abril 12, 2016

«Caracterización de la defensa como género discursivo a partir de la construcción del interlocutor. Un análisis de textos públicos de la ciudad de Mérida del siglo XIX»



Yoharlis Linárez
«Caracterización de la defensa como género discursivo a partir de la construcción del interlocutor. Un análisis de textos públicos de la ciudad de Mérida del siglo XIX»

Lengua y Habla. Revista del Centro de Investigación y Atención Lingüística (CIAL), vol. 19, enero-diciembre de 2015

Lengua y Habla. Revista del Centro de Investigación y Atención Lingüística (CIAL) | Universidad de Los Andes | Facultad de Humanidades y Educación | Departamento de Lingüística | Consejo de Desarrollo Científico Humanístico, Tecnológico y de las Artes (CDCHTA) | Centro de Investigación y Atención Lingüística (CIAL) | Mérida | VENEZUELA


Extracto del apartado en páginas 241 y 242 del artículo en PDF




«Podemos decir que los textos analizados pertenecen al género discursivo ‘defensa’, definido por diversos factores que observaremos detenidamente. En primer lugar, estos discursos obedecen a una elección por parte del sujeto hablante que está determinada por la esfera social en la que se desarrolla el evento comunicativo, esto en concordancia con lo planteado por los autores consultados (Martínez, 2007; Bajtín, 1985; Charaudeau, 2004b). Dicha esfera podría definirse como el ámbito político-social de la segunda mitad del siglo XIX de la población merideña, que, por lo que se infiere, tenía como uno de los principales medios de difusión de información las hojas sueltas, y en ésta, la opinión pública parece ser determinante para la vida en sociedad. De igual forma, este género discursivo se puede caracterizar como un género secundario, en tanto que surge en las condiciones de la comunicación cultural más compleja (Bajtín, 1985: 5).

»Otra característica es que se trata de un género dialógico, puesto que el locutor manifiesta una respuesta a un evento comunicativo previo y, asimismo, su intención es provocar una reacción en el público que lo leerá, lo que explica el carácter bifásico del interlocutor, aspecto que observaremos bien más adelante. En todo caso, este género dialógico genera un espacio donde se construye la argumentación, la cual opera en varios modos: por una parte, opera como un modo de organización discursiva global que responde a las relaciones de fuerza social enunciativas, como lo expone Martínez (2007), y por otra como una forma de organización textual en un nivel estructural, que se manifiesta en secuencias textuales.

»En términos generales, la argumentación se da en función de la relación jerárquica entre los actores de la comunicación, y en vista de que en las defensas el locutor se relaciona con dos tipos de interlocutores, estas relaciones jerárquicas son también de dos tipos: primero tenemos la relación del locutor con el ofensor previo, que se establece de mayor a menor, es decir, el locutor se muestra éticamente en mayor jerarquía que el ofensor. Luego, tenemos la relación del locutor con respecto al público en general, que se muestra de menor a mayor, en vista de que el locutor le otorga un poder moral a la ciudadanía que tiene la capacidad de juzgar acerca del tema expuesto en los textos, por eso las defensas se hacen públicas, porque la opinión pública era de gran importancia para la época.

»Otro de los aspectos importantes en cuanto a la defensa como género tiene que ver con los componentes de la situación comunicativa (Martínez, 2007), que son: un locutor que muestra la intención de defenderse ante un hecho previo, un tema, que vendría siendo este mismo hecho, y un interlocutor, que se construye de acuerdo a un propósito. En esta parte, y siguiendo las observaciones de Charaudeau (2004a), diremos lo siguiente:

»Ya hemos mencionado en varias oportunidades que en las defensas el locutor se relaciona discursivamente con dos tipos de interlocutores, pero veamos, desde la perspectiva de los espacios de la intervención del sujeto, cómo se dan estas relaciones. En el espacio de locución, observamos que el lugar común es la imagen del locutor como un ciudadano con valores y principios morales bien definidos e incuestionables, razón por la cual éste se legitima en el acto discursivo, tal como sucede en los debates televisivos analizados por Charaudeau en su investigación.

»En cuanto al espacio de relación, como ya hemos dicho, se pudo constatar que el locutor construye en su discurso la imagen de dos interlocutores (el ofensor previo y el público), lo que le da al interlocutor discursivo un carácter bifásico. En cuanto al primer interlocutor, en la mayoría de los textos analizados (a excepción sólo de uno, que construye como primer interlocutor a un representante de la ley), se presenta como un individuo sin legitimación para juzgar o para influir en la imagen del locutor, por lo que la relación entre éstos se da a partir de argumentos ofensivos, en su mayoría. El segundo locutor es la sociedad merideña, el pueblo, el público, quien tiene la potestad de intervenir, valorar o juzgar la situación que se expone en el discurso, por lo que la relación entre éste y el locutor se da a partir de argumentos de autoridad.

»Por último, en el espacio de tematización, que analizamos a partir de la teoría de las secuencias textuales de Adam (1998), constatamos que ciertamente las defensas se organizan en secuencias textuales. Como bien lo expuso Bajtín (1985), el género organiza la estructura del texto, y este aspecto, junto con la práctica social que hemos señalado arriba determina el género en sí mismo. En este sentido, observamos que las secuencias presentes en las seis defensas analizadas fueron la narración la argumentación, la explicación, la exhortación y la conclusión. Entre éstas, las que más se presentaron fueron la narración y la argumentación. La presencia de éstas como secuencias esenciales en estos textos se podría explicar con base en el hecho de que los locutores de dichos discursos se ven en la obligación de exponer los acontecimientos que los llevaron a emitir ese comunicado y, a la vez, se ven obligados a argumentarlos para una validez del acto discursivo.

»De igual forma, es necesario mencionar que la estructura básica de los textos: inicio, desarrollo y cierre no determina el orden ni el tipo de las secuencias textuales, puesto que se observó variación en este aspecto, algunos textos iniciaban directamente con la narración y otros con alguna explicación. Asimismo, el cierre de cada texto varía según la secuencia, pero se presentó la tendencia a ser una exhortación. Por otra parte, la defensa propiamente dicha se puede expresar o bien en una secuencia narrativa o bien en una argumentativa.


»Referencias bibliográficas [en el anterior texto extractado]

»Adam, Jean-Michel. 1998. Genres, textes, discours: pour une réconception linguistique du concept de genre. Revue belge de philologie et d'histoire 75, 3 : 665-81. http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/rbph_0035-0818_1997_num_75_3_4188

»Bajtin, Mikhaïl. 1985. El problema de los géneros discursivos. Estética de la creación verbal, 248-293. México: Siglo XXI.

»Charaudeau, Patrick. 2004a. El discurso y las situaciones de interlocución. Oralia 7: 35-57.

»Charaudeau, Patrick. 2004b. La problemática de los géneros. De la situación a la construcción textual. Signos 37, 56: 23-39.

»Martínez, María. 2007. La orientación social de la argumentación en el discurso: una propuesta integrativa. Cátedra Unesco para el Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación en América Latina con base en la Lectura y la Escritura (UNESCO-MECEAL). http://www.uruguayeduca.edu.uy/Portal.Base/Web/verContenido.aspx?ID=206340»






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Standard chapter in a book

Riffenburgh RH. Statistics in medicine. 2nd ed. Amsterdam (Netherlands): Elsevier Academic Press; c2006. Chapter 24, Regression and correlation methods; p. 447-86.

Reed JG, Baxter PM. Library use: handbook for psychology. 3rd ed. Washington: American Psychological Association; c2003. Chapter 2, Selecting and defining the topic; p. 11-25.

Goldstein RE. Esthetics in dentistry. 2nd ed. Vol. 1, Principles, communications, treatment methods. Hamilton (ON): B.C. Decker; c1998. Chapter 13, Composite resin bonding; p. 277-338.


Standard figure in a book with number

Lashley FR. Clinical genetics in nursing practice. 3rd ed. New York: Springer Publishing Company; c2005. Figure 2.5, Meiosis with two autosomal chromosome pairs; p. 27-8.

Thibodeau GA, Patton KT. Anatomy & physiology. 5th ed. St. Louis (MO): Mosby; c2003. Figure 6-13, Onycholysis; p. 179.

Munro BH. Statistical methods for health care research. 5th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Exercise figure 14-1, Factor analysis of IPA items; p. 347.

Lancaster FW, Joncich MJ. The measure and evaluation of library services. Washington: Information Resources Press; c1977. Figure 9, Questionnaire used in U.K. catalog use study; p. 47-50.


Standard table in a book with a number

Larone DH. Medically important fungi: a guide to identification. 4th ed. Washington: ASM Press; c2002. Table 15, Characteristics of some of the "black yeasts"; p. 200.

American health: demographics and spending of health care consumers. Ithaca (NY): New Strategist Publications, Inc.; c2005. Table 11.19, Percent distribution of hospital discharges by diagnosis and age, 2002; p. 395-6.

Burant CF. Medical management of type 2 diabetes. 5th ed. Alexandria (VA): American Diabetes Association; c2004. Table 3.12, Sample regimens for achieving glycemic control; p. 68.

Moore KL, Persaud TV. The developing human: clinically oriented embryology. 7th ed. Philadelphia: Saunders; c2003. Table 6-1, Criteria for estimating fertilization age during the fetal period; p.103.


Standard appendix in a book with a number

Finberg L, Kravath RE, Hellerstein S, Saenger P. Water and electrolytes in pediatrics: physiology, pathology, and treatment. 2nd ed. Philadelphia: W.B. Saunders Company; c1993. Appendix 2, Time line; p. 267-70.


Part in a book with unusual pagination or no pagination

Owens RE. Language disorders: a functional approach to assessment and intervention. 4th ed. Boston: Pearson; c2004. Appendix D, Language tests for children with LEP and different dialects; p. A15-25.

Shingleton HM, Orr JW Jr. Cancer of the cervix. Philadelphia: J.B. Lippincott Company; c1995. Color figure 7-7, Excised uterus with wide vaginal cuff and parauterine tissues; [preceding p. 1].

University of Cape Town, Medical School, Department of Pharmacology. South African medicines formulary. 4th ed. Pinelands (South Africa): Medical Association of South Africa; c1997. [Appendix], Adverse drug event and product quality problem report form; [following p. 510].

Tappan FM, Benjamin PJ. Tappan's handbook of healing massage techniques: classic, holistic, and emerging methods. 4th ed. Upper Saddle River (NJ): Pearson/Prentice Hall; c2005. [Figure], Energy channels of traditional Asian medicine; [inside back cover and facing page].

Woelfel JB, Scheid RC. Dental anatomy: its relevance to dentistry. 6th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2002. Appendix, [Drawings of permanent and primary teeth which are labeled (with letters) to highlight features of each tooth]; Appendix page 1-10.

Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


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abril 08, 2016

«El 19 Festival de Málaga será el epicentro del cine documental»




Festival de Málaga. Cine Español






«La sede del Rectorado de la Universidad de Málaga albergará los días 25 y 26 de abril, en el marco del 19 FESTIVAL DE MÁLAGA. CINE ESPAÑOL, el IV Encuentro de Cine Documental en Málaga. 12 años después: estado de la cuestión, unas jornadas con las que el Festival de Málaga apuesta por el cine documental complementando su ya consolidada programación y estableciendo un lugar de reflexión y análisis en torno a su situación actual dentro de la cinematografía española.

»El encuentro está organizado por el Ayuntamiento de Málaga y el Festival de Málaga con la colaboración de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía; la asociación Pro-docs (Asociacio de productors de documentals); el proyecto de I+D ‘Las relaciones transnacionales en el cine digital hispanoamericano: los ejes de España, México y Argentina (CSO2014-52750-P)’, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad; y la Universidad de Málaga.

»Tiene una vocación transversal y pretende integrar diferentes perspectivas, como la académica, la industrial y la creativa. Para ello reunirá a cineastas, investigadores universitarios, programadores, distribuidores, críticos y responsables de canales de televisión y organismos públicos. Las ponencias y mesas de debate abordarán temas como la creación de públicos, las nuevas vías de distribución, las políticas de financiación, la situación de los creadores o las actuales tendencias y formas del documental español.

»En este IV Encuentro de Cine Documental en Málaga. 12 años después: estado de la cuestión se darán cita 25 profesionales y expertos de reconocido prestigio. Los directores Elías León Siminiani, Virginia García del Pino, Albert Solé, David Varela y Alejandro Alvarado estarán entre ellos, así como los productores Felipe Lage (Zeitun Films), Tania Balló (Intropía Media), Tono Folguera (Lastor Media) y José Antonio Hergueta (MLK Producciones).

»Participarán también los programadores Gonzalo de Pedro (Festival de Locarno y Márgenes), Javier Miranda, (Alcances), Roberto Cueto (Cineteca Madrid) y Moisés Salama (Festival de Málaga. Cine Español), y los distribuidores Enrique Costa (Avalon) y Enrique Piñuel (Playtime Audiovisuales). El encuentro contará a su vez con la presencia de Andrés Luque (Televisión Española), Benito Herrera (Agencia Andaluza de Instituciones Culturales), Joan Salvat (Sense Ficció, TV3) y Jaume Ripoll (Filmin). Del ámbito académico, asistirán a las jornadas expertos como Mirito Torreiro (Universidad Carlos III), Josep María Català (Universidad Autónoma de Barcelona), Josetxo Cerdán (Universidad Carlos III), Margarita Ledo (Universidad Santiago de Compostela), Vanesa Fernández Guerra (Universidad del País Vasco) y Miguel Fernández Labayen (Universidad Carlos III).

»El encuentro está abierto a un público amplio: profesionales, estudiantes, investigadores y espectadores de cine documental. La inscripción es gratuita y estará abierta hasta completar aforo.

»Para más información, dirigirse a

»encuentrodocumental@festivaldemalaga.com



»Retomando el camino

»El FESTIVAL DE MÁLAGA. CINE ESPAÑOL fue pionero en reconocer los movimientos que a principios del siglo XXI se estaban generando en torno a la producción de cine documental en España. Los tres congresos sobre el tema celebrados en el marco del festival supusieron un excelente lugar de encuentro para académicos y profesionales y fueron testigo de una entonces emergente generación de cineastas.

»Han pasado 12 años desde la última de aquellas ocasiones, más de una década en la que se han vivido intensas transformaciones en el panorama cultural y cinematográfico español que se han dejado sentir de manera particular en el documental. A unas renovadas formas de pensar, hacer y difundir estos cines se ha venido a sumar la evolución de los entornos digitales para ampliar de nuevo sus propios límites y posibilidades. El escenario también se ha enriquecido con la incorporación de nuevos cineastas y agentes culturales y la creciente consolidación de públicos para este cine.

»Este IV Encuentro pretende ser una puesta al día y un reencuentro entre amantes del cine documental. Se trata por tanto de reunir, sin voluntad de establecer categorías, a aquellos que piensan, escriben, realizan, producen, distribuyen, financian, programan y son espectadores de cine documental. Con esta actividad, el Festival de Málaga. Cine Español quiere fomentar una tarea indispensable para el fortalecimiento de cualquier tejido: generar un espacio para el pensamiento y la discusión.»





«Pragmática de las voces 'limpio' y 'poco' en el habla andina de Nariño»



Roberto Ramírez Bravo
«Las voces 'limpio' y 'poco' en el habla sur Andina de Nariño, Colombia»

Folios, n.º 43, primer semestre de 2016

Folios | Universidad Pedagógica Nacional | Facultad de Humanidades | Bogotá | COLOMBIA


Extracto del apartado en páginas 113-115 del artículo en PDF




«La pragmática averigua el valor de uso que adquieren los términos en contextos particulares de intercomunicación; en conjunción con la semántica, revisa la significancia y, en ella, los sentidos que adquieren las palabras en actos de habla o en conversaciones reales; visibiliza la carga ideológica que se subsume en la elaboración de los enunciados, es decir, facilita las herramientas para dirimir los imaginarios y los ideales de vida manifiestos o sugeridos en las palabras.

»En este apartado se describe, en contextos discursivos, los diferentes usos de las voces en cuestión; se señalan particularidades estilísticas e ideológicas que subyacen en la producción de los términos. Una vez más, es necesario aclarar que estas formas lexicales paulatinamente están desapareciendo por la influencia de la migración (producto del desplazamiento y de propósitos comerciales) de pobladores de las zonas norte y oriental colombianas; no obstante, en las zonas rurales, especialmente del sur nariñense, son visibles y representativas.

»En las estructuras “[...] limpio sucio [...]” (carpintero), “[...] limpio mal [...]” (cerrajero), “[...] limpio viringa [...]” (ama de casa), “[...] limpio muerto [...]” (vendedor ambulante), “[...] limpio embarrado [...]” (agricultor), “[...] limpio mojado [...]” (albañil), “[...] limpio frio [...] ” (tendero), “[...] limpio caliente [...]” (obrero), “[...] limpio tarde [...]” (profesor de Educación Básica) [NOTA 7: Enunciados grabados en los sitios que sugieren las profesiones; de igual modo, se escuchan en parques, parqueaderos y campos deportivos de Ipiales y Pasto], gramaticalmente se produce la sustitución del adverbio muy; pero desde el punto de vista del estilo se sospecha sobre otra forma de ver las situaciones o los fenómenos: para una hablante de la región no representan lo mismo los enunciados muy mal y limpio mal, en el primer caso supone que “algo está mal o extremadamente mal”; en el segundo caso presume que “algo está terriblemente mal”, que excluye cualquier posibilidad de que el hecho o el fenómeno tuviere algo bueno.

»En las estructuras “[...] se me entumieron limpio las piernas” / “[...] se me entumieron las piernas limpio [...]” (tendero), el uso de limpio no es fácilmente sustituido por “se me entumieron mucho / bastante las piernas”. En las primeras estructuras, la ponderación sobrecoge al oyente, e incluso, lo pone alerta con la situación que se puede estar presentando, probablemente es necesario avizorar detenidamente la circunstancia; en la descripción fonética de la voz se puede identificar el énfasis en la curva melódica (conjuntamente con los tonemas de cadencia, suspensión y de anticadencia), que sugiere cierta desesperación [↑l:í: →mpĵộ↑]. En el segundo caso, el enunciado inquieta pero no desespera, el oyente lo asume como la realidad cotidiana que suele presentarse en distintos ambientes de acción.

»La voz 'limpio', como se dijo, puede ser el fruto del sincretismo lingüístico entre el término inga 'limpi' y el término español 'limpio'; pero también se puede constituir en un acomodamiento lingüístico de 'limpi', lo que quiere decir que es una voz que proviene de la lengua inga y se ajusta a la estructura lingüística del español. Considerando esta última opción, el significado de 'limpio' es completamente y los sentidos que se le dé en las distintas estructuras están en consonancia con éste: 'totalmente', 'plenamente', 'íntegramente', 'indiscutiblemente', 'absolutamente', 'radicalmente', 'definitivamente', 'tajantemente', etc.

»Dado que la voz en cuestión es recurrente en diversas conversaciones y en distintos enunciados, por distintos usuarios de la lengua, en una región específica no es aventurado sugerir que la misma representa la forma de ser y de estar en el mundo; es decir, forma parte del capital simbólico y refleja la visión o la ideología del hablante sobre su condición; implica la referencia total de los actos y de los pensamientos, desde la cual se toman determinadas decisiones. Las realidades vistas o caracterizadas como totalidades sugieren integralidad y requieren de escisiones para ser comprendidas en su verdadera dimensión.

»En las estructuras “poco de gente”, “poquísimo de gente”, “poconón de gente” “pocazo de polvo”, “poco de agua”, si bien en la lengua estándar el término 'poco' se define como 'escaso', 'insuficiente', 'exiguo', 'parco', 'pequeño', 'irrisorio', etcétera; en el contexto de la zona andina nariñense, especialmente sureña, se presume de 'mucho', 'abundante', 'nutrido', 'multitudinario', 'excesivo', 'numeroso', 'incontable', 'cuantioso', 'desmedido', 'profuso', 'inconmensurable', 'extenso'. Pero también, el término se usa para significar lo establecido en la lengua estándar, es decir, es sorprendente como los hablantes de la zona logran asumirlo como antónimo, diferenciando un sentido de otro, atendiendo a los contextos de intercomunicación.

»Enunciados tales como: “[...] hubo poca gente en la iglesia [...]” (sacerdote), “[...] pocos parientes estuvieron en mi grado” (profesor universitario), “[...] a la reunión de padres de familia fueron pocos” (profesor de Educación Básica), “[...] la reunión duro poco [...]” (presidente de Junta de Acción comunal), la voz poco designa escasa cantidad de personas o de tiempo; no obstante, los hablantes, dependiendo de la circunstancia, suelen producir los siguiente giros gramaticales: “[...] hubo un poco de gente en la iglesia [...]” (sacerdote, sacristán); “[...] un poco de parientes estuvieron en mi grado” (profesional universitario), dicha voz adquiere la significancia de abundante. La entonación enfática y la marcación del término con el artículo indefinido un facilita delimitar el significado pragmático del mismo en los enunciados descritos; sin embargo, en enunciados, tales como: “[...] téngame un poco de paciencia” (profesor universitario); “[...] tráigame un poco de maíz [...]” (agricultor terminando la siembra); “[...] lleve un poco de yerba [...]” (agricultor en plaza de mercado) no procede igual, en este caso se entiende como cantidad mínima.

»Con base en la descripción de los ejemplos citados, se deduce que la voz poco tiene la doble acepción: se utiliza en el sentido estandarizado — 'escaso'— y con su antónimo —'abundante'—. Es preciso señalar que la voz 'poco' es recurrente en diversas conversaciones y en distintos enunciados y sugiere concepciones impredecibles y complejas de la realidad.

»Como se mencionó, en algunas situaciones de habla, dicha voz referencia insuficiencia, y en otras, abundancia; en unas sugiere fracciones, y en otras, totalidades.

»La estructura popularizada “más bien poco”, relacionada anteriormente, es recurrente en distintas conversaciones en la zona rural y urbana, utilizada por hablantes con bajos o altos niveles de escolaridad, independientemente del estrato social. Se constituye en el cliché que referencia el estado de ánimo más que la cantidad o la magnitud del fenómeno; es una manera de representar cierta condición de desidia frente al hecho ocurrido. La estructura puede ser una respuesta a una pregunta o el complemento a una aseveración, por ejemplo, en el primer caso: ¿Tienes hambre? < “Más bien poco”; ¿la cosecha está buena? < “Más bien poco”; en el segundo caso: Usted tiene buena mano para la siembra < “Más bien poco”; la vecina lo estima mucho < “Más bien poco”, se puede entender como: “No es tanto como se cree / las apariencias engañan” o “mejor es poco / no me halaga”, una u otra acepción la determina el contexto de interacción comunicativa.

»Suelen presentarse conversaciones excepcionales en las que algunos hablantes usan simultáneamente las voces limpio y poco; son enunciados singulares que el escucha desprevenido puede tener dificultades en la comprensión, por ejemplo: “[...] el balde está poco limpio [...]” / “el balde está sucio”; “[...] la marranera está poco limpia [...]” / “La marranera está sucia”; [...] el patio está poco limpio [...]” / “El patio está sucio”. En estos casos, tanto 'poco' como 'limpio' adquieren el significado estándar de 'escaso' / 'insuficiente' y 'aseado' / 'pulcro' respectivamente. Se aclara que la voz poco en los enunciados señalados funciona como un atenuante de la situación; es un paliativo a la categoría 'sucio' / 'indecoroso' lo que supone, depende de la entonación del hablante, la necesidad de cambiar la situación o la sugerencia de dejarla como está.

»En otras palabras, el uso de 'limpio' y 'poco', más en la zona rural que en la zona urbana, son otras afinidades lingüísticas sociolectales de la región que representan las características complejas del habla sur andina nariñense. En términos de Wittgenstein (1958/1988 [Investigaciones filosóficas. Barcelona: Crítica], 1969/2000 [Sobre la certeza. Barcelona: Gedisa]), son juegos verbales que grafican la dinámica y la versatilidad del lenguaje; se constituyen en elementos sociolingüísticos que proporcionan identidad referencial. Reflejan elementos auténticos de las formas de ver y de pensar el lugar y el mundo que construye y habita el hablante en cuestión; dicho en otras palabras, sobrepasan el nivel de la pragmática a unas dimensiones sociosemánticas o sociosemióticas complejas.»






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Riffenburgh RH. Statistics in medicine. 2nd ed. Amsterdam (Netherlands): Elsevier Academic Press; c2006. Chapter 24, Regression and correlation methods; p. 447-86.

Reed JG, Baxter PM. Library use: handbook for psychology. 3rd ed. Washington: American Psychological Association; c2003. Chapter 2, Selecting and defining the topic; p. 11-25.

Goldstein RE. Esthetics in dentistry. 2nd ed. Vol. 1, Principles, communications, treatment methods. Hamilton (ON): B.C. Decker; c1998. Chapter 13, Composite resin bonding; p. 277-338.


Standard figure in a book with number

Lashley FR. Clinical genetics in nursing practice. 3rd ed. New York: Springer Publishing Company; c2005. Figure 2.5, Meiosis with two autosomal chromosome pairs; p. 27-8.

Thibodeau GA, Patton KT. Anatomy & physiology. 5th ed. St. Louis (MO): Mosby; c2003. Figure 6-13, Onycholysis; p. 179.

Munro BH. Statistical methods for health care research. 5th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Exercise figure 14-1, Factor analysis of IPA items; p. 347.

Lancaster FW, Joncich MJ. The measure and evaluation of library services. Washington: Information Resources Press; c1977. Figure 9, Questionnaire used in U.K. catalog use study; p. 47-50.


Figure in a book with a constructed title

Grundy F, Grundy PF. Community health and social services: an introduction for medical undergraduates, health visitors, social workers and midwives. London: H.K. Lewis & Co. Ltd.; 1974. Figure 4, [Map of County Councils and District Councils in Wales]; p. 24.


Standard table in a book with a number

Larone DH. Medically important fungi: a guide to identification. 4th ed. Washington: ASM Press; c2002. Table 15, Characteristics of some of the "black yeasts"; p. 200.

American health: demographics and spending of health care consumers. Ithaca (NY): New Strategist Publications, Inc.; c2005. Table 11.19, Percent distribution of hospital discharges by diagnosis and age, 2002; p. 395-6.

Burant CF. Medical management of type 2 diabetes. 5th ed. Alexandria (VA): American Diabetes Association; c2004. Table 3.12, Sample regimens for achieving glycemic control; p. 68.

Moore KL, Persaud TV. The developing human: clinically oriented embryology. 7th ed. Philadelphia: Saunders; c2003. Table 6-1, Criteria for estimating fertilization age during the fetal period; p.103.


Standard appendix in a book with a number

Finberg L, Kravath RE, Hellerstein S, Saenger P. Water and electrolytes in pediatrics: physiology, pathology, and treatment. 2nd ed. Philadelphia: W.B. Saunders Company; c1993. Appendix 2, Time line; p. 267-70.


Appendix in a book with a constructed title

Woelfel JB, Scheid RC. Dental anatomy: its relevance to dentistry. 6th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2002. Appendix, [Drawings of permanent and primary teeth which are labeled (with letters) to highlight features of each tooth]; Appendix page 1-10.


Unnamed parts in a book without numbers or letters

Riffenburgh RH. Statistics in medicine. 2nd ed. Amsterdam (Netherlands): Elsevier Academic Press; c2006. Data and calculations required for a life table; p. 146.

Larone DH. Medically important fungi: a guide to identification. 4th ed. Washington: ASM Press; c2002. Malassezia furfur; p. 136.

Pagana KD, Pagana TJ. Mosby's manual of diagnostic and laboratory tests. 2nd ed. St. Louis (MO): Mosby; c2002.Sialography; p. 1029-30.

United States Pharmacopeial Convention. The United States pharmacopeia. The national formulary. USP 32nd rev., NF 27th ed. Vol 2. Rockville (MD): The Convention; 2009. Doxycycline capsules; p. 2211-2.

Physicians' desk reference: PDR. 63rd ed. Montvale (NJ): Thomson Reuters; c2008. Wellbutrin XL; p. 1659-66.


Dictionary entry, unsigned

Dorland's illustrated medical dictionary. 30th ed. Philadelphia: Saunders; c2003. Encephalomalacia; p. 609.


Encyclopedia article, unsigned

Turkington C, Tzeel A. The encyclopedia of children's health and wellness. New York: Facts on File, Inc.; c2004. Papilloma virus, human (HPV); p. 381-3.


Part in a book with Greek letters or other special symbols in the title

The Merck index: an encyclopedia of chemicals, drugs, and biologicals. 13th ed. Whitehouse Station (NJ): Merck & Co., Inc.; 2001. α-Bisabolol; p. 212.

or

The Merck index: an encyclopedia of chemicals, drugs, and biologicals. 13th ed. Whitehouse Station (NJ): Merck & Co., Inc.; 2001. alpha-Bisabolol; p. 212.


Part in a book with superscripts or subscripts in the title

Kahl G. The dictionary of gene technology: genomics, transcriptomics, proteomics. 3rd ed. Weinheim (Germany): Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA; c2004. Melting temperature (Tm, tm, t1/2m; melting point); p. 639-40.

or

Kahl G. The dictionary of gene technology: genomics, transcriptomics, proteomics. 3rd ed. Weinheim (Germany): Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA; c2004. Melting temperature (T(m), t(m), t(1/2m); melting point); p. 639.


Parts of non-English books

Tischendorf FW. Blickdiagnostik: Compactatlas der klinischen Inspektion und Differenzialdiagnostik. 3., vollstandig uberarbeitete und erweiterte Auflage. Stuttgart (Germany): Schattauer; c2005. Abbildung 15, β-Thalassaemia minor; p. 9.German.

Fleta Zaragozano J. Enfremedades importadas en pediatria. Zaragoza (Spain): Prensas Universitarias de Zaragoza; 2001.Tabla 10, Etiologia de la esplenomegalia secundaria a procesos infecciosos; p. 109. Spanish.

Bercherie P. Lacan. Paris: L'Harmattan; 2004. Chapitre 4, Le virage de la jouissance; p. 91-102. French.

Corea Fonseca E. Historia de la medicina en Nicaragua. Managua (Nicaragua): [publisher unknown]; 2000 Dec. Anexo, Creacion de las especialidades medicas; p. 275-81. Spanish.

Basdekis JC. L'alimentation des personnes agees: et la prevention de la denutrition. Paris: ESTEM; c2004. Tableau 5, Principaux marqueurs biologiques de l'etat nutritionnel; p. 33. French.

with translation

Basdekis JC. L'alimentation des personnes agees: et la prevention de la denutrition [Nutrition in older people: and the prevention of malnutrition]. Paris: ESTEM; c2004. Tableau 5, Principaux marqueurs biologiques de l'etat nutritionnel [Table 5, Principal biological markers of nutritional state]; p. 33. French.



Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


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abril 07, 2016

«Podiprint crea un sistema para imprimir una obra sin mínimo de ejemplares»




Europa Press





«Es el momento de componer un nuevo futuro en el Sector Editorial» (PodiPrint)


«Podiprint, empresa malagueña especializada en impresión digital y bajo demanda, ha presentado el primer modelo de impresión y distribución 1:1 internacional que ofrece a los editores la posibilidad de imprimir y distribuir una obra en España y Latinoamérica, sin un mínimo de ejemplares, de forma inmediata y sin necesidad de inversión.

»Según ha informado la empresa en una nota de prensa, se trata de un "revolucionario" sistema que permitirá ajustar al 99 por ciento el ratio de ejemplares editados y vendidos, que en la actualidad se encuentra en torno al 67,8 por ciento.

»Así, el modelo de impresión de Podiprint, que nace de una estricta filosofía I+D+ I (impresión+desarrollo+innovación), ofrece al editor la posibilidad de multiplicar sus lectores potenciales tanto en España como en Latinoamérica, eliminar el stock y mantener el catálogo vivo.

»La empresa considera que produce un cambio de paradigma para el sector editorial que contribuirá decisivamente a garantizar la supervivencia del libro en papel, cuya facturación descendió un 1,2 por ciento en 2014.

»Podiprint ofrece al editor la posibilidad de que la impresión pueda realizarse en un plazo de producción "ínfimo" (no más de 72 horas), desde un solo ejemplar y sin limitaciones geográficas. Un modelo posible gracias a la sólida red que la compañía andaluza ha creado en España y Latinoamérica, donde ya cuenta con partners en México, Colombia, Argentina y Uruguay.

»Asimismo, ofrece al editor un servicio de distribución 1:1 internacional, poniendo en venta todo su catálogo en cualquier punto de España o en los países donde cuenta con empresas afiliadas, sin necesidad de enviar el material físicamente. Así, una vez efectuada la venta a través de las principales librerías, se realiza la impresión en el lugar de destino y se entrega al punto de venta.

»Esta metodología permite a los editores no sólo mantener su catálogo vivo en cualquier lugar, sino también atender de forma rápida y eficaz cada demanda de sus obras, independientemente de que sea masiva o concentrada, multiplicar sus lectores potenciales y eliminar el stock, todo ello sin intermediarios ni largas negociaciones.

»Para ello, basta con registrarse en Bibliomanager, una plataforma en la nube donde cada editor accede a un área privada desde la que puede incorporar su catálogo, seleccionar los mercados donde desea ofrecerlo y comenzar a registrar ventas.

»"Se trata en definitiva de un sistema basado en la premisa de vender antes que producir, que permite al editor controlar en todo momento la inversión, ahorrar costes y hacer frente al impacto del libro digital en un sector que a día de hoy aporta más del 39 por ciento del PIB del conjunto de actividades culturales", ha señalado la compañía.»






Examples for Name and Number/Letter (required) of the Part of a Book Vancouver Style



Standard chapter in a book

Riffenburgh RH. Statistics in medicine. 2nd ed. Amsterdam (Netherlands): Elsevier Academic Press; c2006. Chapter 24, Regression and correlation methods; p. 447-86.

Reed JG, Baxter PM. Library use: handbook for psychology. 3rd ed. Washington: American Psychological Association; c2003. Chapter 2, Selecting and defining the topic; p. 11-25.

Goldstein RE. Esthetics in dentistry. 2nd ed. Vol. 1, Principles, communications, treatment methods. Hamilton (ON): B.C. Decker; c1998. Chapter 13, Composite resin bonding; p. 277-338.


Chapter in a book with optional full first names of authors

Speroff, Leon; Fritz, Marc A. Clinical gynecologic endocrinology and infertility. 7th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Chapter 29, Endometriosis; p. 1103-33.


Standard figure in a book with number

Lashley FR. Clinical genetics in nursing practice. 3rd ed. New York: Springer Publishing Company; c2005. Figure 2.5, Meiosis with two autosomal chromosome pairs; p. 27-8.

Thibodeau GA, Patton KT. Anatomy & physiology. 5th ed. St. Louis (MO): Mosby; c2003. Figure 6-13, Onycholysis; p. 179.

Munro BH. Statistical methods for health care research. 5th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Exercise figure 14-1, Factor analysis of IPA items; p. 347.

Lancaster FW, Joncich MJ. The measure and evaluation of library services. Washington: Information Resources Press; c1977. Figure 9, Questionnaire used in U.K. catalog use study; p. 47-50.


Figure in a book with a letter

Nielsen-Bohlman L, Panzer AM, Kindig DA, editors. Health literacy: a prescription to end confusion. Washington: National Academies Press; c2004. Figure B-2, Improving chronic disease care: a framework based on health literacy and related research; p. 271.

Wood AF, Smith MJ. Online communication: linking technology, identity, and culture. Mahwah (NJ): Lawrence Erlbaum Associates; c2001. Figure A.1, Linear versus hypertext; p. 204.


Figure in a book without a number or letter

Eroschenko VP. Di Fiore's atlas of histology with functional correlations. 10th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Overview figure, Comparison (transverse sections) of a muscular artery, large vein, and the three types of capillaries; p. 152.


Figure in a book without a number with name implied

American health: demographics and spending of health care consumers. Ithaca (NY): New Strategist Publications, Inc.; c2005. [Figure], Percent distribution of visits to emergency rooms by urgency of problem, 2002; p. 383.


Standard table in a book with a number

Larone DH. Medically important fungi: a guide to identification. 4th ed. Washington: ASM Press; c2002. Table 15, Characteristics of some of the "black yeasts"; p. 200.

American health: demographics and spending of health care consumers. Ithaca (NY): New Strategist Publications, Inc.; c2005. Table 11.19, Percent distribution of hospital discharges by diagnosis and age, 2002; p. 395-6.

Burant CF. Medical management of type 2 diabetes. 5th ed. Alexandria (VA): American Diabetes Association; c2004. Table 3.12, Sample regimens for achieving glycemic control; p. 68.

Moore KL, Persaud TV. The developing human: clinically oriented embryology. 7th ed. Philadelphia: Saunders; c2003. Table 6-1, Criteria for estimating fertilization age during the fetal period; p.103.


Table in a book with a letter

Nielsen-Bohlman L, Panzer AM, Kindig DA, editors. Health literacy: a prescription to end confusion. Washington: National Academies Press; c2004. Table B-7, Percentage of adult population groups with literacy skills at NALS levels 1 or 2; p. 294.


Table in a book without a number or letter

Pennington JA, Douglas JS. Bowes & Church's food values of portions commonly used. 18th ed. Baltimore (MD): Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Supplementary tables: Fatty acids; p. 331-7.


Table in a book without a number or letter with name implied

Lide DR, editor. CRC handbook of chemistry and physics: a ready-reference book of chemical and physical data. 86th ed. Boca Raton (FL): Taylor & Francis; 2005. [Table], Vapor pressure of fluids at temperatures below 300 K; p. 6–84-6–91.

Mosley AD, Romaine DS. The encyclopedia of Parkinson's disease. New York: Facts on File; c2004. [Table], Hoehn and Yahr stage scale for Parkinson's disease; p. 158.


Standard appendix in a book with a number

Finberg L, Kravath RE, Hellerstein S, Saenger P. Water and electrolytes in pediatrics: physiology, pathology, and treatment. 2nd ed. Philadelphia: W.B. Saunders Company; c1993. Appendix 2, Time line; p. 267-70.


Appendix in a book with a letter

Zuber TJ, Mayeaux EJ. Atlas of primary care procedures. Jackelow WB, Gast P, Duprey LP, illustrators. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2004. Appendix H, Skin preparation recommendations; p. 596.


Appendix in a book without a number or letter

Moore KL, Persaud TV. The developing human: clinically oriented embryology. 7th ed. Philadelphia: Saunders; c2003.Appendix, Timetable of human prenatal development 1 to 6 weeks; p. 516-7.

Reed JG, Baxter PM. Library use: handbook for psychology. 3rd ed. Washington: American Psychological Association; c2003. Appendix, Brief guide to literature searching; p. 145-7.


Appendix in a book with name implied

University of Cape Town, Medical School, Department of Pharmacology. South African medicines formulary. 4th ed. Pinelands (South Africa): Medical Association of South Africa; c1997. [Appendix], Adverse drug event and product quality problem report form; [following p. 510.].

Blumenthal M, Hall T, Goldberg A, Kunz T, Dinda D, editors. The ABC clinical guide to herbs. Austin (TX): American Botanical Council; 2003. [Appendix], Post test; p. 425-30.


Appendix in a book with a constructed title

Woelfel JB, Scheid RC. Dental anatomy: its relevance to dentistry. 6th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2002. Appendix, [Drawings of permanent and primary teeth which are labeled (with letters) to highlight features of each tooth]; Appendix page 1-10.


Other named parts in a book with numbers

Ettinger SJ, Feldman EC. Textbook of veterinary medicine: diseases of the dog and cat. 6th ed. St. Louis (MO): Elsevier Saunders; c2005. Section 7, Dietary considerations of systemic problems; p. 553-98.

Berman A, Snyder S, Kozier B, Erb G. Kozier and Erb's techniques in clinical nursing. 5th ed. Upper Saddle River (NJ): Prentice Hall; c2002. Unit 3, Mobility and safety; p. 173-257.

Thibodeau GA, Patton KT. Anatomy & physiology. 5th ed. St. Louis (MO): Mosby; c2003. Box 10-1, Sports and fitness: assessing muscle strength; p. 283.

Timby BK. Fundamental skills and concepts in patient care. 8th ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2005. Skill 16-4, Giving oral care to unconscious patients; p. 332-4.


Other named parts in a book with letters

Katz DL. Nutrition in clinical practice: a comprehensive, evidence-based manual for the practitioner. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; c2001. Part B, Dietary management in clinical practice: diet and exercise; p. 35-194.


Other parts in a book with numbers with name implied

Chapman CB. Dartmouth medical school: the first 100 years. Hanover (NH): University Press of New England; 1973.[Photograph] 8, Oliver Wendell Holmes, Professor of Anatomy and Physiology from 1838 to 1841; p. 31.

Gillmer M, Gordon D, Sever P, Steer P. 100 cases for students of medicine: medicine, surgery, obstetrics and gynaecology. Edinburgh (Scotland): Churchill Livingstone; 1979. [Case] 26, [Two patients were admitted complaining of difficulty in swallowing]; p. 71-2.


Other parts in a book without numbers or letters with name implied

American Medical Association. American Medical Association family medical guide. 4th ed., completely rev. and updated. Hoboken (NJ): John Wiley & Sons; c2004. [Chart], Impaired memory: difficulty remembering specific facts, events, or periods of time; p. 236.


Unnamed parts in a book without numbers or letters

Riffenburgh RH. Statistics in medicine. 2nd ed. Amsterdam (Netherlands): Elsevier Academic Press; c2006. Data and calculations required for a life table; p. 146.

Larone DH. Medically important fungi: a guide to identification. 4th ed. Washington: ASM Press; c2002. Malassezia furfur; p. 136.

Pagana KD, Pagana TJ. Mosby's manual of diagnostic and laboratory tests. 2nd ed. St. Louis (MO): Mosby; c2002.Sialography; p. 1029-30.

United States Pharmacopeial Convention. The United States pharmacopeia. The national formulary. USP 32nd rev., NF 27th ed. Vol 2. Rockville (MD): The Convention; 2009. Doxycycline capsules; p. 2211-2.

Physicians' desk reference: PDR. 63rd ed. Montvale (NJ): Thomson Reuters; c2008. Wellbutrin XL; p. 1659-66.


Dictionary entry, unsigned

Dorland's illustrated medical dictionary. 30th ed. Philadelphia: Saunders; c2003. Encephalomalacia; p. 609.


Encyclopedia article, unsigned

Turkington C, Tzeel A. The encyclopedia of children's health and wellness. New York: Facts on File, Inc.; c2004. Papilloma virus, human (HPV); p. 381-3.


Parts of non-English books

Tischendorf FW. Blickdiagnostik: Compactatlas der klinischen Inspektion und Differenzialdiagnostik. 3., vollstandig uberarbeitete und erweiterte Auflage. Stuttgart (Germany): Schattauer; c2005. Abbildung 15, β-Thalassaemia minor; p. 9.German.

Fleta Zaragozano J. Enfremedades importadas en pediatria. Zaragoza (Spain): Prensas Universitarias de Zaragoza; 2001.Tabla 10, Etiologia de la esplenomegalia secundaria a procesos infecciosos; p. 109. Spanish.

Bercherie P. Lacan. Paris: L'Harmattan; 2004. Chapitre 4, Le virage de la jouissance; p. 91-102. French.

Corea Fonseca E. Historia de la medicina en Nicaragua. Managua (Nicaragua): [publisher unknown]; 2000 Dec. Anexo, Creacion de las especialidades medicas; p. 275-81. Spanish.

Basdekis JC. L'alimentation des personnes agees: et la prevention de la denutrition. Paris: ESTEM; c2004. Tableau 5, Principaux marqueurs biologiques de l'etat nutritionnel; p. 33. French.

with translation

Basdekis JC. L'alimentation des personnes agees: et la prevention de la denutrition [Nutrition in older people: and the prevention of malnutrition]. Paris: ESTEM; c2004. Tableau 5, Principaux marqueurs biologiques de l'etat nutritionnel [Table 5, Principal biological markers of nutritional state]; p. 33. French.



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Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books


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abril 06, 2016

Viviana Gálvez Córdova: «En papel, digital o audio: el futuro de la industria editorial»




Diario El Comercio




«El Perú es aún un mercado pequeño para el negocio editorial. De los 30 millones de habitantes, solo 3 millones son lectores, cifra muy por debajo de los 10 millones en Chile y 20 millones en Colombia, indicó PRH. Al mercado reducido, se suma el hecho de que el negocio editorial es de por sí riesgoso. Mercedes González, directora de PRH, señaló que suele suceder que las ventas de las obras no cubren las expectativas que la editorial tenía, sin ninguna razón aparente.

»A lo anterior, se suma también la incertidumbre que existe respecto al futuro de la industria. La tecnología ha reducido significativamente otros negocios relacionados con los rubros culturales, por ejemplo, las disqueras en el negocio musical y los negocios de alquiler de películas. Amazon, el retailer electrónico por excelencia, remeció el mundo editorial hace unos años con los libros electrónicos y la comercialización de libros, lo que ocasionó que grandes librerías en Estados Unidos se vieran obligadas a reducir locales e incluso cerrar el negocio. Y sin embargo, hace menos de seis meses, el retailer abrió su primera tienda física en Seattle (EE.UU.).

»La duda que surge en ese sentido es si la digitalización de los libros llegó a su fin. Pedro Huerta, director para Contenido Kindle en Amazon, afirmó a El Comercio que no se trata de que la empresa haya renunciado al formato digital ni que tampoco el formato en papel esté fuera del mercado. “La disrupción del libro y consumo digital – que empezó en los años 2008 y 2009– sigue su curso. Lo bueno es que los lectores hoy tienen la opción de comprar un libro en formato físico, digital o en formato audio (audiolibro). La primera tendencia para el futuro es que estos tres formatos y muchos más, supongo, seguirán creciendo; y lo harán pues el lector es quien decide cómo consumir los libros”, detalló el ejecutivo.

»González, de PRH, coincide con ello; pero advierte que la demanda por los libros digitales se ha visto estancada, incluso en Estados Unidos, mercado donde tuvo gran acogida. Así también lo advirtió a El Comercio Ana María Cabanellas, editora del Grupo Claridad y presidenta de la Comisión de Relaciones Institucionales Internacionales de Fundación de Libro, organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, una de las más grandes de la región.


»MUNDO VIRTUAL

»En el Perú y la región latinoamericana la producción y el consumo de libros digitales son aún muy incipientes. Según la Cámara Peruana del Libro (CPL), en la región solo el 21% de la producción de libros es digital –y en el caso del Perú, esta apenas llega al 5%–. Asimismo, representa solo el 1% de la facturación en la región, según Daniel Benchimol, director de Proyecto 451, consultora argentina de libros digitales.

»El especialista explicó que la industria editorial es muy reacia a acoger el formato digital. “La industria editorial en su conjunto tiene mucha resistencia al cambio y, por tanto, a las nuevas tecnologías; y eso se puede ver en las ferias de libro, donde lo digital tiene muy poco espacio”, señaló a El Comercio. De ahí que Benchimol afirme que la transición a lo digital será muy lenta.

»En el Perú, más de 60% de las personas mayores de 18 años no conoce lo que es un libro digital, indicó Pedro Villa, director de Relaciones Institucionales de la CPL. Pero hace la salvedad de que solo se tiene información sobre adultos y no de los más jóvenes. González señaló que los más jóvenes, pese a su contacto más cercano con la tecnología, también optan por el formato impreso, aunque el canal para conocer sobre los libros sea la plataforma digital. “Los booktubers son adolescentes que abren canales en YouTube y se dedican a comentar libros. Se han convertido en figuras mediáticas, en algunos casos, teniendo cientos de miles de seguidores. Hay mucho movimiento en México, Colombia y España. Pero también en el Perú. En la última Feria del Libro Ricardo Palma, tuvieron un stand. Ya las editoriales les envían directamente los libros para que los puedan comentar”, detalló Villa.

»Cabanellas mencionó el caso de los blogueros literarios en Argentina. “Cuando uno de ellos recomienda un libro es seguro que será un éxito, pero es más en el sector juvenil. Los blogueros participan muy activamente en la feria del libro. Es impresionante la cantidad de jóvenes que los siguen”, indicó.

»Así, la industria editorial no es ajena a lo que sucede en otras industrias en relación con los jóvenes. Por ejemplo, según datos de “Semana Económica”, “para la generación Y [que representa cerca del 35% de la población nacional] la percepción que tienen otros de la marca es más importante que para las generaciones mayores. Ello se evidencia en la importancia que atribuyen a las recomendaciones obtenidas de otras personas, especialistas o incluso a través de las redes sociales”.

»El gran movimiento que se da en Internet también impactará en la producción de obras, vía la autopublicación. Amazon, por ejemplo, tiene el servicio para la autopublicación, Kindle Direct Publishing. “Cada semana, en promedio, cerca de 45 de los 100 e-books más vendidos en español a nivel mundial en Amazon se publican a través de KDP”, indicó la empresa.

»Es de esperar que esta posibilidad derive en una mayor producción de contenido. Pero no significaría la eliminación de las editoriales. Para Benchimol, estas seguirán produciendo textos de calidad y trabajando la exposición de los libros, pero también podrían fungir de “curadores de libros”, en la medida en que recomienden textos. Al especialista, el futuro de las librerías le genera más duda. “Las librerías, como ha pasado con otras industrias –como las cadenas de películas o de discos–, se reducirán más a espacio de nichos y es difícil pensar que un negocio como librería tradicional se mantenga en el tiempo”, afirmó.

»Rubén Barcelli, director de la Escuela de Edición de Lima, agregó que cada vez los libros están más especializados, por lo que se necesitan canales de distribución especializados. Mientras tanto, Amazon ya lanzó también el servicio de suscripción para tener acceso ilimitado a libros, un servicio similar a lo que es Netflix para las películas. Huerta lo identifica como una tendencia, pero no dio cifras sobre la cantidad de suscriptores con los que actualmente cuenta.


»LA TIENDA DE AMAZON

»En noviembre pasado el retailer electrónico por excelencia, Amazon, lanzó su primera librería física en Estados Unidos. Se especula que la empresa tiene planeado abrir por lo menos 400 tiendas más. “Es especulación de la prensa”, indicó a El Comercio Pedro Huerta, director para Contenido Kindle en Amazon.

»“Amazon ha recorrido un camino por el cual, a través de su plataforma de comercio electrónico y Kindle, entiende y sabe más que nadie cómo leen las personas, cómo compran libros las personas, de qué forman llegan a los libros a las personas, de qué manera leen los libros. Y sabe mejor que nadie cómo abrir una librería física y hacer que eso sea un negocio”, señaló Daniel Benchimol, director de Proyecto 451, consultora argentina de libros digitales.

»Por su parte, Huerta explicó que la apuesta por una librería fuera de la plataforma virtual va acorde con las políticas de Amazon de probar y experimentar cosas. “Hemos lanzado una tienda física en Seattle, donde los consumidores tienen la opción de ver los libros y algunos de los dispositivos de lectura que tenemos: tabletas, Kindle o Amazon Echo, que es un aparato de reconocimiento de voz. Entonces, tratamos siempre de estar a la vanguardia”, señaló el ejecutivo.»






acortamiento



Academia Española de la Lengua
Diccionario panhispánico de dudas
«Artículos temáticos»
s.v. acortamiento




«1. Procedimiento de abreviación que consiste en eliminar las sílabas finales de una palabra para crear otra nueva: ‘bici’ por ‘bicicleta’, ‘cine’ por ‘cinematógrafo’, ‘profe’ por ‘profesor’, ‘súper’ por ‘supermercado’, ‘macro’ por ‘macroinstrucción’, ‘moto’ por ‘motocicleta’, ‘foto’ por ‘fotografía’, ‘taxi’ por ‘taxímetro’, etc. También existen, aunque en menor número, casos de acortamiento por supresión de sílabas iniciales: ‘bus’ por ‘autobús’, ‘fago’ por ‘bacteriófago’.

»2. La mayoría de los acortamientos mantienen el género de la palabra completa: “la foto” por “la fotografía”, “el cine” por “el cinematógrafo”; hay alguna excepción, como “el cromo” por “la cromolitografía”. Los acortamientos, cuando son sustantivos, suelen seguir las reglas generales de formación del plural (→ PLURAL, 1): “las fotos, “las anfetas”, “los buses”; pero algunos de ellos, como ‘súper’ e ‘híper’, se mantienen invariables: “los híper, “los súper”. Cuando son adjetivos, lo normal es que permanezcan invariables: “películas porno” (‘pornográficas’).»






«Compendio de actividades lúdicas para enseñar la gramática inglesa en segundo año de Medicina»



Pablo Tomás Banguela Guerra, Norma Melitina Nodarse González, Jaqueline Cárdenas Santana, Yainel Concepción Morales, Adilén Aguilera Cardona
«Compendio de actividades lúdicas para enseñar la gramática inglesa en segundo año de Medicina»

EDUMECENTRO. Revista Educación Médica del Centro, vol. 8, n.º 1, enero-marzo de 2016

EDUMECENTRO. Revista Educación Médica del Centro | Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara (UCM-VC) | Villa Clara | CUBA


Extracto de páginas 59-60, 64-65, 63-64 y 62 del artículo en PDF




«Los médicos deben estar preparados para atender visitantes de otras zonas geográficas y cuyo vehículo de comunicación suele ser el inglés, incluso en el caso de aquellos procedentes de países no anglosajones, donde constituye la segunda lengua oficial [NOTA 4].

»La Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, en consonancia con lo expuesto anteriormente, valora y prioriza la enseñanza del inglés como lo requieren los tiempos actuales. En los tres primeros años de la carrera se imparte el ciclo de Inglés General para que los estudiantes adquieran un nivel intermedio en la lengua. La forma organizativa docente predominante es la de clase práctica integral de la lengua inglesa caracterizada por procedimientos concentrados en el aprendizaje como el trabajo en pareja y en grupo [NOTA 5].

»La asignatura Inglés III está enmarcada en el contexto de formación del ciclo de Inglés General del currículo correspondiente al segundo año de la carrera de Medicina [NOTA 6].

»Según la bibliografía consultada [NOTA 7] los juegos en las clases de Inglés crean oportunidades a los estudiantes de comunicarse en un ambiente relajado, amistoso y cooperativo, reducen la tensión añadiendo diversión y humor a las clases, y añaden un elemento de espíritu competitivo que motiva a los estudiantes a participar. Cuando los alumnos están absortos en los juegos, interiorizan y adquieren elementos esenciales del vocabulario, la gramática, y otros aspectos del inglés de una forma inconsciente ya que se concentran en el mensaje y no en el lenguaje en sí. De forma importante, los juegos dotan al profesor de la oportunidad de jugar un papel secundario y dejar que los estudiantes sean los que hablen.

»Mientras las autoras Buffa et al. [NOTA 8], en un estudio sobre el uso de los juegos con personas adultas en la enseñanza del inglés argumentan que “...con la implementación de juegos en el aprendizaje, sin dejar de ser adulto, el adulto vuelve a sentirse niño y trabaja de manera activa en la resolución de actividades. Al aprender en un clima agradable, los adultos se atreven a utilizar el idioma extranjero con mayor espontaneidad, logran reforzar y aumentar su autoconfianza, compartir estilos de aprendizaje, favoreciendo el crecimiento personal”.

»La errónea preconcepción basada en que la utilización de juegos no es apropiada para adultos y que representan una pérdida de tiempo en la clase de inglés debe ser desterrada; en realidad, es una actividad que contiene reglas, objetivo y diversión, es mucho más que un elemento lúdico.

»La vasta experiencia de los autores como profesores en el ciclo de Inglés General permite aseverar que a pesar de que la gramática constituye un eslabón de incidencia fundamental en la formación de una adecuada competencia comunicativa del estudiante, esta relevancia no es siempre avizorada por los profesores y resulta de poco interés para los estudiantes, lo cual se ha evidenciado en insuficiencias de su dominio en la asignatura Inglés III de la carrera de Medicina.

»La investigación tuvo como objetivo: elaborar un compendio de actividades lúdicas para propiciar un adecuado tratamiento didáctico de la gramática de la asignatura Inglés III en el segundo año de la carrera de Medicina.

»[…]

»Los profesores reflejaron su reconocimiento sobre la importancia del aprendizaje de la gramática inglesa para desarrollar la competencia comunicativa del profesional de la salud. Refirieron que la utilización de técnicas participativas como medio didáctico genera mayor interés, y son más significativas para el estudiantado. Las actividades del libro de texto Vision II [libro de texto de la carrera de Medicina] no resultan interesantes a los alumnos pues carecen de variedad, son demasiado extensas, en su mayoría no existe correspondencia entre la forma y el significado, por lo que se precisa la búsqueda de otros recursos para propiciar la comunicación entre los estudiantes. Los profesores coinciden en que las actividades lúdicas (que resultan escasas en el libro, solo existen tres, encaminadas a la enseñanza del léxico) son una herramienta eficaz para el tratamiento didáctico de la gramática, y pueden resultar muy amenas, útiles y provechosas.

»[…]

»Para valorar el compendio de actividades lúdicas, se consultaron 10 especialistas, dotados de amplios conocimientos en la enseñanza del inglés en la educación superior. La muestra de los especialistas quedó conformada de la siguiente forma: 3 doctores en ciencias y 7 másteres con las categorías de profesor auxiliar y titular. Los indicadores para la valoración fueron: su estructura lógica, pertinencia social y pedagógica, originalidad y factibilidad de su aplicación.

»[…]

»Descripción del compendio de actividades lúdicas.

»Consta de 40 páginas con 30 actividades y sugerencias para su modificación.

»En la introducción se ofrece una caracterización sobre su carácter dinámico, significativo y sistémico y la fundamentación desde los puntos de vista filosófico, psicológico, pedagógico, sociológico y lingüístico.

»Contiene juegos lingüísticos, mediante los cuales los profesores pueden lograr que los estudiantes apliquen los diferentes aspectos gramaticales aprendidos en la asignatura Inglés III. A través de ellos se pueden integrar las cuatro habilidades o destrezas en la enseñanza aprendizaje de idiomas: audición, lectura, escritura y expresión oral. Se halla adecuado al nivel lingüístico (básico-intermedio) de los estudiantes, y refuerza los puntos gramaticales tratados en las unidades de la 1 hasta la 7 del libro Vision II.

»Fue estructurado no solo siguiendo el orden de los contenidos gramaticales y de vocabulario expuestos en el libro Vision II, sino que las actividades se adaptaron a los intereses y necesidades de los estudiantes de las ciencias biomédicas; se tuvo en cuenta el corto tiempo que lleva aplicarlas, lo cual las hace completamente viables, y que la cantidad de recursos a utilizar fuera la mínima.

»Por cada unidad del programa correspondiente a la asignatura Inglés III se declaran sus objetivos generales. Luego por cada actividad se establecen los objetivos específicos, los materiales, la dinámica (en pareja, en grupo, etc.), el tiempo a utilizarse y se explica el procedimiento para la realización de cada actividad.

»Como resultado de la valoración de los especialistas, se determinó que la propuesta posee una estructura lógica, pertinencia social y pedagógica, originalidad y es factible su aplicación.



[NOTAS]

»[NOTA 4.] Recino Pineda U, Quesada Lima AM, Finalet Marrero E, González Pérez MF. Herramienta metodológica para desarrollar competencia comunicativa en idioma inglés en las universidades médicas cubanas. EDUMECENTRO [Internet]. 2014 [citado 21 Jul 2014];6(2):[aprox. 16 p.]. Disponible en: http://scieloprueba.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077- 28742014000200015&lng=es

»[NOTA 5.] Álvarez Garay MI, Domínguez Santisteban M, Álvarez Alarcón M. Caracterización histórica tendencial del proceso docente-educativo de la disciplina inglés en las Ciencias Médicas. Multimed [Internet]. 2010 [citado 21 Oct 2014];14(1):[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.multimedgrm.sld.cu/articulos/2010/v14-1/17.html

»[NOTA 6.] Ministerio de Salud Pública. Plan de Estudios Perfeccionado. Carrera de Medicina. Resolución Ministerial No. 13/2013. La Habana: MINSAP; 2013.

»[NOTA 7.] Rodríguez Ochoa A, Moreno Pupo J, Vázquez Gómez MD, Rodríguez Borges B, Ricardo Mulet Y. Juegos didácticos para el aprendizaje del Inglés en la carrera de medicina. CCM [Internet]. 2015 [citado 25 May 2015];19(1):[aprox. 9 p.]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1560- 43812015000100011&lng=es

»[NOTA 8.] Buffa F, Falco M. El juego: puente para aprender inglés en la adultez. [Resumen] Palabras Mayores [Internet]. 2010 [citado 15 Oct 2014];3(5):[aprox. 1 p.]. Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/palabrasmayores/article/view/1628»






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Give all titles in the order in which they are found in the text.

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List all languages, separated by commas, after the location (pagination).

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Example:

Lines R. Action on HIV/AIDS in prisons: too little, too late; a report card = La lutte au VIH/sida dans nos prisons: trop peu, trop tard; unrapportd' etape. [Montreal (QC)]: Canadian HIV/AIDS Legal Network; c2002. [Table], Percentage of prisoners known to be HIV-positive in women's institutions = Proportion de detenues connues comme seropositives au VIH dans des etablissements federaux pour femmes; p. 4. English, French.



Según:

Citing Medicine: The NLM Style Guide for Authors, Editors, and Publishers [Internet]. 2nd edition. Chapter 2: Books






abril 05, 2016

Imágenes de la tipografía empleada en la edición aldina (1503) de Tade enestin en toide toi biblioi, de Luciano



Imágenes de:
Domènec Palau, projecte; Lurdes Oller, direcció realització; Marc Plata, becari
Memòria de la Restauració del Llibre: “Tade enestin en toide toi biblioi: ...” [Tade enestin en toide toi biblioi : Louk ianou, Philostratou Eik ones, Tou autou Heroik a, Tou autou Bioi sophiston, Philostratou neoterou Eik ones, Kallistratou Ek phraseis]. Autor: Llucià

Barcelona, Universitat de Barcelona - Centre de Recursos per a l'Aprenentatge i la Investigació (CRAI-UB) / Taller de restauració, 2016. Restauració apadrinat.















«Desarrollo de la teoría y la investigación en pedagogía social en Dinamarca». La fase de publicación de libros, artículos, estudios, debates y traducciones en el desarrollo de esta disciplina



Niels Rosendal Jensen
«Pedagogía Social en Dinamarca»

Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, tercera época, n.º 27, 2016

Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria | Universidad Pablo de Olavide | Sevilla | ESPAÑA


Extracto de páginas 104-105 y 114-116 del artículo en PDF




«El concepto la pedagogía social es el denominador común a tres interpretaciones diferentes. En primer lugar, abarca una realidad social en la que las personas actúan y las instituciones son parte de la estructuración social (práctica). En segundo lugar, es sinónimo de reflexión (teoría), y en tercer lugar la pedagogía social se construye hablando y escribiendo sobre ella (discurso).

»La concepción de pedagogía social fue importada de Alemania donde Karl Mager (1810-1896) y Friedrich Adolf W. Diesterweg (1790-1866) desde mediados del siglo XIX introdujeron el término en la pedagogía.

»[...]

»El desarrollo de la teoría presenta varias formas. Desde el inicio del proceso de préstamo (importación de conceptos y conocimientos alemanes) se presentaron las principales obras de los teóricos alemanes en danés. Sin embargo, el pequeño grupo de académicos, así como los profesionales sabían leer alemán disminuyendo la necesidad de traducción.

»Muchas veces los informes sobre visitas de estudio a Alemania se publicaban en las publicaciones pedagógicas. No existía una definición y presentación más amplia de pedagogía social en ninguna publicación danesa. El ejemplo más cercano es la ecuación de pedagogía social y educación popular de Sofus Bagger (Erlandsen, 2013, p. 21-22 [Socialpædagogikkens udvikling i Danmark, In T. Erlandsen, N. Rosendal Jensen, S.Langager & K. Elisa Petersen (Eds.). Socialpædagogik: En grundbog. København: Hans Reitzels Forlag]). En la década de 1930 una serie de obras se tradujeron al danés como parte de la “Biblioteca Pedagógica Social” publicado por una editorial comercial.

»De todos modos, parece plausible afirmar que el trabajo teórico sobre pedagogía social realmente nunca cogió fuerza y que el principio de debate sobre pedagogía social fue una excepción rara (Erlandsen, 2013 [cit.]; Rosendal-Jensen, 2009 [Will Social Pedagogy Become an Academic Disci0line in Denmark?, In J. Kornbeck, & N. Rosendal Jensen. (Eds.). The Diversity of Social Pedagogy in Europe. Bremen: Europäischer Hochschulverlag GmbH und C o. KG]).

»La década de los 70 se conoce como la década de la teoría, lo que significa que las discusiones teóricas y el trabajo teórico se hicieron un hueco en las universidades (humanidades y ciencias sociales) y profesores y pedagogos. Las aspiraciones teóricas dieron lugar a guiones y libros de texto inspirados principalmente en el amplio conocimiento de la pedagogía social. Las desigualdades sociales, injusticia social y cambio social se convirtieron en puntos importantes de la agenda política lo que alimentó aún más la nueva participación en explicaciones teóricas de las prácticas de pedagogía social, particularmente politizando las condiciones que provocan la separación de niños o jóvenes, así como las normas y estándares para reeducar a los llamados desviados/ apartados (Madsen, 1983 [Socialpædagogik og overskudsbefolkningen. Dansk Pædagogisk Tidsskrift, 31 (8)]).

»A nivel más general, Harald Rasmussen presentó a Anton Makarenko a la audiencia pedagógica danesa, especialmente dirigidas a los hogares residenciales para jóvenes (Rasmussen, 1974, 1984 [Socialpædagogik: opdragelse på institution. København: Munksgaard, Socialpædagogik. København: Munksgaard]) mientras que Stig Brostrøm hizo grandes esfuerzos para introducir y posteriormente desarrollar la escuela histórico-cultural (Vigotsky, Elkonin) para el personal de jardín de infancia. Rasmussen y Brostrøm se centraron en una interpretación marxista basada en nuevos estudios soviéticos mientras que Bent Madsen partió de la teoría crítica alemana (Frankfurterschule). En la práctica, estas discusiones dividieron la crítica común de las condiciones de vida existentes en dos vertientes lo que significa que los estudiantes para ser pedagogos sociales tuvieron que elegir una. Parece que esto cauóo división hasta en el trabajo teórico que no fue capaz de dar fruto ya que la manera de debatir sobre las contradicciones a veces parecía un debate de pros y contras sobre el papel principal del pedagogo por oposición a la autogestión y autonomía de los niños.

»El sucesor de esa lucha de izquierdas fue el concepto de “el tercero en discordia/común” con el objetivo de superar la relación estrecha y a menudo emocional de niños y adultos mediante la creación de una mediación, por ejemplo, un campo de interés y proceso de trabajo común fuera de sus relaciones personales (Husen, 1985 [Socialpædagogik og arbejdsprocesser. København: Socialpædagogernes Faglige Organisation]; Holst, 1986 [Pædagogisk teori og praksis: Bidrag til en socialpædagogisk identitet. SLF Særnummer, 87]). La década siguiente estuvo fuertemente influenciada por las discusiones y teorizaciones respecto a “el tercero en discordia”. Como parte de estas discusiones, Bent Madsen hizo hincapié en que la pedagogía social no es una disciplina científica ni una profesión en el sentido clásico. Bajo su punto de vista, la pedagogía social era un mero campo de práctica caracterizado por muchas zonas grises y sin fundamento en las reflexiones teóricas y metodológicas sistemáticas (Madsen, 1993 [cit.]). Además, señala un eslabón perdido, es decir, que el resultado de la ética profesional es una situación insostenible: el pedagogo social de manera individual debe decidir cómo aplicar la pedagogía social (Madsen, 1993, p 64 [cit.]). Por lo menos, como una ventaja duradera, las cuestiones éticas recibieron mucha más atención que antes, y teóricamente la filosofía experimentó un renacimiento o resurgimiento.

»La última incorporación del desarrollo teórico es la fijación con la ética y la política del reconocimiento. La política de reconocimiento ha sido fuertemente incluida en la literatura de la profesión como un nuevo fundamento para el profesionalismo. En pedagogía social, el reconocimiento se compara con la ciudadanía, los derechos, la igualdad y la relación entre mayoría y minoría. El concepto crea la práctica diaria significativa y se entiende como un énfasis mayor en el papel del niño o usuario como co-creador, actor y sujeto. Al mismo tiempo, parece que el reconocimiento es parte de un proyecto político en la forma de inclusión y práctica pedagógica relacionadas con las convenciones internacionales como la declaración de Salamanca o convenciones de la ONU. Interpretando la profesión en este sentido los pedagogos sociales se están poniendo en valor destacando su importancia y profesionalismo con respecto a una agenda social importante (Rosendal Jensen, en prensa [Anerkendelse, In N. Rosendal Jensen & H. Dorf (Eds.) (2015). Studier i pædagogisk sociologi: en forskningsantologi. Aarhus: Aarhus Universitetsforlag]).

»Como se muestra en la figura el cambio de bienestar a la competencia (prestación por desempleo) no abrió de manera directa nuevas discusiones teóricas en pedagogía social. Sin embargo, se observó que las nuevas condiciones políticas condujeron a la investigación y evaluación que demuestra que política social había cambiado en la política de mercado laboral, y en consecuencia esa pedagogía social se había convertido en un instrumento de política laboral. En la próxima sección de la investigación se ampliará el ámbito de aplicación.»






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abril 01, 2016

«La cadena de valor del vídeo musical: el videoclip en el circuito comercial de las industrias culturales»



Jennifer Rodríguez López e Ignacio Aguaded Gómez
«La cadena de valor del vídeo musical: el videoclip en el circuito comercial de las industrias culturales»

adComunica. Revista de Estrategias, Tendencias e Innovación en Comunicación, n.º 9, 2015

adComunica. Revista de Estrategias, Tendencias e Innovación en Comunicación | Universidad Complutense de Madrid y Universitat Jaume I | Asociación para el Desarrollo de la Comunicación adComunica | Castellón | ESPAÑA


Extracto de páginas 121-122, 125-128 y 131, del artículo en PDF




«La cadena de valor se define como el conjunto interrelacionado de actividades creadoras de valor que interfieren en un producto desde su fase de creación hasta la difusión del mismo. En dicha cadena intervienen distintos agentes que añaden valor al producto final a partir de determinadas acciones basadas en la creatividad, la originalidad y el know-how. Por su parte, las industrias culturales se han definido de forma general como aquellas que elaboran productos procedentes de la cultura transformados durante dicho proceso en mercancías destinadas a la explotación económica. La creación y difusión de contenidos digitales está transformando las industrias actuales así como sus cadenas de valor. La industria discográfica ha evolucionado en este sentido incorporando productos digitales como el vídeo musical así como aplicando nuevos modelos de negocio que incluyen la creación y la distribución en la red, creación de nuevos formatos, estrategias empresariales, nuevos agentes, etc.

»Así, el vídeo musical se encuentra inserto en el entramado de las industrias culturales como mercancía producida por ellas, partiendo de un tema musical para la construcción de un producto audiovisual susceptible de venta y al mismo tiempo como impulsor de otros artículos como el disco. Esta naturaleza dual convierte al videoclip tanto en un producto cultural en sí mismo como en una herramienta de promoción para otros artículos de la industria del entretenimiento. Por ello, se define como un producto creado por la industria discográfica para la promoción de sus artistas, adaptando el lenguaje cinematográfico y publicitario para la creación de un estilo propio en la fase de producción y adoptando el medio televisivo en la fase de difusión, no siendo esta la única opción de distribución posible. En este sentido, Sedeño (2008: 755) define los vídeos musicales como producciones “fruto de la elaboración intencional de un conjunto de entidades empresariales, económicas y sociales para cubrir unos objetivos lucrativos, con el consiguiente peso e influencia socio-político-económicos” y, por tanto, productos de las industrias culturales.

»[...]

»El vídeo musical nace con la concatenación de varios factores entre los que se encuentran el desarrollo de la tecnología vídeo y su implantación en televisión tras el auge de la música pop y rock entre los jóvenes. La tecnología vídeo permitió numerosos progresos en el registro y almacenamiento de imágenes, al mismo tiempo que contribuyó a la experimentación tanto industrial como artística.

»En este sentido, Pérez Ornia (1991: 127) sostiene que “cuando, a lo largo de los setenta, el rock y el pop se hacen imprescindibles en las programaciones de la televisión —como había sucedido antes en la radio— la industria de la música y de la televisión necesitan crear el formato de los videoclips, microrrelatos cinematográficos que ilustran las canciones con el fin de promover la venta de discos”. El autor sostiene como origen la extensión de la música rock entre los jóvenes, con el consiguiente interés al respecto por parte de los programadores por incluir contenidos dirigidos a este sector del público. Como apunta Frith (2006: 100) “este fenómeno fue una causa y un efecto de los cambios en las estrategias de la programación introducidos en las grandes redes de la televisión musical, que ha observado un rejuvenecimiento progresivo de sus audiencias”. La televisión fue consciente de dicho fenómeno y trató de impulsar contenidos enfocados hacia este target como perfil de consumidores de música. Así, el vídeo musical se construye a la vez como mercancía y como medio, insertándose en el ámbito de los medios de comunicación de masas.

»De esta forma queda patente cómo el vídeo musical forma parte de la industria discográfica como producto promocional de un single y de un artista, apoyado en la nueva tecnología vídeo y en el circuito televisivo. Dentro de la industria discográfica el videoclip posee una naturaleza dual: por una parte, se constituye como un producto en sí mismo, producido y financiado por la industria musical; por otro lado, actúa como promotor de otros productos de dicha industria, lo que evidencia la relación del clip con la industria publicitaria ya que es la forma de difusión de los productos de la industria del disco más directa. Además se ha configurado como un formato habitual en la iconosfera que envuelve al individuo, pues el espectador consume el clip de un modo natural, inconsciente casi de su objetivo promocional. Como producto publicitario, el vídeo musical permite llegar a una audiencia múltiple, creando nuevas relaciones entre el emisor y los receptores. Como apunta Girard (1982: 30) “el vídeo permite a la vez la difusión para millones de espectadores, la redifusión para los aficionados y el archivado para los especialistas”. Estos avances fueron adaptados por el vídeo musical para la creación de un producto de menor coste y mayor difusión de los contenidos de la industria discográfica. Dicha difusión del videoclip a través de la televisión y de internet supone una multirrecepción cada vez más masiva. El fenómeno de la redifusión ha evolucionado hacia la elección activa que suponen las plataformas digitales en la web 2.0 en las que el usuario selecciona directamente los contenidos que quiere visionar sin necesidad de esperar a que aparezcan en televisión, participando de un modo más activo en la difusión de los clips.

»La cadena de valor tradicional ha sido alterada con la llegada de las nuevas tecnologías vinculadas a internet y el desarrollo de los contenidos digitales. Como mantiene Calvi (2006: 125) dicha cadena está incorporando nuevos elementos y además de la creación y la producción musical, “es necesario implementar nuevas infraestructuras tecnológicas de digitalización de la música, almacenamiento y distribución, derechos sobre los productos musicales”, incidiendo en el aumento de los agentes implicados en la cadena de valor hacia, por ejemplo, las empresas de software y hardware. Por otra parte, la distribución se realiza en la actualidad a través también de plataformas de distribución comercial como los sitios web iTunes y Napster, que mantienen acuerdos de distribución de la música con las compañías discográficas. Calvi (2006: 125) señala que los nuevos modos de comercialización se basan en modelos históricos de financiación de las industrias culturales, lo que se traduce en “la financiación directa a través del pago por producto y la financiación indirecta por medio de la publicidad”.

»Así, las compañías discográficas obtienen beneficios a partir de la descarga de música en internet previo pago, a través de la publicidad inserta en dichas plataformas de descarga y mediante la descarga de contenidos en dispositivos móviles. Se establecen así dos tipos de mercado —offline y online— que, sin embargo, no alteran la estructura de la industria musical.

»El lugar ocupado por el vídeo musical en esta cadena de valor en la elaboración del CD como mercancía física se relaciona con la figura del promotor, encargado de la producción del videoclip como fórmula publicitaria en el lanzamiento de un single.

»Como subraya Fandos (1993: 94), “las compañías discográficas orquestan al mismo tiempo la grabación del disco y la grabación de vídeo-clips para su lanzamiento conjunto”. Los singles son lanzados junto al vídeo musical, conscientes del potente poder seductor de las imágenes. La promoción clip se produce desde la producción del disco. Los fans esperan la salida de ambos productos, por lo que el vídeo musical se erige como un producto independiente de la industria discográfica, existiendo recopilaciones en DVD de vídeos musicales agrupados por grupo musical o director principalmente. Dicho agente contrata los servicios de un director a través de la compañía discográfica. De este modo, el vídeo musical se configura como un eslabón en la creación del valor del soporte físico creado por la industria. Sin embargo, el vídeo musical como producto independiente genera su propia cadena de valor [...], cuyos elementos suelen coincidir con los asignados al disco.

»Como se ha referido anteriormente, la fase de creación se inicia en la compañía discográfica bajo la responsabilidad del promotor. El vídeo musical es encargado a una productora audiovisual que asigna el proyecto a un director de videoclips. Es usual que el intérprete protagonice el videoclip aunque este puede construirse sobre una narración o concepto en el que no aparezca, ahondando más en un carácter artístico que promocional.

»El vídeo musical se convierte en soporte físico al convertirse en formato de DVD con selección del trabajo de un director o de los vídeos musicales de un artista, una época o de un recopilatorio. De esta forma puede ser distribuido en los mismos comercios que el disco. Sin embargo, la naturaleza audiovisual del clip posibilita su distribución a través de otros medios como la televisión y las plataformas web destinadas a la descarga y visionado de vídeos tanto previo pago como de forma gratuita. Se incorporan de este modo nuevos agentes a la cadena de valor como los programadores de televisión, encargados de crear las parrillas de contenidos televisivos, los directores de canales monográficos, responsables de los clips que serán emitidos y, por tanto, potentes agentes de filtrado, así como los responsables de los páginas web, expertos también en mercadotecnia, coordinadores de la edición y tratamiento de los contenidos.

»[...]

»El vídeo musical se erige como un formato autónomo e independiente, capaz de establecer su propia cadena de valor, paralela a la de la industria discográfica de la que surge como producto. Del mismo modo se evidencian los nuevos modelos de distribución y difusión de los videoclips a partir de las nuevas plataformas digitales.

»El nuevo modelo de negocio para la industria fonográfica comienza a basarse en los contenidos digitales lo que supone una gradual instauración del soporte inmaterial, ya que la canción se convierte en un archivo informático comprimido que el usuario puede descargar o disfrutar en streaming, abaratando los costes de difusión de los mismos. Como señalan Miguel De Bustos y Arregocés (2006) se produce un consumo fraccionado debido a que el usuario descarga la canción que quiere escuchar y no el disco completo. Tras la escucha previa se adquieren los contenidos seleccionados, fragmentando el CD como un todo. Así, el negocio evoluciona desde lo offline hacia lo online, aunque en la actualidad subsisten ambos modelos de mercado, por lo que la industria discográfica debe buscar la rentabilidad conjunta. Existen productos que se comercializan tanto en soporte físico como en soporte digital, sin embargo, otros muchos son lanzados exclusivamente en formato digital a través de su distribución desde el sitio web de la propia empresa.

»Se concluye de este modo cómo el desarrollo de las plataformas y la crisis del mercado de la música inciden en la cadena de valor del vídeo musical, sobre todo en lo relativo a las etapas de distribución y difusión. Así como se evidencian los distintos agentes implicados en la creación del videoclip como producto autónomo que genera valor económico y artístico por sí mismo, desplazado ya de su origen como mercancía asociada a la canción y al disco.



»REFERENCIAS

»Calvi, Juan Carlos (2006). La industria de la música, las nuevas tecnologías digitales e internet. Algunas transformaciones y salto en la concentración. En Zer. Revista de Estudios de Comunicación, nº 21. País Vasco, 121-137.

»Fandos, Manuel (1993). El vídeo-clip musical. En Comunicar. Revista Científica de Comunicación y Educación, nº 1. Huelva: Grupo Comunicar, 94-97.

»Frith, Simon (2006). La otra historia del Rock. Barcelona: Robinbook.

»Girard, Augustin (1982). Las industrias culturales: ¿Obstáculo o nueva oportunidad para el desarrollo cultural? En: Unesco (Ed.), Industrias culturales: El futuro de la cultura en juego. México: Fondo de Cultura Económica.

»Miguel de Bustos, Juan Carlos, y Arregocés, Benjamín (2006). Industria fonográfica. Hacia un nuevo modelo de la industria musical. Telos, Cuadernos de Comunicación e Innovación, nº 68. Disponible en http://telos.fundaciontelefonica. com/telos/articuloperspectiva.asp@idarticulo=2&rev=68.htm. Consultado el 10/09/2013.

»Pérez-Ornia, José Ramón (1991). El arte del vídeo. Introducción a la historia del vídeo experimental. Barcelona: Serbal y RTVE.

»Sedeño, Ana María. (2008). El videoclip musical como formato audiovisual publicitario. Actas do 5º Congresso da Associação Portuguesa de Ciências da Comunicação, 750-759.»






«Perspectivas Pragmáticas»





«Programa de Aprendizagem: Concepções básicas de Linguistica

»Alunos: Daniela Britto, Diego Ferreira, Gabrielle Alves e Márcio da Silvia

»Professora: Silvia Foschiera

»UNISINOS [Universidad de Vale do Rio dos Sinos].» (Gabrielle Alves)






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If only the part to be cited has no page numbers, identify the location in relation to numbered pages. For example: preceding p. 17 or following p. 503. Place such phrases in square brackets.

Figure 5, Modeling the risk of in-hospital death following lung resection; [preceding p. 55].

Appendix, Patient questionnaire; [following p. 174].


If the entire book has no page numbers or the part cannot be easily located in relation to numbered pages, give the total number of pages of the part you wish to cite, placed in square brackets, such as [5 p.].

Table, Checklist of symptoms; [1 p.].



Según:

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