F. (1994): La comunicación no verbal. Madrid: Istmo.

»PRESEEA (2008): Marcas y etiquetas mínimas obligatorias. Versión 1.0. 31-01-2008. < http://preseea.linguas.net >. Última consulta: 19-01-2015.

»Sacks, H. y otros (1974): A simplest systematics for the organization of turn-taking for conversation. Language 50, 696-735.

»Saville-Troike, M. (1985): The place of silence in an integrated theory of communication. En: Tannen, D. y M. Saville-Troike (eds.), Perspectives on Silence. Norwood: Ablex Publishing, 3-18.

»Sifianou, Mª (1997): Silence and politeness. En: Jaworski, A. (ed.), Silence. Interdisciplinary Perspectives. Berlín/Nueva York: Mouton de Gruyter, 63-84.

»Tannen, D. (1993): The relativity of linguistic strategies: Rethinking power and solidarity in gender and dominance. En: Tannen, D. (ed.), Gender and Conversational Interaction. Oxford: OUP, 165-188.

»Vivas Márquez, J. (2011): El relativismo cultural del silencio. Una propuesta para el aula de ELE desde la pragmática intercultural. Salamanca: Universidad de Salamanca.

»Wenger, E. (1998): Communities of Practice. Cambridge: CUP.

»Zimmermann, K. (2003): Constitución de la identidad y anticortesía verbal entre jóvenes masculinos hablantes de español. En: Bravo (ed.), 47-59.»






Julien Helmlinger: «Service de marketing digital, Iggybook fait évoluer son offre aux auteurs»




Actualitte.com





«Tutoriel: créer son ebook sur l'Iggybook Factory. Sur Iggybook vous pouvez très facilement et sans connaissances techniques créer un ebook à partir d'un ficher Word. Ce tutoriel vous guide pas à pas dans les étapes de création: saisie des informations sur le livre, création de la couverture, intégration du texte et téléchargement de l'ebook aux formats .mobi (pour Amazon) et ePub (standard du marché)» (Iggybook).



«La plateforme de diffusion Iggybook, dédiée aux auteurs indépendants, a opéré une modification de ses offres. Conçu comme un outil de marketing numérique pour les auteurs, le service met fin à son abonnement Premium de 120 € annuels pour basculer sur un modèle “à l’acte”. Désormais, la solution portera sur une offre unique à 49 €, une évolution “pour mieux correspondre aux besoins”, assure-t-on.

»“Concrètement, pour mettre en vente un ebook sur Iggybook et les eLibraires (iBooks Apple, Amazon, Fnack, Kobo, Google Play, Chapitre.com, ePagine, Youboox, YouScribe...), vous ne paierez que 49 €, une fois pour toutes”, explique Iggybook.

»La somme intègre ainsi différents services pour les auteurs :

»– la mise en vente de votre ebook chez les eLibraires

»– l’accès aux emails de vos acheteurs

»– l’accès aux outils de statistiques de votre ebook (voir notre article)

»– l’accès à l’outil de génération de codes promotionnels pour votre ebook (voir notre article)

»– l’accès au module de service de presse pour votre ebook


»Le livre sera mis à disposition sans limite de temps, et pourra également être mis à jour sans supplément. “Pour les ventes directes sur la page Iggybook, l’auteur perçoit 100 % du prix de vente (moins la commission PayPal de 3,4 % + 0,25 €). Pour les ventes via les eLibraires, ce sera 50 % du prix de vente”, précise-t-on.

»Parmi les outils dont les auteurs peuvent profiter, Iggybook rappelle que sa Factory est toujours gratuite. Ce logiciel permet la création d’un fichier numérique, en formats EPUB et MOBI – les deux références du marché. Plusieurs tutoriels sont disponibles sur leur chaîne Youtube, mais également en PDF, pour mieux accompagner les auteurs dans les étapes de réalisation des fichiers. La distribution est assurée par Eden Livres, société créée par Gallimard, Seuil/La Martinière et Flammarion.

»“Notre intention n’est certainement pas de dévaloriser le travail des éditeurs. Il faut simplement prendre en compte qu’en France, l’éditeur est la star. C’est son nom, sa maison. Au contraire, aux États-Unis, les auteurs sont les stars, à qui on déroule des tapis rouges”, nous précisaient les fondateurs au lancement de ce projet, en mars 2015.

»Iggybook se présente avant tout comme une aide dans la professionnalisation pour les auteurs, soucieux d’exploiter leurs droits numériques sur d’anciens livres, ou leurs nouveautés.

»En octobre 2015, la société mère, StoryLab avait passé un accord avec les éditions Le Manuscrit, pour reprendre un catalogue de 5000 ouvrages, papier et numériques, et en assurant la diffusion. Le service Iggybook, originellement proposé pour les auteurs, ne manque donc pas de s’ouvrir également aux maisons d’édition.»






Specific Rules #2 for Author Affiliation (optional) for Contributions to Books Vancouver Style: E-mail address included



Follow the US state, Canadian province, or country of the author with a period and a space.

Insert the e-mail address as it appears in the publication.

Do not end an e-mail address with a period.

Place the e-mail address within the closing parenthesis for the author affiliation.

Example:

Patrias K (Reference Section, National Library of Medicine, Bethesda MD. patrias@nlm.nih.gov), de la Cruz FF (Mental Retardation and Developmental Disabilities Branch, National Institute of Child Health and Human Development, Bethesda, MD. delacruz@nichd.nih.gov).



Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


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mayo 05, 2016

Gary de Menezes: «Four industrial revolutions and an Internet of Things»




memeburn




«2016 is the year of the fourth industrial revolution and the Industrial Internet of Things (IIoT), but is the industry IoT-ready?

»Industry 4.0 refers to the fourth industrial revolution – the first being manufacturing and mechanisation, the second mass production and the third the digital revolution. The next iteration will be the computerisation of machinery and automation using robotics, as well as the intelligent measurement and analysis of data to improve efficiency, profitability and safety. The fourth industrial revolution will be shaped by a fresh wave of innovation in areas such as driverless cars, smart robotics, materials that are lighter and tougher, and manufacturing processes built around 3D printing.

»In this modern industry, data is the lifeblood, dictating the balance between supply and demand, and subsequently production, distribution and stocking decisions. We can also turn to popular examples such as Uber and Airbnb, which have used data, cloud-based technology and the Internet of Things (IoT) to develop disruptive business models that radically altered the traditional marketplaces in which they operated. The fourth industrial revolution is not simply about how businesses use technology to drive operational efficiency and reduce costs in their existing workplaces and supply chains. It’s as much about placing technology at the heart of their business strategy to give them the edge over their competitors. Before we get there, we need to think about the input and output of the Industrial Internet of Things (IIoT). What is it? What holds it together? Why and how can it improve the world? These are the questions we must begin to ask.


»IIoT – connecting 50 billion devices

»The first area to consider when looking at the IIoT is the devices that will make it up – the input, if you will. In 2008, there were already more “things” connected to the Internet than there are people on Earth. By 2020, Cisco estimates there will be 50 billion connected devices. The explosion of devices is not solely due to growth in the connected devices we are used to. While the numbers of smartphones, tablets and wearables has increased, the dramatic growth of connected devices is due to previously ‘dumb’ devices becoming ‘smart’. From light bulbs to industrial machinery and kettles to robots – the number of devices that are connected to the internet and able to communicate with other connected systems is staggering.

»With smart devices and a heavier reliance on automated systems, there are a number of considerations for device designers and manufactures. For example, smart devices are essentially “always-on” systems – they are constantly collecting data and communicating. This requires the evolution of low-power systems to reduce the running costs of smart ecosystems. Furthermore, when traditionally “dumb” objects are replaced with “smart” equivalents, there are potential issues with security. Therefore, the explosion of devices not only brings a challenge in terms of adding volume, complexity and traffic to the connected industrial ecosystem, but every new device is a potential security weakness.


»Input to output — thing to thing

»One of the key capabilities that allows the IIoT to function as an internet is machine-to-machine (M2M) communications. Simply put this is the process of objects communicating with each other via an internet connection. M2M communications rely firstly on sensors within the device itself, but also the networks that connect devices together. In an environment where an IoT has been rolled out and has a critical impact on day-to-day operations, these networks must be highly resilient, flexible and intelligent. Furthermore, the number of devices being added to IoT networks and the volumes of data they carry is only set to increase, so networks must be future-proofed and adaptable.

»Security at a device level is an area that will need to be addressed, but data security is a major challenge that is not set to go away any time soon. Network security is a huge bone of contention when it comes to data security and data protection within the IIoT conversation. For example, one of the advantages of the IoT for healthcare is the ability to collect medical data in real-time from devices such as wearables, to more closely monitor patients’ health – particularly those with ongoing conditions such as diabetes that require frequent assessment and treatment. However, this medical data is extremely sensitive for a number of reasons, not least the fact that it is somebody’s personal data, but data records possess high financial value too. Therefore, security needs to be at a level where external threats are not able to access and steal data records within an industrial network, which is a major challenge.


»What is the output of the IIoT?

»Ultimately, the output of the IIoT has to be that businesses can increase their profits: by providing their customers with a better service and increasing their loyalty, making the supply chain more efficient or being able to develop new products quicker than the competition. The billions of devices and high-performance networks that make up the IIoT will allow greater automation, improved communications and productivity. However, the key to deriving the strategic value from the IIoT that will revolutionise industries, disrupt business models and realise the fourth industrial revolution, is data. In the IIoT environment, data from the billions of devices will be collected in real-time, transported across networks to IT and storage systems.

»Managing this data is a monumental challenge, for the vast majority of it will be neither valuable nor insightful. So, complex analytics and algorithms will be required to decide whether specific data sets are worth storing or whether they should be discarded. Furthermore, questions need to be asked of the data to contextualise it against other data sets. We also need to understand what data needs to be prioritised or treated with extreme caution in terms of privacy and security, based on its importance and sensitivity. The businesses that are able to harness the power of IoT data will be able to work in a way that is more customer curious: using data to inform sales, marketing, communication and strategy.

»Data management and analysis is at the very heart of the IIoT as businesses need to gather intelligence from the data produced by devices to inform better operational and strategic decision making.

»Data is one of the most valuable assets businesses have at their disposal. With data being collected in real-time on such a vast scale, the value of data will increase exponentially as we see IIoT rollouts begin to take shape.»






Specific Rules #1 for Author Affiliation (optional) for Contributions to Books Vancouver Style: Abbreviations in affiliations



Abbreviate commonly used words in affiliations, if desired. Follow all abbreviated words with a period.

Examples:

Acad. for Academy

Assoc. for Association

Co. for Company

Coll. for College

Corp. for Corporation

Dept. for Department

Div. for Division

Inst. for Institute or Institution

Soc. for Society

Univ. for University


See Appendix C for more abbreviations of commonly used English words.

Abbreviate names of US states and Canadian provinces using their official two-letter abbreviations. See Appendix E for a list of these.

Abbreviate names of countries outside of the US and Canada using the two-letter ISO country code, if desired. See Appendix D for codes of selected countries.

Be consistent. If you abbreviate a word in one reference in a list of references, abbreviate the same word in all references.


Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


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Specific Rules #3 for Author Affiliation (optional) for Contributions to Books Vancouver Style: Organizational names for affiliations not in English

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mayo 04, 2016

barra



Academia Española de la Lengua
Diccionario panhispánico de dudas
«Artículos temáticos»
s.v. barra




«Signo ortográfico auxiliar, del que existen diversos tipos:


»1. Barra (/). La barra propiamente dicha consiste en una línea diagonal que se traza de arriba abajo y de derecha a izquierda. Se usa en los casos siguientes:

»a) Sustituye a una preposición en expresiones como

»120 km/h [= kilómetros por hora],

»Real Decreto Legislativo 1/1995 de 24 de marzo [= primer decreto de 1995],

»salario bruto 1800 euros/mes [= euros al mes]. En este uso se escribe sin separación alguna de los signos gráficos que une.


»b) Colocada entre dos palabras, o entre una palabra y un morfema, indica la existencia de dos o más opciones posibles. En este caso tampoco se escribe entre espacios y puede sustituirse por paréntesis (→ PARÉNTESIS, 2c):

»El/los día/s pasado/s;

»Querido/a amigo/a.


»c) Forma parte de algunas abreviaturas:

»c/ (por calle),

»c/c (por cuenta corriente) (→ ABREVIATURA, 6d).


»d) Se utiliza para separar la mención de día, mes y año en la expresión numérica de las fechas:

»15/2/2000, para lo que también pueden emplearse guiones o puntos (→ FECHA, 2c).


»e) En obras lingüísticas, la representación de los fonemas y las transcripciones fonológicas se encierran entre barras:

»el fonema /s/, /klábe/.

»Para las transcripciones fonéticas se usan los corchetes (→ CORCHETE, 2d).


»f) También se emplea para separar los versos en los textos poéticos que se reproducen en línea seguida. En este caso, la barra se escribe entre espacios:

»“¡Si después de las alas de los pájaros, / no sobrevive el pájaro parado! / ¡Más valdría, en verdad, / que se lo coman todo y acabemos!” (Vallejo Poemas [Perú 1923-38]).


»g) En las transcripciones de portadas de textos antiguos, señala un cambio de línea en el original, y también se escribe entre espacios:

»QVINTA / PARTE DE FLOR / DE ROMANCES NVE / uos, nunca hasta agora impressos.


»h) En obras de ortografía, se utiliza para marcar el final de renglón cuando se deben hacer indicaciones sobre la división correcta de palabras a final de línea, o sobre la conveniencia o no de separar en líneas diferentes determinadas palabras o elementos:

»Las abreviaturas compuestas de más de un elemento no podrán separarse en líneas diferentes; así, será incorrecto separar S. / M. por Su Majestad.


»i) En matemáticas significa ‘dividido por’, tanto en las divisiones —uso en que equivale al símbolo ÷ o a los dos puntos: 15/3 [= 15 ÷ 3 o 15 : 3; ‘quince dividido por tres’]—, como en los quebrados o fracciones —uso en que equivale a la raya horizontal con la que también se representa este tipo de números: 3/4 (‘tres cuartos’)—. La barra debe escribirse pegada a los números.

»j) En informática, se emplea para separar las distintas páginas jerarquizadas de una dirección electrónica:

»http://www.rae.es/nivel1/adiccio.htm.




»2. Barra doble (//). Se usa en los casos siguientes:

»a) Para señalar el cambio de estrofa en los textos poéticos que se reproducen en línea seguida. En este caso, se escribe entre espacios:

»“¡Más valdría, en verdad, / que se lo coman todo y acabemos! // ¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!” (Vallejo Poemas [Perú 1923-38]).


»b) Para indicar el cambio de párrafo o el cambio de página en las ediciones de textos antiguos que ofrecen información sobre la disposición formal del original. En este último caso, la doble barra va seguida del número del folio o de la página correspondiente:

»“[...] honrras e faziendas //35 destruyen los que a sabiendas fazen pies de los costados”.

»Como se ve, la doble barra se escribe separada por un espacio del texto que se transcribe, y sin separación con respecto al número que la acompaña.


»c) En informática, separa la sigla del protocolo de comunicación (normalmente http, del inglés hyper text transport protocol) de la dirección electrónica: http://www.rae.es.)



»3. Barra inversa (\). Se usa en algunos sistemas operativos para separar los nombres de los diferentes directorios o carpetas jerarquizados:

»c:\consulta\acento\tilde.doc.




»4. Barra vertical (|). Tiene diversos usos convencionales, entre los que cabe destacar los siguientes:

»a) En obras sobre versificación clásica, separa los distintos pies métricos que componen los versos.

»b) En obras lingüísticas, marca la existencia de una pausa menor dentro de un enunciado:

»Hay excepciones en eso | como en todo.


»5. Doble barra vertical (||). Suele usarse en los casos siguientes:

»a) En diccionarios y otras obras de carácter lexicográfico, para separar los distintos significados o acepciones de las palabras o expresiones que se definen.

»b) En la edición de textos poéticos, para señalar la cesura o pausa interior del verso determinada por el ritmo:

»“De los sos ojos || tan fuertemientre llorando” (Cid [Esp. c1140]).


»c) En obras lingüísticas, para marcar la existencia de una pausa mayor dentro de un texto:

»“Pedro se levantó temprano. || Antes de salir, | se dio una ducha rápida.”»






«Estos son los beneficios de la revolución 4G»




Periodista Digital




«Se las conoce como las redes de cuarta generación y son el futuro de la telefonía móvil. Nos referimos a las redes 4G, que permiten a los usuarios navegar hasta diez veces más rápido con sus smartphones y tabletas. ¿Cómo? Utilizan una tecnología denominada LTE (Long Term Evolution) y si las previsiones se cumplen, los dispositivos móviles con 4G van a desbancar a los que tienen la tecnología 3G actual.

»La principal ventaja de la conexión 4G es la velocidad. Los móviles compatibles con esta tecnología pueden alcanzar velocidades, como mínimo, 10 veces más rápidas. Algunos operadores ya anuncian velocidades de descarga de 150 Mbps y de 50Mbps para subidas. Es decir, ver un vídeo, descargar una aplicación o simplemente abrir una web es mucho más rápido con los dispositivos 4G.

»Pero además de acelerar la descarga de datos, las redes 4G también mejoran la calidad y velocidad de la transmisión de voz, en algunos casos hasta en un 20 por ciento. Por eso, son muy útiles, por ejemplo, para realizar videoconferencias o jugar online con más fluidez. Del mismo modo, y puesto que con el 4G el retardo de las conexiones es un 75 por ciento inferior al del 3G, los usuarios apenas notan cortes en sus conversaciones por Internet o juegos online.

»Del mismo modo, el 4G conlleva otra ventaja tanto para los usuarios como para las operadoras. Y es que disminuye la congestión de las redes, por lo que más usuarios pueden estar conectados al mismo tiempo en una zona. Con ello, por ejemplo, nos olvidaremos de los tradicionales colapsos que se producen cada año en Navidad o Nochevieja cuando todos queremos mandar mensajes a la vez.

»Las compañías de telefonía móvil saben que es la conexión del futuro y son conscientes de la elevada demanda que ya está teniendo. Por eso, las principales operadoras ya apuestan por la revolución 4G. En España, por ejemplo, el desembarco de la tecnología 4G llegó en verano del año 2013 y se oferta como un servicio gratuito.

»Eso sí, solo es posible utilizar el 4G con un teléfono o una tableta compatible con esta tecnología. Cada vez son más los que cuentan con esta característica, si bien es cierto que la mayoría funcionan con 3G. Si está pensando en adquirir un dispositivo con internet 4G, asegúrese de que cuenta con conexión LTE. Consultar el catálogo de modelos que ofrece la operadora T-Mobile le será muy útil porque encontrará tanto versiones de gama alta como opciones más económicas.

»Si aun no lo está haciendo, es el momento de sumarse a la revolución 4G y a las ventajas de poder navegar a tan alta velocidad. Tiene de tiempo hasta el 2020 porque para entonces los expertos prevén una nueva revolución: la de la tecnología 5G. Será la encargada de mejorar la conexión de los millones de dispositivos que se van a conectar a lo largo de los próximos años con el despegue de la tecnología wearable, los coches conectados, las smart cities y, en general, el Internet de las Cosas. Un futuro cada vez más presente para el que tenemos que estar preparados.»






«Aproximación al subjuntivo en las subordinadas adjetivas explicativas»



Jorge Alberto Vásquez González
«Aproximación al subjuntivo en las subordinadas adjetivas explicativas»

Revista de Lingüística y Lenguas Aplicadas (RLyLA), vol. 10, 2015

Revista de Lingüística y Lenguas Aplicadas (RLyLA) | Universitat Politècnica de València | Departamento de Lingüística Aplicada | Valencia | ESPAÑA


Extracto de páginas 107-109 del artículo en PDF




«El subjuntivo en la subordinada adjetiva explicativa: ¿agramatical?

»Dice la RAE que las subordinadas adjetivas explicativas “no admiten el subjuntivo porque no forman parte, en sentido estricto, del grupo nominal […], de forma que el subjuntivo aparecería en ellas sin inductor”. Tal afirmación, que se puede encontrar también de manera similar en otros autores, se deduce, según se dijo en la introducción, de fundamentarse en la oposición tradicional entre el indicativo y el subjuntivo —incluidas las formas de futuro simple y compuesta en el indicativo—. Tanto es así que, de acuerdo con esto, Bosque y Gutiérrez-Rexach, habiendo recopilado una numerosa bibliografía especializada, llegan a sistematizar tres clases pertinentes para la selección modal entre el indicativo y el subjuntivo, a saber:

»1) predicados no asertivos;

»2) predicados no verídicos o no factuales;

»3) ciertos operadores (2009: 662-664).


»Dice María Victoria Pavón Lucero, colaboradora del Instituto Cervantes: “Las oraciones de relativo explicativas siempre se construyen en indicativo” (2008: 170), no en subjuntivo. Aclara:

»Las oraciones de relativo especificativas se construyen en indicativo cuando el grupo nominal en el que se integran es específico; es decir, designa una entidad que de hecho existe: Los estudiantes que han trabajado mucho aprobarán el examen. Se construyen en subjuntivo cuando el grupo nominal es inespecífico; es decir, designa una entidad que no existe o sobre cuya existencia el hablante no puede o no quiere pronunciarse: Los estudiantes que hayan trabajado mucho aprobarán el examen (2008: 170).


»Esto es consecuente no solo con la noción tradicional del subjuntivo como el modus irrealis, sino con aquella oposición tradicional entre el indicativo y el subjuntivo. Otra cosa será cuando se sostenga la oposición entre el indicativo y el potencial. Así, el subjuntivo es ambivalente; equivale a lo real o lo posible, según el caso. No precisamente presupone lo inespecífico, o sea, lo irreal o lo que no se puede afirmar como existente.

»Se repite que el subjuntivo, con sus particulares desinencias, es siempre la forma de la subordinación y no necesariamente expresiva de lo irreal. Ahora bien, ¿por qué razón afirmar que las oraciones de relativo explicativas siempre se construyen en indicativo y no en subjuntivo? Concedamos y analicemos estos ejemplos:

»1. Los estudiantes, que han trabajado mucho, aprobarán el examen.

»2. Los estudiantes, que hayan trabajado mucho, aprobarán el examen.


»En el primer caso se habla de todos los estudiantes, a diferencia del ejemplo anterior, en que algunos son específicos, y con el indicativo se precisa que la acción de trabajar se ha realizado. En el segundo, aunque parezca insólito o afectado, también se habla de todos los estudiantes, pero la forma compuesta “hayan trabajado” es ambivalente: equivale al indicativo han trabajado o al potencial habrán trabajado; no precisa que la misma acción se ha realizado. Desde luego, el ejemplo con el subjuntivo suena diferente al ejemplo con el indicativo.

»No sería razonable, por lo tanto, sostener la idea de la agramaticalidad del subjuntivo en las subordinadas adjetivas explicativas. Lo cierto es que hay hechos lingüísticos, como veremos en el apartado 8, que la desmienten.



»El subjuntivo: ¿siempre expresa lo irreal?

»Según La RAE, “no hay duda de que se expresan hechos considerados reales (en el sentido de no hipotéticos) en oraciones con verbo en subjuntivo, como en No me gusta que se porte así, con subjuntivo regido por el verbo gustar” (2009: § 25.1j, 1.868). Sin embargo, como se infiere de su última publicación normativa, sigue muy apegada a la noción del modus irrealis. Tiende a reconocer, sin suficiente convicción, que el subjuntivo no siempre expresa lo irreal:

»Algunos de los predicados […] (como los de afección y los de valoración) son factivos y presuponen, por tanto, la certeza de su complemento. Así pues, tanto Me alegro de que ocurriera como No me alegro de que ocurriera implican ‘Ocurrió’. La información nueva no es, en estos casos, la aportada por la subordinada, que se da por supuesta, sino su valoración emotiva. Otros muchos predicados que inducen subjuntivo no son, en cambio, factivos. Así, los de significación prospectiva aluden a estados de cosas no factuales que se sitúan generalmente en el futuro, como los que expresan intención, causa e influencia (2010: § 25.3.2, 478).


»En cuanto a los no factivos, implican lo potencial, lo que puede (amará, habré amado) o pudo ser real (amaría, habría amado). Si hubiese conservado el modo potencial —como ha hecho Alarcos (1994/2000) y comparte Vásquez González (2013)—, la RAE habría comprendido mejor que el subjuntivo implica tanto lo real como lo posible, pertenece tanto al indicativo como al potencial. A falta del modo potencial, tiene que concluir con algo de vaguedad, consecuente con la doctrina de Andrés Bello (1847/1948) y de Samuel Gili Gaya (1943/1981):

»“Se han caracterizado los predicados que inducen el subjuntivo como no asertivos, puesto que más que informar de un estado de cosas lo presentan bajo el prisma de una evaluación, una emoción, una intención o una acción ejercida sobre algo o alguien” (2010: § 25.3.2, 478).


»Sobre un ejemplo literario de Jorge Volpi, cuyo concepto subordinante es de causa, según la RAE: “Ello provocó que a centenares de buenos científicos les resultase imposible volver a la vida académica”, aclara que el predicado, si bien es factivo, es no asertivo, o sea, no afirma el hecho como real, sino que al menos lo evalúa —pues el subjuntivo es tradicionalmente el modus irrealis y no se utiliza para afirmar como el indicativo—. Bosque y Gutiérrez-Rexach explican:

»“eligen subjuntivo los predicados factivos, que presuponen la certeza de su complemento. Los verbos pertenecientes a esta clase no introducen aseveraciones, es decir, no aportan un contenido preposicional nuevo, sino que se utilizan para comentar, valorar o añadir cierta actitud proposicional (muy a menudo relativa a una sensación o un sentimiento) sobre un contenido proposicional que se presupone” (2009: 663).


»Algo semejante piensa Veiga:

»En efecto, los diversos matices de realización de sustancia de contenido modal que hemos observado como expresados por las formas de indicativo en oposición a aquellos expresados por las de subjuntivo se hallan siempre vinculados a la presentación de ciertos hechos considerados en su realidad objetiva, que se ofrecen como suficientemente conocidos o como carga informativa, mientras que los expresados por las formas subjuntivas revelan siempre en mayor o menor medida un alejamiento de la simple presentación de los hechos como realidades, siendo especialmente visible en algunos casos una determinada actitud por parte del hablante (2006b: 23).


»Todavía se siente una oposición muy marcada entre el indicativo y el subjuntivo; todavía no se concede que el subjuntivo pueda, lo que mismo que el indicativo, presentar los hechos considerados en su realidad objetiva. A mi parecer, la oposición entre indicativo y subjuntivo no es adecuada. Porque en el subjuntivo también puede caber, simple y llanamente, lo objetivo. Provocar es un verbo de indicación (Vásquez González, 2013). De acuerdo a la oposición entre indicativo y potencial, el predicado del ejemplo de Volpi es no solo factivo, sino asertivo: informa y afirma llanamente “un estado de cosas” que fue real: el resultado de no volver a la vida académica. Resultase equivale a resultó; con el subjuntivo también se puede afirmar la realidad del hecho como el indicativo —o la posibilidad del hecho como el potencial—. A mi parecer, no cabría algún matiz de irrealidad, de suposición o de apreciación. No se dice resultó, porque el lugar de la subordinada compete al subjuntivo.

»Por otra parte, la RAE recoge ejemplos de “alternancia modal” entre el indicativo y el subjuntivo en las subordinadas sustantivas (2010: §§ 25.3.3-25.3.3c, 478-480). No cabe aquí profundizar sobre este tema. [NOTA 8] Pero valga anotar lo que ella explica: con uno y otro modo hay “variaciones en la estructura informativa de la oración.

»En efecto, con el indicativo el hablante acentúa el valor informativo de la subordinada. No presenta, pues, su contenido como ordenado, enjuiciado, valorado, etc., en función del predicado principal, al contrario de lo que ocurre con el subjuntivo” (2010: § 25.3.3b, 479). [NOTA 9] Todavía la RAE, consecuente con la premisa mencionada en la introducción, no admite que el subjuntivo pueda, igual que el indicativo, expresar la acción simplemente como real. Las variaciones en la “estructura informativa” no solo dependen de que en la subordinada esté el indicativo o el subjuntivo, sino del concepto subordinante o del contexto (Vásquez González, 2013). A veces hay intrusiones del indicativo en la subordinada, cuyo lugar compete normalmente al subjuntivo.

»Una misma forma verbal —no un mismo concepto o significado— puede subordinar una forma de indicativo o de potencial. Menciono dos ejemplos (RAE, 2010: § 25.3.3b, 479):

»1. Le dijo que actuaba de buena fe.

»2. Le dijo que actuara de buena fe.


»En el segundo, dada la ambivalencia, no se precisa la acción de actuar como real. Pero se entiende que dijo es semánticamente igual a rogó o pidió, un verbo de potenciación (Vásquez González, 2013), con lo que el subjuntivo actuara implica lo potencial y equivale a actuaría. Aunque la RAE reconoce la semántica, no nota el modo potencial. Ahora bien, en el primero, no es que el hablante acentúe “el valor informativo de la subordinada”, sino que constata un hecho: alguien actuaba de buena fe. El indicativo actuaba implica lo real. De ambos ejemplos comparativos, que son solo un caso particular, no se puede colegir que el subjuntivo solo exprese lo posible o lo irreal.

»Con temer como verbo subordinante —que normalmente subordina el subjuntivo, pues implica lo posible—, explica la RAE: “suele construirse con subjuntivo en su complemento: Temo que algún deslenguado lo sepa (Muñoz Seca, Venganza). Cuando eligen el indicativo, temer o temerse expresan sobre todo ‘sospecha’ o ‘recelo’: Temo que hallaré la muerte fría / envuelta en (bien que dulce) mortal cebo (Quevedo, Heráclito)” (2010: 25.3.3b, 480). Pero el verbo temer no altera el concepto en ambos casos. Habría una intrusión de la forma hallaré en el verso de Quevedo. A pesar de no convenir con el endecasílabo, puede modificarse con el presente simple de subjuntivo: temo que halle la muerte fría. Ahora bien, halle no equivale a hallo, de indicativo, sino a hallaré, de potencial.

»Dice Emilio Ridruejo: “Existen algunos empleos del modo subjuntivo, sobre todo en oraciones subordinadas dependientes de predicados realizativos y valorativos, en las que la presencia de este modo no se puede vincular de la misma manera con la falta de aserción” (1999: 3.219). Menciono dos ejemplos suyos:

»1. Consiguió que subieran los impuestos indirectos.

»2. Lamento que hayan subido los impuestos indirectos.


»Según el autor, ambos “presuponen la verdad” (1999: 3.219) de la acción de subir los impuestos. Luego añade:

»con los predicados realizativos, a diferencia de lo que sucede con predicados de comunicación o de percepción sensible, la realidad del complemento no es autónoma, no preexiste a la del predicado superior y no es posible entonces una aserción del complemento independiente de la del verbo realizativo. Por tanto, la realidad del acontecimiento presentado en la oración subordinada no puede ser presentada como independiente de la aseveración del predicado superior (1999: 3.219).


»Sin embargo, la acción de subir los impuestos indirectos, según Vásquez González (2013), fue real y verdadera en ambos ejemplos. Conviene dejar de pensar que el subjuntivo es subjetivo, esto es, no sea capaz de expresar, lo mismo que el indicativo, la acción como real y objetiva. Precisamente, es neutral: pertenece al indicativo o al potencial, según el caso. De hecho, subieron los impuestos indirectos y alguien lo consiguió; han subido los impuestos indirectos y alguien lo lamenta.



»[NOTAS]

»[NOTA 8] Dividiéndolos en clases, la RAE recoge conceptos (verbos, nombres y adjetivos) que imponen el indicativo (incluidas las formas simple y compuesta de futuro) en la subordinada sustantiva (2010: § 25.3.1, 477); también conceptos (verbos o no) que imponen el subjuntivo en la misma subordinada (2010: § 25.3.2, 477-478).

»[NOTA 9] De manera parecida expone José Manuel González Calvo en su interesante artículo (1995).



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